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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 173

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Capítulo 173: Capítulo 173: La Espada y la Balanza

Kaede permanecía de pie en medio de la sala, con el rostro blanco como una hoja y las piernas temblorosas. Su respiración era rápida, abría los labios varias veces… pero ninguna palabra salía.

Todos los presentes la miraban esperando algo más de ella.

El director. El aventurero. Los maestros.

—Kaede… —susurró Lyra desde su lugar, como si su voz le otorgara la fuerza que le faltaba.

Kaede tragó saliva. Cerró los ojos.

Y entonces apretó los puños con decisión.

—No deben ejecutarlo. —Su voz tembló un poco al principio, pero se volvió más firme con cada palabra—. Eso que acabamos de presenciar… ese ente… sí, es aterrador, sí, es inmenso. Pero Kiro no está bajo su control. Él lo contiene.

Hizo una pausa para mirar directamente al director, y luego a cada líder uno por uno.

—Kiro no ha cambiado. Y no cambiará. ¡Lo conozco! Luchará por nosotros… hasta el final. Por la humanidad, por sus amigos, por la paz que todos queremos proteger.

No lo ven porque lo temen… pero él también tiene miedo. Sin embargo, lo enfrenta. Todos los días.

Andrew Zimmerman la miró en silencio, sus ojos se entrecerraron con leve sorpresa.

—Por eso les pido, desde lo más profundo de mi alma, que me permitan… encargarme de él.

Sus palabras resonaron con fuerza.

—Yo lo vigilaré. Día y noche, si hace falta. Lo entrenaré. Lo frenaré si es necesario. Y si el culto siquiera se acerca… yo estaré ahí. No permitiré que el Abismo ponga sus garras sobre él.

El silencio fue total. El viento se coló por las rendijas del salón como si incluso la brisa respetara sus palabras.

El director Capella suspiró entonces. Fue un suspiro largo, denso… y cansado. Su mirada recorrió el lugar como si confirmara cada voto en su mente.

—Entonces… —dijo al fin— los votos quedan empatados. Cuatro a favor… y cuatro en contra.

Un leve murmullo se oyó de fondo.

—No se puede hacer más en este momento.

Su voz ahora era solemne, pero cargada de una tensión reprimida.

—Se postergará el juicio. El muchacho vivirá… por ahora.

Volteó directamente a Kaede, sus ojos eran duros como el acero.

—Kaede Minatsuki… tú cargarás con la responsabilidad.

Ella se irguió sin dudar.

—Sí, señor.

—Si notas el más mínimo cambio en su conducta… Si se manifiesta la corrupción del Abismo en él… Si su poder se desborda, si titubea, si cae siquiera un paso en falso…

El director guardó silencio un segundo más, y luego remató con la fuerza de una sentencia final:

—Elimínalo. Antes de que se convierta en una amenaza. Tú serás la balanza… y tu espada, el veredicto.

Kaede tragó saliva, pero no se rindió. Dio un paso adelante, con una reverencia firme.

—Acepto el encargo.

Capella asintió con lentitud.

—Entonces… el juicio se suspende. Llévenselo. Ya ha sido suficiente por hoy.

Hunk se adelantó sin perder el tiempo. Caminó con pasos pesados hasta donde yacía Kiro, todavía inconsciente. Se agachó con cuidado y lo levantó con un brazo por debajo de las piernas y el otro por su espalda.

—Tranquilo, chico —murmuró Hunk en voz baja, para sí mismo—. Ya estás a salvo…

El cuerpo de Kiro reposaba tranquilo, aunque sus dedos se movían levemente. Sus ojos seguían cerrados. Su frente sudaba.

Lyra se acercó también y puso su mano en la frente.

—Por el momento debe descansar —le dijo a Kaede—. Lo que usamos agotó su energía vital casi por completo.

El director Capella se sentó nuevamente en su trono elevado. Y con un gesto de la mano dio por cerrado el asunto.

—Los demás tenemos que seguir conversando de otros asuntos. Kaede y exorcista Brakell… Llévenlo a su sede. Y que no salga hasta nuevo aviso.

—Sí, señor —respondieron ambos al unísono.

Mientras se alejaban, Kaede caminaba junto a Hunk, mirando de reojo el rostro de Kiro. Había sudor en su frente. Estaba pálido. Pero también parecía… en paz.

Kaede cerró los ojos un instante y pensó:

“Me asegurare de que no te pase nada más.”

Así, el juicio quedó suspendido.

Pero la balanza…

…había caído en manos de Kaede Minatsuki.

El tiempo avanzó como un río silencioso, hasta que finalmente…

Los ojos de Kiro se abrieron con lentitud, aún pesados. Un tenue zumbido recorría su cabeza, como el eco lejano de una tormenta ya pasada. Lo primero que notó fue el techo de su habitación… luego el calor de las sábanas… y el suave murmullo del viento tras la ventana entreabierta.

—¿Dónde… estoy? —susurró, aún aturdido.

Se incorporó con dificultad, sintiendo un leve temblor en las piernas. Al mirar a su alrededor, notó que estaba solo… en su habitación. Todo parecía normal.

—¿Acaso fue… un sueño? —murmuró, poniéndose de pie—. ¿No me ejecutaron?

El recuerdo del juicio golpeó su mente como una bofetada. El salón de conferencias. Los líderes. Las llamas.

Dravenel.

Se llevó la mano al pecho, donde aún sentía una leve punzada, una resonancia extraña. Entonces algo llamó su atención: una pequeña nota descansaba sobre su escritorio, escrita con elegante caligrafía:

“Cuando despiertes, ven a mi oficina. —Tu maestra, Lyra.”

Kiro suspiró y dobló el papel con cuidado.

—No fue un sueño, después de todo.

Se arreglo con rapidez y salió de su habitación. Mientras caminaba por los pasillos semivacíos, no pudo evitar sentirse observado.

“¿Qué habrá pasado después…? ¿Qué decidieron…? ¿Estoy libre de verdad o sólo me dieron tiempo?”

Llegó a la puerta de la oficina de la maestra Lyra. Respiró hondo y golpeó con los nudillos dos veces.

—Con permiso… —dijo, abriendo con cautela.

Entonces lo vio.

Sentado frente al escritorio, con su pierna cruzada y su típica chaqueta oscura algo arrugada, estaba Hunk Brakell. Su maestro.

—¿¡Maestro!? —exclamó Kiro, abriendo los ojos con sorpresa—. ¿Qué haces aquí?

Una sonrisa se dibujó en el rostro del exorcista.

—¿Qué pasa, chico? ¿Tan pronto te olvidaste de mí? ¿O acaso me extrañabas?

Kiro sonrió al instante, aliviado.

Detrás del escritorio, Lyra los observaba con calma y satisfacción. Sus ojos brillaban como galaxias.

—Kiro, tranquilízate —dijo con dulzura—. Siéntate. Tenemos muchas cosas que discutir.

Kiro se sentó, algo nervioso. Hunk lo miró con los brazos cruzados, mientras Lyra se inclinaba ligeramente hacia él.

—Seguramente te estás preguntando qué pasó después del juicio… y por qué Hunk está aquí.

Kiro asintió con expresión tensa.

—Para empezar —continuó Lyra—, Hunk y yo nos conocemos desde hace bastante tiempo. Es un viejo amigo… y también sé que es tu tutor. De hecho, fue él quien me pidió un cupo para ti aquí, en la Academia Farhaim.

—¿Eh? —Kiro parpadeó, atónito.

—Así es, chico —añadió Hunk—. Yo sabía que querías ser fuerte… pero más aún, sabía que nunca te rendirías. Así que cuando surgió la oportunidad, hablé con Lyra. Ella movió algunos hilos para que te admitieran.

Lyra asintió con una sonrisa serena.

—Cuando vi tu potencial, supe que valía la pena. Pero cambiando de tema… Esta situación fue más complicada de lo esperado. El juicio casi se nos va de las manos. Por suerte, la maestra Nia Svarth propuso una vía para ayudarte, y de ahí surgió la idea de traer a alguien que realmente creyera en ti. Fui a buscar a Hunk… y aquí estamos.

—Aunque debo admitirlo —dijo Hunk, frunciendo el ceño— No esperaba que solicitaran la presencia de otro aventurero de Rango S. Ese tal Gael Rhox fue un verdadero obstáculo.

Kiro bajó la mirada, sintiéndose pequeño de nuevo.

—Lo lamento… no quería causarles tantos problemas…

Pero entonces Hunk se inclinó hacia él, su rostro endurecido por una seriedad que rara vez mostraba.

—Kiro.

El joven levantó los ojos, algo inseguro.

—Tengo que preguntártelo… sin rodeos.

Hunk lo miró con intensidad, como si quisiera perforar su alma.

—¿Dónde obtuviste ese poder? ¿Qué fue lo que te pasó en estos meses…? ¿Qué es eso exactamente?

Kiro abrió la boca para responder… pero en ese instante, una punzada le atravesó la cabeza como una lanza de hielo. Cerró los ojos, apretó los dientes, y lo escuchó. Una voz grave y profunda que hablaba como si estuviera dentro de su oído.

“No les cuentes de mí… diles que soy solo un espíritu.”

El latido en su pecho retumbó.

Y Kiro… tragó saliva, mientras sus ojos se volvían lentamente hacia su maestro.

Kiro guardó silencio un momento. Sentía el sudor bajarle por la nuca, pero no por miedo… sino por el peso de tener que elegir con precisión cada palabra. Apretó los puños sobre sus piernas y dijo:

—Él… no es como creen. Es un espíritu… antiguo —hizo una pausa, buscando cómo continuar sin decir una mentira completa—. Lo encontré cuando fuimos a una misión… a unas ruinas… él estaba solo.

Hunk entrecerró los ojos, atento.

—¿Qué clase de misión? —preguntó con voz firme.

Kiro respiró profundo, su tono era entrecortado, pero decidido.

—No fue planeado… había algo raro en ese lugar, una energía extraña. Y… en medio de todo eso… él apareció. Dijo que… podía ayudarme. Me ofreció un trato. Si lo aceptaba… él me prestaría su fuerza para… para proteger a mis amigos.

Se llevó la mano derecha al pecho, a la altura del corazón.

—Y… yo acepté. Lo único que me pidió a cambio… fue vivir en mi ojo. —bajó la mirada un momento—. No ha intentado hacerme daño. No me ha controlado… solo… —buscó las palabras— solo me pidió ayuda para buscar a sus compañeros. Espíritus como él… que… están perdidos por el mundo.

Kiro sabía que estaba ocultando más de lo que decía… pero al menos, no estaba mintiendo.

Lyra se llevó una mano al mentón. Sus ojos giraban como constelaciones en movimiento, pero su ceño ahora estaba fruncido, seria.

—¿Un espíritu antiguo… que habita en tu ojo y busca a los suyos? —repitió pensativa—. Si es así… puede que haya surgido como una manifestación creada por la energía residual de esas ruinas… —levantó la mirada repentinamente—. ¡Kiro! ¿Dónde fue que lo encontraste exactamente? Dímelo. ¡Rápido!

El tono autoritario y urgente de Lyra fue como un chispazo. Por un segundo, Kiro la vio distinta. Aquella mujer fantasiosa y brillante, con palabras dulces y mirada de niña emocionada… se había desvanecido.

Ahora tenía enfrente a una Maestra de Emblema. Una persona de alto rango.

Una mujer capaz de dictar un juicio en segundos si lo creyera necesario.

Kiro tragó saliva.

—Y-yo… fue en mi primera misión, cuando recién entre al emblema Stella… cuando fui con Noell, Shizuki y Xia. Estábamos explorando… algo salió mal… y fue allí donde sentí su presencia. Había… un trono, o algo similar.

Lyra asintió levemente, pero su rostro no perdía tensión. Se giró un poco, como haciendo cálculos mentales.

Hunk se acomodó en su asiento, con los brazos cruzados.

—Si ese ente hizo un trato contigo, eso significa que está atado por las leyes de los contratos espirituales. No puede romperlo. Y el hecho de que haya podido fusionarse de forma simbiótica contigo, sin intentar poseerte… —frunció el ceño—. Eso solo puede significar que fue creado con energía muy especial.

—Con energía divina —completó Lyra sin girarse.

Kiro contuvo el aliento.

Hunk se giró hacia ella.

—Pero… no tiene sentido.

—¿Qué? —preguntó Kiro casi en un susurro.

Hunk lo miró directo a los ojos.

—Si fuera un espíritu formado por energía divina, entonces no podría tener una afinidad tan pura con la oscuridad. Lo que sentimos en el juicio no era simple oscuridad… era algo mucho más primigenio, profundo… ajeno a este mundo.

Lyra asintió con expresión severa.

—Exactamente. Y por eso debo ir a investigar esas ruinas cuanto antes.

Se volvió hacia Kiro con gran intensidad.

—¿Recuerdas bien la ubicación? ¿El lugar exacto?

Kiro respiró hondo.

—S-sí… está en los informes de la misión que hice con Xia… y Noell. Creo que… todavía pueden estar archivados.

Lyra asintió una vez más.

—Perfecto. Entonces ve a descansar. Ya hiciste suficiente por hoy. No te preocupes, no te pasará nada… por ahora.

Su tono volvió a ser más suave, como si intentara cubrir la tormenta anterior con una brisa.

Kiro asintió lentamente, algo confundido.

Hunk se levantó y le dio una palmada en el hombro.

—Vamos, chico. Te veré después.

—Sí, maestro…

Kiro salió de la oficina, pero no sin antes lanzar una última mirada a ambos. Había muchas preguntas, y aún más dudas.

Pero algo era seguro.

No solo Dravenel lo observaba. Ahora… todos también.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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