Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 11

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Hikari no Unmei: El Destino de Luz
  4. Capítulo 11 - 11 Capítulo 11 La Última Noche
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

11: Capítulo 11: La Última Noche 11: Capítulo 11: La Última Noche Kiro despertó con la cabeza doliéndole como si hubiera sido golpeado por una roca.

Su cuerpo estaba entumecido, con cortes y rasguños por todos lados, y su boca seca como si no hubiera bebido por días.

Parpadeó varias veces para despejar la visión, pero la oscuridad lo envolvía por completo.

Solo una tenue luz de la luna se filtraba entre las rendijas de madera, dejando ver un espacio estrecho y cerrado.

¿Dónde… estoy?

Intentó moverse, pero cuando apoyó su pie derecho en el suelo, un dolor punzante recorrió todo su cuerpo.

—¡Agh…!

—se quejó, cayendo al suelo de nuevo.

Se llevó la mano al tobillo y lo tocó con cuidado.

Estaba hinchado y parecía que tenía un esguince.

Respiró agitado, tratando de controlar el dolor.

Fue entonces cuando notó una figura en el suelo, a unos metros de él.

Sus ojos se abrieron de par en par cuando la reconoció.

Airi.

Su corazón se detuvo por un segundo y, olvidando su dolor, comenzó a arrastrarse hacia ella con desesperación.

—¡Airi!

¡Airi, despierta!

—sacudió su pequeño cuerpo, pero ella no reaccionaba.

El pánico comenzó a apoderarse de él.

—¡Airi, por favor, dime algo!

¡Soy yo, Kiro!

Pero su hermana seguía sin moverse, con una respiración suave pero profunda.

—No, no… —murmuró, su voz quebrándose—.

Esto no… Las manos de Kiro temblaban al sostenerla.

Pero entonces, un estruendo lo hizo girarse rápidamente.

En el rincón del cobertizo, una sombra emergió de la oscuridad.

El Nox.

Su figura delgada y alta se inclinó levemente hacia un lado, observándolo con una sonrisa burlona.

—Vaya, parece que el niño de cabello dorado despertó.

La presión en la habitación aumentó, y Kiro sintió su garganta cerrarse.

Era como si el aire mismo le negara respirar.

El Nox se cruzó de brazos con calma.

—Debo admitir que estoy impresionado.

Pensé que dormirías hasta el final, pero aquí estás.

A pesar de que tu energía es tan baja… Kiro respiró con dificultad y apretó los dientes.

—¿Q-qué le hiciste a Airi…?

Pero tan pronto como habló, una tos violenta le hizo doblarse sobre sí mismo.

El Nox observó la escena con una diversión sádica.

—Tranquilo, tranquilo.

No está muerta… todavía.

Solo duerme.

Kiro levantó la mirada con furia.

—¿Qué quieres decir?

El Nox sonrió con falsa simpatía.

—Es una técnica especial de los Nox.

Hace que los humanos entren en un sueño profundo y no se “echen a perder”.

Así puedo almacenarlos para comerlos más tarde.

El estómago de Kiro se revolvió.

—T-te vas a arrepentir… El Nox soltó una carcajada.

—¿De verdad?

¿Con qué?

¿Con tu ridícula cantidad de energía?

no puedes hacerme nada.

No tienes la fuerza necesaria.

Kiro apretó los puños con fuerza, pero no pudo decir nada.

El Nox se arrodilló frente a él, acercando su rostro pálido y a centímetros del suyo.

—No tienes idea de lo afortunado que eres, Kiro.

Estás a punto de ser parte de algo grandioso.

—¿D-de qué estás hablando?

El Nox se levantó y extendió los brazos con euforia.

—Mi ascensión.

Kiro lo miró confundido.

—He estado preparándome para este momento.

Solo necesito unos cuantos humanos más para completar mi transformación… Y mira qué conveniente.

¡Los tengo justo aquí!

Su mirada se volvió aún más oscura.

—Los dos tienen algo especial.

Tu hermana es una niña pura y llena de luz… un manjar.

Y tú, Kiro, eres joven y controlas la energía.

No tienes mucha, pero suficiente para reemplazar a varios humanos.

Kiro sintió escalofríos recorrer su espalda.

El Nox inclinó la cabeza con una sonrisa grotesca.

—Deberías estar orgulloso.

Tu sacrificio pondrá fin a esta masacre.

Kiro lo fulminó con la mirada.

—Eres… un maldito lunático.

El Nox rio con burla.

—¿Eso crees?

¿Entonces por qué nadie ha podido atraparme?

Han pasado dos días desde que te traje aquí y ni la policía ni los exorcistas han sido capaces de encontrarnos.

Kiro sintió un nudo en el estómago.

¿dos días…?

—Nadie te va a salvar, niño.

Este es tu destino.

El Nox giró sobre sus talones y se dirigió a la puerta.

—Me gustaría quedarme a jugar más contigo, pero no quiero que mi energía atraiga visitas indeseadas.

Puso una mano en la puerta y antes de salir, miró a Kiro por encima del hombro.

—Descansa bien.

Pronto será el gran festín.

Y con eso, desapareció en la oscuridad.

Kiro se quedó paralizado, sintiendo como su propio cuerpo temblaba.

Una idea cruzó su mente, su brazalete.

Con desesperación, miró su muñeca… Estaba destrozado.

Se le cayó el alma al suelo.

—No… no puede ser… Sintió un dolor en el pecho.

No tenía forma de contactar a nadie.

Apretó los dientes con rabia.

No.

No podía rendirse.

Se volvió hacia Airi y la tomó con suavidad, apoyándola en su regazo.

Le acarició el cabello con ternura, sintiendo su respiración estable.

—No te preocupes, Airi… Te prometo que voy a sacarnos de aquí.

Su voz era temblorosa, pero trató de sonar seguro.

—Soy tu hermano mayor… tu héroe… y los héroes nunca pierden… Las horas pasaron lentamente en la fría oscuridad.

Kiro no durmió.

No podía.

No tenía un plan, no tenía fuerzas… pero no se rendiría.

A la mañana siguiente El sonido de la puerta crujiendo hizo que Kiro levantara la cabeza.

El Nox había vuelto.

Kiro lo miró con odio, sin decir nada.

El Nox inclinó la cabeza con una sonrisa.

—Vaya, sigues con vida.

Supongo que la esperanza es una cosa difícil de matar.

Kiro lo miró sin responder.

El Nox suspiró con falsa pena.

—Bueno, quédate tranquilo.

Ya casi es la hora.

Kiro sintió su cuerpo tensarse.

—¿Por qué no acabas con esto ya…?

El Nox le dedicó una mirada divertida.

—Porque las reglas son reglas, pequeño.

Solo puedo comer cada cinco días.

Kiro sintió que la locura del Nox lo asfixiaba.

—Eso no tiene sentido… —¿Verdad que sí?

Pero así funciona la ascensión.

No fui yo quien lo decidió, sino las fuerzas más grandes del mundo.

Kiro sintió su piel erizarse.

—Pero no te preocupes… dentro de unas horas, todo acabará.

El Nox esbozó una sonrisa aterradora.

—Duerme bien esta noche, Kiro.

Porque cuando menos te lo esperes serás parte de mí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo