high school dxd: Sombras de un dios errante - Capítulo 23
- Inicio
- Todas las novelas
- high school dxd: Sombras de un dios errante
- Capítulo 23 - 23 Capítulo 22 Verdadera omnisciencia
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: Capítulo 22: Verdadera omnisciencia?
23: Capítulo 22: Verdadera omnisciencia?
“Ddraig… ¿alguna vez he dicho cuánto me encantan los pechos?” pregunté mentalmente, con dolor de cabeza, mientras escuchaba las perversiones del anciano a mi lado.
Gabriel estaba frente a nosotros, cruzada de brazos, fulminándome con la mirada, y Greta, a mi lado, dormía plácidamente.
“Si no recuerdo mal… odias todo lo relacionado con la sexualidad desde que eso pasó con ella, ¿no?”, respondió Ddraig con tranquilidad.
“Exactamente… y aun así este anciano piensa que a un niño de seis años le interesa saber cómo agarrar pechos”, pensé, molesto, antes de llegar a mi límite.
“Bien, Odín… ¿qué tal es tu relación con Thor, con…
tus hijos en general?”, dije sonriendo amablemente “Ahora, Ddraig.
Ahora”, pensé, aprovechando el momento en que él reflexionaba para inducirme a un sueño forzado.
“Es de mala educación dormir frente a un dios”, la voz de Odín llegó a mí, sacándome forzosamente de mi sueño inducido “¿Qué decía?
Ah, sí… Así que, para que los sientas mejor, debes” Odin dijo mientras mi paciencia se acababa completamente.
“Ddraig… ¿por qué el mundo me odia?”, pensé con cansancio, mientras soportaba las ocurrencias de este anciano “Odín… ¿puedo preguntarte sobre algo en particular?”, dije fríamente, sintiendo cómo las venas de mi cuello se hinchaban de la ira.
“¿Uh?
Claro, dime”, respondió curioso “Dime, ¿qué sabes sobre los panteones griegos, romanos y egipcios?”, pregunté con cansancio, esperando poder entretenerlo así.
“¿Uh?
Bueno… en realidad, griegos y romanos son los mismos panteones.
Simplemente suceden algunos pequeños cambios gracias a una ley que rige a los dioses”, respondió Odín tranquilamente.
“En el caso de los egipcios sucede lo mismo, pero con dioses del mismo panteón.
Incluso yo tengo una contraparte.
Esto ocurre debido a las creencias de los humanos.
Nuestros seguidores, al creer en la misma persona como una entidad diferente… imagínalo como un trastorno de personalidad múltiple mágica”, dijo con desdén.
“La mayoría de los panteones tiene campeones.
Por tanto, tienen campamentos para entrenarlos.
Allí van los semidioses descendientes.” “Incluso Asgard tiene uno similar, excepto que está principalmente dirigido a las valquirias.
Es el Hotel Asgard.
Deberías ir alguna vez”, dijo entre dientes mientras palmeaba mi hombro “O, si no te interesa, tengo algunos bares de pechos en Asgard… y también alrededor del mundo.
Puedes, echar el ojo a alguna Valkiria” dijo juguetonamente Lo miré fijamente.
“¿Por qué tenía que ser Percy Jackson…?”, pensé decepcionado “Aunque… depende de qué versión sea… y en qué punto estemos”, añadí en mi mente, mientras se me ocurría una idea.
“Odin… tengo curiosidad acerca de los semidioses.
En el panteón griego, ¿ha aparecido algún hijo de Zeus, Poseidón o Hades?” pregunté con interés.
Odin frunció el ceño de inmediato.
“Que yo sepa, no realmente.
Y créeme, lo sé todo, niño,” respondió con una gran sonrisa.
Sonreí ligeramente.
“Hago nuevamente mi pregunta, ¿ha nacido, recientemente, algún hijo de los tres mencionados?” repetí con calma.
Odin sonrió aún más ampliamente.
“Bien, muchacho.
Bien.
Sí, han nacido varios,” dijo, asintiendo tranquilo.
“¿Varios?” interrogué con curiosidad.
“Tres de Hades, dos de Zeus y dos de Poseidón,” afirmó rápidamente el anciano.
Lo miré fijamente por unos segundos.
“Si lo sabes todo, ¿podrías decirme qué sabes sobre mí?” pregunté con cierta duda, curioso sobre su respuesta.
Odin sonrió antes de posar su mano sobre mi cabeza.
De inmediato, la aparté con irritación, suspirando con frialdad mientras escuchaba la advertencia de Ddraig sobre el intento del viejo de revisar mis recuerdos.
“¿Qué crees que estás haciendo, anciano?” pregunté con frialdad, mirándolo fijamente mientras me levantaba y cambiaba de asiento, sentándome al lado de Gabriel.
Ella fulminaba a Odin con la mirada, mientras él sonreía con aire juguetón.
“Sabes, llevo milenios sin ver a alguien como tú, mocoso,” dijo con tranquilidad.
“Hay cosas que aún no entiendes y que jamás entenderás… a menos que seas un dios” “Cosa que aún no pasa… y tampoco pasará,” añadió encogiéndose de hombros y mirándome con frialdad.
“Y dime, niño, ¿por qué te gustó tanto leer ese manga?
¿DxD se llamaba?, que tanto sabes de el?” preguntó burlonamente.
Mi corazón comenzó a latir rápidamente.
Lo miré con irritación.
“Suficiente como para pensar que deberías ser un mejor papi, Odinson,” dije fríamente, apretando con fuerza el reposabrazos de la silla.
Odin simplemente empezó a reír.
“Oh, sí.
Loki… niño, tú realmente…” “Así que realmente lo sabes todo, ¿no?” murmuré entrecerrando los ojos.
“Bueno, eso es una ventaja.
Prefiero a alguien que no secuestre niños,” dije pensativo.
“Oh, ¿ahora hablas del juego?
Realmente lastimas mi corazón, pequeño,” respondió riendo, mientras nuevamente sus palabras hacían que mis nervios se tensaran.
Lo miré con inquietud.
“Tú… el Ragnarok no es un torneo, ¿o sí?” balbuceé ligeramente asustado.
Odin me miró pensativo.
“No, no.
Aquí los dioses no desprecian tanto a la humanidad,” respondió con desinterés.
“¿Hay más… como tú?” pregunté, ligeramente curioso.
“Oh, sí, claro que sí.
Muchos,” asintió tranquilamente.
“Entonces… ¿sabes qué sucederá después de hoy?” pregunté, inquieto.
“Oh, sí, claro que sí.” “Entonces… ¿sabes si podré regresar?” pregunté, con una leve esperanza.
Odin frunció el ceño.
“¿Tú… quieres regresar?
Las cosas no funcionan de esa manera, chico,” dijo con tranquilidad.
“Chico, te diré algo,” dijo con una sonrisa suave.
“Este es de los mejores caminos que podrías elegir,” agregó juguetonamente, extendiéndome una bolsa de papas.
Gabriel, a mi lado, parecía completamente confundida.
“Lo sé.
Entonces… ¿crees poder no hablar de pechos?” dije con una mezcla de fastidio y resignación, aceptando el paquete.
“Sí, claro, chico.
Tú no eres de esos,” respondió con simpleza.
“¿Y podrías no decir nada… sobre nada?” pregunté inquieto, mirando de reojo a Gabriel.
“Lo único que diré es, ten cuidado con Zeus, niño.
Aún eres muy joven para morir.
Y esa chica… todo el tema de la boda… Ddraig ya debió decirte que no fue tu culpa.
Debes creerlo realmente.
No pienses tanto en eso.
Lo que crees que no es real, es real.
Lo que crees que es real, no lo es.
Ver no es creer, mocoso.
Creer es ver,” dijo, asintiendo con la cabeza, confundiéndome aún más.
“Ya que lo sabes todo… ¿puedes?” “No lo digas, chico.
Son bienvenidas.
Tú también lo serás, en algún momento lo necesitarás.
Sepa que no estás solo.
Si sigues creyendo que estás solo… siempre lo estarás,” dijo mientras bostezaba tranquilamente.
“Oh, y ni siquiera pienses en un porqué.
Simplemente lo hago porque es divertido.
Es mejor que solo ver pechos,” dijo mientras sonreía.
“Cuando vives miles de años, eventualmente todo pierde sentido.
Aprende a dar sentido a lo que no lo tiene,” dijo, sacando de la nada una botella de vidrio con un líquido azulado.
“Te será útil,” agregó, lanzándomela.
La atrapé rápidamente, mirándola con confusión.
“Ddraig… ¿sabes qué es esto?” pregunté mentalmente.
“Es… mi sangre,” respondió aturdido.
“¿Qué?
Espera, ¿no se supone que con esto se puede acelerar el proceso de la línea de sangre de dragón?” pregunté alarmado.
“Sí, exactamente… guárdala.
¡Ahora!
Los Cielos no deben saber qué es.
Se supone que los Cielos son quienes tienen los cuerpos de Albion y de mí.
Eso incluye sangre,” respondió Ddraig, agitado.
Hice aparecer rápidamente el Boosted Gear, dejando caer la botella dentro del orbe verdoso.
La sangre desapareció al ser absorbida por el almacenamiento espacial del Sacred Gear, justo antes de que este desapareciera.
“¿Qué es eso, Issei?” preguntó Gabriel, visiblemente molesta.
“Vino, vino de Asgard.
Ddraig dijo que es mejor cuando es añejo” dije rápidamente, sonriendo con nerviosismo “Un regalo de mi parte.
Tranquila, el chico sabrá cuándo debe beberlo.” Odín sonrió con suavidad, como si lo supiera todo desde antes.
“Ddraig… creo que estoy jodido” murmuré mentalmente, mientras pensaba en todo lo que podría pasar a partir de ahora… especialmente con la mención de Zeus.
“Y yo que no pensaba aparecer en el panteón griego” me quejé para mis adentros, irritado.
“¿Crees… poder dejarme dormir mientras llegamos?” pregunté con cierta esperanza.
Odín solo me miró con una sonrisa burlona.
“Oh, por supuesto que no.”respondió, sin siquiera fingir vergüenza, y comenzó a hablarme de su vida, empezando con la historia de cómo entregó su ojo y se colgó de un árbol para obtener el conocimiento absoluto… *Perspectiva en tercera persona* Mientras Odín narraba su historia con emoción desmedida, a cientos de kilómetros, en las montañas cercanas a Kioto, una niña de cabello negro corría entre los árboles.
A su lado, una mujer, claramente su madre, intentaba seguirle el paso.
“¡No, mamá!
Papá no nos ayudará.” gritó la pequeña, jadeante, arrastrando a la mujer con fuerza desesperada.
“Querida, nuestra familia jamás haría eso.
Y tu padre, Baraqiel… claro que nos ayudaría, Akeno.” respondió la madre con voz confundida, tratando de detener a la niña.
“¡No, mamá!” replicó Akeno con furia, lágrimas brillando en sus ojos.
“Escuché al tío y a los demás… planeaban matarnos.
A ti, por estar con papá… y a mí, por ser mitad ángel caído.” *Perspectiva de Akeno Himejima* “Mamá, por favor… no quiero perderte” supliqué entre sollozos, arrastrándola entre la maleza.
Mis pequeños brazos temblaban por el esfuerzo “No otra vez” , pensé, sintiendo un nudo en la garganta al recordar la muerte de mi madre en mi vida pasada.
Llevaba semanas desde que desperté.
Lo último que recordaba era morir, sacrificándome para darle tiempo a Rías e Issei-kun frente a los dioses malignos.
Y luego… volví.
Desperté en la casa del clan Himejima, con mi madre viva.
Con él cerca.
Aquel hombre que me dio la vida… y luego nos abandonó.
“Sólo un poco más, mamá…” murmuré entre jadeos.
“¿Akeno… por qué dices esas cosas?” su voz dulce me desgarraba.
Todavía no me acostumbraba a ella, a sus regaños, a su ternura… pero quería hacerlo.
Quería quedarme con ella.
“¡No podemos confiar en nadie del clan!” grité con desesperación .
“¡Nos van a matar, mamá!
¡Igual que antes!
¡Igual que… antes…!” Mi voz se rompió al final.
Ella me miró, confundida.
Sus ojos cálidos reflejaban cariño, no miedo.
Y eso dolía aún más.
“¿Qué estás diciendo, mi amor…?
¿Qué es eso de ‘igual que antes’?” preguntó, llevándose la mano a mi mejilla con ternura.
Ese calor… era real.
Tan real que dolía.
“Escúchame, por favor” susurré con voz entrecortada .
“Si te quedas aquí… te matarán.
Dirán que eres una traidora por amar a un ángel caído… y a mí, por ser hija de ambos.
Yo… yo lo soñé, y los escuché, los escuché decirlo… Por favor, mamá.” Su rostro se endureció.
Ya no era solo confusión, había temor.
“Akeno…” “Mamá…”la abracé con fuerza, escondiendo mi rostro en su pecho mientras lloraba sin control.
“No preguntes.
Sólo ven conmigo.
Esta vez… confía en mí.” Supliqué, Tenía algo de dinero… suficiente para comprar dos boletos a Kuoh.
Iríamos allí.
Buscaría a la familia Hyoudou… a Rías… a alguien, Alguien que pudiera ayudarnos.
Un crujido lejano me hizo tensar el cuerpo, Alguien se acercaba, reconocí la presencia de las personas del clan, nos habían encontrado.
Me incorporé de golpe y tomé su mano.
“¡Vamos, por favor, mamá!” le rogué con el corazón latiendo fuertemente.
Esta vez, no esperé su respuesta.
Corrí.
Corrí como nunca, con ella a mi lado.
Aunque mi cuerpo ardía, aunque mi pecho doliera… mientras la sujetara, mientras siguiera corriendo… Podria cambiar el final.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com