Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 Capítulo 17 Un nuevo día
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17: Capítulo 17: Un nuevo día 17: Capítulo 17: Un nuevo día El sol de la mañana iluminaba la ciudad de Alfhaim con su luz dorada, reflejándose en los edificios y en las tranquilas calles.
Después de cuatro meses y medio de reposo en casa, Kiro finalmente salía del hospital por última vez.
Respiró profundamente el aire fresco y estiró los brazos con una gran sonrisa en el rostro.
Aunque aún llevaba un vendaje en su brazo derecho, hoy era el día en que por fin volvería a su vida normal.
A la salida del hospital, dos figuras esperaban ansiosas.
—¡Kirooo!
—Airi corrió hacia él con una gran sonrisa en el rostro, sus ojos dorados brillaban de alegría.
—Ya era hora, ¿eh?
—Ryu, más reservado pero con una sonrisa sincera, le dio un pequeño golpe amistoso en el hombro.
Kiro se rió y les devolvió el saludo.
—¡Oye, oye!
¿Y dónde está mi bienvenida especial?
—levantó los brazos, exagerando su entrada—.
Esperaba al menos una alfombra roja y un desfile en mi honor.
Airi rió suavemente, mientras Ryu suspiraba con diversión.
—No exageres, hermano.
Ya deberías estar agradecido de que te estemos esperando.
Airi entonces notó el vendaje en su brazo y frunció el ceño con preocupación.
—Kiro, ¿Todavía necesitas eso?
¿No te duele?
Kiro bajó la mirada hacia su brazo y luego sonrió levemente.
—Nah, ya no duele.
Solo… prefiero mantenerlo así por ahora.
—Movió el brazo un poco—.
Es como un recordatorio, supongo.
Airi asintió, aunque todavía parecía un poco preocupada.
Ryu observó la interacción en silencio antes de dar un paso adelante.
—Bueno, me alegra que ya puedas volver a la normalidad.
Justo a tiempo para alcanzar a ir a la escuela antes de las vacaciones de verano.
Kiro se cruzó de brazos con una expresión confiada.
—Ya descansé suficiente en casa, ahora tengo que volver con todo.
Airi lo miró sorprendida.
—¿Eh?
¿No te molesta tener que ir a clases todavía?
—Lo estuve pensando —dijo Kiro, poniéndose una mano en la barbilla—.
Y técnicamente este será mi último año en la escuela.
Después de esto, ya seré un exorcista a tiempo completo.
Así que… un poco más de clases no me hará daño.
Ryu entrecerró los ojos con una leve sonrisa.
—Yo pensé que era porque te estabas aburriendo en casa.
Kiro se congeló un momento, sus ojos dorados parpadearon antes de que su rostro se pusiera rojo de vergüenza.
—¡Eso no tiene nada que ver!
—Claro… —Ryu sonrió con diversión.
Airi cubrió su boca con una risita, mientras Kiro se cruzaba de brazos con un puchero.
Sin embargo, rápidamente dejó de lado su vergüenza y miró a Ryu con determinación.
—¡En fin!
Ahora que estoy de vuelta, podemos volver a entrenar como antes.
Y aunque haya perdido todo este tiempo… —apretó su puño con fuerza— ¡Voy a alcanzarte y superaré tu nivel!
Ryu lo miró sorprendido por un momento antes de sonreír con confianza.
—No lo dudo.
Estoy seguro de que lo lograrás.
El ambiente se llenó de emoción y camaradería.
Airi observó a los dos, sintiendo orgullo por su hermano.
Había vuelto con más energía que nunca.
De repente, Kiro chasqueó los dedos como si hubiera recordado algo importante.
—Oye, ya que el día está bonito y no salgo desde hace meses, ¡los invito a tomar unos helados!
—¡Sí!
—Airi aplaudió con entusiasmo—.
¡Quiero uno de fresa!
Ryu parpadeó, un poco más cauteloso.
—¿Estás seguro?
—¡Por supuesto!
—Kiro le dio una palmada en la espalda—.
Es lo mínimo después de que nos visitaste casi todos los días mientras estaba en cama.
Ryu asintió, aunque todavía parecía algo nervioso.
Aceptar que le pagaran las cosas siempre lo ponía incómodo.
Los tres caminaron juntos hasta una heladería del centro de Alfhaim.
El local estaba decorado con tonos pastel y tenía un mostrador brillante lleno de diferentes sabores de helado.
—¡Uno de fresa para mí!
—dijo Airi con emoción.
—Yo… de vainilla.
—Ryu pidió tímidamente.
Kiro sonrió y pidió un helado de chocolate para él.
Después de pagar, salieron y se sentaron en una banca cerca de la fuente central de la plaza.
Airi probó su helado con una gran sonrisa, moviendo los pies con alegría.
—¡Está delicioso!
Kiro asintió mientras comía su helado con gusto.
—¡Definitivamente extrañaba esto!
Mientras tanto, Ryu comía el suyo más despacio, con una expresión un poco nerviosa.
—¿Pasa algo, Ryu?
—preguntó Kiro, mirándolo con curiosidad.
—No… es solo que… nunca me acostumbraré a esto.
—Miró su helado y luego a sus amigos—.
Ustedes siempre son tan… ¿Animados?.
Kiro soltó una carcajada.
—¡Eso es parte de nuestro encanto!
Airi rió también.
—Sí, Ryu, no te preocupes tanto.
Ryu sonrió levemente y siguió comiendo su helado.
A pesar de su timidez, se sentía feliz de estar con ellos.
Mientras disfrutaban de su postre, Kiro miró el cielo azul y tuvo una idea.
—Oigan, ¿qué les parece si un día de estos vamos a la playa?
Airi abrió los ojos con emoción.
—¿La playa?
—¡Sí!
—Kiro asintió con entusiasmo—.
Alfhaim tiene la playa más grande del mundo y las mejores aguas para bañarse.
¡Sería un desperdicio no aprovecharlo!
Ryu se encogió de hombros.
—No suena mal… Airi se veía aún más emocionada.
—¡Sí!
¡Vamos, por favor!
Kiro sonrió satisfecho.
—Entonces, está decidido.
¡Un día de estos iremos a la playa!
Terminaron sus helados y se levantaron de la banca.
Todavía quedaba mucho día por delante.
—Bueno, ya que estamos aquí… ¿qué les parece si exploramos el centro un rato?
—preguntó Kiro.
—¡Sí!
—Airi asintió con entusiasmo.
Ryu suspiró con una leve sonrisa.
—Supongo que no tengo opción.
Los tres caminaron juntos por las calles de Alfhaim, explorando las tiendas, jugando en la plaza y simplemente disfrutando del día.
Después de meses de reposo, Kiro finalmente se sentía libre otra vez.
Y con su regreso, su historia estaba a punto de continuar.
El sol apenas despuntaba en el horizonte cuando Kiro salió de casa con una sonrisa radiante.
Hoy volvía a clases después de cuatro meses y medio.
Sus pasos eran firmes y llenos de emoción mientras caminaba por las calles de Alfhaim rumbo a la escuela.
—¡Este es mi gran regreso!
—se dijo a sí mismo con entusiasmo—.
¡Hoy es el día en que todos recordarán quién es Kiro, el futuro exorcista más fuerte del mundo!
A medida que se acercaba a la entrada de la escuela, ya podía escuchar el bullicio de sus compañeros.
Apenas puso un pie en el patio, fue recibido por una avalancha de voces emocionadas.
—¡Kiro, volviste!
—¡Oye, hermano, qué pasó contigo!
—¿De verdad estuviste en el hospital todo este tiempo?
—¡Pensé que te habías muerto!
Un sinfín de preguntas lo bombardearon.
Su círculo de amigos lo rodeó con caras preocupadas, mientras otros simplemente se alegraban de verlo nuevamente.
Y entonces vinieron las chicas.
—¡Kiro, qué bueno que estás bien!
—¿Te duele algo todavía?
—Si necesitas algo, puedes pedírmelo.
—Debes haber sufrido mucho… Kiro sintió que su rostro ardía mientras las chicas lo rodeaban, cada una lanzando preguntas sin descanso.
Algunas lo miraban con dulzura, otras con curiosidad, y un par con admiración.
—N-No hace falta que se acerquen tanto, una a la vez, por favor… —dijo, rascándose la nuca con una sonrisa nerviosa.
Ryu, que estaba al fondo observando la escena, soltó un suspiro y se cruzó de brazos.
—Ese tipo… sigue como siempre.
El día de Kiro estuvo lleno de energía y emoción.
Durante las clases, intentó prestar atención con determinación, pero para cuando llegó la última hora… su espíritu ya estaba roto.
Cuando sonó la campana de salida, Kiro salió tambaleándose del aula, con la cara completamente exhausta.
Se dejó caer pesadamente en una banca a las afueras de la escuela, soltando un largo suspiro.
—No puedo más… Ryu llegó poco después, mirándolo con una ceja levantada antes de soltar una risa.
—¿No que estabas emocionado por volver?
—Eso fue antes de recordar que la escuela es aburrida… —respondió Kiro, tapándose la cara con ambas manos.
Ryu negó con la cabeza, aún sonriendo.
—Bueno, Hunk está ocupado, hoy no podremos entrenar.
Kiro levantó la cabeza de golpe, alarmado.
—¡¿Qué?!
—Hunk no podrá ayudarnos hoy.
Kiro hizo un gesto de fastidio y se cruzó de brazos.
—Pff… Si no estará Hunk, entonces iremos a entrenar al bosque.
Ryu parpadeó.
—¿Qué?
No puedes estar hablando en serio… —¡Por supuesto que sí!
—Kiro se puso de pie con renovada determinación—.
El bosque es perfecto para entrenar.
—Kiro… después de lo que pasó con el Nox, esa zona está cercada.
No se puede entrar.
El rubio sonrió de lado, con una chispa de travesura en sus ojos dorados.
—Entonces será un reto.
Ryu suspiró pesadamente.
—No sé si esto es una idea inteligente… Pero antes de que pudiera seguir protestando, Kiro lo tomó del brazo y lo arrastró.
—¡Vamos, no seas gallina!
Ryu no tuvo otra opción más que seguirlo.
Al llegar al parque que daba acceso al bosque, encontraron carteles de advertencia pegados en varios árboles.
“ZONA RESTRINGIDA.
NO PASAR.” Más adelante, una valla metálica cortaba el paso al interior del bosque.
Kiro se detuvo un momento para observar la barrera, luego se encogió de hombros y saltó con facilidad, aterrizando del otro lado.
Ryu se quedó en su sitio, con el ceño fruncido.
—Esto es una mala idea… —Oh, vamos.
¿Acaso tienes miedo?
—Kiro lo miró con burla, cruzándose de brazos con una sonrisa desafiante.
Ryu apretó los dientes, sintiendo que su orgullo estaba en juego.
No podía dejar que Kiro se burlara de él.
—Tsk… está bien.
Con un leve impulso, también saltó la valla.
—¡Sabía que podías hacerlo!
—dijo Kiro con una gran sonrisa.
Ryu suspiró.
—Más te vale que esto valga la pena.
Kiro le dio una palmada en la espalda.
—Lo será.
Ahora, crea la barrera y empecemos.
Ryu sacó su cuchillo con runas y lo clavó en el suelo.
De inmediato, una barrera de energía se expandió a su alrededor, aislándolos del exterior.
—Bien, ¿listo para entrenar, Kiro?
Kiro sonrió con confianza.
—¡Siempre!
El entrenamiento comenzó con ejercicios básicos de resistencia y reflejos.
Ryu, que ahora estaba más fuerte que Kiro, tomó el papel de instructor.
—Recuerda lo que Hunk nos dijo.
No desperdicies energía en movimientos innecesarios.
Kiro asintió y lanzó un puñetazo al aire, concentrándose en su postura.
—Sí, sí… lo tengo claro.
Ryu le lanzó una ráfaga de viento, obligándolo a reaccionar.
—Entonces deja de hablar y concéntrate.
Kiro esquivó por poco y luego contraatacó con un puñetazo recto, pero Ryu lo desvió con facilidad.
—Tu postura está demasiado abierta.
Te harían pedazos en una pelea real.
—¡Cállate y pelea!
Ryu sonrió y aumentó la intensidad.
Ambos intercambiaron golpes y esquivas durante minutos.
Sin embargo, la diferencia era clara.
Kiro estaba cansado.
Sus movimientos eran más lentos y su resistencia había disminuido.
Después de cuatro meses sin entrenar, su cuerpo no estaba en la misma forma.
—Maldita sea… —susurró entre dientes, forzando su cuerpo a seguir moviéndose.
Ryu, en cambio, aún se mantenía firme.
Sus ataques eran precisos y controlados.
—Kiro, tu respiración está irregular.
Mantén el ritmo o te agotarás más rápido.
Kiro gruñó, pero asintió.
Sabía que Ryu tenía razón.
A medida que el entrenamiento avanzaba, su cuerpo comenzó a dolerle por la fatiga.
Su respiración se volvió pesada, sus músculos ardían.
Pero se negó a rendirse.
—Solo… un poco más… El sol comenzó a descender en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados.
Kiro se dejó caer al suelo, completamente agotado.
—Puff… ¡Eso fue intenso!
Ryu se sentó a su lado, aún respirando con normalidad.
—No lo hiciste tan mal… aunque recuerda que no estás como antes.
Kiro soltó una carcajada.
—¡Pues ya verás!
Me pondré en forma en nada.
Ryu sonrió.
—Lo sé.
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