high school dxd: Sombras de un dios errante - Capítulo 32
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32: Capítulo 31: ” quizás no…,este tan mal?” 32: Capítulo 31: ” quizás no…,este tan mal?” *Perspectiva en tercera persona – Academia Kuoh* “Señor Hyoudou, ¿podría pasar al frente y resolver el siguiente problema?” La voz de una mujer resonó por el aula llena de estudiantes con el uniforme de la academia Kuoh.
Era una mujer joven, de no más de 25 años aparentemente; claramente, la profesora.
“Señor Hyoudou, ¿está prestando atención?” La profesora continuó, molesta, luego de varios segundos sin obtener respuesta.
Se acercó hasta el asiento de Issei Hyoudou.
“Es tres… usando el método de Euler “murmuró el joven Issei Hyoudou, su mirada perdida en la ventana a su costado.
“¿Disculpe?
Estamos en…” “Ecuaciones diferenciales, sí… Es mejor el método de Euler “la interrumpió directamente antes de recostarse sobre su asiento, escondiendo el rostro entre sus brazos.
Todos los alumnos, tanto hombres como mujeres, lo miraban extrañados.
“¿Él está en lo correcto, mayor?
“preguntó Aika Kiriyuu, levantándose de su asiento con curiosidad, mirando a Issei con duda.
Su comportamiento había dado un giro de 180 grados en las últimas semanas: pasó de ser parte del trío pervertido, con notas bajas y actitud vaga, a alejarse de sus dos amigos, abandonar sus perversiones, destacar académicamente y mostrarse bastante antisocial, incluso con los docentes.
“Bueno, no es el método que estamos practicando… pero… “la profesora dudó, visiblemente confundida “Está bien “suspiró, regresando al frente del aula y retomando la clase.
*Perspectiva de Issei Hyoudou* La vista de la ciudad desde la ventana era bastante relajante… Han pasado casi tres semanas desde el momento en que regresé a este mundo.
Supongo que sigue siendo el mismo universo terminante en 009.
El sistema no ha vuelto a activarse… Sin misiones, sin tienda, sin nada.
Pero aún lo siento allí… como una maldita cámara, observando todos mis pasos y pensamientos.
Este tiempo ha sido realmente duro sin Ddraig… El Ddraig de este mundo apenas me habla.
Es demasiado arrogante.
Rías Gremory en esta línea temporal es un poco más relajada que en el anime, pero sigue siendo jodidamente insistente con que haga contratos con humanos.
Para colmo, los pocos contratos que he conseguido ni siquiera he podido completarlos.
Han sido con religiosos hijos de puta que, al terminar el servicio, se niegan a firmar o entregar una contraparte, diciendo que soy un demonio y que me pudriré en el infierno… Ojalá fuera tan fácil como lo hacen ver los demás del club.
La última vez, una pervertida me obligó a limpiar toda su casa en ropa interior.
Fue extremadamente humillante.
Al final, dijo que firmaría el contrato si tenía relaciones con ella.
Al negarme, me expulsó de su casa con agua bendita.
Luego de eso, Rías Gremory me reprendió por ser un inútil… Odio realmente este mundo.
Ddraig no me permite acceder al poder dracónico.
Apenas puedo mantener el Boosted Gear en un estado preevolucionado.
Mis reservas mágicas son ridículamente bajas… ¿Es tan difícil obtener algo de poder sin la ayuda de Ddraig?
Si tan solo pudiera acceder a una fuente externa de magia, podría avanzar a pasos agigantados.
Pero este mundo parece odiarme.
El maldito sistema, aunque inactivo, dejó en mí las bendiciones de Michael y Gabriel cuando fui bautizado… Ahora que soy un demonio, eso me resulta extremadamente doloroso.
Al menos puedo ver a mis padres… aunque sea poco.
No puedo negarme a las órdenes de Rías Gremory: llamados, cacerías, entrenamientos… Así que no paso mucho tiempo con ellos.
Hace poco me crucé con Raynare, Kalawarna, Mittelt y Dohnaseek.
Apenas logré ahuyentarlos nombrando a Azazel y soltando información que no debería tener.
Incluso he llegado a considerar forzar el alma de este Ddraig y asimilarla, devorarlo y ligar el Boosted Gear directamente a mi alma, sin su conciencia.
Si no puedo conseguir poder como antes… entonces lo tomaré por la fuerza.
“Debes obtener al menos cinco contratos para el final de la semana, ¿de acuerdo, Issei-kun?” La voz de Rías me sacó de mis pensamientos.
Su costumbre de andar desnuda ya era una normalidad.
Apenas si me interesaba mirar su cuerpo.
Después de todo, tenía problemas colosalmente mayores que una adolescente desnuda.
“Sí, presidenta “respondí con calma, inclinándome ligeramente antes de alejarme de ella.
Akeno y Koneko no estaban en el club actualmente, y Yuuto me seguía de cerca.
“¿Necesitas ayuda con los servicios, Issei-san?
“preguntó con tranquilidad, caminando a mi lado.
Simplemente suspiré con cansancio antes de tomar una dirección contraria a la suya como respuesta.
“¿Qué es lo que quieres para ayudarme?
“pregunté mentalmente a Ddraig, intentando iniciar una conversación.
Pasaron varios segundos sin respuesta.
“Ddraig “repetí, más frío.
“¿Qué quieres, mocoso?
“resonó su voz con irritación.
“Acceso a tus reservas” “De ninguna manera.
Eres demasiado débil.
Un inútil.
No confiaré mi energía a alguien como tú.” Su tono burlón y sarcástico me hizo suspirar con más frialdad.
Cada vez estaba más decidido… Si Ddraig no iba a ayudarme… entonces no lo necesitaría más.
Lo absorbería.
Pasara lo que pasara.
Las horas pasaron.
El horario escolar terminó rápidamente, y finalmente tuve que realizar un contrato demoníaco.
Esta vez parecía más sencillo… o al menos eso creí al principio.
Eran dos jóvenes, tal vez de mi misma edad.
Una mujer y un hombre.
Ambos vestían ropas extrañas, visiblemente extranjeras.
Pero… algo en ellos me resultaba familiar.
Exageradamente familiar.
“¿Eres un demonio?
“preguntó la joven con emoción, sonriendo mientras entrelazaba sus manos en forma de puños.
“Acaba de aparecer en un círculo mágico.
Obviamente es un demonio “añadió el chico, más calmado, analizándome de pies a cabeza.
“Hijos de Hades… “murmuré al reconocer la energía familiar.
Especialmente sus rostros, que se asemejaban demasiado a Nico y Bianca di Angelo, aunque con variaciones: más morenos, ella con cabello rubio y él pelirrojo.
Me confundieron.
“Mi nombre es Issei Hyoudou, peón, demonio del clan Gremory.
¿En qué puedo ayudarlos?
“pregunté formalmente, inclinándome un poco.
“Sí, necesitamos un sacrificio “respondió la joven alegremente, como si fuera algo común.
Una formación mágica selló el área, impidiéndome completamente usar la teletransportación.
“Puta madre… “pensé con cansancio.
Este mundo realmente me odiaba.
¿Tan difícil era conseguir un simple contrato de mierda y luego descansar en casa?
¿Era mucho pedirle al universo una cena con mis padres?
“Sí, eso no va a pasar… “murmuré mientras intentaba caminar entre ellos buscando una salida.
Un escalofrío subió por mi columna.
Me lancé a un lado por instinto.
Sangre brotó de mi hombro, cortado profundamente.
Una hoz flotaba en el aire, hecha de energía demoníaca y magia de sombra griega.
“Nico di Angelo… “ murmuré, aturdido, observando cómo el rostro del chico se fruncía con sorpresa.
Estaba jodido… sin Ddraig, sin el sistema, todo era realmente difícil.
Al menos… así lo fue durante algunos segundos.
“Inventario “ pensé alarmado.
Frente a mí apareció la tan familiar pantalla holográfica del sistema, con solo tres objetos en el inventario masivo.
“¿Espera… tres?
“ pensé, me detuve, confundido.
Recordaba haber tenido solo dos.
Perfecto.
A continuación te presento tu texto corregido únicamente en ortografía, puntuación y fluidez sin eliminar ni alterar ningún contenido narrativo, habilidad, bendición o cifra: ((Inventario: • Botella con sangre del Dragón Celestial Ddraig del universo 21.927.090 – 1.500 mililitros.
• Esfera mágica (concentración de energías elementales imbuidas y selladas con energía dracónica, potencia equivalente a un ataque de clase suprema).
• Dial con Igor del #########, la bestia Dragón del Vacío (regalo del Host) – 250 mililitros.))** Esto debe ser una jodida broma.
¿Un regalo de ese bastardo?
“Está loco”, pensé confundido antes de que la punta de la hoz cayera bruscamente al lado de mi cabeza.
“¿Cómo sabes mi nombre?”, preguntó el hombre con frialdad, mientras la sangre caía por mi mejilla, producto de un corte causado por la energía agresiva del arma.
“Yo… soñé con ustedes”, balbuceé, lo único que se me ocurrió en un momento así.
“Soñé con Nico y Bianca di Angelo, dos hijos de Hades que lucharían en una guerra con los hijos de los otros dos grandes”, dije frenéticamente, tratando de engañarlos, mintiendo descaradamente con un intento de profecía.
Los ojos del hombre se crisparon, mientras la mujer dejó de sonreír repentinamente.
“¿Qué soñaste?”, preguntó el hombre, acercando su rostro al mío, justo antes de que yo extendiera la mano hacia su pecho.
En ese instante, saqué la esfera mágica que obtuve al controlar los desastres naturales con mi magia dracónica en el estado de Balance Breaker, cuando fui por Thalia y los demás.
Una explosión masiva unilateral surgió, atacando directamente al hombre.
Mi visión se cegó mientras un pitido resonaba en mis oídos.
Luego de varios segundos, pude abrir los ojos.
La luz de la luna se reflejaba en mi rostro.
A mi alrededor: destrucción masiva.
Decenas de kilómetros de devastación pura, sin presencias mágicas cercanas.
Antes de averiguar si los hijos de Hades seguían vivos, o si algunos humanos habían sufrido, desplegué mis alas demoníacas, escapando del lugar instantáneamente.
Mi vuelo por las alturas de Kuoh fue bastante patético.
Podría asegurar que soy más rápido a pie que con estas asquerosas alas demoníacas.
Cada vez me sentía más débil en este mundo.
Sin Ddraig, mi amigo.
Sin Cleria.
Sin Gabriel.
Sin nadie, realmente.
Este ni siquiera es mi mundo… ¿Por qué me veo obligado a estar en un mundo que no es mío?
¿A vivir una vida que no es mía…?
Cuando reencarné, fue diferente.
Todo fue naturalmente mío: mis relaciones, mi camino… todo.
Pero este mundo no.
“Sistema”, balbuceé con cansancio mientras continuaba volando, queriendo ir directo a la residencia de Rías Gremory para avisar acerca de la intrusión de seres griegos.
“Sistema”, repetí como pude, esperando una respuesta del maldito sistema que, se supone, debería ayudarme.
Luego de varios minutos, siguió sin responder.
Suspiré con cansancio, aún sin entender cómo carajos funcionaba ahora mismo.
El inventario funcionó, pero ¿por qué el sistema no respondía?
“Estado”, murmuré, esperando que tal vez funcionara de otra manera actualmente.
Y, para mi sorpresa, la pantalla holográfica con mi información apareció frente a mí, en este caso, junto a dos pantallas más que la última vez.
((Estado Anfitrión: Issei Hyoudou / Damián Sitsebans.
Raza: Dragonoid – 47% de linaje de dragón (actualmente bloqueado) / humano-demonio reencarnado (actual).
Apodos: El Mercenario sin Rostro / El Emperador Dragón Rojo / El Campeón de Ddraig / El Campeón de Yog-Sothoth.
Estadísticas (Bloqueadas) Fuerza: 912 Velocidad: 525 Resistencia: 1222 Maná: 760 Inteligencia: 211 Estadísticas (Actuales) Fuerza: 12 Velocidad: 8 Resistencia: 9 Maná: 1 Inteligencia: 211 Objetos: • Boosted Gear: Longinus de clase media, creada por el Dios Bíblico del universo 21.000.009.
Forjada con los restos del Dragón Celestial Ddraig.
Tiene la capacidad de duplicar el poder del usuario múltiples veces, compartir el poder aumentado y compartir el poder del antiguo Emperador Dragón Rojo, Ddraig.
• Garras del Caos: Armas divinas creadas por el Dios Primordial del Caos.
Forjadas en el fondo de la Herrería del Vacío.
Pueden penetrar cualquier elemento por debajo del rango Primordial y otorgan al usuario la capacidad de usar el elemento Sombra.
Habilidades: • Ruptura del Espacio – Nivel 2: Habilidad con la capacidad de crear una ruptura en el espacio.
Puede transportar al lanzador a cualquier lugar dentro de su universo actual de forma al azar.)) ((Pestaña de Bendiciones: • Bendición de Yog-Sothoth: Bendición dada por el Host, el dios primordial que gobierna un tercio del macroverso.
El portero de la puerta, la llave de la puerta, la puerta; el ser que protege y destruye el todo en contra de los dioses exteriores de otros macroversos.
Otorga la capacidad de “resistencia absoluta”, capacidad de resistir cualquier ataque espiritual y mental de cualquier ser por debajo del poder de Yog-Sothoth.
• Bendición de Gabriel: Bendición dada por la serafín del universo 21.927.090, la segunda al mando de los Siete Cielos Bíblicos.
Otorga la capacidad de usar energía sacra equivalente a un arcángel.
Otorga la segunda capacidad de “la gloria del cielo”, la capacidad de gobernar sobre la dimensión del cielo de cualquier universo.
Puedes reformar la materia estructural de cualquier cielo.
(La bendición actualmente está activa; se encuentra en conflicto debido a la naturaleza del anfitrión.) • Bendición de Miguel: Bendición dada por el arcángel gobernante del panteón bíblico, el arcángel que superó la barrera de un serafín.
Otorga la capacidad de usar energía sacra equivalente a un arcángel de clase suprema.
Otorga la segunda capacidad “Furia Divina”, habilidad pasiva: cada vez que te encuentres en combate, tu energía sacra imbuirá tu cuerpo y te hará cada vez más fuerte, sin límite máximo de uso.
¡Entre más tiempo dures en combate, más fuerte serás!
(Actualmente activa, en conflicto excesivo con la naturaleza del anfitrión.) • Bendición del Padre: Bendición dada por los dos gobernantes actuales de los Siete Cielos.
Fue, es y será la última bendición dada por el poder del Dios Bíblico muerto remanente en los Siete Cielos.
Otorga la capacidad de ascender al rango de “Dios Sacro”, cumpliendo los siguientes requerimientos: o Convertirse en ángel.
o Alcanzar el nivel de poder de dios de rango medio.
o Asimilar la esencia divina escondida en el sexto cielo.
El cumplimiento de los requerimientos desbloqueará una transformación y una habilidad pasiva.
Habilidad a desbloquear: Berserker Divino – Adquieres la capacidad de aumentar indefinidamente tu poder sacro, absorbiendo la energía ambiental.
Tienes la capacidad de absorber y asimilar cualquier energía maligna o divina, y de crear o absorber principios divinos.
(Actualmente inactiva).)) ((1.2%)) Luego de leer el contenido de los tres paneles holográficos, terminé consternado.
Tanto por el bloqueo de mis estadísticas, como por las estadísticas actuales, el cambio en mis indicadores, la nueva pestaña con bendiciones y, sobre todo, confundido por la última pestaña, la cual solo tenía una barra con un porcentaje bajo de carga… sin más explicaciones.
“A la mierda”, pensé confundido, al darme cuenta de por qué me dolía tanto el ser un demonio: tenía activas dos bendiciones relacionadas con energía sacra.
Ahora, cada vez que esté en combate, la energía sacra cubrirá mi cuerpo… Dile qué tan bueno es eso a un demonio de clase baja… “Dios…” murmuré, soportando el dolor de cabeza al observar la bendición divina que jamás supe que tenía hasta este momento.
Una con la que podría tener un ascenso divino… “Tienda”, dije en voz baja mientras por fin comenzaba a acercarme a la residencia de Rías en Kuoh.
Claro, si es que tenía la suficiente suerte para encontrarla en el mundo humano.
Jamás la había buscado de esta manera.
En todo caso, podría buscar el santuario de Akeno.
Una nueva pantalla holográfica apareció frente a mí ((Tienda: mercado macrodimensional.
Puntos de tienda: 1.257.040.)) [Libros de habilidades // Objetos // Bendiciones // Linajes // Servicios adicionales – Ver más] [Libros de habilidades] • <Dimensión Kao> – 40.000 • < time slasher> – 13.000 • < Sub-espacio> – 15.000 • < Arcane blaster> – 45.000 • < Divine Shot> – 215.000 <Ver más> “¿Qué demonios…?”, murmuré, confundido.
“¿Armas divinas…?
¿O… engranajes sagrados?”, pensé con curiosidad, dudando sobre cómo buscarlas y si tendría acceso a más Longinus.
La pantalla holográfica comenzó a moverse a una velocidad abismal, llevándome en un instante a un apartado distinto.
Observé directamente las opciones, aunque eran demasiado borrosas.
Tal vez no tenía acceso aún… “¿Por qué todo debe ser tan complicado?”, murmuré con cansancio antes de comenzar a caer en picada.
Me recompuse en el aire, aterrizando con suavidad, aunque con torpeza, y caminé en dirección a la elegante residencia que apenas había visitado una vez.
“¿Qué acabas de hacer, mocoso?”, la irritada voz de Ddraig resonó, obligándome a frenar en seco.
“Mierda…”, murmuré, sabiendo que Ddraig podía ver el sistema a través de mí, aunque le había negado el acceso a mis recuerdos.
Aun así, no podía bloquearle el sistema.
“Acabo de hacer… esto”, respondí con agotamiento, forzando mi espíritu.
Usé cadenas de energía espiritual en el espacio compartido con Ddraig y el Boosted Gear, atrayendo velozmente su esfera espiritual, junto con las almas remanentes del artefacto.
Las arrastré agresivamente hacia mi alma.
Mi alma ya era dracónica, y aunque mi cuerpo había cambiado, estaba cansado de Ddraig.
Especialmente si debía explicarle toda la situación.
Gritos horrorizados y furiosos estallaron en mi mente.
Cientos de voces agonizantes llenaron mi cabeza.
La voz de Ddraig se entremezclaba con las demás, perdiéndose en el caos.
Perforé su alma en tres fragmentos iguales y los asimilé directamente, seguido de la brutal absorción de las almas remanentes de los antiguos portadores del Boosted Gear.
Mi cuerpo empezó a convulsionar por el dolor, apenas podía mantenerme en pie.
En el espacio compartido, observé mi alma volverse cada vez más grande, mientras el alma restante de Ddraig se refugiaba en el Boosted Gear, claramente intentando evitar su extinción.
Sabía que algo así jamás le había ocurrido.
Mi Ddraig —el original— me había hablado de esto.
Me había ayudado a experimentar.
Pero después de lo que sucedió con aquel dios y el sistema, mi alma quedó fragmentada por la pérdida de Ddraig y del Boosted Gear.
Mientras más almas absorbía, mientras más rápido asimilaba los fragmentos de Ddraig, más natural se sentía mi esfera espiritual, más mía.
Tal vez me desmayé, ya no sentía el cuerpo ni escuchaba las voces, pero aún observaba el espacio compartido, asimilando a máxima velocidad.
Cuando terminé, mi alma se había multiplicado casi seis veces, tomando un tono rojizo profundo, con algunos residuos oscuros aún flotando a su alrededor.
Observé el Boosted Gear a la distancia, con los restos moribundos de Ddraig.
El gran dragón celestial, ahora reducido a una conciencia quebrada y agonizante.
Sabía que buscaría una salida.
Ddraig siempre encuentra una.
Pero lo que haría a continuación lo cambiaría todo.
Inmediatamente atraje el Boosted Gear hacia mi alma.
Aunque ya estaban conectados por fibras espirituales, en realidad no formaban parte de un mismo núcleo.
Era como una pieza agregada a la fuerza.
Hice lo mismo que con las almas anteriores: devoré y asimilé la esfera del Boosted Gear.
Verde, con trazos rojizos, vibrante, viva.
Después de —quizá— varias horas, terminé.
El Boosted Gear y los últimos fragmentos del alma de Ddraig fueron completamente absorbidos.
Abrí los ojos con cansancio, dándome cuenta de que estaba en una habitación elegante.
Miré a mi alrededor justo antes de notar, a mi lado, a Rías Gremory desnuda, durmiendo.
Mi cuerpo, igualmente desnudo.
No le di importancia; después de todo, los demonios tenían formas muy particulares de curación.
Aunque molestas, eran efectivas.
Respiré profundamente, revisando mi alma nuevamente.
Había crecido aún más, casi el doble otra vez.
Esta vez, completamente roja, sin rastros de otras almas.
Las conciencias de los antiguos portadores y de Ddraig ya no estaban.
Solo quedaban residuos agónicos que mi alma, quizás por lo abrupto del proceso, ya no podía asimilar.
Entonces pensé en algo más… “Un… Dantian”, murmuré con una sonrisa nostálgica, recordando las bromas con mi Ddraig.
Habíamos soñado con formar varios núcleos espirituales… para aumentar nuestro poder más allá de cualquier límite.
“Issei-kun… buenos días”, escuché la voz juguetona de Rías mientras se incorporaba con una sonrisa traviesa.
“Buenos días, presidenta”, respondí con calma, cubriéndonos con las sábanas y saliendo de la cama.
Entonces lo noté: algo extraño en mi entrepierna.
“¿Qué carajos…?”, balbuceé, bajando la mirada.
Estaba erecto.
Me aturdí.
Llevaba más de 15 años sin experimentar una erección.
Mi vida amorosa y sexual en mi anterior existencia había sido… inexistente.
Incluso la auto complacencia había desaparecido por completo.
“¿Estás feliz de verme?”, preguntó Rías, riendo suavemente.
Sabía que haberla ignorado durante tanto tiempo debía haber herido su orgullo.
Y una reacción así… era un golpe directo a su ego.
Gruñí suavemente, suspirando con cansancio.
“Dos semidioses, hijos de Hades, me atacaron ayer”, dije tranquilamente, cambiando el tema mientras buscaba mi ropa por la habitación.
“Lo sé.
La energía de un dios griego no es una broma… y menos con el aroma inconfundible de Hades.
Vengo del Inframundo, ¿recuerdas?”, dijo entre risas mientras bostezaba y me seguía.
La miré con escepticismo.
“¿Me vas a decir qué está pasando?”, pregunté, ya harto de sus juegos.
Aunque habíamos pasado poco tiempo juntos en el club y la nobleza, podía leerla.
Su actitud juguetona y desvergonzada era normal, pero ese toque de seducción constante… no era por amor.
“Vaya… parece que no puedo engañarte, ¿eh?”, dijo con una sonrisa cansada, luego se quedó en silencio.
“Últimamente ha habido problemas con la iglesia.
Sona se está encargando.
Nosotros nos ocupamos de cazar demonios errantes”, explicó.
“Por… temas familiares, mis padres han estado presionándome por… ciertos asuntos”, continuó mientras me abrazaba suavemente del cuello.
“Así que… quiero que tomes mi virginidad”, terminó, sonriendo e intentando besarme.
Desvié mi rostro, negándome.
Ya recordaba lo suficiente del anime.
Todo lo relacionado con Asia… y el compromiso con Raiser Fénix.
Temas con la iglesia.
Según la cronología, después de mi transmigración, debía pasar al menos una semana antes de conocer a Asia Argento.
Y casi dos para que estuviera a punto de morir a manos de Raynare.
Ese era el punto clave: su reencarnación como alfil de Rías, y luego el arco de Raiser.
Miré a Rías con seriedad.
Suspiré.
“¿Me amas?”, pregunté, con calma.
“Yo… quiero…”, empezó a decir.
“El día que puedas decirlo sin mentirte a ti misma, haré lo que me pidas”, la interrumpí con sinceridad, apartándome de su abrazo.
Rías… no era mala persona.
No como creía.
Y obligarse a amar… solo terminaría hiriéndola.
La observé un momento más y sonreí suavemente.
“Esto sonará raro… jamás le he dicho esto a nadie”, admití con frustración.
“Puedes contar conmigo para lo que sea.
Sea cual sea el problema… estaré ahí.
Es lo que hace un peón, ¿no?”, bromeé, inclinándome y tomando su mano para besar el dorso con suavidad.
“Madam”, dije con tono juguetón, antes de soltarla y alejarme.
Era hora de salir de esa casa… vestido correctamente.
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