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high school dxd: Sombras de un dios errante - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 Capítulo 24 Meteré la katana por su trasero
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25: Capítulo 24: ” Meteré la katana por su trasero ” 25: Capítulo 24: ” Meteré la katana por su trasero ” *Perspectiva en tercera persona* “¡Rápido!

¡Odin-sama, alguien que lo cure!” Cleria Belial gritaba desesperadamente, su nobleza detrás de ella observaba aterrada mientras Issei flotaba en el aire.

Sangre goteaba de su espalda y brazo, su respiración era suave y débil.

Una katana envuelta en rayos estaba incrustada en su abdomen.

Issei temblaba visiblemente mientras los rayos recorrían su cuerpo.

Una mujer albina con una armadura metálica en sus brazos y torso, seguida de una ligera toca blanca y negra, estaba justo debajo de Issei.

La mujer corría mientras una luz sostenía el cuerpo del chico en el aire.

“¡Gudrun!

¿Qué está sucediendo?” Un grupo de mujeres vestidas de forma similar interceptó a la mujer, haciendo que Issei frenara en seco.

“Brynhildr, Lord Odin-sama solicitó tratamiento para el chico.

Es un invitado especial de Asgard.” Gudrun dijo fríamente mientras pasaba al lado del grupo de valquirias.

*Perspectiva de Issei* “La próxima vez que vea a ese maldito hijo de perra… le meteré su katana por el trasero” le dije mentalmente a Ddraig mientras soportaba las descargas eléctricas de la maldita katana.

Escupía sangre constantemente mientras apenas podía sentir mi cuerpo por debajo de la cintura.

“Estás loco… pudiste simplemente escapar, mocoso” la voz de Ddraig, enojado, resonaba en mi cabeza.

“El bastardo me atacó… si no fuera por mis reflejos, nos habría matado a Tsubaki y a mí” respondí mentalmente con irritación, recordando el maldito momento en que casi muero.

*Flashback* Una tormenta eléctrica comenzó rápidamente en los cielos, mientras Susano, el dios que acababa de partir una montaña luego de atacarnos a Tsubaki y a mí, ignoraba mi barrera mágica como si fuese un juguete.

“Ey, ey, espera… ¿Eres Susano, cierto?

¿Qué tal si hablamos un poco?” dije nerviosamente, apenas pudiendo moverme por la presión que el bastardo emitía.

Susano simplemente suspiró con frialdad antes de desaparecer de mi vista.

“Mierda,” murmuré mientras activaba directamente el estado Balance Breaker del Boosted Gear.

Una armadura metálica rojiza, con orbes verdosas en los guanteletes y pecho, un par de alas de dragón metálicas surgió de mi espalda mientras abrazaba a Tsubaki, previendo el ataque que estaba por venir.

Apenas pude mover mis alas para reforzar mis defensas antes de que un dolor pulsante recorriera mi espalda.

Escupí sangre dentro del casco de la armadura.

“¡Aumento, aumento, aumento, aumento, aumento, aumento, aumento, aumento!” La voz desesperada de Ddraig llegó repentinamente, saliendo del orbe en mi brazo izquierdo.

Presioné fuertemente mi mandíbula mientras creaba una onda de energía desde la armadura, haciendo que Susano se alejara de mí.

La armadura en mi espalda quedó destrozada.

Me moví rápidamente tratando de escapar y regeneré de inmediato la parte destruida.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza mientras emprendía vuelo.

El suelo bajo mis pies explotó, dejando un cráter gigantesco mientras me alejaba rápidamente por el cielo.

“Qué…

maldito,” balbuceé aturdido, escupiendo más sangre que ensuciaba el casco de la armadura.

El dolor punzante y el ardor en mi espalda aumentaban con cada segundo.

Tsubaki temblaba en mis brazos, con lágrimas en los ojos mientras presionaba débilmente sus labios.

“Odin…

necesito a Odin…

¡Mierda!” balbuceé, comenzando a sentir miedo.

De repente, un rayo morado se precipitó hacia nosotros desde el cielo a gran velocidad.

“¡Mierda, Ddraig!” grité como pude mientras creaba una barrera mágica, “Transferencia,” murmuré, dando todo el poder del aumento a mi barrera.

“¡Aumento, aumento, aumento, aumento, aumento, aumento!” La voz de Ddraig volvió a resonar mientras trataba de alejarme del rayo, sin tener éxito.

El rayo impactó en mi espalda.

Sentí cómo algo atravesaba mi columna y salía por mi abdomen.

Un dolor inmenso me paralizó por completo.

“¿A dónde crees que vas?” La voz fría de un hombre llegó desde arriba.

Sentí su peso parado sobre mi espalda mientras movía agresivamente su espada.

Vomité sangre de forma violenta mientras comenzaba a caer en picada.

Abracé con fuerza a Tsubaki para protegerla del impacto que se avecinaba.

“Reperdium,” murmuré con cansancio y odio, creando cientos de círculos mágicos de distintos elementos a nuestro alrededor.

Al mismo tiempo, creé un pequeño círculo mágico en mi pecho, un truco que había practicado con Ddraig desde hace un tiempo.

Sin esperar más, disparé cientos de hechizos desde los círculos, cada uno con potencia suficiente para asesinar a grupos enteros de demonios de clase alta.

El bastardo se convirtió en un rayo, desapareciendo de mi espalda.

Su katana quedó incrustada en mí mientras los ataques mágicos se acercaban.

“Cabrón…” murmuré con irritación mientras activaba el círculo mágico en mi pecho.

El círculo se formó rápidamente en un tono morado, envolviéndonos con una barrera mágica.

Los ataques impactaron, pero fueron repelidos de inmediato, saliendo disparados en todas direcciones.

En menos de un segundo, explosiones masivas de magia de distintos elementos destrozaron las montañas a nuestro alrededor.

“¡Odin!

¿Dónde mierda está Odin?” le grité a Ddraig mentalmente mientras trataba de localizar al maldito viejo.

“No está en la Tierra” dijo Ddraig.

La desesperación me llenó completamente.

Apreté aún más mi mandíbula, la sangre brotaba de mis encías por la presión.

“¡Hazlo ahora!

¡Intentaré romper cualquier barrera!” dije aterrado a Ddraig.

“¡Aumento, aumento, aumento, aumento, aumento, aumento, aumento, aumento, aumento, aumento, aumento!” La voz de Ddraig resonó de nuevo.

Mis sentidos y reservas mágicas aumentaron absurdamente.

Soporté el dolor que recorría mi cuerpo, el dolor de cabeza tan abrumador que casi me desmayaba, mientras buscaba la presencia de Odin.

Extrañamente, la sentí.

Estaba fuera de la Tierra… muy, muy lejos.

Las lágrimas se formaron en mis ojos mientras forzaba un teletransporte.

“¡Aumento, aumento, aumento, aumento!” Ddraig volvió a usar su habilidad, llevando mi cuerpo al límite absoluto.

Finalmente, encontré el punto exacto en el que se encontraba el anciano y forcé el teletransporte.

Vi negro momentáneamente antes de aparecer cayendo en picada desde los cielos en un nuevo lugar.

Grandes islas flotantes con densa vegetación y una ciudad debajo de nosotros.

Muchos edificios modernos, coliseos, bares y locales con temática vikinga.

Mi visión comenzó a volverse borrosa mientras Tsubaki vomitaba sobre mí.

Caí a gran velocidad, atravesando decenas de edificios.

Usé lo último de mi fuerza para dejar una barrera mágica en Tsubaki.

Sentí cómo cada impacto destrozaba mis huesos.

Finalmente, sentí tierra, comencé a arrastrarme por la velocidad.

El dolor en mi espalda y abdomen empeoraba: la katana dentro de mí cortaba carne mientras se movía por el impacto.

Finalmente frené.

Sentí varias presencias acercándose.

No resistí más.

La armadura se deshizo en fragmentos de luz.

Respiré pesadamente mientras usaba todo lo que tenía para seguir consciente y no morir desmayado.

“No quiero… volver a morir.” Murmuré entre risas ahogadas por el dolor, mientras apenas lograba distinguir las figuras que se acercaban.

Hombres bestia, humanos… y lo que parecían ser valquirias me observaban desde el borde del cráter, Giré lentamente la cabeza hacia mi lado, donde Tsubaki, igual de debilitada, me miraba con sorpresa.

Las lágrimas aún rodaban por sus mejillas.

“Ddraig… ¿por qué siempre que lucho con alguien termino medio muerto?” La pregunta resonó en mi mente, acompañada de una amarga burla hacia mí mismo, “Tal vez… porque siempre que luchas, lo haces imprudentemente “respondió Ddraig, con voz cansada.

“¡Issei!!” La voz de María me alcanzó.

Giré la cabeza una vez más.

Ya no veía rostros… solo manchas borrosas y destellos de luz demasiado intensos.

*Perspectiva de Greta* Aún me cuesta creer que Odin-sama haya estado tanto tiempo con nosotros.

Hace unos minutos, Issei desapareció repentinamente.

La llegada de una niña y su madre , aparentemente relacionadas con él, nos tomó completamente por sorpresa.

Quise hacer preguntas, pero la señorita Cleria nos lo prohibió.

Odin-sama nos llevó a Asgard de inmediato.

El lugar… es simplemente hermoso.

Un mundo moderno y mitológico a la vez.

Casas con diseños vanguardistas, un ambiente festivo y ese toque claramente vikingo en su cultura.

En la isla principal, una estatua gigantesca de Thor dominaba el centro.

A nuestro alrededor flotaban enormes islas suspendidas en el cielo.

Era… increíble.

“¿Esas… son Valkirias?

“ pregunté emocionada a Odin-sama.

Un grupo de guerreras se encontraba al frente.

Su poder mágico era abrumador, casi al nivel de un demonio de clase suprema.

Rápidamente, iniciamos un pequeño recorrido por Asgard.

Los semi-humanos, los hombres bestia, los humanos… todos eran amables, curiosos y cálidos.

En ese instante, estábamos probando una de las comidas típicas del lugar cuando… La isla comenzó a temblar fuertemente.

El polvo cayó desde las estructuras más altas.

Las valquirias que nos acompañaban se pusieron tensas y alertas.

Odin-sama suspiró con pesar, murmurando algo sobre “ese mocoso” y “la vía más estúpida posible”.

La barrera de Asgard se activó.

Algo, o alguien, intentaba entrar por la fuerza.

El cielo tembló.

El corazón me latía con fuerza.

Decenas de valquirias se elevaron con rapidez, armadas con lanzas y espadas.

Entonces…, La barrera se quebró.

Se deshizo como si fuera cristal, sus fragmentos flotando por un segundo antes de evaporarse en partículas mágicas.

Una bola de fuego cayó desde el cielo con violencia.

Un poder descomunal la acompañaba… uno comparable al de la señorita Serafall cuando se enfada.

El fuego se extinguió.

Una figura vestida con una armadura roja descendía a gran velocidad.

En sus brazos, algo brillaba… envuelto por una barrera mágica, Y lo supe, Era Issei, Su presencia era inconfundible.

El impacto fue brutal.

Arrasó con decenas de edificios.

Un cráter gigantesco se formó en medio de la isla.

Asgard entera tembló como si estuviera colapsando.

Todos los que podíamos volar, subimos a los cielos.

Desde allí, presenciamos la destrucción causada por su caída.

“Issei…” balbuceé con la garganta hecha un nudo, María, Cecilia, una valquiria llamada Gudrun y yo nos dirigimos a la zona, Muchos ciudadanos estaban heridos, otros simplemente observaban con horror.

Cuando llegamos… Issei estaba en el fondo del cráter, respirando con dificultad.

Ensangrentado, atrapado en el suelo.

Una katana atravesaba su abdomen.

A su lado… una niña.

Aún protegida por una barrera mágica.

Su energía… era casi imperceptible.

“¡Issei!

“gritó María, corriendo hacia él.

Yo la seguí, temblando.

No podía hablar.

No al verlo así.

La señorita Cleria, recién llegada con los demás, se quedó paralizada.

A su lado, Cecilia parecía en shock.

Clara gritaba desesperadamente a las valquirias, pidiendo ayuda.

María intentó usar su magia para sanar a Issei… pero algo se lo impidió, Era esa maldita katana, Corrí hasta él y tomé el arma por la base, intentando retirarla con fuerza…, Un rayo mágico me lanzó volando.

Toda mi palma se quemó por el impacto.

“Es un arma divina… Solo un dios que comparta su elemento puede tocarla “ dijo Gudrun con frialdad, acercándose.

Realizó un hechizo que jamás había visto.

Issei comenzó a levitar lentamente, envuelto por una capa mágica.

La sangre caía desde su espalda, boca y piernas mientras flotaba, María lloraba en silencio, cargando a la niña que temblaba sin apartar la mirada de él.

Gudrun me observó con seriedad “Solo Lord Thor podrá ayudarlo.

Ahora mismo no se encuentra en Asgard.

Solo podemos mantenerlo estable hasta su regreso” su fría voz de perdió mientras se alejaba velozmente Y entonces me giré…,Y vi a Odin.

Solo lo miraba.

Fijo, sereno, ¿No podía ayudarlo?, ¿O… no quería?, Odin es el Padre de Todo.

El Dios Supremo, Entonces… ¿por qué no movía un solo dedo?

*Perspectiva de Odín* Este mocoso… realmente es una entidad curiosa.

Sentí, justo en el momento exacto, cuando penetró este mundo.

Su alma atravesó plano por plano hasta encarnarse como un feto.

Un alma abstracta, densa, negativa… algo que no veía desde hacía milenios.

Fui a verlo el día de su nacimiento, sin que nadie lo supiera.

Leí sus recuerdos, sus pensamientos… y lo que encontré fue asombroso.

Él sabía sobre las distintas dimensiones.

Era consciente.

Ya habían pasado varias eras desde la última vez que un ser ascendió de un plano existencial a otro.

La llamada reencarnación.

O como nosotros, los dioses, la conocemos: reformación.

Los dioses nacemos con ciertos conocimientos preestablecidos: sabemos lo que somos, lo que seremos.

Pero nunca, jamás, sabemos sobre el futuro… a menos, claro, que paguemos un precio.

Como lo hice yo.

Un precio alto, para adquirir un conocimiento aún más profundo.

Solo una pequeña parte de nosotros ha ascendido a ese rango divino superior, donde comprendemos la estructura de los multiversos la Nada, el Vacío, el Todo, el Alfa y el Omega… el Caos.

Como muchos de nosotros lo llamamos.

Los humanos suelen referirse a ello como “vacío nulo”, “espacio”, o “grieta dimensional”.

Pero la grieta dimensional no es más que una fractura dentro del mismo plano existencial.

Es lo más cercano que tenemos, en este mundo, a un acceso hacia otros mundos.

He visto.

He presenciado.

He vivido lo que mis otras versiones han vivido.

He conocido seres que, con un pensamiento, un parpadeo, una simple mirada… o un chasquido, podrían borrar la existencia plena y reiniciar el proceso de la creación desde cero.

Seres aterradores.

Seres que, como nosotros, son llamados dioses primordiales.

Aunque, erróneamente, se nos confunde a nosotros con ellos.

La posibilidad de que uno de esos entes nos mire, por un error en el sistema… es aterradora.

Si algo no les agrada, si algo se desvía de su plan, pueden eliminarlo.

Reiniciar todo.

Así de simple.

Es lo que los humanos llaman “línea temporal”.

O, en sus términos modernos: canon.

Lo interpretan con sus animes, como si fueran mundos externos que pueden ver en sueños.

Visiones generadas por conexiones divinas… preparadas por dioses externos.

Como ese maldito azathoth.

El Dios Durmiente.

Uno de los tantos desastres que han reiniciado la existencia misma cientos de veces antes de volver a dormir, Y aún así…, Aún así, mostraron interés en ese pequeño mocoso, Los cambios que trajo… no provocaron un error.

No causaron un colapso, En lugar de crear una ramificación anómala que debía ser eliminada… él simplemente creó otro camino.

Una ruta alternativa hacia un resultado favorable.

Un sendero en el que ese mocoso , Damian, Erutes, Deimos, Dakon, Jacob… ahora Issei, termina como otro dios primordial.

Y no solo eso, Termina enfrentando algo más grande.

Algo que incluso los demás dioses primordiales temen, Un enemigo común, Y eso…,Eso es fantásticamente aterrador.

“Y ese mocoso… simplemente sigue el peor de los caminos.” Murmuré con cansancio, sin fuerzas para levantar siquiera la voz.

Intenté… de verdad lo intenté.

Quise que ese chico, Issei, tomara un camino distinto.

Uno que no trajera consigo tanta destrucción, tanto caos, Y, sin embargo… aquí está, Frente a mí, Ha destrozado parte de mi reino, y empuña, como si nada, el arma divina de Susanoo, Es increíble.

Es terrible.

Es… molesto.

Quisiera acabar con él.

Matarlo.

Destrozarlo por completo.

Pero sé que hacerlo… solo traería la atención de ellos.

De los dioses que están más allá de nosotros.

Aquellos que observan desde la cima del vacío.

Lo único que puedo hacer es mirarlo.

Observarlo.

Y asegurarme de que sus decisiones… no acaben conmigo, Es inteligente.

Bastante más de lo que aparenta, Pero también es testarudo.

Excesivamente testarudo.

He visto cientos de visiones del futuro donde termina ascendiendo.

Donde se convierte en un dios dragón primordial.

Y, sin embargo, cada una de esas rutas… es distinta.

Diferente causa.

Distinto trayecto.

Mismo resultado.

¿Cómo puede alguien existir con esa anomalía?

¿Cómo puede haber un ser que elija cualquier camino… y aún así llegue al mismo destino?

Tiene apenas seis años…,Seis, Y ya posee el poder suficiente para borrar un país del mapa si así lo quisiera.

Escapó de Susanoo.

Yo no lo ayudé.

No quise hacerlo.

Esperaba, en el fondo, que Susanoo lo matara.

Que acabara con esto antes de que escalara más.

Quizás, pensé, no sería de importancia para ellos si desaparecía antes de que se volviera relevante…,Pero cuando estuvo a punto de morir…, No vi nada, Nada, No futuro.

No caminos.

No líneas temporales.

Solo vacío, La existencia misma había dejado de proyectarse, Fue aterrador, Por eso, le di la orden a mis valkirias, Les dije que lo salvaran.

Yo no lo salvaré.

No tengo permitido actuar de forma directa… y aunque pudiera…, Aunque pudiera… no lo haría, Thor, por otro lado… Ya ves, con él sí intervine.

Porque con él, el futuro existe.

Tiene sentido, Pero con este mocoso..,Todo depende de él, Depende de ese niño si nosotros, seguimos existiendo… o no.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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