high school dxd: Sombras de un dios errante - Capítulo 12
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12: Capítulo 11: El campeón 12: Capítulo 11: El campeón *Perspectiva de Ddraig – Espacio de conciencia del Boosted Gear* “Te lo mereces… mocoso”, pensé, sonriendo ligeramente mientras me recostaba sobre la piedra volcánica a mi alrededor.
Las almas de los anteriores portadores seguían intentando entrar a mi espacio, lo que me fastidiaba realmente.
Aún sigo confundido por lo que sucedió… Fue algo que, creo, jamás entenderé.
Pero, cada vez estoy más seguro de que mi decisión fue la correcta.
*Flashback* Un retumbar estrepitosamente fuerte me despertó de mi letargo.
No tenía idea de cuántos años llevaba dormido desde que mi último portador murió.
Al principio, creí que mi nuevo portador finalmente me había despertado.
Estaba preparado para presentarme, cuando… Lo vi.
O mejor dicho, los vi.
Fuera de mi espacio de conciencia ,en el lugar donde mi alma comparte vínculo con la del portador, junto al Boosted Gear, había dos núcleos espirituales.
Lo que los humanos suelen llamar “alma”.
Uno de ellos era un alma recién nacida, completamente blanca, sin memorias ni recuerdos.
El otro, en cambio, era un alma mucho más grande.
Era de un tono púrpura, agrietado con fracturas azuladas que lo recorrían por completo.
Estaba cargado de recuerdos… de decenas de vidas marcadas por el remordimiento y la tristeza.
Al principio creí que tal vez el alma se había dividido en dos.
Que lo bueno y lo malo se habían separado en dos partes.
Eso pensé… hasta que observé más a fondo.
Solo una de esas almas era compatible con el Boosted Gear.
Solo una era compatible conmigo.
La otra ni siquiera tenía la forma espiritual de este mundo.
Era un intruso.
Debía eliminarlo.
Justo cuando me preparaba para hacerlo, zarcillos de energía espiritual salieron desde el núcleo morado y se aferraron rápidamente al alma blanca.
Comenzó a atraerla hacia sí.
Me confundí ligeramente, preguntándome quién demonios sería capaz de manipular su propia alma de esa forma.
En mis milenios de existencia, he visto seres moldear sus almas: purificarlas, proyectarlas, e incluso usarlas como poder exterior.
Pero controlar el núcleo directamente…
eso era nuevo incluso para mí.
Intenté detener lo que estuviera haciendo.
Rápidamente preparé un ataque espiritual y lo lancé directo al alma morada.
En ese instante, la velocidad con la que absorbía al alma blanca se disparó.
Mi ataque terminó dañando a ambas.
Quedé aturdido.
No sabía qué pasaría si terminaba con un portador sin alma.
¿El sistema me haría cambiar nuevamente de cuerpo?
¿Volvería a ese maldito proceso?
El sistema del dios bíblico ya me había jugado muchas veces… Entonces, ocurrió lo increíble.
El orbe morado, ahora muy reducido, comenzó a atraer los fragmentos rotos que habían quedado esparcidos.
El orbe blanco también había sido dañado, y también fue absorbido.
Finalmente, el alma morada asimiló todos los restos, incluyéndose a sí misma.
Me impactó profundamente ver un alma asimilar otra.
Observé en silencio mientras el orbe, antes morado, crecía de nuevo.
Las grietas desaparecían lentamente, y comenzaba a tornarse de un tono azul.
Pero el alma aún estaba incompleta.
En el siguiente momento, los mismos zarcillos espirituales me atacaron a mí.
Justo cuando estaba por contraatacar, me conecté con ese orbe espiritual…
y vi todo.
Tuve acceso al alma, a sus recuerdos.
Y lo entendí todo.
Vi siglos de experiencia.
Vidas enteras siendo tratado como escoria.
En una, fue un príncipe envenenado por su hermano por el trono.
Murió con sed de venganza.
En otra, su mayor amor lo traicionó.
Lo amarró, y lo obligó a ver cómo yacía con otro hombre.
Murió de un paro cardíaco, deseando tener la fuerza de liberarse y matarlos.
En muchas otras, murió en guerras.
En una, fue un vikingo que adoraba a los dioses nórdicos.
Murió por un oso.
Su último pensamiento fue una maldición contra los dioses por tan indigno final.
Una y otra vez, una vida tras otra.
Muriendo sin propósito.
Viviendo sin sentido.
Siempre por culpa de otros.
Pero… su última vida fue diferente.
Nació en cuna de oro.
O eso pensé al principio.
Hijo de una familia humana adinerada, con poder político.
Pensé que sería otro bastardo arrogante, hambriento de poder.
Pero no.
Mientras más veía, más me irritaban los humanos.
Todos mis portadores previos fueron débiles o se corrompieron.
Pero este chico… era distinto.
A los 12 años, comenzó a ver lo que los humanos llaman “anime” y a leer “manga”.
Al principio lo encontré estúpido.
Pensé que no tenía ambición.
Pero pronto me di cuenta de la verdad, lo hacía por odio a sí mismo.
Leía sobre hombres con poder, con mujeres, con riquezas… y los odiaba, mientras se odiaba a sí mismo.
Así pasó de historia en historia, hasta que leyó un manga llamado High School DxD.
No me importó al principio.
Hasta que escuché mi nombre.
Me sorprendió que los humanos supieran de mí, pero lo ignoré…
hasta que comenzaron a hablar de demonios, ángeles, dioses, y el mundo sobrenatural.
La historia giraba en torno a Issei Hyoudou, un maldito pervertido.
Con solo ver el primer capítulo, sentí asco.
Un idiota golpeado por chicas porque las espiaba.
Que aumentaba su poder por lujuria.
Que soñaba con tener un harén.
Un bufón que manchaba mi nombre.
Que se hacía amigo de Azazel y Odín solo por compartir perversiones.
Era humillante.
El chico dejó de leer el manga a los 15.
Su padre arruinó lo único que le daba paz.
Una chica que parecía verlo como persona… resultó ser una mentira.
El chico huyó de casa.
Vivió en las calles.
Robaba, trabajaba, sobrevivía.
Un día, enfrentó a un asesino profesional.
Perdió.
Pero el asesino, sorprendido, decidió no matarlo.
Lo secuestró… y luego lo dejó ir.
El chico simplemente lo siguió.
Sin decir palabra.
Lo ayudó.
Observó.
Se volvió su sombra.
Y eventualmente, fue uno de ellos.
Mató por primera vez… sin inmutarse.
Se volvió un asesino.
Siete años así.
Hasta que su propio equipo lo traicionó.
En sus últimos momentos, descubrió la verdad.
Su padre había pagado para matarlo.
Y aún así… no murió con odio.
Murió creyendo que merecía ese final.
Pensando en cómo habría sido su vida si hubiera actuado distinto.
Murió deseando haber escuchado, aunque fuera una vez, un “te quiero” o un “estoy orgulloso de ti”… de parte del mismo hombre que ordenó su muerte.
Muchos dirían que es patético esto… pero cuando vives miles de años, o la mitad de tu existencia consiste en observar desde un rincón de la mente de otra persona, y esas personas, generalmente, son bastardos genocidas con hambre de poder, capaces de asesinar a su propia familia solo porque pueden, empiezas a entender cómo es realmente el ser humano.
Y entonces, ves a alguien distinto.
Un asesino, sí, pero sin poder.
Sin identidad real en el mundo.
Un hombre que murió por quien lo llevó a la locura… y que, aún así, en sus últimos momentos no culpó a nadie más que a sí mismo.
Fue entonces que comprendí que tal vez… tal vez no todos los humanos son unos bastardos.
Después de ver sus recuerdos, sus pensamientos y su vida entera, decidí darle un pequeño regalo.
Desprendí un fragmento de mi alma y lo dejé a merced de la orbe azulada que lo contenía.
Ella lo absorbió… y en cuestión de semanas, lo asimiló.
Pensé que se había estabilizado.
Que permanecería dormida.
Pero me equivoqué.
El bastardo también asimiló el Boosted Gear sin que yo me diera cuenta.
Lo odié al instante… pero también supe que tal vez, solo tal vez, esta era mi oportunidad.
La única que tendría para escapar de esa estúpida prisión creada por el Dios Bíblico.
Para volver a ser quien fui.
El Emperador Dragón Rojo.
Ddraig.
Sonreí.
Una sonrisa tan genuina que hasta mis escamas se movieron en un ángulo que nunca había usado, dejando ver mi alma por completo.
El cuerpo del bebé aún se formaba, le faltaban varias semanas para nacer.
La orbe espiritual, que antes era azul, empezó a teñirse de un naranja profundo, similar a mi alma, mientras su cuerpo comenzaba a quebrarse por la presión.
Ahí entendí que había cometido un error.
El chico seguía siendo humano.
No podría soportar un alma parcialmente dracónica con ese cuerpo frágil.
Especialmente siendo un feto.
Tras pensarlo mucho, decidí intervenir.
No sería un regalo… sería un experimento.
Algunos de mis antiguos portadores habían fusionado partes de su cuerpo conmigo, transformándolas en tejidos de dragón.
Así que sabía que lo único que podría salvar al chico era un cuerpo más fuerte… y ese cuerpo necesitaba una fuente que lo alimentara.
Por eso, elegí su corazón.
Durante las semanas restantes de gestación, envolví su corazón en mi maná dracónico.
Tras poco más de una semana, el órgano se transformó completamente en un corazón de dragón.
Aun así, seguí alimentándolo con mi maná como medida preventiva.
Con el tiempo, sus venas, arterias, músculos y tendones comenzaron a absorberlo también.
Su cuerpo, en general, se volvió más resistente.
Sus órganos, sin embargo… no se adaptaron a tiempo.
Pero su sangre, sus venas, y gran parte de su estructura física comenzaron a alimentarse del maná generado por su nuevo corazón.
Fue mi mayor orgullo: haber creado un corazón dracónico funcional desde su nacimiento.
Su poder no era grande, pero cada latido fortalecía su cuerpo un poco más.
Y entonces lo noté.
Una marca sobre su pecho.
Mi creación no fue tan perfecta como creí.
Su piel y parte de su carne no soportaron la densidad mágica ni el calor producido por su nuevo corazón.
Las quemaduras constantes dejaron una marca de nacimiento… con forma de llama.
No sé por qué esa forma.
Tal vez fue un error.
Pero espero que algún día… lo vea como lo que fue, mi regalo.
*Fin del flashback* Ahora, recostado sobre piedra volcánica en mi espacio de conciencia, observaba la vida de mi nuevo portador.
Y por primera vez, en tres años, lo vi llorar de verdad.
Ver cómo, finalmente, recibía lo que tanto había anhelado en sus vidas pasadas, especialmente en la anterior, me alegró más de lo que esperaba,el amor.
El amor real.
El amor de sus padres.
Aunque, debo admitirlo… me inquieta lo que están tramando los caídos y los ángeles con el chico.
Lo vigilan demasiado.
Igual que los demonios, aunque estos se mantienen a mayor distancia.
Incluso lo bautizaron.
Aún no entiendo cómo convencieron a sus padres, siendo de religión sintoísta.
Durante el bautizo, revisaron su cuerpo.
Usé mi poder para crear una barrera inmediata.
No dejaré que ningún idiota con alas juegue con su destino.
Este chico… es mi única oportunidad de volver a ser quien fui.
Azazel… fue divertido verlo desde los ojos del chico.
Cuando lo mordió, el ángel caído liberó parte de su poder para intimidarlo, pero el mocoso no retrocedió.
Activó su poder de forma inconsciente, bombeando sangre con una potencia anormal.
Incluso sin usar el Boosted Gear, igualó por unos segundos el poder de un clase alta.
La cara de Azazel… cuando lo entendió y se lo entregó a su madre, fue impagable.
Por lo que he oído entre demonios y ángeles, planean revelarle la verdad al chico.
No sé cómo lo tomará… pero me estoy preparando para presentarme antes que ellos.
Es el momento perfecto.
No permitiré que ninguna facción se lleve a mi campeón.
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