Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

high school dxd: Sombras de un dios errante - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. high school dxd: Sombras de un dios errante
  4. Capítulo 4 - 4 capítulo 3 primer aniversario
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: capítulo 3: primer aniversario 4: capítulo 3: primer aniversario *Perspectiva de Damián/Issei* Los días pasaban cada vez más rápido.

Las semanas terminaban de forma efímera y, cuando menos me di cuenta, llegó el día de mi cumpleaños.

Aquel día, todo comenzó con un aire diferente.

La sonrisa de mi madre se veía mucho más brillante, y las palabras que salían de su boca —cada vez más entendibles para mí— eran mucho más cálidas, más dulces.

Desde tempranas horas de la mañana, varias personas llegaron a casa.

No reconocía a nadie, excepto a mis padres.

Los sonidos de niños balbuceando inundaban el lugar; algunos estaban en brazos de sus aparentes padres, otros caminaban con torpeza por la sala.

Los niños parecían aturdidos, como si vieran muchas cosas nuevas y magníficas.

“Bebés”, pensé con un poco de sorna, esbozando una pequeña sonrisa al ver lo que, originalmente, yo también debería haber sido.

Observando mi entorno con curiosidad, me fijé en una niña entre los brazos de un hombre de mirada amable.

Ella me miraba con una intensidad poco común.

Sus ojos lila parecían mirar dentro de mi alma… y, de alguna manera, lo hacían con cariño.

Un escalofrío me recorrió la espalda.

Sabía perfectamente cómo era la mirada de un bebé.

Esa no era la mirada de uno.

Era parecida a la mía.

Cientos de pensamientos me invadieron de golpe.

¿Y si no soy el único?

¿Cuántos como yo hay realmente?

¿Soy acaso un error, una anomalía entre almas que no debieron encontrarse?

El aturdimiento fue interrumpido cuando mi madre me acercó al hombre y a la niña.

Mi corazón se aceleró por pura inquietud.

Creí oír un nombre entre las palabras de mi madre… no entendí del todo, pero capté claramente el apellido: Shidou.

Todavía me costaba acostumbrarme al orden japonés de los nombres.

Repentinamente, la pequeña niña extendió una de sus manos hacia mí, balbuceando una palabra: “Issei.” Su voz… suave, tierna.

Pero lo que me descolocó fue cómo me miró al pronunciarlo.

Como si no fuera la primera vez que decía ese nombre.

Como si… ya supiera quién era yo.

¿Cómo?

Tenía el cabello de un tono anaranjado muy tenue.

No era un color que recordara haber visto antes.

Demasiado único para ser casual.

Demasiado claro para no notar lo obvio.

Mi madre rio con dulzura, hablando con el hombre que sostenía a la niña.

Su nombre… ¿”Irina”?

Supuse que era ella.

Me parecía perturbador que supiera mi nombre, aunque tal vez lo escuchó antes.

Tal vez… Pero algo dentro de mí decía que no.

No era casualidad.

No era coincidencia.

Era otra cosa.

Entonces nos dejaron a ambos sobre el sofá, bajo las risas cómplices de los adultos.

Irina se abalanzó sobre mí en un abrazo suave y repentino.

Cálido.

…¿Cariñoso?

Ese no era un comportamiento normal.

No para una bebé.

No para una como ella.

*Perspectiva de Miki Hyoudou* Desde que mi pequeño Issei nació, los días pasan como si volaran.

Y hoy… hoy ya cumple su primer añito.

A veces me cuesta creer lo inteligente que es.

Siempre parece atento, como si entendiera todo.

Cuando le leo cuentos, cuando le canto canciones infantiles, incluso cuando vemos películas… parece que realmente las disfruta.

A veces demasiado.

Me da un poco de miedo pensar que entienda tanto a tan corta edad… pero, la mayoría del tiempo, solo me llena de alegría.

Es tan curioso… tan especial.

Hoy invitamos a muchos vecinos.

Algunos trajeron a sus hijos, otros a sus nietos.

Es adorable ver cómo Issei se interesa por los niños que corren o se esconden detrás de sus padres.

Uno de los invitados llamó especialmente mi atención.

El sacerdote Shidou, amigo de Gorou.

Vino con su hija… y su esposa, aunque ella se marchó apenas vio a Issei.

Fue extraño.

Shidou-san también lo miró… con una mezcla de curiosidad y algo más que no pude descifrar.

Lo más lindo del día fue cuando la hijita de Shidou, Irina, dijo el nombre de mi Issei.

Sus ojos brillaban, y su sonrisa era preciosa.

Miraba a mi niño con tanto cariño… ¡y él se sonrojó!

Pude sentir su corazón latir con fuerza entre mis brazos.

No pude evitar sonreír.

Tal vez… tal vez mi pequeño ya tiene a su primer enamorada.

Un repentino acto de la hija de Shidou san me sorprendió,irina,beso repentinamente la mejilla de mi hijo, y lo miraba con cariño mientras lo abrazaba, es realmente tierno…,issei me miraba intensamente, creó que quiere que le dé un poco de espacio, tal vez se siente un poco avergonzado por qué su madre lo ves con su pequeña amiga.

Perspectiva de Damián/Issei Nunca fui alguien sentimental.

El afecto era una moneda que ni regalaba ni buscaba… pero estos días, incluso yo puedo notar algo diferente.

Los días se han vuelto más cálidos, más brillantes.

El olor a hogar, el sonido de la risa de mi madre, el silencio protector de mi padre, las pequeñas cosas se han ido acumulando como gotas que, sin notarlo, terminan llenando un recipiente.

Y por primera vez, no me siento fuera de lugar en este cuerpo.

No del todo.

Quizás… quizás no soy un intruso.

A lo mejor este cuerpo sí era mío.

Tal vez algo simplemente falló.

Algo en el tejido del destino jugó sus cartas de forma errónea, y terminé aquí con los recuerdos que no debí tener.

¿Eso me hace culpable?

¿Realmente usurpé una vida que no me pertenecía?

Las voces aún están allí, lo sé.

Las siento.

A veces susurran, a veces gritan.

Me llaman impostor, me llaman ladrón… pero cada vez suenan más lejanas, como ecos de un pasado que no logra encontrar un lugar aquí.

Me cuesta aceptarlo, pero tal vez, solo tal vez, no hice nada malo.

Tal vez, esta es mi segunda oportunidad… no para seguir matando, no para volver a pelear, sino para vivir.

Y aún si las voces siguen allí, recordándome lo que fui, tengo algo más fuerte ahora: el amor de una madre… y de un padre.

Él no habla mucho, no tanto como ella.

Pero su voz es firme, reconfortante.

Tiene una mirada tranquila, una que examina sin juzgar.

Cuando me carga, sus manos no tiemblan, cuando me mira, hay algo en su gesto… respeto.

Como si supiera que hay más de lo que se ve.

Me hace pensar… ¿realmente estoy comenzando a formar lazos?

¿Estoy dejando de ser el mercenario que vivía por monedas y sangre?

… Tal vez sí.

Un sentimiento extraño me saco de mis divagaciones, sentí algo viscoso en mi mejilla, un sonrojó se apoderó de mis mejillas mientras miraba a la niña a mi lado, Irina, quién acaba de besar mi mejilla, pude notar una sonrisa amplia en sus labios, logré ver una mirada ligeramente loca en sus ojos, reflejando amor, un escalofrío mayor lleno mi espalda mientras miraba a mi madre fijamente, esperando que atendiera mis súplicas silenciosas, y me sacará de esta situación incómoda.

Una sonrisa apareció en su rostro, mientras comenzaba a alejarse con el padre de Irina, maldiciones vacías se quedaron en mi cabeza, el padre de Irina me miró un poco más que mi madre, parecí ver cómo su mirada se fijaba momentáneamente sobre mi brazo izquierdo, él brazo que abrazaba Irina antes de simplemente alejarse.

*Perspectiva de Irina* Hace unas horas, en casa de los Shidou “Irina, cielo, ¿Estas emocionada?” la voz de mi madre retumbó desde la cocina mientras yo gateaba por el pasillo.

Yo no respondí, no aún.

Porque en mi mente, lo único que giraba como un disco sin fin era un nombre,issei,ya habían pasado varios meses desde que, repentinamente, volví a mis días como una bebé en brazos de mis padres, aún me dolía no haber estado más tiempo con ellos antes, mí tiempo fue tomado completamente por issei y los demás, siempre con un problema frente a nosotros.

No recordaba muchas cosas, tenía las memorias de casi dos décadas de experiencia, la vida de una exorcista siempre fue peligrosa, aún pienso en xenovia,aún recuerdo la dura infancia por la que paso, aún no entiendo por qué tengo esta oportunidad, pero quiero hacer las cosas diferente…, principalmente,salvarla,después de todo, dios está muerto, esa verdad sigue doliendo fuertemente, especialmente al ver cómo mis padres esparcen la palabra de dios, un dios que murió en una guerra sin sentido por su propia arrogancia.

Mi madre me levantó del suelo, arreglando mi vestido con ternura.

Mi padre ya esperaba en la entrada con una sonrisa calmada, como si no supiera lo mucho que temblaba por dentro.

Porque hoy volvería a verlo.

Al único niño que logró salvarme, incluso cuando yo ya me había rendido, incluso si era un pervertido, La imagen del hombre de brillante armadura roja, como en los cuentos, recibiendo ataques mágicos solo para salvarme a mi y a las demás chicas, seguía en mi mente,y,jamás,saldría de ella .

Issei Hyoudou.

Era un nuevo cuerpo, una nueva vida ,una nueva oportunidad…,lo sentía en mi corazón, tal vez sea algo egoísta pero….,está es una nueva oportunidad para tenerlo solo para mí, en mi vida anterior lo deje ir,y,cuando pode volver, él ya tenía a otras personas con el,pero,no quiero rendirme,y,esta vez, no pienso dejarlo solo.

“Vamos, Irina.

Es hora de ver a tu príncipe “dijo mi madre, sin saber cuánto había acertado El viaje fue corto, pero mi corazón latía como si estuviera a punto de entrar a una batalla.

Cada paso que daba mi padre al cargarme en brazos era un recordatorio constante de que ya no era una joven exorcista empuñando una espada sagrada.

Ahora solo era una bebé, con piernas torpes, palabras inarticuladas y un deseo imposible de contener en este diminuto cuerpo: volver a estar a su lado.

La casa de los Hyoudou era tal como la recordaba de aquellas pocas veces que la visité antes… pero ahora se sentía distinta.

Más viva.

Más luminosa.

Mi madre caminaba a mi lado, saludando a los anfitriones con la misma calidez de siempre.

Yo, en cambio, tenía la mirada fija, buscando con desesperación aquel rostro… aquel niño.

Y ahí estaba.

En los brazos de su madre, con esas mejillas redondas y esa mirada intensa.

Pero era más que un bebé… lo supe apenas nuestras miradas se cruzaron.

Esos ojos… no eran de un niño.

Había algo roto, algo que no veía hace mucho, algo tan igual a lo que había en mí.

Lo reconocí al instante, era el mismo dolor que vi una vez en el….,cuando estaba muriendo, tratando de levantarse solo para que rías,akeno,las demás y yo, pudiéramos tener un segundo más de vida.

Un sentimiento extraño llegó a mi, era el mismo sentimiento que sentí la primera vez que nos reencontramos en mi vida anterior, el aura de un dragón, era algo a lo que estaba acostumbrada, pero….,era incluso más fuerte que en nuestras vidas pasadas, el aroma y el sentimiento negativo de los demonios ya no estaba en el, note como mi madre se percató de algo, lo miraba con un ligero pánico, antes de que, sin decir nada, simplemente saliera de la casa de los hyoudou.

Extendí mi mano sin dudar, Dije su nombre, balbuceando con la voz torpe que este cuerpo me permitía, lo dije accidentalmente, originalmente solo quería sonreír y, extender mi mano,pero,como en aquellos momentos, su nombre salió de mis labios, como siempre, buscando la protección de mi héroe, mí padre lo miraba de una forma extraña, estaba segura de que ya había sentido el aura de un dragón en el, y estaba aún mas segura de que haría algo cuando issei creciera, tal vez está podría ser una oportunidad para poder estar juntos.

Más tarde, cuando nuestros padres nos dejaron juntos en el sofá, me aferré a él, fue nuevamente Un impulso, lo necesitaba.

Aunque su cuerpo fuera pequeño, frágil… yo sabía que ese era él.

Mi héroe.

El mismo chico que se enfrentó a monstruos por mí.

Que sangró por protegernos.

Que sonrió incluso cuando estaba muriendo.

No sé si me recuerda de la misma forma en que yo lo recuerdo, No sé si su alma siga siendo la misma, o si solo es una coincidencia cruel del destino.

Pero yo sí lo recuerdo.

Yo lo amo.

Aún lo hago.

Y esta vez… esta vez, juro que no lo dejaré ir.

Aunque tenga que esperar años.

Aunque tenga que ver cómo sus ojos se llenan de angustia cuando sea yo quien se ponga frente a el defendiendolo,Aunque tenga que enfrentar a todas esas chicas que una vez fueron parte de su historia… Esta vez, seré yo su protagonista..

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo