Hijo del Abismo - Capítulo 9
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9: Capítulo 9 – El Entrenamiento 9: Capítulo 9 – El Entrenamiento El dolor de mi cuerpo Nivel 1 era la menor de mis preocupaciones.
La agonía real era la humillación.
Había sacrificado mi $4.9/5$ de XP para matar un Ogro Nivel 2, y ahora estaba de vuelta a $0/5$.
Mi vida era un negocio con pérdidas totales.
El entrenamiento en el Clan “El Puño de la Abundancia” no era una práctica marcial, era un show público.
—¡Vamos, ratón!
¡Diez push-ups!
¡Tu madre hacía cien antes del desayuno!
¡No seas un punto débil en mi gimnasio!
—rugió Valeria, la Jefa Nivel 5, con su voz de seda áspera.
Su atuendo de entrenamiento, deliberadamente revelador, aumentaba mi incomodidad.
Yo estaba empapado en sudor.
Mi mente Nivel 5 sabía que el esfuerzo era inútil para mi cuerpo Nivel 1, pero la resistencia de Valeria era absoluta.
La situación empeoró con la llegada de Zara “La Lanza”.
Una Guerrera Nivel 4, alta y robusta, con cabello rapado a los lados y un tatuaje tribal.
Ella era la más fuerte del Clan y me odiaba.
—¡Patético!
¡Esa criatura solo sabe esquivar y caer!
—rugió Zara, cruzada de brazos.
Sus celos por la atención de Valeria hacia mí eran un aura tan fuerte como la Corrupción.
Lyra estaba en el borde del dojo, su rostro era un campo de batalla de emociones.
Timidez, vergüenza por mi debilidad y celos por la cercanía de Valeria y Zara.
—¡Echo-kun, concéntrate!
¡Usa la patada que te enseñé!
¡Y no te rías de la Capitana!
—gritó Lyra, su rostro rojo brillante (por la vergüenza ajena).
El Fallo Comico y el Desprecio del Nivel 4 El clímax de la vergüenza llegó durante el combate simulado contra Torak, un guerrero Nivel 3.
—¡Demuéstrale a Torak que la estrategia vence a la fuerza!
¡A por él!
—ordenó Valeria.
Intenté ejecutar el “Golpe del Mono Vasto” (una técnica que requería $STR$ Nivel 3).
Mi mente sabía la secuencia.
Mi cuerpo Nivel 1 la ejecutó como un patético salto de rana.
Fallé el golpe por un metro y caí de bruces con un ruido sordo.
Torak se rio.
Zara estalló en una carcajada cruel.
—¡Solo es un bebé que gatea, Jefa!
¡La Mazmorra escupió una bolsa de huesos!
La burla me golpeó.
Mi rabia de ser clasificado como “basura” era un dolor físico.
El sacrificio de XP del Ogro había sido en vano.
En ese instante, la puerta del gimnasio se abrió.
Entró un hombre delgado y con armadura elegante: un espía del Clan Enano de la Gruta del Viajero.
El espía sonrió al verme en el suelo.
—Ahí está el niño que borró un año de trabajo por una rabieta.
La Gruta del Viajero ha venido a reclamar sus artículos perdidos.
Valeria se puso de pie.
El espía me desafió a un duelo por el equipo de Nivel 1.
—Si él me gana, nos iremos.
Si pierdo, se lleva mi equipo.
Yo me levanté.
El dolor físico era irrelevante.
La humillación no lo era.
—Acepto —dije, sintiendo la rabia hervir.
La Sobrecarga del Nivel 1 y el Sacrificio de la Sanadora El duelo comenzó.
El espía era Nivel 3.
Yo era Nivel 1.
La diferencia era absoluta.
El espía atacó.
Esquivé, pero mi cuerpo no podía mantener el ritmo.
La rabia de ser llamado “basura” se unió a mi voluntad.
Apreté la Daga Eco del Hambre.
Concentré mi voluntad en el deseo de no ser humillado, activando mi [Vínculo del Eco] y mi Nivel 1 al límite.
—¡Daga!
¡Toma mi Nivel 1 y no me dejes fallar!
Mi cuerpo no subió de nivel, pero el [Sacrificio de Nivel] se activó: la Daga consumió todo el XP acumulado ($0.0/5$) y su propia energía, dándome un burst de velocidad temporal de Nivel 2.
El espía atacó.
Esquivé fácilmente (Placa Torácica) y, con mi Daga, ejecuté un golpe rápido en su tobillo.
El espía cayó, herido y humillado.
Valeria intervino.
—¡Es suficiente!
¡Echo gana por desequilibrio!
Pero el espía se levantó, sacando una hoja de veneno.
La Nivel 4, Zara, se lanzó hacia adelante, pero era demasiado tarde.
De repente, una figura más pequeña se interpuso entre Echo y la hoja envenenada.
Era Mika “La Sanadora”.
Una chica joven, con el cabello largo y trenzado, y ojos grandes y asustadizos.
Estaba envuelta en una túnica de sanadora, que parecía quedarle grande.
—¡No!
—gritó Mika, pero tropezó y cayó al suelo, cubriendo accidentalmente el tobillo del espía con un pergamino que se incendió.
El espía gritó de dolor por el fuego.
La distracción fue suficiente.
Zara lo noqueó.
Lyra corrió hacia mí, con el rostro bañado en lágrimas de pánico.
—¡Echo-kun!
¡Casi te mata!
¡Y Mika-chan!
Mika, con el rostro rojo de vergüenza por el tropiezo y el incendio, se levantó.
—Lo s-siento.
Quería curarlo…
pero…
—Ella miró a Echo con admiración y se desmayó por la vergüenza.
—¡Harem!
¡Harem!
¡Tienes a dos torpes que se desmayan por ti, Echo!
—K’tharr estaba extasiado.
Mi cuerpo Nivel 1 se rindió ante el dolor.
Había evitado la muerte y el ridículo, pero la deuda era ahora con mi propia energía y la pobre Mika.
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