high school dxd: Sombras de un dios errante - Capítulo 24
- Inicio
- Todas las novelas
- high school dxd: Sombras de un dios errante
- Capítulo 24 - 24 Capítulo 23 Ddraigestoy jodido
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
24: Capítulo 23: “Ddraig…,estoy jodido” 24: Capítulo 23: “Ddraig…,estoy jodido” Perspectiva de Issei “Dios, Ddraig… ¿por qué carajos este anciano es tan parlanchín?”, pregunté mentalmente con un suspiro, mientras recorríamos las calles de Kioto.
Las últimas doce horas habían sido un maldito suplicio, comenzando con Odin contándome sus anécdotas durante casi cinco horas en el tren.
Desde que llegamos, desayunamos, almorzamos y recorrimos lugares famosos… y aun así, Odin seguía con nosotros.
“Odin… ¿por qué nos estás siguiendo?
“pregunté, visiblemente molesto, con el rostro sonrojado de puro agotamiento.
“Oh, estás equivocado, mocoso.
No los estoy siguiendo.
Simplemente vamos al mismo lugar “respondió juguetonamente con una sonrisa como si nada pasara.
“¿¡Cómo carajos puedes decir eso luego de desayunar, almorzar con nosotros e incluso quedarte en el mismo maldito hotel!?
“grité, perdiendo finalmente la paciencia.
Las personas alrededor nos miraron, y sentí las miradas clavarse en mi nuca.
Irina me observaba con curiosidad.
Su padre, con un suspiro frío, continuó avanzando.
Greta y Cecilia se quedaron a mi lado.
Los demás se habían dispersado por sus rincones favoritos de Kioto.
Gabriel y Cleria se habían quedado en el hotel, evitando llamar la atención.
“Casualidades “respondió Odin encogiéndose de hombros.
“No existen las casualidades contigo, Odin, bastardo… “ pensé para mis adentros mientras me tragaba mis palabras y suspiraba con resignación.
*Dos horas después* “Entonces… ¿no sabes cómo entrar al territorio Yokai?
“murmuré, con voz apagada, mirando a Cleria, que solo se sonrojó y desvió la mirada.
Lancé una mirada seca a Odin.
“¿Y tú?” “No, mocoso.
Deberías saber tú cómo y dónde, ¿no?
“ se adelantó a responder con su tono de siempre, juguetón.
“Claro… claro, sí, tiene todo el sentido del mundo “repliqué con sarcasmo “Un niño de seis años que sabe cómo encontrar a una raza que jamás ha visto.
Tiene perfecto sentido, Odinson.” Odin sonrió con calma.
“Tal vez… no sea tu destino encontrarlos ahora.” Fruncí el ceño al instante.
Había algo detrás de mí.
Sentía la presencia tenue de un humano… y un ángel caído.
Muy débil.
“Esto es ridículo… “pensé con cansancio, harto del juego de pistas vacías de Odin.
“¡Issei!
“una voz femenina me interrumpió.
Una figura me abrazó con fuerza, sujetándose de mi brazo , De inmediato giré, reaccionando por instinto, y lancé un golpe.
Sentía la energía del ángel caído… pero me detuve en seco.
Era una niña.
De cabello negro, no mucho mayor que yo.
Se aferraba a mí como si me hubiera estado buscando durante siglos.
El viento provocado por mi puño levantó su cabello.
“¿Akeno?
“pregunté, atónito.
Ella levantó el rostro.
Sus ojos se iluminaron , enrojecidos por las lágrimas.
“¡Akeno, cariño, espera!
“una mujer que parecía su versión adulta corrió hacia nosotros.
“Yo… lo siento mucho.
Mi hija los ha molestado.
¡Discúlpenla!
“ la mujer comenzó a disculparse, haciendo reverencias desesperadas.
Me sonrojé un poco.
Mierda.
Ya la había cagado.
“Ddraig… la cagué, ¿cierto?” “Totalmente “respondió con burla “¡Era una maldita pregunta retórica, maldita lagartija perezosa!” Me dejé abrazar.
¿Qué otra cosa podía hacer?
¿Apartarla?
¿Romper ese instante?
No… no soy tan monstruo.
No todavía.
Akeno sollozaba, su voz temblorosa.
“Issei… tú también regresaste…” La madre seguía disculpándose.
Yo, atrapado emocionalmente, sin saber qué hacer, la había cagado en grande al decir su nombre.
“Yo… no es una molestia, señora.
No tiene que disculparse “ dije con torpeza, intentando mantener algo de compostura.
“¡Es él, mamá!
¡Es Issei!
¡Hyoudou Issei!
“ dijo Akeno, aún entre sollozos.
Perfecto.
Ahora sí estoy jodido.
¿Cómo se supone que niegue conocerla después de haber dicho su nombre… en voz alta?
Ddraig reía.
“Bueno… ya la cagué.” No necesitaba que me lo dijera.
Ni a Irina mirándome con una mezcla de confusión y molestia.
Ni al silencio incómodo que dejó mi intento fallido de ocultar lo obvio.
Claro que dije su nombre.
Como si yo supiera siquiera qué estaba haciendo.
“Esto es tu culpa, Odin “murmuré sin voltear.
El dios, con un takoyaki en la mano, masticaba felizmente como si no tuviese nada que ver.
“¿Mi culpa, mocoso?
Yo solo admiro el destino haciendo su trabajo” “¿Destino?
¡Me contaste tres horas de cómo sedujiste a una giganta, comiste en el mismo restaurante que nosotros y ahora justo hoy me cruzo con Akeno y su madre?
¡¿Justo hoy?!” pensé frustrado Él sonrió aún más, como si leyera mis pensamientos “Casualidades” dijo con burla Ese maldito.
Mi ceja derecha palpitaba.
Shuri seguía haciendo reverencias.
Akeno seguía colgada de mi brazo.
Y yo… atrapado en este juego emocional de mierda.
“Solo me falta que aparezca Yasaka y me pida que cuide de su hija también “ le dije a Ddraig mentalmente Odin soltó una carcajada grave y burlona.
“No te preocupes, mocoso.
El día aún es joven.” Estoy rodeado de locos.
Mi vida parece un maldito tablero de juego para los dioses aburridos.
¿Qué se supone que debo hacer?
¿Apartarla?
¿Y si eso es lo que se supone que haga… y Odin lo sabe?
¿O no lo hago, y él simplemente no dice nada porque sabe que no lo haré?
“Usted debe ser la señorita Shuri.
Shuri Himejima, ¿correcto?
“pregunté finalmente, intentando salir del problema con algo de dignidad.
Ella parpadeó, confundida.
“Baraqiel… es amigo de mi tío “improvisé con frialdad, detestando lo que estaba por hacer “.
Azazel.
Supongo que lo conoce, ¿cierto?” “Sí, bueno… sí.
Supongo que sí.
Es un gusto conocerte “dijo finalmente, aún confundida, pero algo más tranquila.
“Issei… nos están persiguiendo.
El Clan Himejima… “susurró Akeno, sin soltarme.
Suspiré, Odin…, últimamente todo lo que hacía orbitaba a Odin “Dijiste que podía ir a Asgard cuando quisiera, ¿cierto?
¿Ellas también pueden quedarse contigo?” “Tal vez sí.
Tal vez no “respondió con un encogimiento de hombros.
“Tomaré eso como un sí.
Gracias, maldito viejo “ dije entre dientes, sin poder evitar sonreír con rabia.
“Issei, ¿quiénes son ellas?
“preguntó Cleria, quien hasta ahora se había mantenido en silencio.
“Esto… “balbuceé, sin saber cómo responderle.
Sabía que no podía mentirle “es sobre eso que nunca te dije… que te diré hoy, por la noche.
En un lugar apartado” Estaba inquieto.
Sabía cuánta mierda me iba a caer por lo que estaba haciendo.
Cleria entrecerró los ojos, claramente tensa.
“Es lo mismo que te pasó a ti, ¿bien?
Cleria… el volver “dije en español, con frialdad.
Sabía que Akeno aún no era un demonio, así que no tendría la habilidad de entender idiomas automáticamente como ellos.
Cleria pareció tensarse aún más, pero asintió suavemente, mientras Odin comenzaba a reír entre dientes.
Irina, a pesar del idioma, pareció entenderme.
Sonrió felizmente mientras se sonrojaba.
Akeno y su madre, en cambio, parecían confundidas.
¿Y yo?
Bueno… iba a volver a usurpar el lugar de Issei Hyoudou.
Decir que soy un maldito regresor, que morí salvando el mundo y volví al principio… ¿Es creíble, cierto?
Bueno… al menos eso espero.
“¿Tienen hambre?
“pregunté con frustración a Shuri y Akeno, que estaban justo frente a mí.
Akeno se sonrojó ligeramente.
“Yo… bueno… nosotras no hemos comido nada desde ayer “respondió con nerviosismo mientras finalmente me soltaba y daba unos pasos hacia atrás.
“Abuelo, tú pagas la comida, ¿bien?
“dije con irritación, recordando cómo este viejo se nos había pegado en el desayuno y el almuerzo… sin pagar absolutamente nada.
“Claro, mocoso, será un gusto,” respondió Odin con burla.
“No es necesario, nosotras…” balbuceó Shuri avergonzada.
Suspiré pesadamente.
“¿Sabes qué?
No voy a hacer más esta mierda.
No quiero estar más cerca de este anciano.
Así que,” dije mentalmente a Ddraig, “Padrino… ¿ustedes podrían adelantarse a Inglaterra?
Yo, mi madrina y yo iremos luego.” Dije con cansancio “Odin, ¿me dejarás conocer Asgard por mí mismo o me lo mostrarás tú?” “Te enviaré con una Valkiria, muchacho, y aún no iremos.
Pero me alegra que ya comiences a entender,” respondió Odin tranquilamente.
“¿Qué tengo que hacer ahora?” pregunté cansado, mientras apretaba mis puños fuertemente.
“Cinco clanes principales, el cambio siempre es bueno, pero a veces puede ser malo,” dijo Odin tranquilamente.
“El destino siempre es justo con las personas correctas, pero los cambios alteran el destino,” añadió Odin mientras miraba a Akeno.
Parecía que solo yo podía escuchar sus palabras, pues los demás no reaccionaban a lo que hablábamos.
“El cambio en Leviathan arriesga a la familia.
El cambio en un clan arriesga a otros clanes.
La decisión de un cambio…” continuó Odin mientras esta vez miraba a Shuri.
“Una vida por otra vida, la importancia está en el camino, mocoso.
Y una Reina puede jamás ser…” Odin terminó, sonriendo suavemente.
“¿Qué carajos acabas de decir?” dije confundido.
“Mocoso, le quitas lo divertido a la vida,” dijo Odin molesto, mientras sonreía juguetonamente.
“Los cambios siempre traen más cambios.
Alguien debe morir en lugar de ella, ya sabes de qué hablo, y sabes perfectamente quién más podría morir por este lugar.” Odin siguió mientras bostezaba.
“Una Reina… un cambio… Leviathan… cinco clanes,” murmuré pensativo, antes de caer en cuenta.
“Mierda, el problema que causé… probablemente los demonios jóvenes no podrán salir del infierno por ahora.
Lo que significa…” le dije mentalmente a Ddraig.
“Tsubaki no será una Reina…” Ddraig añadió.
Suspiré pesadamente.
“Ddraig, ¿puedes sentir Sacred Gears?” pregunté mentalmente con cansancio.
“Claro que sí,” respondió Ddraig rápidamente.
“Odin, por favor… llévalas primero,” dije tranquilamente antes de comenzar a correr rápidamente por las calles de Kioto.
Entré velozmente en un callejón, antes de usar magia de ilusiones.
Saqué el par de alas de dragón que jamás uso, y salí volando por los aires rápidamente.
En cuestión de segundos sobrevolé Kioto, esperando las indicaciones de Ddraig.
“¡Demonios!
¿Por qué hay tantas malditas montañas?” murmuré sorprendido al ver el paisaje desde los cielos.
“Dios, ¿en qué estoy pensando para salvar niños…?” dije con cansancio mientras continuaba volando.
“¿En un harem?” Ddraig dijo curioso.
“¿Qué?
¡Claro que no!
Digo, ¿por qué?” pregunté sorprendido.
“Estamos cerca, y eres mi portador.
Eres parte dragón.
Es normal que un dragón tenga un harem, claro, solo puede tener lo mejor de lo mejor,” dijo Ddraig con orgullo, mientras yo comenzaba a descender.
“Una barrera…” dije tranquilamente, quebrando inmediatamente la barrera mágica que estaba frente a mí con fuerza bruta.
Descendí rápidamente al suelo.
“¿Dónde?” pregunté a Ddraig, ignorando sus palabras recientes.
“3 kilómetros adelante, justo al inicio de la montaña,” respondió Ddraig tranquilamente.
“Bien,” caminé tranquilamente mientras sentía la incomodidad en mis omóplatos, Ddraig me dijo hace mucho sobre mis alas, aparentemente se formaron cuando cumplí 5 años, pero es realmente molesto usarlas, a duras penas puedo controlarlas.
“¿Por qué diablos estás pensando en eso?” Ddraig preguntó repentinamente.
Fruncí el ceño.
“¿Qué cosa?
¿De todo?” dije curioso mientras continuaba avanzando, sintiendo las presencias de magos humanos por la zona.
“¿Núcleos de maná?
¿Estás loco?” dijo Ddraig incrédulo.
“No, ¿qué tiene de malo?
Lo vi en algunos animes.
Simplemente estaba pensando de dónde viene mi reserva de maná si no tengo un núcleo,” dije pensativo.
“¿Crees que sea posible crear núcleos?
¿O formarlos?” pregunté curioso.
Ddraig mantuvo el silencio por varios minutos.
“Es posible… pero no de la forma que piensas,” dijo reflexivamente.
“Mmm, ¿Dantian?
O eso, como lo llaman los cultivadores en las novelas chinas,” dije pensativo.
“Podría funcionar… si, tendríamos que formar varios, crear varios núcleos espirituales.
Es lo que nosotros conocemos como esencia.
Tú, como alma,” dijo tranquilamente, haciéndome frenar en seco.
“¿Qué?
¿Y cómo los debo crear?” pregunté confundido.
“Primero, consolidar el tipo de alma que tienes… tu alma es pseudo dragón, es solo una parte, pero lo es.
Luego de que sea completamente un alma de dragón, podrías dividir tu núcleo en varios núcleos y alimentarlos con mi alma,” Ddraig añadió.
“Sí, eso no pasará.
No pienso usarte como un maldito material de cultivo,” dije frustrado.
“Entonces, podrías usar almas externas.
Ya sabes usar magia espiritual.
Podrías atraer almas y usarlas para consolidar tus núcleos.
Podríamos hacerlo con las almas del Boosted Gear o almas de algunos dragones que aún sigan con vida,” ofreció Ddraig, haciéndome pensarlo seriamente.
“Mmm, supongo que podría ser una opción… me haría más fuerte, ¿no?” dije curioso mientras llegaba finalmente a un terreno boscoso, lleno de maleza y zancudos.
“Dios, ya sentí su presencia.
¿Quién podría vivir en este lugar siendo un niño?” dije incrédulo.
“Sí, te haría muy fuerte.
Claro que será difícil hacerlo,” respondió Ddraig.
Yo simplemente sonreía suavemente mientras continuaba avanzando en dirección a la presencia.
“Alguien… ayuda,” escuché vagamente un murmullo, una voz femenina bastante reseca y entrecortada.
Corrí algunos metros, antes de salir de la maleza, llegando a un camino de tierra.
La tierra ya era barro.
La vista de una pequeña construcción de madera, cartones, plásticos y una lámina metálica apareció ante mí.
“Carajo…” murmuré atónito al ver la escena.
Debajo de la caseta, latas de comida vacías, cartones apilados, cáscaras de frutas y algunas herramientas de madera básica.
Algunos objetos de bajo valor.
Y lo peor de todo, un pequeño bulto, visiblemente tembloroso.
Mis súper sentidos me permitieron escuchar respiración entrecortada y los agresivos y pesados latidos del corazón provenientes de allí.
Me acerqué pensativo, llegando justo frente al bulto.
“Una cobija de papel metálico cubría lo que era una niña, una niña con suciedad en el cabello y rostro.
Sus ojos estaban rojizos y llenos de lágrimas.
Sus labios estaban resecos, pareciendo que se quebrarían en cualquier momento.
Sus ojos estaban abiertos, pero entrecerrados.
Su nariz estaba rojiza y tenía algunas marcas de golpes y cortes en el rostro.” “Debe tener hambre, frío y además gripe,” pensé curioso.
Repentinamente, sentí como algo sostenía mi pie débilmente.
Miré abajo, la niña me miraba de reojo, apenas pudiendo mover sus ojos.
Su voz ya no salía de sus labios.
“¡Ayuda, por favor!” ella balbuceó, un murmullo agudo que las personas normales no entenderían.
Suspiré pesadamente, antes de levantarla suavemente por el cuello.
“Bebe,” dije suavemente mientras usaba mi magia de agua, creando agua para que la niña dejara a un lado la deshidratación por ahora.
La niña comenzó a beber con avidez, recibiendo el agua con desesperación.
“De alguna manera esto me hace sentir mal…” pensé con cansancio mientras continuaba generando agua, dejando beber a la niña.
“¿Qué tal te sientes?” pregunté suavemente mientras sonreía ligeramente.
“O sí,” dije pensativo, antes de usar magia dimensional, haciendo aparecer un plato con huevos, salchichas y pan.
“Carajo… aún no me acostumbro a esto.
No sé de quién sea… pero ahora es de ella, gracias, destino,” pensé con desdén mientras ayudaba a alimentar a la niña, quien parecía se desmayaría en cualquier momento.
Sonreí suavemente mientras sostenía el plato de comida, antes de que una lanza de madera atravesara el plato en mis manos, rozando mis dedos.
Fruncí el ceño secamente, antes de mirar en la dirección desde la que llegó.
Allí, un grupo de hombres y mujeres con yukatas nos miraban fríamente.
“¿Quién crees que eres?
Entraste a la fuerza al territorio del clan Shinra, y estás interactuando con una paria racial.
Aléjate, o morirás,” un hombre comenzó a decir mientras levantaba su mano, apuntándome con el dedo, antes de que su cabeza explotara inmediatamente, su cuerpo desplomándose al suelo.
“Lo siento, me apuntó con su mano, pensé que me atacaría,” dije fingiendo temor, mirándolos fijamente mientras mis hilos de magia espiritual rodeaban a todos.
“¡Monstruo!
¡Un monstruo, debe morir!” las mujeres del grupo comenzaron a gritar, antes de que mi paciencia finalmente se acabara.
Usé mis hilos para despedazarlos, antes de usar magia de fuego para quemar los alrededores.
“Imbéciles…” pensé, suspirando con frialdad al recordar que este era su territorio.
Al menos, con el fuego dejarían de prestarnos atención temporalmente.
Cargué a Tsubaki del suelo mientras intentaba usar mi magia dimensional para ir con Odín.
De pronto, el cielo se nubló.
Un rayo morado cayó con fuerza, y la figura de un hombre imponente apareció, vestía un gi azul oscuro y portaba una katana con un brillo eléctrico.
Me miraba fríamente.
“Ah, por una cara…” murmuré con irritación al sentir la presión que emanaba.
“¿Susanoo?” pregunté mentalmente a Ddraig, agotado, mientras levantaba una barrera mágica alrededor de Tsubaki y de mí, tal vez Odin me ayude….,si no es así, tal vez muera ante un dios… “ tranquilo, eres suficientemente fuerte como para poder escapar a el “ Ddraig dijo, antes de que un escalofrío bajara por mi espalda, me moví rápidamente a un lado, antes de que el hombre apareciera repentinamente, con su katana cortando donde estaba momentos atrás, una explosión resonó, y todo el lugar tembló, un corte apareció en la montaña atrás de nosotros, dejando una brutal línea recta “ su puta madre “ pensé aturdido mientras sentía un leve ardor en mi brazo izquierdo, en el, había un corte, del cual comenzó a salir sangre lentamente
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com