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high school dxd: Sombras de un dios errante - Capítulo 42

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  4. Capítulo 42 - 42 Capítulo 41 El paso al multiverso 1
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42: Capítulo 41: El paso al multiverso 1 42: Capítulo 41: El paso al multiverso 1 “No tienes que repetirlo” suspiré con frialdad mientras observaba el resultado de mis experimentos e investigaciones.

Habían pasado casi dos meses desde el día en que Akeno y yo tuvimos nuestra cita, lo que también fue nuestro último encuentro debido a mi propia decisión.

Apegarse tanto a una persona sin saber si seguirás cerca de ella no es saludable, aunque, claro, el conocimiento de lo que, se supone, debíamos hacer era al menos un punto a favor que calmaba la inquietud de mi corazón.

“¿Por qué?, ¿acaso tienes una idea de cómo crear un cuerpo físico?” La fría respuesta de Ddraig no tardó en llegar.

Frente a nosotros, una orbe con una cantidad relativamente grande de magia, acompañada de un gran trozo de alma, de mi alma.

“No… no hay un libro que hable sobre eso, ¿sabes?” Di un paso adelante mientras forzaba mi maná y mi control sobre mi propia alma para sondear toda mi estructura.

“¿Crees poder crear un nuevo órgano de dragón?” murmuré con dudas mientras continuaba sondeando, pensando en cientos de opciones a las que podría recurrir.

“No es difícil”.

Al oír la respuesta de Ddraig sonreí suavemente mientras comenzaba lo que sería tal vez la magia oscura y prohibida de entre todas las magias de los distintos sistemas: la creación de un cuerpo humano a base de runas, hechizos y circuitos mágicos.

El proceso de creación sería similar a la alquimia de los griegos y los nórdicos; tal vez incluir algunos círculos formados por runas mágicas a base de energía sacra sería espectacular.

“Necesito un corazón y un cerebro… yo me encargaré de los demás órganos.

El corazón hazlo puramente con el maná dragón; el resto será con ki” ordené mientras activaba el Balance Breaker, empezando a acumular algunos aumentos.

El poder masivo comprimido directamente en mi interior; ninguna pizca de poder se escapó de mi propio campo.

Un campo de contención se desplegó de mi interior, evitando que cualquier cabrón sobrenatural sintiera lo que estaba por hacer.

“Bien… vamos” murmuré, y sin esperar la respuesta de Ddraig comencé a forzar mi maná y ki, moldeándolos lentamente de la misma manera en la que se encontraban los sondeos de mi propio cuerpo.

Lo inicial fue simple.

Años atrás había experimentado la magia espiritual y la magia pura en cuerpos humanos ajenos y seres sobrenaturales.

Usar el envenenamiento por maná en objetos inanimados pero con vitalidad me dio las bases para la transmutación básica.

Conocer la composición base de cada elemento fue un pequeño proyecto que, creía, no serviría para nada; sin embargo, a base de las propias leyes de la física y lo aprendido sobre magia de tantos sistemas que conocí, aprendí lo que empezaría a llamar Transfiguración o transmutación avanzada.

Como todo en el universo, la energía no se destruye, solo se transforma y se expande.

Configurar energía pura como tal es difícil, se podría decir incluso que imposible; sin embargo, usar magia dracónica como base y circuitos mágicos para acompañar la Transfiguración no sería complicado.

Iniciar con el esqueleto humano fue sencillo.

Buscar en mi mente la composición molecular y la estructura clara de los huesos óseos.

Lo primero fue darle forma física básica a la energía mágica combinada con pequeños hilos de ki.

Antes de configurar los huesos por completos inicié junto a Ddraig a formar los distintos órganos; ambos sondeábamos constantemente mi propia estructura como plano: cómo los órganos iban conectados, cómo se sostenían y qué proceso específico debían seguir.

Revisar rápidamente la estructura molecular de los órganos fue sencillo, con excepción del cerebro; este fue realmente complejo de configurar.

Solo con los órganos tardamos casi una hora entera formándolos antes de apenas empezar a ajustar finalmente los circuitos mágicos y las runas sacras para asegurarnos de que el cuerpo sobreviviera a base de energía ambiental en lugar de depender de mi propia energía mágica.

Luego de algunas horas terminamos el esqueleto y todos los órganos.

Procesar los tendones y los canales de las venas y arterias fue lo más rápido; la sangre… no tanto.

Tuve que cortar mi propia mano, expulsando cantidades masivas de sangre mientras usaba aumentos como base para regenerar mi cuerpo rápidamente.

Centré mi atención en el corazón, forzándolo con runas específicas a que usara los galones de sangre usada para bombearla por las venas, usar las vitaminas, el agua, las proteínas y el maná ambiental para producir aún más sangre.

Crear la carne y la piel no fue gran cosa.

Lo siguiente fueron los rasgos físicos.

Hacer runas copia de mí mismo me hizo ver qué tan narcisista era.

Para finalizar el proceso copié la mayoría de los recuerdos que adquirí del Issei del otro universo.

Retirar los recuerdos hasta sus 13 años fue sencillo; manipularlos para recordar a Gabriela, Azazel, Cleria y todos los demás, no tanto.

Debía ser tan milimétrico como para que el nuevo ser no entrara en una crisis existencial debido a las discordancias en los recuerdos.

“Finalmente” sonreí suavemente mientras empujaba lentamente el fragmento de alma.

Tenía tanta experiencia en mi propia alma, tanto así que sabía dónde debía ir.

Usar un poco de magia espacial para forzar la dimensión del alma a anclarse al nuevo cuerpo y luego aclarar el fragmento de alma al cuerpo y a la dimensión del alma.

Normalmente dos almas con la misma forma, firma y esencia no debían existir en el mismo plano, así que debía asegurarme de que el nuevo cuerpo no despertara al menos hasta que Ddraig y yo saliéramos de esta dimensión.

Entrar a la grieta dimensional sería lo primero… lo siguiente… bueno, ya lo veríamos; sin saber realmente lo que estaba allí fuera no podríamos determinar lo siguiente a hacer.

“¿Crees que deberíamos intentar hablar con Ophis o Rojo antes de salir?” pregunté curioso.

El clon ya estaba listo, y a nuestro parecer era perfecto.

Los circuitos mágicos estaban excelentemente disfrazados, por lo cual no podrían saber si es un clon o el real, claro, a menos que lo secuestraran e intentaran descuartizarlo, no sería nada evidente.

“No quiero lidiar con ellos… al menos por ahora” Ddraig gruñó levemente, aunque deseaba acabar él mismo con el Gran Rojo.

Sin embargo, sabía que aún no podía lidiar con ella.

“Está bien, ¿cómo vas con los principios?” pregunté curioso.

Ddraig llevaba años estudiando el principio de dominación que le robó al dios bíblico; aunque actualmente el principio era bastante bueno para ambos, queríamos que fuese mejor.

Tendríamos que lidiar con seres como el bastardo de Yog-Sothoth.

Si lidiar con el Gran Rojo era aterrador, pensar en lidiar con Yog-Sothoth significaba someterse a la eliminación existencial; no seríamos tan estúpidos.

“Avanzando… acabo de pasar de un aumento doble a uno triple” Ddraig suspiró con cansancio.

Llevaba años desde que sucedió todo lo relacionado con Cleria; desde entonces, debido al temor a los dioses, empezó la investigación.

Un total de ocho años solo para avanzar un nivel más, aunque, claro, ayudaría bastante bien.

Si diez aumentos antes significaban un aumento cualitativo total de 1.024 veces mi poder base, ahora, con el avance al aumento triple, diez aumentos significarían un aumento cualitativo equivalente a 59.049.

Aunque aún deseábamos avanzar más rápido, la misma cantidad de aumentos con la diferencia del avance significaba una diferencia de casi 50 veces el poder entre ambos aumentos.

Una gran diferencia, ¿no?

Bostecé con cansancio mientras regresaba mi atención al clon.

El último recuerdo implantado fue el de encontrarme buscando materiales para un proyecto escolar y un pequeño recuerdo falso, suficiente para que al despertar continuara con una vida cotidiana común y corriente.

Suspire con resentimiento antes de envolver mi cuerpo con maná denso, forzando el Touki para crear una barrera de invisibilidad.

“Es hora de despertar… Issei Hyoudou” murmuré mientras tocaba la frente del clon, incluyendo ki puro para forzar su activación.

“mmm… mierda, ¿qué carajo me golpeó?” Escuchar mi propia voz adormilada fue bastante extraño, especialmente al ver cómo el clon se levantaba aturdido del suelo, acariciando su cabeza con duda mientras fruncía el ceño.

“¡Mamá y papá me matarán!

¿Cuánto tiempo dormí?” El clon gritó incrédulo al mirar el reloj colgado en la pared antes de tomar algunos materiales metálicos del suelo, empezando a correr rápidamente.

“Con esto… ambos finalmente podemos abandonarlo todo, ¿no?” murmuré con cansancio.

Tal vez ahora que estábamos acercándonos más, realmente estaba comenzando a arrepentirme.

Sin pensarlo más simplemente tomé las pocas pertenencias que había preparado para mi partida: distintas herramientas mágicas creadas por mí mismo, algunas otras pocas robadas del laboratorio del tío Azazel.

“Issei… llevo casi 12.000 años viviendo en este mundo… no eres el único que duda en hacerlo” Ddraig habló tranquilamente mientras mi brazo izquierdo se entumecía levemente.

“Vamos al espacio… debemos probar la herramienta de Azazel”.

Antes de continuar desplegué mis alas de dragón, disparándome directamente al cielo, sacando un triángulo metálico con fluctuaciones mágicas de la mochila.

Después de varias decenas de kilómetros sobre tierra, justo cuando el aire empezó a faltar y el clima comenzó a volverse cada vez más frío, entré directamente a mi Balance Breaker.

La Scale Mail era lo mejor para protegerme del vacío espacial actualmente.

Aunque seguía siendo difícil respirar, tenía suficiente oxígeno como para resistir algunas horas.

Al salir completamente de la Tierra, pasando fácilmente las distintas atmósferas, el objeto triangular en mi mano empezó a brillar.

Al volar por el espacio nulo me percaté de algo.

Aunque estaba presente la absurda falta elemental en el ambiente, algo extraño me llamó la atención: la presencia absurdamente potente de maná era abundantemente buena.

Mi vista de dragón, con la cual podía observar el flujo de maná, me hizo fruncir el ceño dentro de la armadura.

El planeta Tierra, del cual me alejaba rápidamente con cada segundo, mostraba flujos de maná y círculos mágicos alrededor del planeta, acompañados de distintos circuitos mágicos que conectaban la Tierra a distintos lugares en el universo.

Reconocí varios de los circuitos; uno de ellos tenía la firma energética del Cielo bíblico, otro tenía la firma del Inframundo bíblico.

Justo a un lado se encontraba uno similar, con la firma del Inframundo grecorromano; a la distancia, la firma del mundo asgardiano y el plano de los dioses shintoístas.

Las cientos de conexiones más no lograba reconocerlas y tampoco me interesaban.

Al menos no las que no estaban relacionadas con la mitología nórdica… La Tierra, o Midgard, la cual se decía, estaba conectada con el árbol del mundo, con los nueve mundos entre sus ramas.

La firma asgardiana estaba exactamente conectada a nueve lugares distintos; aunque tiene la misma forma de Asgard, dentro de ella existen nueve coordenadas espaciales distintas.

Tal vez podría investigar un poco mientras el portal a la grieta dimensional se completaba.

La herramienta triangular se alimentaba de energía cósmica, energía usada para forzar una rasgadura en el espacio dimensional, espacial y temporal.

Luego de varias horas sobrevolando el circuito mágico asgardiano, la Tierra ya no estaba a la vista.

Volar a máxima velocidad en el espacio daba mucho para dar.

Había pasado distintos planetas, distintos satélites y algunos cometas.

El oxígeno en mi armadura ya comenzaba a faltar, lo que me obligó a usar mi propio maná, fusionándolo con ki para crear una pequeña barrera que generara oxígeno dentro de la Scale Mail.

Justo cuando comenzaba a cansarme de volar sin un rumbo fijo, solo siguiendo el circuito nórdico, este circuito comenzó a dispersarse en nueve circuitos distintos, cada uno en distintas direcciones.

Justo al empezar, lo que parecía ser una barrera mágica masiva me detuvo en seco.

Entrecerré mis ojos antes de volar lentamente, traspasando la barrera mágica.

Un árbol increíblemente masivo apareció frente a mí.

Podría decir fácilmente, en base a cuánto había volado y cómo había visto el tamaño del Sol y el tamaño de los distintos planetas, que este árbol era tan grande como el propio sistema solar que habría abandonado hace varias horas.

“El árbol del mundo…” murmuré incrédulo.

Alcé la vista tratando de observar la cima del árbol, cosa que… difícilmente logré visualizar tal vez una centésima parte, incluso menos… “Esto será bastante tardado…” suspiré con cansancio mientras me disparaba directamente al otro lado del árbol del mundo…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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