high school dxd: Sombras de un dios errante - Capítulo 40
- Inicio
- Todas las novelas
- high school dxd: Sombras de un dios errante
- Capítulo 40 - 40 Capítulo 39 la cita
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
40: Capítulo 39: la cita 40: Capítulo 39: la cita “ realmente es un imbécil “ murmuré mientras fulminaba con la mirada a Sirzechs, quien se alejaba tranquilamente junto a su esposa y el clan de su hermana “ por qué estás tan enojado?, issei” un cálido aliento llegó a mi oreja mientras la voz juguetona de akeno provocaba un sonrojo en mi rostro “ no es, nada “ gruñí irritado mientras apartaba suavemente a akeno, presionando mi palma contra su rostro “ oye, tu quieres “ dije tranquilamente, antes de que algo suave y húmedo pasará lentamente por mi palma, provocando un escalofrío en mi espalda “ pastel?, claro que sí, issei, tienes un poco aquí, no?” akeno dijo burlonamente mientras empezaba a lamer mis dedos, retire rápidamente mi mano, dando media vuelta y subiendo velozmente las escaleras, en un instante, llegando a mi habitación y cerrando la puerta con seguro “ pervertida” murmuré, observando mi mano húmeda, mi rostro se sentía caliente, y un bulto en mis pantalones hizo entumecer mi cintura “ malditas hormonas de dragón “ pensé molesto, mientras ignoraba las repetidas risas de Ddraig en mi cabeza.
“ Deja de reírte” gruñí mientras limpiaba mi palma húmeda contra mi camisa, intentando ignorar el leve picor en el dedo que la pervertida acababa de profanar, suaves golpes llegaron desde el otro lado de la puerta ,mientras la voz curiosa de akeno llamaba “ issei, no querías darme pastel?” la voz dudosa y afligida hizo fruncir mi ceño “ estaba por decir, que si tú querías ver una película, pervertida!” gruñí mientras abría la puerta, cruzando mis brazos sobre mi pecho, mirando enojado a akeno, la joven sonrió suavemente mientras Sus brazos se posaban atrás de su cintura, sacando pecho, sus ya grandes pechos rebotaron suavemente, mientras sus cachetes se inflaban y se sonrojaba “ que te sucede?” arquee una ceja mientras observaba su actuar , akeno continuo igual, sin hacer ningún sonido “ ey, acaso no estás respirando?” pregunté mientras me acercaba, tocando suavemente la nariz de akeno, empujándola levemente , aún así, no hubo respuesta “ si no respondes, asumiré que puedo hacer lo que quiera contigo” dije juguetonamente, observando burlonamente pecho de akeno, dejando mi mano extendida, a pocos centímetros de sus pechos “ sabes…, lo que quiera “ murmure, observando como el sonrojo de akeno aumentaba, sus pupilas dilatándose claramente * pum * un sonido sordo resonó por el pasillo, mientras mi mano, con mi dedo extendido, se encontraba extendida en dirección al techo, mi ceño fruncido “ AAAYYYYYY” akeno gimió dolorosamente, mientras un punto rojo aparecía en su frente.
“ Deja de ser tan idiota “ murmuré con fastidio mientras pasaba a su lado, bajando las escaleras, dirigiéndome a la sala “ como te atreviste, a golpear a esta, joven, y hermosa dama, eres un bruto, un bruto “ akeno empezó a sollozar suavemente mientras me perseguía dramáticamente.
“Bruto, grosero y frío” repetía Akeno entre sollozos falsos, frotándose la frente mientras me alcanzaba en las escaleras.
Sus quejidos eran tan exagerados que incluso parecían practicados “Drama Queen” murmuré rodando los ojos, mientras llegaba a la sala y me dejaba caer en el sofá.
“Un golpe así no te mata ni en tus sueños más baratos” Akeno, con un puchero marcado en los labios, se dejó caer a mi lado, recostándose con toda la intención sobre mi hombro.
“Entonces… ¿me vas a recompensar por el dolor que me causaste, Issei-kun?” su voz melosa se deslizó como veneno dulce.
Giré apenas el rostro, observando su sonrisa entrecortada y los ojos brillando con picardía.
“Recompensa mis narices, lo que quieres es aprovecharte de cualquier excusa para pegarte a mí” Ella soltó una risa suave, bajando aún más la voz: “Y si es así… ¿te vas a quejar?” Un suspiro cansado escapó de mis labios, aunque en el fondo no podía evitar que la situación me resultara un poco especial.
“ que película quieres ver?” pregunté, ignorando decisivamente su pregunta capciosa, sintiendo como sus brazos se abrazaban a mi brazo, sus pechos presionando mi antebrazo fuertemente “ una película de amor?” akeno susurro juguetonamente,mientras sacaba su lengua roja con ternura “ películas de terror entonces “ tome el control de la televisión, ignorando el puchero instantáneo de la chica, empezando a buscar una película adecuada.
“ entonces… te gustan las películas de terror?” preguntó akeno, sin despegarse de mi brazo, inclinando la cabeza de manera que sus cabellos rozaban mi mejilla, provocando un cosquilleo incómodo.
“ son más interesantes que ver dos horas de besos y cursilerías” respondí seco, manteniendo la mirada fija en la pantalla, aunque en realidad no estaba prestando atención.
Su aroma, su cercanía, todo era demasiado notorio como para ignorarlo.
“ qué cruel…” murmuró con una sonrisa torcida, antes de acercar aún más sus labios a mi oído.
“ y justo hoy… que es tu cumpleaños” Me tensé.
“ eso no tiene nada que ver” “ shhh” me interrumpió, colocando suavemente un dedo en mis labios, mientras su mirada se llenaba de picardía.
“ un cumpleaños sin cita no es un cumpleaños… así que, quieras o no, mañana saldremos” “ no voy a salir contigo” respondí tajante, apartando su mano.
Akeno inclinó la cabeza, fingiendo estar herida, pero sus ojos brillaban con malicia.
“ entonces tendré que obligarte…” “ ¿obligarme?
Ja, me gustaría ver cómo” mis palabras murieron cuando sus piernas se acomodaron repentinamente sobre las mías, sentándose sin permiso en mi regazo.
Mi cuerpo reaccionó de inmediato, y ella lo sabía.
“ ya lo estás viendo” dijo con una sonrisa triunfante, inclinándose hasta que sus labios casi rozaron los míos.
“ así que… prepárate, Issei.
Mañana te vestirás bien, me invitarás a comer, y después… veremos una película de amor, ¿entendido?” Tragué saliva, apartando el rostro con esfuerzo.
“ esto es chantaje…” “ no, es un regalo” respondió con tono suave, antes de lamer lentamente mi mejilla como si saboreara mi derrota.
“ feliz cumpleaños, Issei-kun.” Me quedé en silencio, completamente inmóvil, mientras Ddraig rugía de risa en mi cabeza.
“ maldita pervertida…” susurré, intentando recuperar el control de mi respiración.
“ mañana a las diez” añadió ella, bajando de mi regazo con la gracia de una gata satisfecha.
“ si no vienes… iré por ti, aunque tenga que sacarte de la cama.” La puerta se cerró tras ella, y solo entonces me di cuenta de que mi corazón latía con fuerza descontrolada.
“ …qué demonios acabo de aceptar.” “Pensé que íbamos a ver una película…” murmuré, observando la pantalla que aún mostraba el menú de inicio, mientras mis manos quedaban vacías, extrañando el peso del control remoto.
La calidez de Akeno, que segundos atrás se había aferrado a mi brazo, desapareció como si se hubiera desvanecido en el aire.
No escuché pasos hacia la cocina ni hacia la puerta; simplemente dejó de estar ahí.
Fruncí el ceño, mirando de reojo, convencido de que en cualquier momento su voz dulce iba a resonar a mi lado para burlarse de mí, Un minuto, dos… nada “¿Se fue?
“ susurré para mí, desconcertado “.
¿De verdad me dejó solo?” Apoyé la barbilla en mi mano, observando la televisión con el ceño fruncido.
Algo no encajaba.
Ella había insistido demasiado con lo de “película de amor”, y cuando me negué, su puchero parecía genuino… aunque con Akeno, nunca estaba seguro.
Mi duda se interrumpió cuando escuché el sonido leve de porcelana golpeando la mesa.
Giré la cabeza y allí estaba ella, de pie frente a mí, con esa sonrisa juguetona que parecía esconder algo más detrás.
En su mano derecha, un pequeño plato con un trozo de pastel coronado con crema y un toque brillante de limón “Ara, ara… “ entonó, con esa voz burlona que parecía deslizarse entre las sombras “¿Acaso pensaste que me había ido sin más?
Qué cruel, Issei-kun…” “…Honestamente sí “respondí con simpleza, viendo cómo colocaba el pastel justo frente a mí” .
Si ibas a traer pastel, ¿por qué tanto misterio?” Akeno inclinó la cabeza, dejando que un mechón de su cabello rozara su mejilla mientras se reía suavemente.
“Porque es aburrido si lo hago normal.
Además, ¿no es tu cumpleaños?
Un regalo sorpresa debe tener un poco de… tensión.” Me quedé mirando el pastel, olfateando con cautela.
Limón, crema fresca, bizcocho suave.
Nada raro.
Pero conociendo su historial y el de Rías con aquel pastel de café adulterado, no podía evitar desconfiar.
“¿Qué hiciste esta vez?
“pregunté en voz baja, arqueando una ceja.
¿Un afrodisíaco escondido?
¿Un encantamiento raro, Akeno se inclinó peligrosamente cerca, sus labios casi rozando mi oído, y murmuró con dulzura “Nada de eso… esta vez.” Un escalofrío me recorrió el brazo, y no por el miedo, sino por el tono cómplice con el que lo dijo.
La mujer disfrutaba demasiado de mantenerme al borde de la paranoia.
Tomé el tenedor y probé un pequeño bocado.
Dulce, ácido, refrescante.
No había rastro de magia ni nada extraño.
Solo un buen pastel “Sorprendente “ dije tras tragar el trozo, fingiendo indiferencia “Normal.
Sin trampas.” Akeno se rio como si mi desconfianza fuera la parte más deliciosa de todo aquello “Entonces… “ empezó, dejando el plato a un lado para volver a acercarse a mí, esta vez de pie, con sus manos en la cintura “.
¿Por qué celebrar tu cumpleaños encerrados frente a una pantalla?” “Porque dijiste que querías ver una película “respondí sin dudar “ Literalmente lo acabas de insinuar” Ella negó con la cabeza lentamente, con un gesto que parecía entre maternal y travieso.
“Eso fue antes de pensarlo mejor.
Una cita es más divertida, ¿no crees?” La palabra ‘cita’ cayó sobre mí como una piedra en un estanque tranquilo, haciendo eco en cada rincón de mis pensamientos “… ¿Cita?
“ repetí con incredulidad.
“Claro “ asintió, sonriendo con la serenidad de quien ya había decidido todo, sabiendo perfectamente cuánto odiaba cuando era así “ Es tu cumpleaños, y no pienso dejar que lo desperdicies aquí encerrado.
Ya preparé el resto.” “¿El resto?
“ arqueé una ceja, mientras ella daba media vuelta con total confianza, como si la conversación estuviera cerrada “Te espero afuera en diez minutos, Issei-kun “ canturreó, sin mirar atrás “No tardes, o iré a arrastrarte yo misma.” Me quedé en silencio, mirando el trozo de pastel que quedaba en el plato.
Un suspiro escapó de mis labios mientras mi ceño se mantenía fruncido.
“pensé que íbamos a ver una película… “murmuré otra vez, rascándome la nuca, Y sin embargo, ya sabía que la decisión no estaba en mis manos.
Nunca lo estaba, cuando se trataba de Akeno.
“¿Espera, la cita no era mañana?” murmuré con duda mientras suspiraba con cansancio, realmente esperaba que esta pervertida no me sacara dos días seguidos a una cita.
Akeno sonrió traviesa, ladeando la cabeza, con ese brillo juguetón en los ojos que escondía algo mucho más calculador.
“Ara, ara… ¿acaso pensaste que te dejaría descansar en tu cumpleaños, Issei-kun?
No sería justo.
Hoy es especial… así que yo decido.” Rodé los ojos, ajustando la chaqueta sobre mis hombros mientras caminábamos hacia la estación de Kuoh.
“Si querías pastel, pudimos quedarnos en casa.” “Ne, pero no sería divertido.
Además, quiero ver la cara que pones cuando te llevo a sitios nuevos…” respondió con una risita melódica, apretando suavemente mi brazo contra sus pechos, como si quisiera remarcar cada palabra con su propio cuerpo, simplemente la miré de reojo.
No valía la pena gastar saliva en eso, Llegamos al centro de Kuoh, un ambiente vibrante, lleno de parejas y grupos de estudiantes.
Akeno caminaba conmigo como si fuéramos justamente eso, una pareja.
La diferencia era que yo no me molestaba en corregirlo.
“¿Dónde quieres ir primero?” preguntó ella, su tono dulce pero cargado de doble intención.
“Donde tú quieras.” respondí sin emoción, manteniendo la mirada hacia adelante “Uf, tan frío… incluso en tu cumpleaños.” dijo con un puchero teatral, fingiendo estar herida.
Después sonrió de inmediato, como si nada.
“Entonces, vamos al cine.
Pero esta vez yo elijo la película, ¿de acuerdo?” “Mientras no sea de amor.” “¿Y si es romántica… pero con un poco de acción?” insistió, inclinándose hacia mí, sus labios tan cerca que podía sentir su aliento.
“Entonces la ignoro y disfruto la acción.” contesté seco, apartándome apenas lo necesario para que su jueguito no tuviera efecto.
Ella soltó una carcajada suave.
“Ara, ara, qué cruel.
Y yo que solo quiero conocerte más…” “Ya me conoces suficiente.” El silencio posterior fue corto.
Akeno me miraba de reojo, evaluando, como si intentara descifrar hasta dónde podía empujar, Tras la película, una comedia romántica con más risas que romance, salimos al aire fresco.
Ella se abrazó a mi brazo de nuevo.
“¿Te divertiste, Issei-kun?” “Tenía sus momentos.” respondí con simpleza, “Podrías decir ‘sí’ y ya, ¿sabes?” dijo entre risas.
“No sería yo.” El camino por Kuoh estaba repleto de luces cálidas, el murmullo de la gente se mezclaba con el aroma de comida callejera y flores frescas.
Akeno caminaba junto a mí, tan pegada como siempre, como si le costara un mundo aceptar que podía dar dos pasos de distancia sin que nada malo le ocurriera.
Yo mantenía las manos en los bolsillos, mirando distraídamente las tiendas y restaurantes que se sucedían uno tras otro.
“¿No crees que ese traje te quedaría bien?
“ preguntó de repente, señalando el escaparate de una boutique con un vestido rojo, demasiado llamativo incluso para ella.
“No es mi estilo “ contesté con sequedad, desviando la mirada hacia un puesto de takoyaki, como si de pronto fuera lo más interesante del mundo.
Akeno suspiró con fingida decepción, inclinándose hacia mí hasta que su cabello negro con tonos azulados rozó mi hombro “Siempre tan frío, Issei-kun.
¿De verdad no hay nada que despierte tu interés?” “La comida “ respondí al instante, avanzando unos pasos antes de que pudiera insistir más “Comida, ¿eh?
“su sonrisa se estiró, maliciosa”.
Entonces supongo que tendré que aprender a cocinar en delantal… solo en delantal.” Giré la cabeza lo suficiente para clavarle una mirada firme, pero sin rubor alguno.
“Eso no me interesa, pervertida “ Su puchero fue inmediato, teatral, como si de verdad le doliera mi rechazo.
Caminamos en silencio un rato, hasta que pasamos frente a un cine.
Ella se detuvo un instante, fingiendo curiosidad, mientras yo seguí andando un par de pasos antes de darme cuenta “ No entiendo por qué me arrastraste hasta aquí, ya vimos una” Akeno, que hasta ese momento parecía encantada con la calle iluminada, se acercó de golpe, interponiéndose frente a mí.
Traía en las manos un pequeño trozo de pastel envuelto con cuidado, quién sabe de dónde lo había sacado.
“Porque hoy es tu cumpleaños, tontito “canturreó, con esa voz dulce que escondía siempre algo más.
“¿Y qué?
Podías haber esperado a mañana.” Ella me ofreció el pastel, inclinándose hacia adelante para obligarme a aceptarlo.
“¿Qué clase de amiga sería si no consintiera un poco al cumpleañero?” Suspiré, sin ceder ni a su mirada ni a su sonrisa, y tomé el pastel con desgano.
“Demasiado esfuerzo por algo innecesario” “Innecesario, dice… “murmuró, llevándose un dedo a los labios con aire juguetón.
Y antes de que pudiera reaccionar, se impulsó hacia mí, sujetando apenas mi camisa para robarme un beso rápido, cálido, inesperado.
El mundo alrededor pareció callar un instante.
Sus labios fueron suaves, apenas un roce cargado de intención, y aunque traté de apartarme, fue demasiado tarde, ya me había marcado el momento “Ahora sí, eso no fue innecesario “susurró, con la sonrisa más traviesa que le había visto hasta ahora.
Me quedé quieto, sosteniendo el pastel en una mano, mientras su perfume dulce me rodeaba.
Podía fingir indiferencia, podía cortar cada tema incómodo con un comentario frío, pero no podía negar que ese beso, tan descarado y repentino, había logrado lo que ninguna de sus provocaciones había conseguido hasta ahora, afectarme realmente, Ella lo sabía.
Lo veía en mis ojos.
“¿Ves?
“ continuó, acariciando mi brazo como si no hubiera hecho nada fuera de lugar “Si sonríes un poco más, hasta podrías disfrutar esta cita.” Yo resoplé, intentando recuperar mi tono habitual, aunque mi voz salió menos firme de lo esperado “Estás equivocada si crees que me vas a manipular con un beso, además, que clase de amiga besa a su amigo de esa manera?
“Entonces tendré que usar dos “respondió ella, riéndose suavemente, como si acabara de ganar una partida que solo ella estaba jugando, era jodidamente molesta, Pero al mismo tiempo, jodidamente importante como para alejarla directamente “ dos, no serian suficientes “ resople con frialdad mientras ignoraba el calor en mis mejillas, tratando de ignorar su sonrisa burlona por el resto del día…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com