Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 143
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Capítulo 143: Capítulo 143: El brillo del zafiro y las estrellas
El impacto fue brutal. El golpe hizo retroceder a Alenya varios metros mientras su cuerpo se arrastraba por el suelo en una nube de polvo. Noell aterrizó pesadamente y se quedó inmóvil por un segundo, su brazo aún extendido en el aire, temblando por la descarga de energía.
—Lo… lo logré —susurró con incredulidad. Luego, más alto, se giró hacia Shizuki—. ¡¡Lo logré!! ¡¡Funcionó!! ¡¡Mi invención funcionó!!
—¡Eso fue increíble, Noell! —le gritó Shizuki, aplaudiendo con entusiasmo—. ¡No pensé que fueras tan fuerte! Eres como un golem estelar. ¡Una mezcla entre guerrero y máquina!
Noell sonrió avergonzado, frotándose la nuca con la mano izquierda.
—Je… Bueno, es la energía del núcleo… la amplificación… el… —Intentó explicar, pero sus palabras fueron interrumpidas.
Desde el polvo, se alzó Alenya, su rostro cubierto de polvo, pero con la mirada intacta, fría y determinada. Con una mano se tocó la mejilla adolorida, y con la otra sostuvo firme su espada.
—Ese fue un buen golpe… —dijo con voz calmada—. Pero no fue tu fuerza. Fue tu armadura ¿no? Sin ella… no representas amenaza alguna.
Noell retrocedió un poco. Shizuki frunció el ceño y levantó su brazo, lista para cubrirlo si era necesario.
—Parece que si la destruyo… —continuó Alenya mientras una aura ígnea envolvía su cuerpo, elevando la temperatura del ambiente—No tendré que preocuparme de ti.
Entonces liberó su energía completamente. Una llamarada de fuego se liberó a su alrededor un momento. Sus movimientos fueron lentos, casi como si fuera un ritual, mientras alzaba su espada con elegancia, haciéndola girar antes de posicionarse con una firmeza impecable.
—Postura del Azul: Zafiro.
La hoja comenzó a brillar intensamente con fuego.
—Shizuki… —susurró Noell, notando la densidad de esa energía—. ¿Qué es esto?
Shizuki entrecerró los ojos. La presión aumentaba, el aire se hacía espeso y difícil de respirar.
—No lo sé… pero es peligroso. Prepárate.
—Estoy demasiado cerca… —murmuró Noell.
Quiso retroceder, pero sus piernas no respondían.
“¿Qué me pasa…?”
—¡Escudo del Abismo! —gritó Shizuki al ver que Alenya se abalanzaba sobre ella con la espada en alto.
En un instante, un círculo morado grabado con runas flotantes apareció bajo sus pies, y una cúpula de energía emergió rodeándola por completo. La espada de Alenya chocó contra el escudo con un eco metálico, pero no logró atravesarlo.
—¡Noell, ahora! —ordenó Shizuki, sin dudar.
—¡Entendido! —respondió Noell con una determinación poco habitual en él.
Saltó con precisión por encima del escudo de Shizuki, su traje brilló con una intensa luz amarilla al acumular energía estelar en su sistema de propulsión. En pleno aire, su brazo derecho se cargó completamente, chisporroteando con energía, y descendió con un puñetazo directo al rostro de Alenya.
—¡Toma esto! —gritó.
Sintió su cuerpo pesado, como si el entorno lo absorbiera.
—¡Noell, aléjate! —gritó Shizuki, levantando su brazo.
Pero fue inútil.
Alenya avanzó a velocidad supersónica, como un haz de fuego. Su espada cortó el aire con un silbido ensordecedor, dejando detrás de sí una estela azul a su alrededor quemó incluso la tierra que pisaba. Noell cerró los ojos, incapaz de moverse.
Pero…
El impacto nunca llegó.
La ráfaga pasó por su lado, el calor lo rozó, pero no sintió herida alguna. Abrió lentamente los ojos… y entonces comprendió.
—¿E-Espera…? —musitó atónito.
Sus pupilas temblaron.
Alenya no lo había atacado directamente.
—Entonces… ¿Que paso…?
El sudor le recorrió la frente. Su respiración se cortó.
Y fue en ese momento exacto que lo entendió.
Su verdadero objetivo jamás fue él.
Con un movimiento preciso y elegante, realizó un corte limpio al costado de Shizuki, quien apenas había bajado su guardia creyendo que el ataque había terminado. El filo ardiente rozó su abdomen, y la descarga de calor la desestabilizó al instante.
—¿Eh…? —fue lo único que alcanzó a decir Shizuki antes de que sus piernas cedieran y cayera al suelo pesadamente.
—¡¡¡SHIZUKI!!! —gritó Noell desesperado, girando el rostro con horror. Su cuerpo aún no respondía, como si una fuerza invisible lo tuviera sujeto al suelo.
Alenya giró sobre sus talones con elegancia y una postura refinada, su espada aún envuelta en fuego, el resplandor danzando con orgullo.
—Sus posiciones los delataron desde el principio —dijo, su tono sonaba como una lección académica más que un comentario de batalla—. El de la armadura era frontal. Ella era el soporte a distancia. Solo necesitaba neutralizarla para ganar. Aunque ahora… —alzando la mirada directamente a Silfy—. Es momento de tomar la bandera enemiga.
Silfy retrocedió un paso. Su mirada, antes tímida, ahora se debatía entre el miedo y la necesidad de actuar.
Pero en ese instante…
—Pacto Estelar… —la voz de Shizuki brotó como un susurro entrecortado.
—¿Qué…? —murmuró Alenya, girando la cabeza.
Shizuki, con su cuerpo tembloroso, colocó una mano en el suelo. A su alrededor se formó un pequeño círculo de energía azul oscuro, cubierto de símbolos estelares.
—¡Robo… de estrellas! —declaró con fuerza.
Desde el cielo se precipitó una lluvia de energía cósmica, pequeñas luces azules descendieron sobre ella como si el universo la reconociera. Su herida brilló un instante, y su cuerpo se iluminó tenuemente, recobrando vitalidad.
—¡Estoy bien…! —gritó, sus ojos llenos de determinación.
Noell la miró desde el suelo con incredulidad.
—Shizuki… ¡Estás… de pie!
—¡Y más fuerte que nunca! —gritó ella mientras comenzaba a correr—. ¡Pacto estelar: Choque Estelar…!
Su puño comenzó a brillar intensamente con energía cósmica azul, pequeños destellos como estrellas fugaces giraban a su alrededor. Iba directo a Alenya, veloz como una flecha, su expresión concentrada.
—¡Aguanta esto! —gritó.
Alenya dio un paso atrás, instintivamente apretando su espada. El peligro era real. Pero justo antes del impacto, una fuerza invisible golpeó a Shizuki desde un ángulo lateral, como si algo la hubiera embestido con violencia. Su cuerpo salió disparado hacia los pilares laterales, impactando contra uno de ellos y derrumbándolo.
—¡¡Shizuki!! —Noell gritó de nuevo, arrastrándose hacia ella.
Alenya retrocedió dos pasos. Un hilo de sudor bajó por su frente.
—Esa técnica… si me golpeaba… —apretó los dientes—. Esa chica… me hubiera herido de verdad.
Su mirada ahora estaba fija, ya no con condescendencia sino con respeto disfrazado de cautela.
En ese momento, Silfy entrecerró los ojos. Su respiración era profunda, casi ausente. A pesar del caos, había sentido algo. Una leve vibración. Una frecuencia que no correspondía a nadie del campo visible.
—Ahí estás… —murmuró.
Alzó la mano izquierda y la rodearon símbolos estelares flotantes. Una constelación se formó frente a ella, los puntos de luz se conectaban como si trazaran un mapa celeste.
—Lectura estelar activa… Coordenadas ajustadas… —susurró.
De su palma brotó un delicado fulgor, y tras unos segundos de inmovilidad, una onda expansiva invisible pero tangible se expandió como un latido por el campo de batalla. Fue sutil, pero cortó el flujo del entorno durante un microsegundo.
Alenya sintió cómo su cuerpo olvidaba que existía.
—¿Qué es… esto…? —musitó al soltar su espada por reflejo. Sus músculos flaquearon, su vista se volvió borrosa por un instante.
—Te encontré —dijo Silfy con calma, sus ojos negros fijos en un punto lejano.
Sus palabras no eran para Alenya… sino para otra persona oculta.
Entonces giró con rapidez y comenzó a correr entre los pilares, llevando la bandera roja atada a su brazo con firmeza. El viento agitaba su cabello plateado y sus pasos resonaban con propósito.
—¡Irina! —gritó Alenya al darse cuenta de lo que ocurría—. ¡Te encontraron!
Su grito fue de advertencia, de alarma… y también de desesperación.
Silfy corría a través de los pilares, cada paso resonando con fuerza en el campo mientras mantenía firme la bandera roja atada a su brazo. Su respiración era entrecortada, sus ojos, concentrados. Pero de pronto, algo invisible perturbó el aire a su alrededor.
—¿Q-qué es…? —murmuró, apenas tuvo tiempo de reaccionar.
Una fuerza invisible la aplastó desde arriba, brutal y repentina, como si la atmósfera misma se hubiera hecho plomo sobre ella. Su cuerpo fue arrojado al suelo con violencia y el suelo se resquebrajó bajo el impacto, dejando una grieta de energía que se dispersó como una telaraña.
—Agh… —gimió Silfy con un leve quejido.
Su cabeza había golpeado una losa rota, y su vista se nubló por unos segundos.
—¿Qué fue eso…? No vi nada… —se llevó una mano temblorosa a la frente, donde notó un leve rastro de sangre. Se intentó mover, pero su cuerpo no respondía.
Desde la distancia, Alenya sonreía con superioridad.
—Antes de que puedan hacer algo más… —dijo con voz arrogante—Me llevaré la bandera y sellaré su derrota.
Entonces activó su energía con un impulso repentino, dejando una estela de fuego tras de sí mientras se lanzaba directamente hacia Silfy, lista para arrebatársela sin compasión.
—¡No…! —alcanzó a susurrar Silfy, aún atrapada por la energía que la inmovilizaba.
Pero justo antes del impacto, una docena de témpanos de hielo surgieron como flechas desde el lateral, colisionando contra la trayectoria de Alenya. Esta detuvo su avance en seco, retrocediendo con una expresión de sorpresa.
—¡Tsch! —chasqueó la lengua.
Alzó su mano con rapidez, reuniendo una cantidad masiva de energía de fuego, la cual transformó en una llamarada abrasadora que arrojó contra los bloques de hielo. El calor y el frío chocaron con un estruendo, creando una explosión de vapor que cubrió el campo brevemente.
Pero en ese mismo instante, Noell apareció a su espalda. Su visor se encendió, alertándolo de su oportunidad.
—¡Ahora! —gritó Shizuki, que apareció de frente lanzando más témpanos de hielo como si fueran proyectiles. La ráfaga era continua, como una ametralladora helada.
“Esto es más complicado de lo que esperaba” —pensó Alenya, bajando su centro de gravedad mientras la llamarada aún consumía el frente. Apretó los dientes y canceló el ataque abruptamente, girando sobre sí misma para lanzar un contraataque veloz.
Su puño envuelto en llamas impactó contra Noell, que alertado por su visor, apenas tuvo tiempo de cruzar sus antebrazos.
El golpe resonó como una campana rota, la energía del choque reventó el aire, pero Noell se mantuvo firme. Su visor le había alertado de la trayectoria exacta del golpe con milisegundos de antelación.
—¡Nggh…! —gruñó, aguantando el dolor— ¡Mi turno!
El brazo derecho de Noell se encendió en un resplandor dorado, impulsado por el núcleo insertado en su armadura y su propia energía.
Lanzó un gancho derecho potenciado, directo al rostro de Alenya. El puñetazo impactó de lleno en su mejilla, haciéndola escupir saliva mientras el eco del impacto retumbaba.
—¡Gah! —soltó un gemido seco mientras era impulsada hacia atrás, girando en el aire.
Aterrizó varios metros más allá, deslizándose sobre sus pies y agachándose. Se limpió la boca con el dorso de la mano mientras su mirada ardía, más furiosa que antes.
—Eso… lo vas a pagar —murmuró, pero por dentro, sabía que subestimó al niño de las máquinas.
—¡Shizuki! —gritó Noell sin girarse— ¡Yo la detendré! ¡Ve con Silfy! ¡Rápido!
Shizuki asintió con fuerza. Aunque ya estaba en movimiento. Apretó los dientes y corrió hacia los escombros donde estaba Silfy tendida.
—¡Aguanta, Silfy! ¡Ya voy! —gritó, ignorando el dolor en su costado mientras canalizaba energía para preparar un escudo por si acaso.
Silfy apenas pudo levantar el rostro, aliviada de ver a Shizuki.
—Me atraparon… no la vi venir —susurró, con voz débil.
—Ya no importa —le dijo Shizuki, hincándose a su lado—. ¡Te ayudaré, compañera del abismo!
Y a lo lejos, Alenya volvió a erguirse, furiosa, mientras Noell, de pie frente a ella, alzaba su brazo mecánico de nuevo.
—No te distraigas ¡Lucha contra mí! —le dijo él bajo su casco, con una convicción que nunca antes había mostrado.
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