Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 139
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Capítulo 139: Capítulo 139: Stella en Marcha 2/2
Las puertas del laboratorio se abrieron con fuerza, sacudiendo ligeramente algunos planos en el escritorio más cercano. El sonido resonó en el lugar como una trompeta de guerra anunciando la llegada del caos.
—¡Ey, equipo de genios estelares! ¡¿Están listos para alcanzar mi nivel de poder en la batalla?! —gritó Xia Wave con una sonrisa brillante mientras lanzaba un pulgar hacia arriba. Sus ojos llameaban con intensidad.
Justo detrás de ella, con una actitud completamente opuesta, entraba Rei Velmoria. Su andar era firme, serio, sin desviar la mirada hacia nadie. Su expresión parecía tallada en piedra, y su energía fría contrastaba de inmediato con el entusiasmo vibrante del laboratorio.
Xia miró a su alrededor, deteniéndose un momento en la mesa del proyecto, luego en cada uno de los presentes.
—¡¿Eh?! ¡¿Qué rayos?! —exclamó cruzándose de brazos—. ¡Todos están aquí! ¿Qué les pasó? ¿Los convenció un fantasma? Esto sí que es nuevo…
Kiro, quien estaba terminando de hablar con Noell, se giró hacia ella con una sonrisa agradecida.
—Gracias por traerla, Xia.
—No fue fácil, ¿eh? —dijo ella guiñando un ojo—. La reina del hielo no habla con cualquiera. Pero ya está aquí.
Kiro asintió y caminó con decisión hacia Rei, que lo miraba con expresión indescifrable. A pesar de su tono distante, había una leve tensión en su postura, como si por dentro aún estuviera decidiendo si marcharse o quedarse.
—Rei… —empezó Kiro con voz firme—. Lo logramos. Todos están aquí. Shizuki, Silfy, Noell, Xia… incluso Chris. Vamos a pelear. Pero para que esto funcione de verdad… te necesitamos. A ti también.
Los ojos de Rei se entrecerraron.
—¿De verdad crees que pueden ganar contra Inclementer? —dijo con frialdad—. ¿No se habían rendido ya? ¿No se estaban desmoronando desde dentro? ¿Qué hacen ahora todos aquí… como si nada?
El aire se volvió denso. Nadie supo qué decir por un momento. Todos habían vivido su propia batalla para levantarse, y ahora parecía que ni siquiera eso era suficiente para mover a Rei.
Hasta que, con voz apenas audible, una figura tímida habló.
—Ya… ya nos esforzamos mucho. —La voz era la de Silfy, aunque apenas salía de su garganta—. No importa si ganamos… o si perdemos. Solo… hagámoslo una última vez… juntos. ¿No te parece eso suficiente?
Todos se giraron sorprendidos. Incluso Rei, por un segundo, pareció perder su compostura. Silfy estaba parada cerca del núcleo estelar, con los ojos en el suelo y las manos temblorosas, pero se mantuvo firme.
Rei la miró fijamente, luego giró hacia Kiro… y tras unos segundos de tenso silencio, suspiró largamente. Luego… soltó una risa leve y algo amarga.
—Tú realmente eres increíble, Kiro. E increíblemente tonto también —dijo con una sonrisa apenas dibujada—. Supongo que no puedo dejar que se enfrenten solos a esos idiotas.
Kiro respiró aliviado y sonrió con sinceridad.
—Gracias, Rei.
—Oh, y por cierto… —añadió Rei—. Hablé con Sanha hace poco. Terminó su misión especial, pero está demasiado lejos aún. Dijo que no podrá estar en la batalla… pero que confía en nosotros.
La noticia dejó un vacío momentáneo en el grupo. La ausencia del antiguo líder pesaba… pero a la vez, sentían que les pasaba la antorcha.
Pero entonces, los ojos de Rei se afilaron. Había notado otra presencia. Se giró y se aproximó con paso firme hacia Chris, que permanecía encorvado y en silencio sobre una mesa lateral, con sus lentes torcidos y la vista perdida.
—Vaya, vaya… —dijo Rei con tono ácido—. Entonces por fin te dignas a aparecer, Chris Mercy.
Chris levantó la mirada y, sin cambiar su expresión, respondió con total indiferencia:
—Solo será esta vez. Total, es el final. Qué más da.
—¡¿”Qué más da”?! —replicó Rei con enfado creciente—. ¡Tu actitud siempre ha sido así! ¿Qué esperas lograr apareciendo a último minuto? ¡Eres realmente molesto!
Chris arqueó una ceja y se encogió de hombros.
—Tú eres la molesta.
Ese simple comentario provocó que Rei apretara los dientes, su aura eléctrica elevándose alrededor de sus hombros.
—¡¿Qué tienes en mente ahora?! ¿Por qué aceptaste venir? ¡¿Qué planeas, Mercy?!
Chris suspiró.
—Qué molestia… —repitió con su tono monocorde, sin molestarse en dar explicaciones.
Kiro se apresuró a interponerse entre ambos, con los brazos extendidos.
—¡Ya basta! Pueden seguir odiándose todo lo que quieran después. Pero ahora… somos un equipo. Vamos a pelear juntos. Contra Inclementer.
El silencio volvió. Pero esta vez, fue distinto. Pesado… pero unido. Cargado de tensión, pero también de propósito.
Xia apoyó una mano en el hombro de Kiro y sonrió.
—El chico tiene razón. Después de todo, si alguien va a golpearme, prefiero que sea uno de ustedes y no ese arrogante de Dante Virellan. Juro que será el primero que derrote.
Shizuki, que había estado observando todo con atención, levantó la mano dramáticamente.
—Así es. El caos estelar nos ha unido por última vez. Y no habrá redención para los demonios encubiertos que nos enfrentan hoy.
Noell asintió con una sonrisa tímida.
—Entonces… ¿lo hacemos? ¿Vamos como Stella?
Chris suspiró, Rei apartó la mirada, Xia giró los hombros lista para la batalla. Silfy asintió sin decir palabra. Shizuki levantó el puño al aire.
Kiro los miró a todos, uno por uno. Por fin estaban allí. Todos. Tal vez no son perfectos. Tal vez no son los mejores. Pero eran Stella.
El ambiente aún estaba tenso tras la breve disputa entre Rei y Chris, pero una vez que Kiro logró calmar a todos, algo invisible pareció asentarse entre ellos. Un lazo silencioso. Un acuerdo tácito. Nadie más lo dijo, pero todos lo comprendieron: estaban juntos en esto. Por fin.
Xia se estiró con entusiasmo, sus brazos alzados al cielo y una sonrisa feroz en el rostro.
—Bueno, bueno… ¡ya basta de dramas! —gritó girando sobre sí misma—. Esto está por comenzar. ¡Espero que todos den lo mejor de sí, porque si alguien pierde… no lo perdonaré jamás! —dijo con el dedo señalando directamente a todos mientras giraba en círculo.
—No vamos a perder —respondió Noell con voz firme, sus ojos brillando a través de sus gafas algo torcidas por el uso—. Pero si… si acaso perdemos… solo quiero decir gracias. A todos. Por todo. Pase lo que pase allá fuera… siempre los recordaré.
Hubo un instante de silencio.
—¡No te pongas tan sentimental ahora, cabezón! —interrumpió Shizuki alzando la voz con su teatralidad característica—. ¡Este es el día de la batalla final del abismo! Hoy seremos las estrellas del mar infinito… ¡contra los caballeros de la corrupción! —dijo con los brazos extendidos y una pose dramática, una mano al cielo y la otra sobre el corazón.
La tensión se disipó entre algunas risas. Incluso Rei desvió la mirada con una sonrisa disimulada.
—Bien dicho, Shizu —murmuró Xia, divertida.
Lyra, que los había observado todo este tiempo desde un rincón del laboratorio, avanzó con su andar suave y su vestido oscuro ondeando como una sombra estelar. Sus ojos violetas brillaban con un fulgor único, y cuando habló, su voz fue serena, pero firme.
—Ya que están todos reunidos… me gustaría decirles algo —declaró, haciendo que cada uno de los presentes se volviera hacia ella con atención.
—Como su maestra y líder del emblema Stella, siempre he creído en la libertad individual. Algunos de ustedes no lo saben, pero incluso cuando creen que no hacen nada… ya están ayudando. Aportan algo único solo con existir en este lugar. Pero también… tengo la responsabilidad de recordarles algo: el propósito verdadero de nuestro emblema.
Se giró hacia el centro del laboratorio, donde el núcleo estelar estaba con un resplandor suave, su energía pulsando al ritmo de un corazón dormido.
—Frente a ustedes está el núcleo estelar —continuó Lyra—. Esta esfera no es solo una invención moderna ni un simple catalizador. Es el resultado de generaciones de miembros de Stella, desde que esta Academia se fundó. Cada uno dejó aquí su esencia, sus sueños, sus memorias, sus fracasos… sus victorias. Ustedes, al formar parte de Stella, no solo están compartiendo un espacio. Están compartiendo un legado.
Chris, que había mantenido la mirada baja, alzó los ojos un momento hacia el núcleo. Sus lentes reflejaron la luz de este, y por primera vez desde que entró, sus labios se curvaron levemente… aunque no dijo nada.
—Ustedes no son los extraños de la Academia… ni los rechazados del sistema —dijo Lyra—. Porque el mundo ya es extraño de por sí. Todo está separado y unido al mismo tiempo. Como el universo. Como las estrellas.
Todos en la sala permanecieron en silencio, la voz de Lyra parecía atravesar no solo el aire, sino también sus corazones.
—Cada uno de ustedes… está ligado a una estrella. Cada estrella guía su destino. Cada estrella los observa. Ustedes ya han brillado. Incluso si se apagan… volverán a brillar algún día. Porque eso hacen las estrellas. Y este núcleo —dijo, alzando una mano hacia él— es el espejo de todas sus luces. Y las de quienes estuvieron antes que ustedes.
Shizuki bajó lentamente sus brazos, su mirada fija en el núcleo. Silfy miró sus propias manos temblorosas, como si de pronto entendiera lo que significaba. Noell apretó los puños, con los ojos vidriosos. Kiro sonrió en silencio. Xia soltó el aire con fuerza. Rei cerró los ojos. Chris se mantuvo inmóvil, pero su aura pareció relajarse.
—Por eso, mis estrellas —concluyó Lyra, con una sonrisa brillante—. Hoy… es el día en que descubrirán sus destinos. Hoy no importa si somos menos, si somos más débiles, si nos subestiman. Hoy luchamos no por fama, ni por orgullo. Luchamos por nosotros. Por lo que somos. Por lo que compartimos.
—Ahora —añadió, girando sobre sus talones—. ¡Vayan a prepararse! ¡Pónganse sus uniformes! ¡Afinen sus espíritus! ¡Afilen sus armas! ¡Vamos allí, mis estrellas! ¡El ocaso aún no ha llegado y las sombras… danzarán a su merced!
El núcleo estelar pareció responder, emitiendo un breve destello que iluminó por un instante los rostros de todos. Una energía cálida y poderosa los envolvió a cada uno.
Silfy apretó con fuerza su brazalete, decidida a no fallar. Noell se ajustó sus guantes de trabajo, listo para activar su creación. Shizuki hizo una reverencia dramática y exclamó en voz baja: “El momento ha llegado”. Xia se golpeó los nudillos con una sonrisa feroz. Rei ajustó su uniforme con elegancia y cruzó los brazos. Chris se puso de pie en silencio y caminó hacia la salida sin decir palabra. Kiro miró a todos y sintió algo en el pecho que lo quemaba… una llama de gratitud, orgullo y esperanza.
El momento había llegado.
Stella… estaba en marcha.
A continuacion, comenzara la lucha por la supervivencia del Emblema Stella…
Estad atentos al Volumen 6: El Duelo de Emblemas
PD: Gracias a todos por ver <3
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