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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 104

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  4. Capítulo 104 - 104 Capítulo 104 Una Misión después de Mil Lunas 12
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104: Capítulo 104: Una Misión después de Mil Lunas 1/2 104: Capítulo 104: Una Misión después de Mil Lunas 1/2 El sol ya estaba en lo alto cuando un técnico enviado por la administración de la Academia llegó a la sede Stella, llamado por Lyra.

Un hombre calvo, de anteojos con cristales amplificados y guantes brillantes de energía, inspeccionó el escritorio central de la Sala de Encargos con seriedad.

Tras unas revisiones rápidas, asintió con satisfacción.

—Lo dejaron bastante presentable.

Es la primera vez en cinco años que este sistema se reactiva… Felicitaciones, chicos —dijo mientras conectaba un par de cables a su terminal portátil.

Tras unos minutos de trabajo y una pequeña descarga de energía, la pantalla incrustada en el escritorio parpadeó y se iluminó con un brillo azul suave.

Kiro, Shizuki y Noell casi aplauden por el simple hecho de verla encendida.

—¡Está viva!

—exclamó Noell con lágrimas en los ojos, aún abrazando la carcasa derretida de “Arturito” como tributo.

—Ahora sí parece una verdadera sala de encargos… —dijo Kiro, sonriendo mientras se cruzaba de brazos y miraba con orgullo el lugar—.

Aunque nos tomó más trabajo que una misión de verdad.

—Hemos purificado esta cripta abandonada —añadió Shizuki, respirando hondo y girando sobre sí misma con alegría—.

¡Los demonios nos sonríen!

Pero la celebración duró poco.

Cuando Kiro tocó la pantalla para explorar el sistema, se abrió una interfaz digital antigua y saturada, mostrando una lista interminable de encargos pendientes.

Fechas obsoletas.

Misiones vencidas.

Solicitudes ridículas.

—“Recoger un libro de la biblioteca”…

¿de hace 11 años?

—leyó Noell, atónito.

—“Llevar una carta al pueblo Aqua”… ¡de hace 8 años!

—añadió Shizuki.

—¡Este dice ‘traer leche’!

—Kiro se inclinó hacia la pantalla—.

Pero… ¡es del director anterior!

Pasaron más de una hora desechando archivos, organizando carpetas virtuales, clasificando datos, y archivando lo que quedaba en cajas.

Diez cajas repletas de papeles inútiles y mensajes olvidados terminaron apiladas en la esquina.

—Ya no queda polvo, no quedan telarañas… ni pretextos.

—dijo Kiro, limpiando la última esquina del escritorio con una sonrisa de satisfacción.

Y justo cuando creyeron que todo había acabado, la pantalla parpadeó suavemente.

Un nuevo sonido emergió del escritorio.

Plink.

—¡¿Una misión?!

—exclamaron los tres al mismo tiempo.

Kiro se acercó primero.

En la pantalla se leía: “Encargo nivel D – Entrega urgente de paquete medicinal.

Localización: Afueras del pueblo Aqua.” Los tres se miraron emocionados, como si acabaran de descubrir un tesoro perdido.

Asintieron al mismo tiempo.

—¡Vamos allá!

—dijo Kiro, acercando su brazalete a la pantalla.

Este emitió un zumbido cuando se sincronizó.

TCHINK.

“Encargo Aceptado.” —Ahora yo —dijo Noell, repitiendo el proceso.

TCHINK.

“Encargo Aceptado.” Shizuki, emocionada, extendió su brazo y pasó su brazalete por el sensor.

Pero no ocurrió nada.

Frunció el ceño.

Lo intentó de nuevo.

Nada.

—¿Qué…?

—susurró confundida.

—¿Está bien tu brazalete?

—preguntó Kiro, observando el brazalete.

—¡Déjame intentarlo otra vez!

—dijo Shizuki, con una gota de sudor en la frente.

De repente, una voz familiar surgió detrás de ellos.

—Buenos días, Kirito, Shizu, y Noell~ —canturreó Lyra, apareciendo sin previo aviso como si hubiera surgido desde el mismo aire.

Los tres se giraron con sorpresa.

—¡¿Maestra Lyra?!

¡¿Cuánto tiempo lleva ahí?!

—preguntó Noell, sobresaltado.

—El tiempo suficiente para saber que hicieron un trabajo precioso.

Ahora sí se puede respirar en esta sala.

Tiene una ventana y todo… qué recuerdos —dijo nostálgica, acariciando el marco oxidado de la pequeña ventana con ternura.

Kiro fue directo al punto.

—Maestra, Shizuki no puede aceptar el encargo.

¿Está dañado su chip?

Lyra sonrió con calma.

—Oh, eso no es un error.

Shizu no puede aceptar encargos todavía.

—¿¡Eh!?

—Shizuki dio un paso al frente, llevando una mano al pecho—.

¿¡Por qué los dioses me niegan esta oportunidad!?

—Tus notas, Shizu… —respondió Lyra, con dulzura pero firmeza—.

Tu desempeño académico todavía no cumple los requisitos mínimos para misiones.

Tendrás que esperar hasta la evaluación del próximo trimestre.

—¡Malditos demonios académicos!

—exclamó Shizuki, dejándose caer de rodillas—.

¡Los odio!

¡He sido traicionada por los míos…!

Lyra rió suavemente y se agachó para acariciarle la cabeza.

—No te desanimes.

Solo debes esforzarte un poco más.

Estoy segura de que puedes hacerlo.

Ya limpiaste una sala que parecía una mazmorra abandonada.

Eso tiene mérito.

—Pero estudiar es taaan difícil… y las clases teóricas son muchas cosas… y… y hay números —murmuró Shizuki, con lágrimas en los ojos.

—¡Yo te ayudaré!

—intervino Noell, alzando la mano con decisión—.

Me ha ido bastante bien este trimestre, y puedo ayudarte a entender los temas.

Incluso puedo crear resúmenes animados con hologramas, si hace falta.

Shizuki lo miró con los ojos brillando, sorprendida y agradecida.

—¿De verdad… harías eso por mí, Noell?

—¡Claro!

Los del emblema Stella debemos ayudarnos, ¿no?

Kiro sonrió y se acercó.

—Y si yo pude subir mis notas, tú también puedes.

Créeme, la parte difícil es empezar.

Shizuki se limpió las lágrimas con la manga.

—Entonces… ¡acepto la ayuda!

¡Y dominaré la teoría como si fuera un conjuro infernal!

—Así se habla —dijo Lyra, guiñando un ojo.

Entonces se giró hacia Kiro con una sonrisa más pícara.

—Por cierto, Kirito… tú estuviste a punto de no poder aceptar encargos también.

Una nota más baja y tu chip habría quedado inactivo.

—¿¡Quéee!?

—gritó Kiro, blanqueando.

—Sip.

—Lyra dio media vuelta—.

Así que no te confíes demasiado.

—¡Ya no duermo más en clases!

¡Lo juro!

—balbuceó Kiro, al borde del colapso.

—Bien —dijo Lyra, y caminó hasta la puerta.

Antes de salir, levantó la mano—.

¡Les deseo un buen viaje, chicos!

¡Y mucha suerte!

Hoy es un día importante… ¡el emblema Stella vuelve a la acción después de años!

Se despidió con una reverencia teatral y desapareció entre los pasillos.

Kiro y Noell se quedaron en silencio un momento, mirando la pantalla con la misión aceptada parpadeando en azul.

—¿Listo para nuestro primer encargo?

—preguntó Noell.

—¡Por supuesto!

—respondió Kiro, con los ojos brillando—.

¡Vamos a mostrarle al mundo que Stella ha vuelto!

Shizuki se puso en medio de los dos, cruzando los brazos con aire dramático.

—¡Volved vivos, o traeré su alma del más allá para matarlos yo misma!

—¡Eso no ayuda, Shizu…!

—dijeron ambos al mismo tiempo mientras salían de la sala.

Pasado un rato, el sol comenzaba a inclinarse hacia el oeste cuando Kiro y Noell caminaron con paso firme por los jardines traseros de la Academia Farhaim, en dirección a la zona de transportes.

Esta área, algo más alejada de los edificios principales, estaba repleta de carruajes preparados para todo tipo de viajes.

—¿Tienes la medicina?

—preguntó Kiro, ajustándose su chaqueta con una sonrisa impaciente.

—Claro —respondió Noell, dando una palmada suave a su mochila—.

Todo bien guardado y sellado, es un pedido de grado médico, lo revisé dos veces.

—¡Perfecto!

Vamos a cumplir con esto como profesionales y recibiremos una humilde paga.

Pero justo al llegar a la zona de transporte, vieron una figura de pie junto a uno de los carruajes más pequeños: Hans, el elegante y siempre impecable conductor de la Academia, los esperaba de brazos cruzados, con su postura recta y una expresión serena.

—Ah, señor Kirito, señor Noell —dijo, haciendo una reverencia sutil—.

Estaré encantado de llevarlos en esta importante encomienda.

Kiro parpadeó, sorprendido.

—¿Ya… ya sabía que veníamos?

—Ni siquiera me dio tiempo a hablar —susurró Noell con tono bajo.

—No se preocupen más —continuó Hans con un aire tranquilo y seguro—.

Estoy informado de la situación.

Llevar a ustedes, dos jóvenes estrellas, a su primer encargo será sin duda beneficioso para el emblema Stella.

Es mi deber.

Kiro rió nerviosamente mientras rascaba su mejilla.

—Bueno… gracias, Hans.

El carruaje era de diseño moderno y aerodinámico, pensado para trayectos cortos y veloces.

Aunque jalado por caballos, su estructura parecía contener mecanismos de asistencia con energía, probablemente para aligerar la carga o acelerar en los trayectos planos.

Una vez acomodados en el interior, Hans giró su cabeza hacia ellos desde el asiento del conductor.

—¿Destino?

—El pueblo Aqua —respondió Kiro—.

Es una entrega urgente, medicina para alguien de la zona.

Hans asintió.

—Perfecto.

Abróchense los cinturones y partimos a Aqua.

Y sin decir más, los caballos arrancaron al trote veloz.

El camino de tierra se extendía en suaves curvas a través de campos y bosques, donde el aire era limpio y fresco.

Kiro observaba todo con los ojos brillando.

Noell, más tranquilo, revisaba cada tanto su brazalete para verificar la ubicación del destinatario.

Al poco tiempo, las primeras construcciones del pueblo Aqua comenzaron a aparecer a lo lejos, sus siluetas reflejándose en el agua azul celeste del lago contiguo.

—Vaya… —murmuró Kiro al ver la escena—.

Que lugar increíble.

El pueblo Aqua no era un pueblo común.

Aunque no llegaba a ser ciudad, su estructura se extendía con orden y belleza por la orilla del “Espejo Celeste”, un lago de aguas tan puras que reflejaban el cielo con claridad casi mágica.

Canales de agua pasaban entre las calles, y pequeños puentes de piedra blanca conectaban zonas comerciales, plazas e iglesias.

Era un lugar sagrado.

En muchas esquinas, se veían pequeños altares dedicados a la diosa Aiko, y su figura era tan venerada que incluso los niños llevaban colgantes con su símbolo.

—Nunca deja de impresionarme —comentó Noell—.

Este lugar tiene algo… tranquilo, ¿no?

—Es como si el aire fuera distinto —respondió Kiro, cerrando los ojos por un segundo—.

Que buen lugar para unas vacaciones.

Al llegar al centro del pueblo, descendieron del carruaje con cuidado.

Varios otros carruajes cruzaban las calles pavimentadas con piedra lisa, y las tiendas de alrededor vendían desde amuletos hasta helados hechos con agua del lago.

Hans bajó también, con la misma elegancia de siempre, y miró a ambos con una sonrisa ligera.

—Me quedaré por aquí cerca.

Si necesitan que los lleve de vuelta, simplemente usen su brazalete para contactarme.

—Pero… —Kiro bajó la mirada a su pulsera y frunció el ceño—.

No lo tengo agregado… Al tocar el panel de su brazalete, su lista de contactos se actualizó automáticamente.

Apareció el nombre “Hans (Conductor designado)” junto a un ícono de carruaje.

Noell hizo lo mismo y también lo encontró en su lista.

—¿Pero cómo…?

—dijeron ambos a la vez.

—Soy parte del sistema —respondió Hans con simpleza—.

Y tengo mis trucos.

No se metan en problemas, y disfruten de Aqua.

Kiro levantó la mano, con su clásica sonrisa entusiasta.

—¡Gracias, Hans!

Hans asintió levemente antes de alejarse y sentarse a la sombra, cruzando las piernas como si estuviera a punto de leer un periódico invisible.

Kiro y Noell comenzaron a caminar por las calles del pueblo, rodeados por el bullicio de la vida cotidiana.

Vieron a estudiantes con mochilas cargadas de libros, a trabajadores cargando cajas, y a sacerdotisas vestidas de azul celeste repartiendo bendiciones con agua del lago.

—Este lugar huele… ¡increíble!

—exclamó Kiro, deteniéndose frente a una panadería de fachada antigua.

El aroma a canela y masa recién horneada lo dejó embobado.

—No te distraigas —le dijo Noell algo preocupado—.

Entreguemos las medicinas primero… y después, si todo sale bien, quizás podamos pasar por uno de estos sitios.

—¡Trato hecho!

Pasaron junto a un canal donde flotaban pequeñas barcas decoradas con flores, y un grupo de músicos callejeros tocaba una melodía suave con instrumentos de cuerda.

La energía del lugar era relajante, pero al mismo tiempo llena de vida.

—¿Recuerdas el nombre del destinatario?

—preguntó Noell mientras revisaba su brazalete.

—Claro —dijo Kiro—.

Es… eh… ¿Torae?

—Sí, Torae.

Al parecer vive cerca del muelle oeste.

Nos falta caminar unas cuadras más.

—¡Vamos entonces!

¡Primera entrega de Stella en años, y no pienso fallar!

Con paso firme, ambos caminaron hacia su primer objetivo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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