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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 101

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101: Capítulo 101: Encuentro entre Emblemas 2/2 101: Capítulo 101: Encuentro entre Emblemas 2/2 El sonido del impacto anterior aún resonaba en el estadio cuando ambos retrocedieron, la energía crepitando entre ellos como si el aire mismo hubiera decidido unirse al combate.

Kiro jadeaba ligeramente.

Su brazo temblaba por la vibración que había recorrido su cuchilla tras bloquear la lanza de Ryu.

Pero no iba a detenerse.

“Aún tengo más que mostrarte, Ryu.” Con decisión, canalizó una parte de su energía hacia su otra mano, donde una esfera de luz comenzó a formarse, brillante, palpitante, vibrante.

—¡Veamos si puedes detener esto!

—gritó Kiro con emoción, preparando el lanzamiento.

Pero Ryu, con una expresión enfocada, levantó una mano hacia adelante y liberó una ráfaga de viento.

El torbellino de aire impactó directamente sobre la esfera, dispersándola en partículas doradas antes de que siquiera pudiera ser lanzada.

—¡¿Eh?!

—Kiro se cubrió el rostro ante el resplandor disperso—.

¡Desactivaste mi esfera!

—Te adelantaste —dijo Ryu con una media sonrisa, ya en movimiento.

Aprovechando la sorpresa, Ryu se lanzó al ataque con la lanza por delante, su cuerpo fluyendo como si el viento mismo lo impulsara.

Kiro apenas tuvo tiempo de reaccionar: cruzó su cuchilla frente a sí mismo y detuvo el ataque directo, el acero de entrenamiento resonando con un chasquido agudo.

Ambos se empujaron con fuerza.

El suelo crujía bajo sus pies, marcando líneas en la tierra del estadio por la intensidad del contacto.

Sus rostros estaban apenas a centímetros.

—Te estás conteniendo —gruñó Kiro, forzando su cuerpo.

—¿Y tú no?

—respondió Ryu, clavándole la mirada.

Kiro dejó escapar una sonrisa.

—¡Entonces vamos con todo!

De pronto, su cuchilla brilló intensamente.

Canalizó su energía de luz en el metal y, con un grito, provocó un estallido controlado desde el arma.

La explosión empujó ligeramente a Ryu hacia atrás, desestabilizándolo y llenando el aire de una nube de polvo dorado.

Aprovechando la apertura, Kiro saltó hacia adelante, su puño envuelto en energía brillante.

—¡PUÑO JUSTICIERO!

El golpe impactó con fuerza en el pecho de Ryu, liberando una onda de choque que sacudió el aire.

Todos los presentes en el estadio contuvieron el aliento.

Ryu tambaleó hacia atrás… pero no cayó.

—¿¡Qué…!?

—Kiro abrió los ojos sorprendido.

—Buen golpe —dijo Ryu con una sonrisa eufórica, apretando los dientes—.

Pero aún no he terminado.

De pronto, la energía de Ryu explotó alrededor de su cuerpo.

El viento rugió como un lobo hambriento, formando remolinos a su alrededor, levantando polvo, sacudiendo las túnicas de los presentes.

Kiro fue empujado hacia atrás, sus pies raspando contra el suelo.

—¡¿Qué es esto…?!

¡Ni siquiera puedo acercarme…!

El viento era tan denso que apenas podía mantenerse de pie.

Su ropa ondeaba violentamente, el vendaje de su brazo flotaba como si fuera a desprenderse.

A pocos pasos, Ryu alzó una mano con calma.

Sobre su palma, la energía comenzó a agitarse, a girar, a retorcerse sobre sí misma como una corriente sin control.

En segundos, se formó una esfera giratoria de viento puro, rodeada de filamentos de energía cortante.

Kaede, que observaba desde la distancia, entrecerró los ojos.

—¿Ese ataque…?

es mucha energía.

—Una nueva técnica, al parecer —murmuró Rei, cruzada de brazos—.

Pero aún es inestable.

—¡Aquí voy, Kiro!

—gritó Ryu con fuerza—.

¡Senpū!

Con un rugido, el torbellino salió disparado desde su palma, girando velozmente hacia Kiro como un proyectil vivo.

Kiro apenas tuvo tiempo de cubrirse, rodeando su cuerpo con su energía para resistir el impacto.

—¡Vamos… vamos…!

La esfera lo golpeó de lleno.

Una explosión de viento sacudió el campo.

Kiro fue lanzado hacia atrás como una hoja en medio de una tormenta, su cuerpo girando en el aire.

—Maldición, debo recuperarme rápido —Pensó Kiro mientras caía al suelo.

Kiro logró concentrarse justo a tiempo para envolver su cuerpo con su energía de luz y aterrizó con fuerza, pero de pie.

El polvo se levantó, sus pies se hundieron unos centímetros en la tierra, pero había resistido.

Sin embargo… no tuvo tiempo de respirar.

Ryu ya estaba sobre él.

Con la lanza preparada para el golpe final, Ryu saltó con precisión.

La punta de su arma descendía veloz.

Y entonces… el ojo izquierdo de Kiro cambió.

La pupila se tornó oscura, como si una sombra la hubiese cubierto.

Todo a su alrededor se volvió más lento.

El sonido se distorsionó.

La hoja de una planta cercana flotaba eternamente sin caer.

Ryu avanzaba hacia él… pero en cámara lenta.

—¿Qué… qué está pasando…?

Kiro respiró hondo.

Era como si su cuerpo no estuviera del todo en el mundo.

Una voz lejana, apenas un susurro, resonó en su mente.

“¿Deseas ganar?

Usa todo lo que tengas… aunque no lo comprendas.” —¡Dravenel…!

—murmuró Kiro.

Volvió a enfocarse.

Debía aprovechar esa fracción de segundo.

Hizo el sello.

—¡Intercambio!

En un destello breve de luz, Kiro desapareció de su posición y reapareció justo al lado de Ryu, a espaldas del salto del muchacho.

Fue un movimiento tan rápido que incluso los espectadores no supieron qué pasó.

Ryu abrió los ojos al sentir el cambio de aire detrás de él.

—¿Qué…?

—¡Lo siento, Ryu!

—gritó Kiro.

Con un giro preciso, Kiro usó la técnica marcial que le había enseñado Hunk.

Flexionó la pierna, giró su torso y liberó una fuerte patada con refuerzo de energía en el abdomen de Ryu.

El impacto fue limpio.

Ryu fue impulsado hacia el frente, rodando varias veces por el suelo antes de detenerse, jadeando y con la lanza lejos de su alcance.

El silencio se hizo en el estadio.

Kiro respiraba con dificultad.

Su ojo izquierdo volvió a la normalidad.

Sintió un leve zumbido en la cabeza, pero se mantuvo de pie.

Ryu, tendido de lado, rió.

—Esa… fue muy buena.

Kiro extendió la mano hacia él.

—Gracias por pelear en serio.

Me hiciste darlo todo.

Ryu la tomó, y ambos se incorporaron.

Los aplausos comenzaron a escucharse desde los alrededores, algunos tímidos, otros más animados.

Sin duda fue un buen combate.

Desde la distancia, Kaede los observaba con atención.

—Ese chico… Kiro.

¿Viste su movimiento?

—preguntó a Rei.

—Sí —respondió esta, pensativa—.

No era solo un sello.

¿Qué fue eso que hizo?

Kaede asintió lentamente.

—Vaya… qué interesante miembro tiene Stella.

Los combates en el estadio comenzaban a disminuir en intensidad.

Algunos alumnos ya se encontraban sentados, otros simplemente practicaban técnicas de canalización o intercambiaban ideas sobre el control de energía.

La tarde se vestía de naranja, y el sol comenzaba a inclinarse hacia el oeste, proyectando sombras largas sobre el campo.

Kiro y Ryu se habían sentado en unas bancas de piedra cerca de las gradas, ambos agotados pero satisfechos.

Sus ropas estaban algo polvorientas, y sus respiraciones aún se mantenían agitadas por el reciente enfrentamiento.

—No puedo creer que te haya dado tiempo a usar la técnica de intercambio en medio de ese caos—dijo Ryu, mirando al cielo con una sonrisa.

—Ni yo —respondió Kiro, limpiándose el sudor de la frente con la manga—.

En serio… por un momento pensé que el viento me iba a arrancar la cabeza.

Ambos rieron.

A su alrededor, el entrenamiento continuaba en pequeños grupos.

Algunos alumnos compartían trucos de canalización con sus compañeros; otros entrenaban en parejas repitiendo el mismo movimiento una y otra vez, perfeccionando el flujo de energía.

No todos peleaban.

Pero eso también era parte del entrenamiento.

—Mira allá —señaló Ryu con la cabeza—.

Ese grupo solo está practicando control con agua.

Ni siquiera han lanzado un golpe.

—A veces, el mejor golpe es el que no necesita lanzarse —filosofó Kiro, muy orgulloso.

—No suena tan profundo cuando lo dice alguien con su ropa llena de tierra.

—¡Eh!

¡Es mi look de batalla!

En ese momento, Kaede y Rei se acercaron a ellos.

Ambas caminaban con paso firme pero relajado, con los brazos cruzados a la espalda.

Kiro y Ryu se enderezaron de inmediato, algo tensos.

—Relájense —dijo Kaede con una voz suave y tranquilizadora—.

Lo hicieron bien.

Rei asintió con la cabeza.

—Mucho mejor de lo que esperaba, sinceramente.

Kaede se detuvo frente a ellos, sus ojos grisáceos como un cielo cubierto de nubes suaves.

—Ambos han mejorado bastante desde su ingreso a la Academia.

Han refinado sus movimientos, y se nota que ya controlan mejor su energía… incluso usaron técnicas más avanzadas de contención y transferencia.

Eso requiere dedicación.

Felicidades a los dos.

Kiro sonrió con orgullo.

—Gracias… Yo… bueno, ¡he estado haciendo todo lo que puedo para avanzar!

Ya comencé a aplicar eso que me dijiste esa vez: mantener mi energía suprimida el mayor tiempo posible.

Aunque me cueste, siento que de a poco va dando resultados e incluso llegó a aguantar más cada vez.

Kaede asintió con una leve sonrisa.

—Eso es bueno.

La energía no solo se trata de fuerza.

Aprender a contenerla, entenderla… es lo que diferencia a los poderosos de los sabios.

Vas por buen camino.

Kiro asintió con entusiasmo, mientras Ryu observaba en silencio, atento a cada palabra.

—Pero —añadió Kaede, ahora con una expresión más seria—, hay algo que notamos ambas.

Rei dio un paso adelante, con los brazos cruzados.

—Cuando comienzan a utilizar más cantidad de energía, su control se dispersa.

Gastan mucho en movimientos innecesarios.

Y lo peor: parte de su energía se va en direcciones que no son intencionales.

Ryu bajó un poco la mirada.

—Gracias por decírnoslo.

Lo tomaremos en cuenta.

Siempre hay algo más que mejorar.

—Exacto —dijo Kaede—.

No es una crítica, es una observación.

Pero si logran perfeccionar eso, estarán mucho más cerca de dominar sus elementos y quizá despierten sus energías pronto.

—Su combate fue emocionante —añadió Rei, mirando a ambos con una expresión neutral pero sincera—.

Si mantienen ese nivel para el festival, pueden dar una gran sorpresa.

—¿El festival?

—preguntó Ryu, mirando a ambas con curiosidad—.

En realidad… no nos han dicho mucho sobre eso.

¿De qué trata exactamente?

Rei alzó una ceja y chasqueó la lengua.

—¿No les han explicado?

En fin… el festival será el evento más grande del otro semestre.

Habrá combates, torneos de técnica, competencias de energía y exhibiciones.

Ganas estrellas por cada victoria y desempeño destacado.

Es la oportunidad más rápida de escalar en la Academia.

—Y vendrán participantes de otras Academias —agregó Kaede con su voz serena—.

Farhaim es la segunda mejor Academia de energía de toda Alfhaim, pero no del mundo.

Este festival nos permite ver más allá, conocer otras técnicas, culturas, estilos… nuevos horizontes.

Kiro abrió los ojos con emoción.

—¡¿Otras Academias?!

¿Entonces conoceremos a exorcistas de otros países?

—Exacto —asintió Kaede—.

Aunque no todos son exorcistas, muchos sí manejan distintos tipos de energía.

Verás cosas sorprendentes.

—Esto… suena mejor de lo que pensaba —admitió Ryu.

Kiro se frotó las manos.

—¡Ya quiero que llegue!

Vamos a conseguir todas las estrellas.

¡¿Verdad, Ryu?!

—Solo si dejas de tirarte al suelo cada vez que haces un ataque de luz.

—¡Eso fue parte de la estrategia!

—dijo Kiro, fingiendo indignación.

Kaede soltó una ligera risa.

Su voz era como una brisa de calma entre tanto alboroto.

—Por cierto… —preguntó—.

¿Se conocían de antes?

—¡Claro!

—respondió Kiro, señalando a Ryu con el pulgar—.

¡Este sujeto y yo somos amigos desde hace tiempo!

Entrenábamos juntos, comíamos juntos, ¡incluso casi morimos juntos!

—Eso último es exagerado —dijo Ryu con una sonrisa.

—Bah, detalles.

Pero no importa, porque seremos los mejores de aquí algún día.

Rei los miró con indiferencia.

—Si realmente quieren llegar a lo más alto de la Academia, tendrán que superar a Kaede… y a mí.

Kiro levantó el rostro con seguridad y una sonrisa traviesa.

—¡Contigo no hay problema entonces!

Rei frunció el ceño.

En un movimiento veloz, le estiró las mejillas a Kiro con ambas manos, haciéndolo retorcerse.

—¡Aaaah, para, para!

¡Era una broma!

¡No te lo tomes tan a peeee-!

—¡Aprende a tener más respeto por tus superiores!

—resopló Rei, finalmente soltándolo.

—¡Si que aprietas fuerte!

Kaede rió nuevamente, aunque con discreción.

—Bueno, con ese espíritu… no me extrañaría que lleguen lejos.

Ryu se puso de pie.

—Vamos a seguir entrenando.

Aún queda tiempo y quiero practicar algo más antes de que termine la tarde.

—¡Vamos!

—dijo Kiro, aún sobándose la mejilla.

Kaede y Rei se quedaron un momento observándolos mientras se alejaban.

—¿Qué opinas?

—preguntó Kaede.

Rei entrecerró los ojos.

—Tienen potencial.

El tipo de potencial que a veces termina explotando en algo genial… o desastroso.

—¿Y tú qué dices?

—Si logran sobrevivir… me gustaría verlos en el festival.

Kaede asintió con dulzura, mientras el cielo empezaba a teñirse con tonos violáceos y las luces del estadio se encendían una a una.

El día de entrenamiento terminaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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