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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 121

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Capítulo 121: Capítulo 121: ¿A que me recuerdan los demás?

El sol comenzó a esconderse detrás de las torres de Farhaim, pintando el cielo de un naranja suave con pinceladas lilas. Mientras tanto, Kiro aprovechaba lo que quedaba del día para descansar, tal como la enfermera le había indicado. Aunque se tumbó en su cama con la intención de dormir, su mente no lo dejaba.

“Mañana será el día… Tengo que lograrlo. Chris Mercy tiene que escucharme.”

Apretó su puño sobre el pecho, con el rostro cubierto por el reflejo dorado del atardecer.

La luz aún seguía en él.

En otro rincón de la sede Stella, Shizuki se encontraba en el laboratorio junto a Silfy. Aunque su propósito era entrenar su espíritu, aún no habían comenzado formalmente. Silfy estaba sentada sobre una pequeña plataforma, concentrada en ajustar uno de los tantos mecanismos del gran telescopio estelar, ese que parecía más un artefacto místico que científico.

El ambiente estaba bañado por un silencio técnico, apenas interrumpido por chisporroteos eléctricos, zumbidos de motores y el débil brillo del núcleo de estrellas bajo el telescopio.

Shizuki se había sentado en una silla, con el mentón apoyado en una mano, simplemente observando los movimientos calculados de Silfy.

“Sólo con mirar cómo trabaja… ya siento que aprendo algo. Es como si todo lo que hace fuera parte de un hechizo.”

Pero el ambiente era tan tranquilo, tan pacífico, que los párpados de Shizuki comenzaron a ceder. El leve vaivén de las luces, el murmullo de las máquinas…

Y entonces—

¡BOOM!

Una pequeña explosión hizo saltar una chispa del núcleo. Un estallido leve de energía sacudió el aire y Shizuki se despertó de golpe, tambaleando en la silla.

—¡Aaah! ¡¿E-estamos bajo ataque?! ¡¿Los demonios finalmente han llegado?! —gritó mientras se aferraba al respaldo como si fuera un escudo.

—No… solo se desestabilizó el flujo del núcleo —dijo Silfy sin levantar mucho la voz, aunque con el ceño ligeramente fruncido—. El condensador lateral está dañado.

Shizuki se puso de pie de inmediato y se acercó al aparato con inquietud.

—¿Puedo ayudar?

—Sí —asintió Silfy, mientras ajustaba una pieza quemada—. Puedo estabilizarlo… pero necesito un poco de energía extra para reconectar el flujo. ¿Puedes canalizar tu espíritu hacia el núcleo?

—¿Mi espíritu…? ¡Pero aún no entiendo cómo se hace eso! —respondió Shizuki, encogiéndose ligeramente.

Silfy le dirigió una breve mirada, calmada pero segura.

—Te enseño. No pienses demasiado. Solo… coloca tu mano cerca del cristal. Siente su calor.

Shizuki tragó saliva. Extendió la mano con cuidado, como si estuviera a punto de tocar una criatura dormida. El cristal emitía una luz suave, y en cuanto su palma se acercó, una estela de energía azul salió del núcleo y rozó su piel.

—¡Ya lo siento! —dijo nerviosa—. Está… está vivo, ¿no?

—Ahora… necesito que selles el núcleo. Para eso, déjale un poco de tu espíritu.

Shizuki cerró los ojos y se concentró. Canalizó la energía azul de su espíritu, que respondió como si le sonriera, y comenzó a fluir hacia el núcleo.

—Vas bien —dijo Silfy, mientras manipulaba los ajustes con rapidez—. Pero ahora, para usar la energía estelar… piensa en alguien más.

—¿Eh?

—No basta con tu espíritu. Este tipo de energía se fortalece y se deja manipular cuando está conectada con los sentimientos hacia los demás. Pero no se trata solo de imágenes… no imagines sus rostros. Piensa en la sensación que te dan, en algo simbólico que los represente. Como si cada uno fuera… un objeto, un artefacto, o algo personal.

Shizuki la miró confundida.

—¿Convertir a las personas en objetos…?

Silfy no respondió, pero su mirada tranquila decía: “Confía en mí.”

“Está bien… algo simbólico…”

Shizuki cerró los ojos de nuevo.

“Kiro… Noell… Lyra… ¿Qué podrían ser…?”

Intentó pensar en objetos. Pero no funcionaba.

“Silfy… quizás un telescopio. ¿Y Kiro? ¿Una linterna? ¿Una piedra brillante?”

Nada conectaba de verdad.

Hasta que, de repente, su mente divagó hacia otro lado.

“¿Y si fueran… animales?”

Y entonces lo vio.

—Kiro es un perro… —susurró, casi sonriendo—. Uno de esos que mueve la cola todo el tiempo y siempre está ladrando de emoción. Nunca se rinde.

Luego pensó en Noell.

—Noell… es una ardilla. Pequeña, nerviosa… pero siempre trabajando duro. Sosteniendo su bellota como si fuera un tesoro.

Y luego…

—La maestra Lyra… es como una mariposa morada. Siempre parece que va flotando, como si supiera exactamente a dónde sin decirlo en voz alta.

Al concentrarse en esas sensaciones de los demás, su energía se estabilizó, fluyendo con más fuerza hacia el núcleo.

—Bien hecho… —susurró Silfy, impresionada.

Aprovechó el momento exacto. Tomó una barra de metal especial, la calentó con una chispa de su espíritu y la moldeó rápidamente sobre una fisura en la carcasa del telescopio. El metal se adaptó, cerrando la fuga, y luego encajó las placas con precisión.

—¡Y… terminado!

El núcleo brilló estable y pulsó con una luz tranquila. Todo había vuelto a la normalidad.

Ambas suspiraron al mismo tiempo, como si el laboratorio hubiera contenido la respiración hasta ese momento.

Shizuki se dejó caer sobre una banqueta, agotada.

—Wow… eso fue más intenso de lo que pensé.

Silfy le dio una pequeña toalla con suavidad.

—Lo hiciste muy bien.

—¿En serio?

—Sí. Lo entendiste más rápido de lo que yo esperaba.

Shizuki sonrió, con la cara aún un poco roja por el esfuerzo.

—Supongo que… solo necesitaba imaginar a Kiro como un perro.

Silfy la miró en silencio. No dijo nada.

Pero sus labios dibujaron una pequeña, casi invisible, sonrisa.

El ambiente en el laboratorio estaba más tranquilo ahora, como si el telescopio respirara al mismo ritmo que Shizuki. Ella aún se secaba el sudor de la frente cuando Silfy, sentada junto a ella, se giró con expresión cálida.

—Lo que hiciste recién fue un muy buen comienzo —dijo, observando con atención la tenue estela azul que aún brillaba en la palma de Shizuki.

—¿De verdad? —preguntó ella, aún algo jadeante.

Silfy asintió.

—Este tipo de energía no es solo tuya. Y por eso… es más especial.

Shizuki la miró, ladeando la cabeza con curiosidad.

—¿Cómo que no es mía?

—Porque nace cuando mezclas tu espíritu con el del mundo —explicó Silfy—. Con el mundo de las estrellas, así es como funciona esta forma de espíritu. Cuanto más conectada estés con los demás, más fuerte se vuelve. No se trata de cantidad… sino de la calidad del vínculo. Incluso si solo es una persona… si tu lazo con ella es fuerte, eso basta.

Shizuki escuchaba atenta, sus ojos grandes y brillosos reflejaban el núcleo estelar.

—Piensa en este poder como si lo tomaras prestado de los demás. Y ellos… te lo prestan porque creen en ti.

Las palabras de Silfy resonaron en su pecho.

“Prestado… por confiar…”

—Entonces… —empezó a decir Shizuki—, ¿hay técnicas específicas que usan esta energía?

Silfy la miró con un leve parpadeo de sorpresa.

—Sí, claro. Algunas técnicas nacen naturalmente cuando entiendes cómo funciona el espíritu estelar. Si quieres… puedo enseñarte una que aprendí.

Shizuki casi se levantó de golpe, con emoción.

—¡Por favor! ¡Enséñame más!

Silfy no pudo evitar sonreír, como si aquella chispa en los ojos de Shizuki le recordara a alguien.

—Muy bien. Observa.

Se puso de pie con delicadeza, alzando ambas palmas frente a sí. Una energía azul brillante comenzó a fluir de sus manos, lenta y cálida, como un viento suave cubierto de luz.

—Esta técnica se llama “Bendición Estelar” —explicó—. Es de apoyo. Puedes usarla para restaurar energía, calmar núcleos inestables, o reforzar el poder de un compañero. Solo necesitas canalizar lo que sientes por esa persona y ofrecérselo… como si fuera un abrazo a distancia.

La luz en sus manos creció, luego se desvaneció sin estallar. Silfy bajó las manos con suavidad.

—Ahora, inténtalo tú.

Shizuki cerró los ojos, colocó sus manos hacia adelante y respiró hondo.

“Kiro, Noell, Lyra… hasta Rei. Todos… si pudiera darles un poco más de fuerza…”

Poco a poco, su espíritu se iluminó en azul. Un halo pequeño, tembloroso… pero puro.

—¡Lo logré! —susurró Shizuki, casi sin creerlo.

Silfy asintió, orgullosa.

—Vas por buen camino, casi lo tienes Shizuki. Solo tienes que creer más aún, para que uses el espíritu estelar, no sólo el tuyo.

Ambas se quedaron un rato más entrenando en silencio, rodeadas de estrellas pequeñas que giraban suavemente por la sala.

Al día siguiente…

Kiro se despertó sobresaltado.

El cielo apenas comenzaba a clarear por las ventanas del dormitorio, pero el dolor que lo atravesaba no se parecía a ningún despertar normal.

—Agh… mi cabeza… —jadeó, sujetándose las sienes.

Un dolor punzante, agudo, lo apretaba justo en el centro del cráneo. Sentía como si algo quisiera empujar desde dentro hacia afuera. Además, una interferencia insoportable vibraba en sus oídos: un zumbido distorsionado, como voces que no podía entender mezcladas con estática.

—¡Aghh! ¿Qué… qué es esto…?

Se retorció un momento, girando en la cama. Su frente estaba empapada en sudor. Su respiración era irregular. Por un instante, pensó que iba a desmayarse.

“¿Dravenel? ¿Eres tú? ¿Estás… intentando salir? ¿O advertirme de algo?”

Imágenes confusas parpadearon en su mente: estrellas distorsionadas, una figura en sombra… una voz susurrando algo indescifrable… y luego nada.

Después de unos minutos eternos, el dolor disminuyó. Kiro quedó acostado, agotado, mirando el techo con los ojos abiertos de par en par, jadeando como si hubiera corrido una maratón.

—¿Qué… fue eso…? —susurró para sí mismo—. No fue solo una pesadilla… esto fue real. Qué quieres de mi, muerte…

“No puedo dejar que esto me detenga ahora.”

Se obligó a sentarse.

El sudor caía por su cuello. Su respiración aún era pesada.

Pero en su interior… una chispa de determinación no se había apagado.

Se levantó lentamente y fue a lavarse el rostro. Se cambió de ropa, se arregló el pelo lo mejor que pudo y bajó por el pasillo.

—Vale… —murmuró, dándose un golpecito suave en las mejillas—. Vamos a comer algo. Después de eso… volveremos con el tema de Chris Mercy.

El pasillo se llenó de los primeros rayos dorados del amanecer.

Era un nuevo día.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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