Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 12
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- Capítulo 12 - 12 Capítulo 12 La Cuenta Regresiva
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12: Capítulo 12: La Cuenta Regresiva 12: Capítulo 12: La Cuenta Regresiva La tensión en la comisaría de Alfhaim era palpable.
Luces parpadeaban en las pantallas de los ordenadores mientras los oficiales y agentes revisaban datos, cámaras de seguridad y mapas de la ciudad.
Hunk estaba sentado frente a una pantalla, con los codos sobre la mesa y las manos entrelazadas en su rostro.
Sus ojos estaban rojos de cansancio y su expresión endurecida por la culpa.
Vanessa, de pie junto a él, cruzó los brazos y suspiró.
—Hunk… Tienes que descansar.
Hunk no respondió de inmediato.
Solo seguía mirando la pantalla con el ceño fruncido, tratando de encontrar algo.
Vanessa insistió.
—Mira, entiendo que estés preocupado.
Yo también lo estoy.
Pero si sigues así, vas a colapsar y no vas a poder ayudar a esos niños.
Hunk cerró los ojos con frustración.
—No debí dejarlo solo… Vanessa se apoyó en la mesa y lo miró con seriedad.
—No es tu culpa.
—¡Claro que lo es!
—Hunk golpeó la mesa con el puño, haciendo temblar algunos papeles cercanos—.
Yo sabía que Kiro estaba marcado y no lo protegí lo suficiente… me confié y esto ocurrió.
Vanessa lo observó en silencio por un momento antes de hablar.
—Hunk, Kiro es un chico fuerte.
Y tú también.
Pero si sigues castigándote a ti mismo, no vas a encontrarlo.
Hunk pasó una mano por su cabello, respirando hondo.
—Maldita sea… De pronto, la puerta de la sala de operaciones se abrió y un hombre alto y de presencia firme entró con paso tranquilo.
—Perdón por la demora.
Vanessa y Hunk se giraron hacia él.
El recién llegado tenía el cabello corto de color blanco con un mechón verde cayendo sobre su frente.
Sus ojos verdes eran intensos y su musculatura definida dejaba claro que era alguien acostumbrado al combate.
Vestía un uniforme de exorcista con su nombre en la espalda: Hoshi Tsunata.
Hunk parpadeó sorprendido.
—¿Un exorcista de rango S…?
Hoshi asintió y sonrió con amabilidad.
—Así es, señor Hunk, Hoshi Tsunata, enviado como refuerzo.
Vanessa se cruzó de brazos y le examinó con la mirada.
—Así que eres el famoso Hoshi de rango S.
Escuché sobre ti en algunos informes… Hoshi rio levemente.
—Espero que hayan sido cosas buenas.
Hunk se levantó de la silla y le tendió la mano.
—Hunk Brakell.
Un gusto.
Ella es Vanessa, una detective que está cooperando con nosotros esta vez.
—El gusto es mío.
Hoshi estrechó la mano de Hunk con firmeza.
—Me dijeron que la situación es crítica.
Infórmenme.
Vanessa tomó la palabra y explicó rápidamente todo lo que sabían hasta ahora.
—El Nox lleva meses matando a jóvenes en la ciudad.
Su patrón es atacar cada cinco días y ha evadido a la policía y a los exorcistas con gran precisión y habilidad.
Hace dos días secuestró a un joven llamado Kiro y a su hermana Airi… no hemos podido rastrear su ubicación.
Hoshi asintió lentamente, procesando la información.
—Entonces todavía siguen con vida.
Vanessa frunció el ceño.
—¿Cómo puedes estar tan seguro?
Hoshi cruzó los brazos y se apoyó en la mesa.
—Por la forma en la que está actuando el Nox.
Si estuviera simplemente matando sin control, los niños ya estarían muertos y el caos aparecería en la ciudad.
Pero está esperando algo, su patrón de atacar cada 5 días no es simplemente por capricho.
Vanessa entrecerró los ojos.
—¿A qué te refieres?
Hoshi tomó aire y les explicó.
—Según los estudios recientes, los Nox H pueden “evolucionar” según la cantidad de humanos que consumen.
Hunk tensó la mandíbula.
—Eso lo sabemos.
—Pero aquí está lo importante.
—continuó Hoshi—.
Hace poco estuve en una misión donde un Nox H hablaba sobre una supuesta “ascensión”… decía que si comía a alguien cada ciertos días, evolucionaría.
Vanessa frunció el ceño.
—¿”Supuesta”?
Hoshi la miró con seriedad.
—Porque es mentira.
Hunk y Vanessa lo miraron sorprendidos.
—¿Qué?
—preguntó Hunk.
—Es un engaño.
Alguien les metió esa idea en la cabeza, ya que no importa los días en los que los coman sino cuantos.
Hunk sintió un escalofrío.
—Entonces… ¿el Nox cree que tiene que esperar cinco días para evolucionar?
Hoshi asintió.
—Exacto.
Y eso significa que no los matará hasta que pasen esos cinco días, aunque es una suposición mía.
Vanessa dejó escapar un suspiro de alivio.
—Eso significa que aún tenemos tiempo.
Hoshi sonrió confiado en que todo saldría bien.
—Exacto, oye Vanessa, dime… ¿cuándo fue la última víctima que asesinó el Nox?
Vanessa giró rápidamente hacia su computadora, tecleó con rapidez y revisó las fechas en su pantalla.
Su expresión cambió al instante.
—…Hace cinco días exactos.
El aire en la habitación se volvió pesado.
Hunk abrió los ojos de golpe.
—¡Eso significa que el Nox va a matarlos hoy!
Hoshi borró su sonrisa y se puso serio.
—Entonces no tenemos más tiempo.
Se giró hacia Vanessa.
—Necesito un amplificador de ondas ahora mismo.
Vanessa lo miró confundida.
—¿Para qué?
—Si el Nox está escondido en algún lugar de la ciudad, debe estar usando una barrera para ocultar su presencia.
Es imposible que pueda sobrevivir aquí sin hacerlo.
Y con un amplificador de ondas, podré encontrarlo usando mi energía en un gran radio.
Vanessa se puso de pie de inmediato.
—Déjamelo a mí.
Lo conseguiré lo más rápido posible.
—Perfecto.
—Hoshi asintió y luego se dirigió a Hunk—.
Nos vamos a preparar para el rescate.
Hunk lo miró con determinación y dio un paso adelante.
—Sácame de esta puta oficina.
Voy contigo.
Hoshi le sonrió.
—Sabía que dirías eso.
Vanessa ya estaba saliendo de la sala a toda prisa para conseguir el amplificador.
Hunk tomó su chaqueta y se preparó.
—Aguanta, Kiro… Vamos por ti.
Hoshi y Hunk salieron corriendo de la comisaría sin perder un segundo.
El tiempo estaba en su contra y cada minuto contaba.
Mientras avanzaban por la ciudad, Hoshi levantaba la mano, dejando que el viento recorriera sus dedos, sintiendo cada corriente de aire como si le hablara.
—¿Algo?
—preguntó Hunk con impaciencia.
—Todavía no —respondió Hoshi, con el ceño fruncido—.
Necesito un punto alto o despejado para tener mejor percepción.
Justo en ese momento, Vanessa apareció a toda velocidad, empujando un carrito con un enorme dispositivo metálico.
—¡Aquí está el amplificador de ondas!
—exclamó, jadeando levemente—.
Pesado como un demonio, pero lo traje en tiempo récord.
Hoshi sonrió.
—Te debo una, detective.
—Sí, sí, me agradecerás cuando hayamos salvado a esos niños.
—Vanessa le palmeó el hombro y miró el dispositivo—.
¿Cómo funciona exactamente?
Hoshi miró a Hunk.
—Tú lo cargarás.
—¿¡Qué!?
—Hunk parpadeó, incrédulo—.
¿Por qué yo?
Hoshi sonrió divertido.
—Porque yo tengo que sentir las corrientes de viento con mi energía, y Vanessa parece ser más lista que fuerte.
Así que… te toca.
Hunk gruñó, pero tomó el amplificador y se lo echó al hombro.
—Demonios… Debí quedarme en la oficina.
Corrieron por la ciudad, atravesando callejones y saltando pequeñas vallas mientras Hoshi guiaba el camino con su habilidad.
Finalmente, llegaron a un parque y, a lo lejos, se veía una explanada con un bosque.
Hunk reconoció el lugar de inmediato.
—¡Es el bosque donde encontramos la guarida del Nox!
Hoshi asintió.
—Entonces, es el mejor lugar para empezar.
Escalaron los muros y se adentraron en el bosque.
Pero al llegar, se encontraron con Ryu sentado en medio del claro.
El chico levantó la mirada al verlos y se sorprendió.
—¿Hunk?
¿Detective?
¿Qué hacen aquí?
Hoshi arqueó una ceja.
—¿Y tú quién eres?
—Es mi aprendiz y un amigo de Kiro —explicó Hunk rápidamente—.
¿Qué demonios haces aquí?
Es peligroso salir ahora.
Ryu miró al cielo con tranquilidad.
—Estaba aburrido y… el viento me guió aquí.
Hunk frunció el ceño.
—¿Qué tontería es esa?
Pero Hoshi se sorprendió y sonrió.
—Interesante… Estás usando la misma habilidad que yo ¿no?, pero eso debería significar una cosa, ¿También eres de tipo viento?.
Ryu lo miró confundido.
— Si, pero…¿A qué habilidad se refiere…?
Hoshi le palmeó el hombro.
—Felicidades, chico.
Tienes talento natural.
¿No te enojaras si te robo a tu aprendiz cierto?
—¡Basta de esto!
—interrumpió Vanessa—.
¡Estamos contra el tiempo!
Hoshi asintió y señaló a Hunk dónde colocar el amplificador.
—Ponlo ahí.
Hunk lo dejó en el suelo con un bufido.
—Pesado como el infierno… Hoshi se acercó al dispositivo, colocó su mano sobre él y cerró los ojos.
Inmediatamente, una gran corriente de aire lo envolvió.
El amplificador comenzó a emitir un ruido sutil, como un zumbido apenas audible, pero a medida que Hoshi canalizaba su energía, el sonido se amplificó en ondas invisibles de su energía que recorrieron todo el bosque.
Hoshi apretó los dientes, enfocándose en expandir su percepción.
Su mente visualizaba las rutas del viento, como un mapa tridimensional donde cada corriente de aire fluía y revelaba estructuras, barreras, alteraciones de energía… Pero no encontraba nada.
Pasaron 15 minutos y su concentración se vio interrumpida por Hunk.
—¿Encontraste algo?
—No… —murmuró Hoshi, con una gota de sudor en la frente.
El tiempo pasó.
30 minutos.
El sol comenzaba a ocultarse.
Hoshi respiró agitado.
Seguía sin detectar nada.
—Maldición… Mientras tanto, en el cobertizo, Kiro observaba al Nox con atención.
Sabía que el momento estaba cerca.
Pero su mirada se desvió por un instante hacia un estante de madera cerca del Nox.
Había varios objetos pequeños allí: canicas, clavos, trozos de vidrio.
Si pudiera usar alguno para enviar una señal… Pero su cuerpo aún estaba debilitado, su energía baja… El Nox notó el atardecer y su expresión se llenó de excitación.
—Ya casi… Falta poco para mi ascensión.
Kiro tragó saliva y reunió fuerzas para hablar.
—Dime algo… El Nox lo miró con curiosidad.
—¿Por qué matas niños?
El Nox ladeó la cabeza con una sonrisa siniestra.
—¿Por qué?
Luego soltó una carcajada.
—La verdad… ni yo lo sé.
Kiro sintió un escalofrío.
—Pero hay algo dentro de mí que me lo dice… —continuó el Nox, con un brillo de locura en los ojos—.
Y cuando veo el sufrimiento de los débiles, es glorioso, cuando lo vi por primera vez, quise experimentarlo una y otra y otra vez.
El Nox cerró los ojos por un instante y respiró profundamente, como si recordara algo placentero.
—Ese miedo… ese terror en sus ojos… es hermoso.
Kiro apretó los dientes con rabia.
Maldito enfermo… Pero no podía dejarse llevar por la ira.
Tenía que aprovechar esto.
Juntó la poca energía que había logrado conservar desde la noche anterior y la concentró en su palma.
El Nox estaba demasiado perdido en su retorcido gozo para notarlo.
Kiro disparó una pequeña esfera de energía directo al estante.
¡CRASH!
Los objetos cayeron al suelo con un estruendo repentino.
El Nox se giró bruscamente con sorpresa.
—¿Qué…?
Kiro ocultó su sonrisa con esfuerzo.
Ahora… ¡Debo hacer algo!
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