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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 176

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Capítulo 176: Capítulo 176: Paladins, Stella y una misión 2/3

Shizuki se quedó mirando a Kiro en silencio por un momento.

—¿Necesitas ayuda? —preguntó finalmente, sentándose con las piernas cruzadas sobre la silla frente a la cama de Kiro—. ¿Todavía te persiguen los malos recuerdos de nuestra expedición a las ruinas? ¿Monstruos? ¿El eco de mi risa demoníaca quizá? —añadió llevándose dramáticamente una mano al pecho.

Kiro soltó una risa suave, pero sacudió la cabeza.

—No, no es eso… Es más complicado.

Shizuki se acomodó un poco, bajando el tono y dejando su actitud teatral de lado, aunque una chispa de emoción le brillaba en los ojos.

—Entonces dime, espectro de luz. Estoy lista.

Kiro suspiró y se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en sus rodillas.

—Dravenel tiene un objetivo. Para que pueda seguir prestándome su poder… necesito ayudarlo. Quiere encontrar a sus compañeros. Dice que están perdidos… encerrados como él, atrapados en lugares antiguos, ruinas como en las que lo encontramos nosotros.

Shizuki dejó de moverse. Su mirada se volvió más atenta.

—Entonces… ¿Hay más como él?

—Sí —respondió Kiro—. No sé cuántos, pero tiene claro que debo encontrarlos. Últimamente ha estado… raro. Más insistente. Como si algo lo estuviera apurando o como si… el tiempo se le acabara.

—¿Te está presionando? —preguntó Shizuki, frunciendo ligeramente el ceño.

—No lo diría así. Solo que lo siento… más presente. Más activo. Y necesito hacer esto, rápido. Por eso… —Kiro hizo una pausa y la miró con seriedad—. Necesito preguntarte algo importante, Shizuki.

—¡Oh! ¿Una propuesta interesante? —dijo en tono juguetón, inclinándose hacia él con una sonrisita—. ¿Acaso quieres que te done mi energía en un pacto sagrado de sangre y estrellitas abismales para así sellar a este ente?

—No, no, nada de eso… —Kiro se rió levemente, aunque aún tenso—. Es por tu anillo. Dravenel lo reconoció. Me dijo que el Hailf… es un Shoku. Un artefacto antiguo. Uno de los suyos.

Shizuki bajó la mirada lentamente hacia el anillo que llevaba siempre en su dedo. Lo giró un par de veces en silencio.

—Hailf… —susurró—. ¿Así que eso era?

—Si tú me dices dónde lo encontraste… podríamos tener una pista para encontrar al espíritu que lo protegía. Uno de los compañeros de Dravenel.

—Hmm… no lo recuerdo muy bien exactamente —dijo ella, alzando la mirada de nuevo—. Yo me di cuenta de que era importante, hace muy poco, gracias a un libro. La maestra Lyra lo tiene. Está muy viejo y raro, la mayoría del texto estaba en un idioma súper antiguo y feísimo —añadió arrugando la nariz—, pero me acuerdo que vi cuatro artefactos ilustrados. Eran como… muñequeras, anillos o amuletos, cosas así.

—¿Y como supiste que era tu anillo?

—El mío estaba asociado a un concepto… No entendía mucho, pero por lo poco que logré traducir, cada artefacto se asociaba a un concepto. Supongo que Dravenel sería como… la Muerte. Súper oscuro todo era, ¿no?

Shizuki trató de decirlo con tono humorístico, pero su voz perdió fuerza al final. Miró su anillo con intensidad, sus cejas fruncidas.

—Así que el que protegía el tuyo —añadió Kiro, con un tono más bajo—… es la Peste.

En ese instante, algo cambió. Los ojos de Shizuki se agrandaron y su cuerpo se tensó. Una lágrima silenciosa rodó por su mejilla izquierda sin que pareciera darse cuenta.

—¿Shizuki? —preguntó Kiro, notando el súbito cambio en su expresión.

Ella no respondió de inmediato. Simplemente se llevó una mano al rostro, limpiándose la lágrima como si no quisiera admitir que estaba allí. Luego se levantó con rapidez, dándole la espalda.

—No sé qué fue eso… lo siento —murmuró, sacudiendo un poco la cabeza—. No estoy triste, tranquilo… pero al escuchar esa palabra me vino un sentimiento raro, como si me hubieran quitado algo hace mucho, algo que ni siquiera sabía que extrañaba.

Kiro se quedó en silencio. Él también conocía esa sensación: la de llevar dentro un vacío que no sabías que existía.

—Entonces… —dijo Shizuki, volviéndose a él con una sonrisa forzada—Si Dravenel y este otro espíritu son amigos, puede que estén conectados… eso explicaría por qué este anillo me eligió a mí. Siempre sentí que tenía algo especial, además de mi evidente talento demoníaco de princesa abismal.

—Claro que sí —respondió Kiro, medio riendo—. Espero puedas recordar alguna pista pronto.

—¡Lo sé! —dijo con entusiasmo recuperado—. En fin, si ese libro tiene algo más, podríamos investigarlo. Lo vi una vez cuando Lyra me mandó a buscarlo a su oficina…

—¿Podrías pedirselo?

—Sí, ¡Lo haré ahora mismo! Me disfrazaré de bibliotecaria misteriosa y le pediré acceso con mi cara más seria. Ya sabes, esa que pongo cuando hago mis presentaciones de “Soy la elegida del abismo y los demonios”. Nadie puede resistirse a esa mirada.

—Gracias, Shizuki.

—No tienes que agradecerme nada —dijo ella, con tono más suave y verdadero esta vez—. Te prometo que descubriremos la verdad de estos espíritus de oscuridad.

—Buena suerte compañera.

Shizuki salió de la habitación con paso decidido, pero apenas cruzó la puerta, su frente chocó suavemente contra algo. Un leve quejido escapó de ella mientras se tambaleaba un paso atrás, frotándose la cabeza.

—¡Auch! ¡¿Quién me cerró la puerta?! —dijo, aún con los ojos cerrados por el impacto.

Cuando los abrió, lo primero que vio fue un par de ojos grisáceos y una expresión tranquila. Era Kaede Minatsuki, de pie justo frente a la puerta, tan serena como siempre.

—¿Kaede… Minatsuki? —Shizuki parpadeó, retrocediendo instintivamente unos pasos—. ¿Qué haces aquí…? ¡No me digas que estás intentando eliminar a Stella durante nuestras horas de descanso! ¡No te dejaré, noble enemiga de las sombras! —exclamó mientras se cubría medio rostro con una mano en pose dramática—. ¡Como la elegida del abismo, detendré cualquier intento de sabotaje a mis camaradas!

Kaede alzó una ceja, visiblemente confundida.

—¿Eh? ¿Qué pasó…? —preguntó con genuina curiosidad.

En ese momento, Kiro apareció por detrás de Shizuki, algo preocupado.

—Kaede… ¿Qué haces aquí a estas horas? Ya casi es de noche.

Kaede se giró hacia él con una leve sonrisa.

—Vine a hablarte sobre nuestro próximo movimiento. Y también porque, bueno, tengo la tarea de estar contigo todo el tiempo —dijo de forma casual, como si no fuera algo extraño.

—¿Cuidarlo? —repitió Shizuki, mirándola con extrañeza—. ¿Por qué debes cuidar a Kiro? ¡Él ya tiene la bendición de la oscuridad y la luz, además de tenerme a mí, su fiel sombra guardiana!

Kaede mantuvo su sonrisa, pero respondió con voz firme:

—Porque así lo dijo el director… justo cuando estaba a punto de ser ejecutado por el poder oscuro que tiene.

Shizuki se quedó completamente paralizada por unos segundos. Luego, lentamente, se llevó las manos a la cara.

—¿¡Ejecutarlo!? —exclamó con dramatismo, como si reviviera una tragedia—. ¡Eso no lo vi venir! ¡Kiro, por qué no me contaste que ibas a ser víctima de una injusticia ancestral!

—¡No fue tan grave como suena! —intentó explicar Kiro, levantando las manos con una sonrisa nerviosa—. Bueno… más o menos… pero al final no pasó. Kaede estuvo de mi lado todo el tiempo. Me ayudó a evitarlo, y ahora me acompaña para que todo esté bajo control.

Shizuki bajó lentamente las manos, mirando a Kaede con una mezcla de confusión y respeto.

—Eso es… muy noble de tu parte, Minatsuki. Aunque no sepas lo que significa proteger la oscuridad desde las sombras, reconozco que eres una aliada confiable —declaró con un leve asentimiento solemne.

Kiro intentó no reírse por lo seria que sonaba.

—Ahora iré a buscar a la maestra Lyra —explicó Shizuki—. Quiero pedirle ese libro del que te hablé, el que tiene información sobre los artefactos como el Hailf.

—Ah —respondió Kaede, alzando una mano como si recordara algo importante—. Justo me la crucé en la entrada. Me dio permiso para entrar aquí. Dijo que se iba con varios de sus estudiantes por un encargo urgente.

Shizuki se congeló.

—¿¡Qué!? ¡¿Ya se fue?! ¡¿Y yo aquí perdiendo el tiempo?! —giró sobre sus talones en un solo movimiento, con los brazos extendidos—. ¡Tengo que alcanzarla antes de que se esconda entre las sombras eternas del deber!

Y sin más, salió corriendo por el pasillo con velocidad sorprendente, agitando las mangas como si fueran alas. Su voz se perdió entre los ecos del edificio:

—¡Esperame libro antiguo de las sombras, voy en camino!

Kiro la observó desaparecer, con una expresión mezcla de exasperación y ternura.

—Y ahí… se fue Shizuki—comentó en voz baja.

Kaede se giró hacia él nuevamente, retomando el tono tranquilo de siempre.

—Entonces, ¿lograste averiguar la ubicación de sus compañeros?

—No —respondió Kiro, frotándose el cuello—. Shizuki no recuerda de dónde obtuvo su anillo, probablemente lo tiene desde hace mucho.

Kaede frunció ligeramente el ceño, pensativa.

—hmm… Si es así, entonces tal vez su hermana sepa algo.

—¿Rei?

—Sí. Si Shizuki recibió el anillo hace mucho, lo más probable es que fuera cuando aún vivían juntas. Rei Velmoria es alguien muy responsable… seguro recuerda cómo o cuándo lo recibió.

—Tienes razón —dijo Kiro, asintiendo con agradecimiento—. Buena idea, Kaede. Deberíamos preguntarle directamente.

—Perfecto —respondió ella, acomodándose ligeramente la espada a la cintura—. Iré contigo. Al fin y al cabo, tengo que mantenerte en vigilancia constante, ¿recuerdas?

—Cierto, cierto —sonrió Kiro—. Pero es un poco gracioso si lo piensas. La amenaza más vigilada de la academia… ahora mismo soy yo.

Kaede se quedó pensativa un momento, luego dijo con toda calma:

—No creo que seas una amenaza, Kiro.

—Gracias…

—Solo eres un chico que quiere proteger a sus amigos —agregó, comenzando a caminar junto a él—. Aunque con un espíritu de magnitud legendaria viviendo en tu ojo, claro.

—Detalles —rió Kiro mientras avanzaban juntos por el pasillo hacia donde se suponía estaría Rei a estas horas.

Y así, mientras Shizuki se lanzaba en una misión espontánea para recuperar un libro misterioso y Kaede caminaba firme junto a Kiro, la búsqueda por descubrir los secretos de los Shoku y el verdadero origen de Dravenel seguía adelante.

Con cada pista, cada recuerdo y cada palabra dicha o no dicha, acercándolos un poco más al corazón oculto del abismo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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