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high school dxd: Sombras de un dios errante - Capítulo 20

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  4. Capítulo 20 - 20 Capítulo 19 Usurpador 2
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20: Capítulo 19: Usurpador 2 20: Capítulo 19: Usurpador 2 *Perspectiva de Ddraig* “Quisiera alegrarme por él… pero al verlo así, realmente no puedo.” Pensé con cansancio, observándolo perderse en sus propios traumas y emociones.

Era algo nuevo para mí.

Los portadores anteriores simplemente se dejaban arrastrar por sus impulsos: mataban, morían… sin pensarlo demasiado.

Pero él…, Él mató a un solo demonio.

A uno que intentó tocarlo, Y lloró, Suplicó, Gritó, Maldijo.

Se perdió a sí mismo en la tristeza y la desesperación.

Su mente se llenó de recuerdos, tanto de esta vida como de la anterior.

Incluso mientras yo le hablaba, gritándole, intentando hacerlo entrar en razón, el chico lloraba…, Lloraba llamándome a mí, Llamándome amigo, Repitiéndose a sí mismo que yo no podía ser un sueño.

Fue la primera vez que alguien lloró por mí, Por mí, El Dragón Emperador de la Dominación, Ddraig, Nadie jamás se había sentido así por mí.

Siempre recibí odio, reproches, miedo..,Nunca lamento, Nunca cariño.

Mis portadores… ninguno de ellos se preocupó por mi silencio.

Nunca se preguntaron cómo me sentía.

Nunca me vieron como algo más que una herramienta.

Belzard y Elsha fueron excepciones.

Los mejores que tuve… antes de Issei.

Antes de Damian.

Pero incluso ellos me respetaban por lo que era: un arma viviente.

Un dragón.

No un amigo.

Y ahora… ahora no puedo alegrarme de que esté sanando.

Porque lo está haciendo de una forma… en la que un niño como él jamás debería sanar.

“Issei…” lo llamé suavemente, esperando una respuesta.

Desde el incidente con Cleria Belial en el Inframundo, no había vuelto a entrenar.

Ni siquiera respondía a sus padres.

“¿Qué sucede…?” Su respuesta tardó varios segundos en llegar.

Su voz estaba ronca, rota por el llanto contenido y el silencio forzado “ como te sientes?” pregunté “Bien… solo necesito descansar un poco,” dijo, sin fuerza.

“No vas a entrenar?

Creí que querías aprender sobre el Touki… llevas casi una semana sin hacerlo, Issei.” Intenté sonar tranquilo, con una leve chispa de esperanza.

No respondió.

Solo gimió suavemente.

Pasó casi un minuto.

Seguía sin decir nada.

“Damian… yo” “No vuelvas a usar ese nombre, Ddraig.” Me interrumpió con frialdad, cortando nuestra conexión mental de forma abrupta.

No insistí.

Podré ser un ser que alguna vez se creyó un dios.

Tendré milenios de experiencia con humanos.

Pero jamás me había preocupado por alguien… deprimido.

Solo lo observé.

Día tras día.

Manipulé algunos de sus recuerdos.

No dejé que los más oscuros salieran a flote.

Fue lo único que se me ocurrió hacer para protegerlo de sí mismo.

Su rutina se redujo a lo básico: dormir, comer, llorar en silencio, hacer sus necesidades, volver a dormir.

Cuando su madre le hablaba, no respondía… a menos que ella insistiera hasta el punto en que él simplemente mentía y decía que extrañaba a sus abuelos, sabiendo que aún faltaba mucho para volver a verlos.

Mintió.

Solo para evitar a sus padres.

Pasaron casi dos meses.

Dos meses de esa existencia vacía.

Y me cansé de esperar.

“Issei.

Tenemos que hablar,” dije al fin, forzando la conexión mental que él intentaba cerrar.

“¿Qué quieres, dragón?” Su tono era seco.

Serio, No me importó.

“No fue tu culpa.

Lo sabes, ¿no?” dije sinceramente mientras sus males temblaban “Sé que no soy bueno en esto, Issei.

Pero estoy aquí.

Siempre lo estaré.

Tienes que entender que… no fue tu culpa.

Lo intentaste.

Por muchos años.

Ellos tomaron sus decisiones… y tú tomaste las tuyas.” Pensé en qué más podía decirle.

En cómo romper esa pared que había levantado, “Sabes… soy un error.”, Su voz quebrada llenó la habitación.

Pensé que lo diría en su mente, como siempre.

Pero esta vez… lo dijo en voz alta.

“Yo no creo que sea así.

Yo” dije con suavidad “Lo creíste.

Justo cuando irrumpí en este cuerpo… cuando asesiné al verdadero Issei y le robé su vida.” Me interrumpió con odio en si mismo “Leí tus pensamientos.

Tus recuerdos… No eres el único que hace eso, Ddraig.

Sé todo lo que has pensado de mí.” El dijo con seriedad “No… no fue así.

Tú solo sobreviviste,” dije con suavidad, con el corazón pesado, “Sí.

A costa de un niño inocente.

Igual que tantas veces antes… Ddraig.

Soy un monstruo.”, Sollozaba.

Su voz era aguda, temblorosa, Apretaba los puños con fuerza.

“Le robé la oportunidad de vivir al Issei original.

Tomé su cuerpo.

Tomé su vida, Te robé a ti de él.., Maté padres.

Dejé madres sin hijos.

Niños sin padres.

Familias enteras, solo por cumplir con misiones de mierda…” gimió mientras parecía retener sus sollozos “Ddraig… soy un monstruo, Un jodido monstruo…”, Se cubrió el rostro con los brazos, repitiéndolo una y otra vez, “Sí… es cierto,” dije.

“Yo también lo soy.”, Me detuve.

Tomé aire, “Se llama sobrevivir, niño, Así es la vida.” Pensé en mi propio pasado.

“Piensa en mí.

Maté a mis propios hermanos por poder.

Arrasé civilizaciones por conocimiento.

Por fuerza, Mis portadores… todos ellos se vieron obligados a hacer lo mismo para sobrevivir.”, suspire con cansancio, “Pero yo también maté niños…” sollozó, “Y yo igual.” Respondí suavemente “Pero tú.., Tú solo eras un niño, Issei, No tenías a dónde ir.

Lo hiciste para vivir, Yo lo hice por ambición.

Por poder, Muchas de mis víctimas ni siquiera lo merecían”, Lo vi temblar, encogido en sí mismo, “Y aun así… aquí estás, Vivo, Y eso significa que todavía puedes elegir.” Añadí tranquilamente “Solo significa que no quiero morir” respondió en un susurro.

“Pero no significa que quiera vivir…” completó mentalmente, mientras miraba hacia el techo con una expresión vacía.

“¿Has hecho lo que te pedí?” preguntó con tristeza.

Meses atrás, me había pedido que vigilara la ciudad con mi percepción mágica, asegurándome de que nada malo le sucediera a Cleria Belial… ni a su nobleza.

En sus palabras: “No quiero que Cleria muera esta vez.” “…No.” Respondí con franqueza.

“Lo lamento.

Preferí quedarme contigo.” Y era cierto.

Estaba mucho más preocupado por Issei que por un grupo de demonios.

“Está bien… Dime, ¿todo está bien allá afuera?” preguntó con un dejo de tranquilidad, aunque su voz aún carecía de ánimos.

No respondí de inmediato.

Hice lo que me pidió y escaneé la ciudad… pero no encontré las presencias que solía sentir.

Algo no cuadraba.

“¿Ddraig?” preguntó con su voz ronca.

Continué escaneando con más detalle, revisando cada rastro mágico en el área… hasta que encontré lo que parecía ser una enorme barrera mágica cerca de la casa de Cleria Belial.

Una barrera demoníaca que se extendía hasta buena parte del bosque de Kuoh.

“No están…” murmuré aturdido, consciente de que estas eran de las peores palabras que podía decirle en este momento.

Issei no respondió al instante.

Pasaron varios segundos de silencio antes de que dijera, confundido.

“Qué?” “Hay una barrera cerca de su casa… tal vez estén dentro.

Es… demoníaca.

Muy poderosa.” Contesté con inseguridad, sin saber cómo se lo tomaría.

No respondió.

Esta vez, simplemente se levantó de la cama, con movimientos lentos, sin energía.

Salió de su habitación, miró por el pasillo hacia el primer piso y vio a su madre.

“¡Mamá!

Voy a dormir un rato… por favor, no me molestes.

Estoy… algo cansado.” Gritó con voz ronca, llamando la atención de Miki, quien le sonrió con ternura desde abajo.

“Está bien, cariño.

Pero no duermas mucho… cuando llegue tu padre cenaremos juntos, ¿de acuerdo?” dijo esperanzada.

“Gracias.” Respondió él, tranquilo, antes de regresar a su habitación y cerrar la puerta con seguro.

Lo que dijo a continuación me tomó por sorpresa.

“Si Cleria… o alguna de las chicas muere, será tu culpa, Ddraig.” Lo dijo con una tranquilidad absoluta, pero esas palabras me golpearon como un martillazo.

No supe qué responder.

Él ya estaba creando un círculo mágico de teletransporte, y sin dudarlo más, se transportó a las afueras de la barrera.

*Perspectiva de Issei / Damián* “Esto es una mierda.” Murmuré, sentado en la cama de mi habitación.

Cuando cumplí los cinco, mis padres me dieron este cuarto solo para mí.

Hoy, después de todo el desastre diplomático, acababa de regresar del Inframundo.

Al final, el bastardo de Sirzechs me compensó con algunas gemas y metales preciosos por el intento de asesinato que sufrí.

La marca en mi estómago aún no desaparece del todo.

Mi cuerpo ya no duele, pero algo en mí sí.

Suspiré con pesadez y forcé la desconexión mental con Ddraig.

Necesitaba pensar.

Pensar en serio.

No fui capaz de mirar a la cara a Cleria durante todo el tiempo que estuvimos en el Inframundo.

Ni a ella, ni a ninguna de las chicas.

Greta incluso me pidió que hablara con ella… que fuera sincero.

Dijo que la sinceridad estaba por encima de todo.

Que fuera lo que fuera, ella me ayudaría con mis problemas.

¿Pero realmente podría ayudarme?

¿Cómo le hablas a alguien sobre el hecho de que fuiste un asesino?

No un asesino cualquiera.

Uno con más sangre en las manos que la mayoría.

¿Cómo les cuento sobre mi muerte… y sobre cómo estoy habitando el cuerpo de alguien más?

¿Cómo les explico que ya no puedo mirar a Cleria sin… sin sentir algo que ni siquiera debería estar ahí?

Aún recuerdo esa escena maldita.

*Flashback* Estábamos abrazados.

Ella acariciaba mi cabello y mi espalda con una dulzura que… dolía.

El beso que me acababa de dar en la frente aún ardía con un calor que no entendía, “Cleria…” balbuceé, confundido, Me incliné y la besé.

Suavemente, apenas rozando sus labios, Ella no me correspondió.

Pero tampoco me detuvo.

Se quedó paralizada.

Pasaron unos segundos eternos, hasta que me separé.

Estaba completamente sonrojado.

Ddraig no dijo nada.

Nadie en la sala lo hizo, Cleria me miraba, confundida… demasiado confundida.

*Fin del flashback* “No sé cómo carajos salí de ahí.” Suspiré, dejándome caer de espaldas sobre la cama, mirando el techo.

La vergüenza me estaba comiendo por dentro.

No podía contactar con Cleria.

No podía ni responder nada que tuviera que ver con ella, Y ahora… tampoco podía mirar a mis padre, El pensamiento de que no soy su hijo realmente… de que maté a Issei y ocupé su lugar… me quema por dentro.

No puedo decirles la verdad, pero tampoco puedo seguir fingiendo, Esta vida no me pertenece, Yo soy solo… un error, Un asesino, un monstruo, un usurpador, Una pérdida de tiempo con forma humana.

Repito la misma rutina sucia de mi vida anterior, Dormir.

Pensar.

Recordar.

Comer.

Cagar.

Sobrevivir, Ni siquiera tengo anime aquí, No me siento triste.

Ni feliz, Simplemente… no siento nada, No sé cómo estoy.

No tengo forma de explicarlo.

Porque ni yo mismo lo entiendo.

No entreno.

¿Para qué?

Mi cuerpo mejora por sí solo gracias a Ddraig.

No es como si importara, Ddraig intenta animarme, pero… ¿cómo se sube algo que no existe?, ¿Cómo le digo que no creo poder liberar su alma?

Que no soy lo que él espera.

Que no soy su amigo.

Que probablemente lo decepcioné ya, desde hace mucho, Lo evito.

Lo trato mal a veces.

Y no sé por qué.

Tal vez por impulso.

Tal vez por miedo.

Y cuando él intenta entenderme…,Duele.

Pasaron los meses, Hasta que llegó ese maldito día, Ddraig habló conmigo.

En serio, Yo… aunque he llorado, no sé bien por qué, Las lágrimas simplemente salen.

No sollozo.

No grito, Solo… caen, Como cuando sonríes sin darte cuenta, O como cuando el sueño te vence de golpe, Simplemente… sucede.

Suspiré pesadamente al llegar finalmente a las afueras de esa barrera demoníaca.

“Ddraig, ¿puedes ayudarme a deshabilitarla o debo hacerlo por la fuerza?

“pregunté tranquilamente, mientras posaba mis manos sobre la barrera.

No era capaz de verla.

No parecía haber nada allí… pero podía sentirla.

Mis manos fueron detenidas en seco, como si hubiese una pared, o tal vez un vidrio, frente a mí.

“Lo siento.

No creo que sea bueno romperla, ni deshabilitarla.

Llamarías mucho la atención.

Usa el Boosted Gear.

Es capaz de bloquear temporalmente las barreras mágicas “respondió Ddraig rápidamente, confundiendo ligeramente mis expectativas.

“¿En serio?

“pregunté curioso antes de activar el Boosted Gear en mi brazo derecho.

El guantelete metálico rojizo, que llevaba meses sin usar, apareció.

Fue… reconfortante usarlo nuevamente.

Intenté traspasar la barrera otra vez, pero volví a chocar contra ella.

“Si usas poder dracónico, sí “añadió Ddraig, sacándome una pequeña sonrisa.

Usé mi poder dracónico e intenté de nuevo.

Esta vez, la barrera pareció abrirse desde la parte donde estaba el Boosted Gear.

Me quedé confundido por un segundo, antes de simplemente pasar por debajo, justo antes de que la barrera se cerrara nuevamente.

“Eso fue… nuevo “murmuré sorprendido.

De inmediato, sentí las presencias en el lugar.

“Oh, carajo… “murmuré alarmado, antes de usar uno de mis hechizos de refuerzo corporal y avanzar velozmente en forma de rayo.

La presencia de Cleria se estaba desvaneciendo.

Su poder mágico era realmente bajo.

Las demás chicas estaban en un estado similar: su vitalidad caía rápidamente.

Y sentí una presencia que llevaba tiempo sin percibir… el señor Yaegaki, el sacerdote que me bautizó, estaba muriendo.

A diferencia de Cleria o las chicas, su vitalidad estaba al borde de extinguirse.

Me apresuré.

Tardé apenas unos segundos en llegar a la escena.

Cleria se encontraba arrodillada en el suelo, sollozando desesperadamente.

Estaba visiblemente herida.

En sus brazos, el sacerdote Yaegaki, moribundo, con un agujero abierto en su abdomen.

Clara y María yacían desmayadas algunos metros detrás de Cleria, en un charco de sangre.

Por otro lado, Greta y Cecilia, quienes estaban cerca de ellas, apenas se sostenían.

Greta sujetaba su brazo, su grimorio en el suelo.

Temblaba mientras murmuraba; tal vez intentaba conjurar un hechizo, a pesar de que su maná estaba visiblemente agotado.

Cecilia, por su parte, se apoyaba contra un árbol, de pie, pero temblando visiblemente mientras sollozaba.

Ambas estaban exageradamente heridas.

Aun así, Cecilia alzó los brazos, usando el poco maná que le quedaba para reforzar su cuerpo.

Frente a todas ellas, un grupo de ángeles caídos y demonios yacía expectante: tres ángeles caídos con sus lanzas de luz listas.

Frente a ellos, cinco demonios.

Cuatro de clase alta y uno, el que lideraba, de clase suprema.

Suspiré pesadamente.

“Ddraig… prepárate.

Necesitaré impulsos.

No intentaré pasar los cinco aumentos.

Gracias “dije mentalmente, mientras comenzaba a preparar la magia espiritual que llevaba tiempo sin usar.

“Vaya, vaya… Señorita Belial, parece que tu amado ya no puede soportar más.

¿Por qué no tomas una decisión?

“habló el demonio al frente, con burla en su voz”.

Dime, ¿prefieres morir tú sola o que tus piezas estén incluidas?

Sinceramente, quiero divertirme un poco con ellas antes de…” dijo mientras Lamia sus labios.

“Son unos imbéciles.” Pensé, confundido al ver que no me habían notado.

Formé varios zarcillos de magia espiritual y los lancé en dirección a los ángeles caídos.

Realmente no me importaba si Azazel se enojaba por esto.

Los zarcillos atravesaron rápidamente las muñecas de los ángeles antes de enroscarse en sus cuellos, decapitándolos al instante.

“Patéticos “murmuré con cansancio, antes de lanzarme contra los demonios de clase alta.

Usé energía sacra en mis zarcillos de magia espiritual y los dirigí a sus cráneos.

Los atravesaron inmediatamente, quemándolos desde adentro y pulverizándolos sin dejar rastro.

Levanté mi puño y lo dirigí bruscamente hacia el demonio de clase suprema.

“¡Bastardo!

“gritó el demonio, logrando esquivar mi ataque mientras lanzaba un rodillazo a mi mentón, “Aumento, aumentó , aumento “resonó la voz de Ddraig desde el Boosted Gear.

Incliné ligeramente la cabeza, esquivando por milímetros el ataque del demonio.

Entonces lo golpeé directo en el pecho, alejándolo de Cleria y las chicas.

“¡Issei!

“gritó Cleria, sorprendida.

La ignoré.

Me lancé nuevamente contra el demonio, envuelto en magia de rayos, y llegué frente a él con velocidad, pateándolo con fuerza en dirección al cielo.

Bufé, irritado, y usé los árboles cercanos para impulsarme y alcanzar una posición por encima de él.

“¿Listo para morir, azulito?

“solté secamente, burlándome de su cabello mientras alzaba el brazo.

Envolví el Boosted Gear con energía dracónica.

Creé rápidamente fuego de aliento de dragón y lo mezclé con maná de fuego y de viento.

Una pequeña rueda de fuego se formó en el centro de mi puño mientras la energía giraba violentamente en sentido contrario a las agujas del reloj.

Lancé el golpe con fuerza.

Pero entonces, el bastardo atravesó mi pecho con una espada demoníaca.

Me desconcentré.

La energía de mi ataque se descontroló justo cuando mi puño impactó su rostro.

Una fuerte explosión se produjo.

Un pitido llenó mis oídos mientras caía en picada hacia el suelo.

Ya no sentía ni mi brazo ni parte del pecho.

El impacto contra el suelo me hizo escupir sangre.

Pasaron algunos segundos antes de que pudiera recomponerme.

Miré mi brazo.

Estaba completamente quemado.

Mi antebrazo abierto, con el hueso astillado y sobresaliente.

Las quemaduras cubrían todo mi brazo y parte del pecho, “Estoy jodido… Ddraig?” pregunté con cansancio “Se puede arreglar.

Tranquilo “respondió con calma.

Comencé a caminar con dificultad hacia Cleria y las demás.

Entonces, una lluvia de sangre oscura cayó sobre mí.

Me detuve en seco, cerré los ojos y limpié la sangre de mi rostro con el brazo sano.

Miré a mi alrededor.

Había rastros de carne calcinada, trozos de metal rojizo y amarillo, y fragmentos de gema verde esparcidos por el lugar.

“Ni siquiera el Boosted Gear soportó el ataque “murmuré con cansancio, acariciando mi pecho.

La herida de la espada se cerraba lentamente.

Aunque la superficie estaba cauterizada, el dolor punzante seguía presente.

Caminé, aún aturdido, hasta donde estaban Cleria y las demás.

Las miré fijamente mientras el mareo me envolvía.

“¿Están bien?

“pregunté a Cleria, Greta y Cecilia, las únicas conscientes.

Ninguna respondió.

Me miraban fijamente el brazo mientras sollozaban en silencio.

Volteé a ver al sacerdote Yaegaki.

Su vitalidad ya no estaba.

Estaba muerto.

Suspiré con cansancio, mirando al suelo antes de acercarme un poco más a Cleria y abrazarla suavemente.

“Lamento haber llegado tarde “dije, sonriendo con una vergüenza pura, mientras soportaba el dolor del hueso sobresaliendo de la carne de mi brazo.

Mi cuerpo sanando lentamente era lo peor… cuando el hueso seguía fuera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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