Hijo del Abismo - Capítulo 24
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- Capítulo 24 - 24 Capítulo 12 - La Resonancia
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24: Capítulo 12 – La Resonancia 24: Capítulo 12 – La Resonancia El Piso Diez olía a hambre.
No el hambre física, sino el Pecado del Hambre, una corrupción psíquica que drenaba la voluntad.
Lyra y yo estábamos en el túnel, la luz de la superficie era un recuerdo lejano.
Yo sostenía la Daga Eco del Hambre.
Lyra, con el rostro pálido pero firme, se preparaba para el final de su vida mágica.
—Echo-kun —susurró Lyra, con un último rubor de timidez—.
Recuerda el plan.
Te amo.
—También te amo, Lyra.
Por tu honestidad y tu coraje.
Y por no ser un cobarde Nivel 3.
—¡Cuidado, mocoso!
¡El sacrificio es inminente!
—gritó K’tharr.
Entramos en la vasta caverna.
El Avatar del Hambre (Nivel 5) esperaba.
No era un monstruo; era una figura humanoide distorsionada hecha de carne pálida y huesos afilados, rodeada por un aura negra y temblorosa que absorbía toda la luz.
Su voz no era un rugido, sino un susurro constante de hambre y desesperación.
I.
La Resonancia del Alma Pura (Sacrificio) El Nivel 5 nos vio.
Su ataque no fue físico, sino mental: una ola de Voluntad Corrupta que intentó drenar mi XP, mi salud, y mi propia voluntad.
Sentí el deseo de rendirme.
—¡La fatiga es real!
¡No puedes evadir esto, Echo!
—¡Lyra!
¡Ahora!
¡La onda sónica!
Lyra asintió con solemnidad.
Ella se paró frente a mí, extendió sus manos temblorosas y concentró toda la energía restante de su alma.
El color rojo brillante de su cabello pareció atenuarse mientras forzaba su magia.
—¡¡Que la vergüenza y el sacrificio resuenen!
—gritó Lyra.
La magia no fue un rayo.
Fue una onda de choque sónica invisible, un sonido puro que resonó con la matriz del Pecado.
La Magia Pura de Lyra, usada con la voluntad de sacrificio, chocó contra la Corrupción.
El Avatar del Hambre gritó, su aura se rompió como cristal.
Pero el costo fue inmediato.
Lyra se desvaneció, cayendo al suelo.
Su magia se había ido.
II.
El Juicio del Nivel 5 y la Venganza El Avatar, ahora expuesto y furioso, se lanzó hacia mí.
Era Nivel 5, y yo solo Nivel 2.
—¡Cuidado, Echo!
¡Es un golpe mortal!
—gritó K’tharr.
Usé la Placa Torácica del Viajero para evadir, pero el Nivel 5 era demasiado rápido.
Su brazo me rozó.
Sentí el dolor Nivel 5.
Caí, pero me levanté de inmediato.
—¡Lyra se sacrificó por esto!
—grité, canalizando la furia y el dolor.
El Avatar atacó de nuevo.
Yo ataqué con la Daga Eco del Hambre (Nivel 2), apuntando a su pecho, donde la Corrupción era más densa.
La Daga penetró su carne.
El Avatar gritó, su forma se retorció.
—¡Muere, cobarde!
¡Por mi madre!
—grité, clavando la Daga más profundo.
El Avatar se desintegró en una nube de polvo negro y cenizas.
[¡Avatar del Pecado del Hambre Nivel 5 derrotado!] [Experiencia ganada: 0.0/10.
¡El Pecado fue purificado, no consumido!] [Habilidad Única desbloqueada: Sed de Corrupción (ACTIVA.
La llave ha sido usada).] La batalla había terminado.
Había ganado, pero mi Nivel 2 seguía siendo frágil.
III.
La Traición Final y la Reafirmación del Vínculo En el silencio, sentí pasos.
No era Kaito.
Darius Vexus, mi padre, apareció.
Nivel 3, con su uniforme de Gremio manchado de polvo.
Él había seguido la señal de la batalla.
—¡Lo hiciste, mocoso!
¡El Avatar está muerto!
¡Ahora, dame el Cristal de Corrupción!
¡Y dame a la Maga!
—No hay cristal.
No hay más Corrupción.
—Dije, y le lancé la Daga Eco del Hambre.
Darius la atrapó, confundido.
La Daga era inerte, su magia había desaparecido.
—¡Tu madre te enseñó mal!
¡No hay ganancia!
—rugió Darius.
—Mi madre me enseñó a no ser como tú.
Tu Pecado del Hambre ha terminado.
Darius, en su rabia, intentó atacarme, pero justo en ese momento, una red de hierro se disparó del techo.
Kaito, el espía, apareció con un equipo de asalto.
—¡Oficial Vexus!
¡Traficar con la Corrupción es un crimen Nivel 4!
¡Estás arrestado!
Kaito se acercó.
—Lo lograste, Echo.
El Nivel 5 está muerto.
Lyra se salvó.
Cargué a Lyra en mis brazos.
Ella abrió los ojos, su rostro tranquilo.
—Echo-kun…
¿Ganamos?
—susurró.
—Sí.
Ganamos.
Pero…
tu magia…
Lyra sonrió con una dulzura dolorosa.
—Ya lo sabía.
Mi vida es más eficiente si no me caigo.
Ahora, volvamos a casa.
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