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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 14

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  4. Capítulo 14 - 14 Capítulo 14 La Marca del Pasado
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14: Capítulo 14: La Marca del Pasado 14: Capítulo 14: La Marca del Pasado Hoshi respiraba con dificultad mientras ayudaba a Hunk a mantenerse de pie.

El exorcista mayor tenía cortes profundos y un brazo ensangrentado, pero aún así se mantenía firme.

—Tranquilo, Hunk, ya terminó… —dijo Hoshi con una leve sonrisa, intentando aligerar el ambiente.

Hunk gruñó y trató de apartarse.

—No te preocupes por mí, asegúrate de que esté muerto.

Hoshi asintió y extendió la mano.

Una ráfaga de viento despejó el polvo y el humo del impacto, revelando la silueta malherida del Nox.

El monstruo yacía en el suelo, con su cuerpo destrozado, la piel desgarrada y los ojos apagados.

Pero entonces… se movió.

Hoshi y Hunk se pusieron en guardia, pero lo que vieron no fue un contraataque, sino algo mucho más extraño.

El Nox comenzó a murmurar.

—L-lo hice… todo lo que pidieron… ¿ahora puedo verlo?

¿Puedo estar con él…?

Su voz temblaba, llena de una mezcla de gratitud y terror.

De repente, Hoshi sintió una presencia.

Una sombra se formó a la distancia, algo o alguien estaba allí.

El Nox levantó la mano, como si suplicara a alguien invisible.

—M-mi señor… por favor…ahora estaré con ustedes… prometo estar a su nivel.

Pero su expresión cambió de súplica a terror absoluto.

—No… no… ¡NO, POR FAVOR, NO!

Sus ojos se abrieron desmesuradamente.

Su cuerpo se arqueó de forma antinatural.

Algo se movía dentro de su carne, como si algo lo estuviera desgarrando desde dentro.

—¡POR FAVOR, NO!

¡PERDÓNAME!

¡PERDÓNEME!

Convulsionó violentamente.

Su piel empezó a abrirse en hendiduras oscuras, su torso se retorció en direcciones imposibles.

Y luego… explotó.

La carne voló en todas direcciones, esparciendo una masa negra y putrefacta por el campo.

Incluso Hunk y Hoshi, dos exorcistas de alto rango, quedaron momentáneamente paralizados.

El silencio que siguió fue más aterrador que el grito del Nox.

En la lejanía de la oscuridad, la sombra los observó unos momentos antes de diluirse en el ambiente.

Hoshi avanzó lentamente, con el rostro endurecido.

—…Definitivamente está muerto.

Hunk se pasó una mano por el rostro, exhalando con pesadez.

—¿Pero qué demonios fue eso…?

No hubo respuesta.

La sombra había desaparecido.

Sin perder más tiempo, ambos se dirigieron al cobertizo.

Allí, encontraron a Vanessa que atendía a Kiro y Airi.

—Buen trabajo.

—dijo Vanessa sin apartar la vista de Airi—.

Lograron matarlo.

Hunk suspiró y miró a los jóvenes.

—¿Cómo están?

—Airi está estable, pero necesitará cuidados especiales.

El Nox le lanzó una técnica que la mantiene en estado de sueño profundo.

Necesita tiempo.

Hoshi se arrodilló junto a Kiro y le revisó el pulso.

—Este chico… está peor.

Vanessa asintió con un gesto preocupado.

—No sé si podrá vivir.

Necesitamos llevarlo al hospital ya mismo.

Hoshi miró a Airi y luego a Hunk.

—Tú necesitas atención médica también, Hunk.

Déjame llevar a Kiro, Vanessa lleva a Airi.

Hunk dudó, pero no podía negar que su cuerpo estaba al límite.

—…Está bien.

Pero avísame en cuanto lleguen.

Hoshi tomó a Kiro con cuidado y desapareció en una ráfaga de viento.

Vanessa miró a Hunk.

—Necesitas atención.

No olvides ir pronto.

—Primero ocúpate de Airi.

No hubo discusión.

La situación de los hermanos era complicada.

Tres días pasaron desde el incidente.

No se supo que fue lo que pasó con el Nox aquella tarde, pero podría significar el comienzo de algo más.

Kiro despertó.

Su cuerpo estaba pesado, entumecido y con gran dolor.

La luz blanca del hospital lo cegó momentáneamente.

Intentó moverse… pero el dolor lo paralizó.

—Agh… El sonido de unos pasos apresurados resonó en la habitación.

—¡Está despierto!

Kiro entrecerró los ojos, confundido.

Una enfermera corrió fuera de la habitación, llamando al médico.

El tiempo pasó en un parpadeo y cuando Kiro volvió a abrir los ojos, un doctor estaba frente a él.

—Bueno, bueno… parece que despertaste antes de lo previsto.

Kiro intentó hablar, pero su garganta estaba seca.

El doctor le ofreció un poco de agua.

—Bebe despacio.

El médico tomó el vaso y Kiro bebió en pequeños sorbos.

—¿Dónde… estoy…?

—Te encuentras en el hospital de Alfhaim.

Llegaste en estado crítico.

Francamente, esperábamos que estuvieras en coma más tiempo.

Kiro pestañeó, tratando de procesarlo todo.

—¿Cómo llegué aquí…?

—Te encontraron en un cobertizo en las afueras de la ciudad, junto a tu hermana.

Ambos estaban muy malheridos.

Kiro recordó de golpe todo lo que pasó.

El Nox.

La cabaña.

El dolor.

Airi… —¿Mi hermana?

¿Cómo está Airi?

El doctor lo tranquilizó.

—Ella está bien.

Se está recuperando, aunque todavía necesita comer cosas livianas por los efectos del mal de Nox.

Kiro suspiró aliviado.

El doctor tomó su informe médico y comenzó a leer.

—Tuviste doce huesos rotos, daños internos severos y… falta un trozo de carne en tu brazo derecho.

Kiro bajó la mirada y vio su cuerpo envuelto en yeso y vendas.

El brazo que el Nox mordió… todavía estaba allí.

Pero dolía.

—Podrás recuperarte, aunque te quedará una marca.

Kiro apretó los dientes.

No le importaba la marca.

Lo único que importaba era que Airi estaba viva, que ambos ahora estaban a salvo.

Pero el horror del Nox… todavía no desaparecía de su mente.

Kiro volvió a quedarse dormido, su cuerpo agotado por la cantidad de heridas y el esfuerzo de los últimos días.

Pasaron varias horas y, cuando despertó nuevamente, sintió una presencia familiar a su lado.

—Por fin despiertas.

Era Hunk.

El exorcista tenía una expresión de alivio, aunque su rostro mostraba signos de cansancio.

Se notaba que no había dormido bien en días.

Kiro intentó moverse, pero su cuerpo protestó con dolor.

—Agh… me duele todo… —dijo con una sonrisa forzada.

Hunk resopló, relajándose un poco.

—Bueno, al menos sigues siendo el mismo cabeza hueca de siempre.

Kiro sonrió débilmente.

—Gracias… por salvarnos.

Hunk apoyó las manos en la camilla y suspiró.

—Airi ya está mejor.

En unos días podrá volver a casa, pero su estómago estará resentido durante algunas semanas.

Hay que tener cuidado con su alimentación.

Al escuchar eso, Kiro miró al techo con alivio.

—Menos mal… —murmuró, cerrando los ojos.

Hubo un breve silencio.

Entonces, Hunk apretó los puños.

—Kiro… lo siento.

El chico lo miró con extrañeza.

—¿Por qué te disculpas?

Hunk bajó la cabeza.

—Porque… no llegué a tiempo.

Si hubiera sido más rápido o notado algo, tal vez no habrías terminado así… Kiro lo observó con seriedad.

—No fue tu culpa, Maestro.

El exorcista levantó la vista.

—Si alguien tiene la culpa, soy yo.

—continuó Kiro con un tono amargo—.

Siempre termino perdiendo.

No importa cuánto lo intente, al final… siempre soy demasiado débil.

Hunk frunció el ceño.

—¿Así que eso crees?

Kiro cerró los ojos.

—Es la… Verdad… Pero no pudo seguir despierto.

Su cuerpo estaba al límite.

Poco a poco comenzó a quedarse dormido otra vez.

Hunk chistó la lengua y llamó a un médico.

Unos minutos después, el doctor llegó y revisó los signos vitales de Kiro.

—No se preocupe.

Solo está cansado.

Necesita descansar para recuperarse por completo.

Hunk asintió con pesadez y se quedó en silencio, observando al chico dormido.

No, Kiro.

No eres débil.

Eres más fuerte de lo que crees.

Unos días después… Airi finalmente volvió a casa.

Al abrir la puerta de su hogar, suspiró con alivio.

Todo seguía igual.

El lugar estaba limpio y acogedor, tal como lo recordaba.

—Hogar, dulce hogar… —susurró, antes de entrar.

No pasó mucho tiempo antes de que alguien llamara a la puerta.

Toc, toc.

Airi se acercó con curiosidad y abrió.

Del otro lado, había un chico que nunca había visto antes.

Tenía el cabello oscuro y corto, y sus ojos reflejaban una mezcla de nerviosismo y timidez.

—¿Ehh… necesitas algo?

—preguntó Airi, inclinando la cabeza.

El chico tragó saliva.

—Ah… esto… ¿Eres Airi, la hermana de Kiro?

Airi se sorprendió un poco.

—Sí, ¿quién eres?

El chico desvió la mirada, un poco incómodo.

—Soy… Ryu.

Airi parpadeó.

—¡Oh!

¡Tú eres Ryu!

Ryu asintió, algo incómodo.

—Sí… Airi sonrió con emoción.

—Kiro siempre habla de ti cuando viene Hunk.

Ryu se sonrojó ligeramente.

—¿E-en serio?

—Sí, dice que entrenan juntos y que “debo conocer al chico viento que entrena junto a él todos los días”.

—Airi soltó una risita.

Ryu rió con incomodidad.

—Bueno… ¿Kiro regresó a casa?,¿Te puedo ayudar con algo?

Airi le hizo una seña para que pasara.

—Kiro aún no regresa del hospital, pero si quieres puedes entrar.

—¿Estás segura?

No quiero molestar.

—No molestas.

Además… dijiste que querías ayudar, ¿verdad?

Ryu asintió.

—Sí.

—Entonces ven, tengo algo en lo que puedes ayudarme.

Dentro de la casa, Airi lo guió hasta la sala de estar, donde una gran estantería de libros estaba caída en el suelo.

—Oh… ya veo.

—dijo Ryu, observando el desastre.

—Intenté levantarla yo sola, pero fue imposible.

—Airi infló las mejillas—.

Está demasiado pesada.

—Déjamelo a mí.

Ryu se colocó en posición y levantó la estantería sin problemas.

—¡Guau!

—Airi se sorprendió.

—¿Listo?

—preguntó Ryu, colocando la estantería en su sitio.

Airi sonrió.

—¡Sí!

¡Gracias, Ryu!

Ahora ambos comenzaron a ordenar los libros.

Mientras lo hacían, Ryu reconoció un libro en particular.

Lo tomó con cuidado.

—¿Este libro…?

Airi miró el título y asintió.

—Sí, es uno de mis favoritos.

Aunque aún no lo termino aún.

Ryu sonrió con nostalgia.

—Sin duda “El Camino Dorado” es una historia increíble.

La forma en la que el protagonista descubre su poder interior y lucha contra su destino… es una historia muy inspiradora.

Airi se sorprendió.

—¿Lo has leído?

—Sí, varias veces.

Hay una parte en la que el protagonista, a pesar de estar al borde de la muerte, se niega a rendirse… Ryu comenzó a hablar con entusiasmo sobre la historia.

Describió las escenas con emoción, explicando cada detalle con pasión.

Airi lo escuchaba atentamente, fascinada.

—¡Eso suena increíble!

No puedo esperar a llegar a esa parte.

Ryu sonrió.

—Definitivamente te gustará y si puedes, lee más obras de esta autora, todo lo que hace es buenisimo.

Airi suspiró.

—Es agradable poder hablar de libros con alguien… Kiro nunca me escucha cuando le hablo de ellos.

Ryu rió suavemente.

—Bueno… creo que a él le interesan más los golpes que los libros.

Ambos se rieron.

Y en ese momento, una nueva amistad comenzó a florecer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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