Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 18
- Inicio
- Todas las novelas
- Hikari no Unmei: El Destino de Luz
- Capítulo 18 - 18 Capítulo 18 Misión Inesperada
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
18: Capítulo 18: Misión Inesperada 18: Capítulo 18: Misión Inesperada La luna comenzaba a asomarse en el cielo cuando Kiro y Ryu regresaron juntos a casa después de un largo entrenamiento.
El viento nocturno era fresco, y la ciudad de Alfhaim comenzaba a iluminarse con las luces de las calles y los faroles de las casas.
—Creo que hoy entrenamos bastante bien.
—Kiro estiró los brazos con satisfacción, sintiendo el dolor en sus músculos—.
Poco a poco estoy recuperando mi ritmo.
—No está mal.
—Ryu asintió—.
Aunque sigues cometiendo los mismos errores.
—¡Hey!
Dame algo de crédito, ¿sí?
—Kiro hizo un puchero, pero luego sonrió—.
De todos modos, me estoy acercando a ti.
Ryu soltó una pequeña risa.
—Está bien Kiro.
Al llegar a la casa de Kiro, Ryu decidió quedarse un rato más.
Ya se había vuelto parte de su día a día, como si fuera parte de la familia.
Durante la cena, Airi y Ryu comenzaron a hablar sobre libros.
—Leí un libro muy interesante sobre los mitos de los exorcistas antiguos.
—dijo Airi emocionada—.
Contaba cómo algunos podían sellar a los Nox en objetos sagrados.
—Eso suena fascinante.
—Ryu asintió—.
Justo ayer terminé una novela sobre un héroe que usaba una espada hecha con su propia energía.
—¿Oh?
¡Eso suena genial!
¿Era de tipo elemental o espiritual?
—Elemental.
Usaba su energía en llamas.
Kiro, que los había estado escuchando, intentó meterse en la conversación.
—Ah, sí… claro… eso es… interesante… Airi y Ryu lo miraron, esperando que siguiera hablando.
—Uhm… —Kiro sudó un poco—.
Espadas… llamas… ya veo… El silencio se hizo incómodo.
—Tú no tienes idea de lo que estamos hablando, ¿verdad?
—preguntó Ryu con una sonrisa burlona.
—¡Claro que sí!
Es solo que… no quiero arruinar la conversación.
Airi rió suavemente y le dio una palmadita en el brazo.
—Está bien, Kiro.
No tienes que fingir interés.
—¡No estoy fingiendo!
—protestó Kiro—.
Solo… prefiero las peleas reales a leer sobre ellas, aunque eso de los exorcistas no está tan mal.
Ryu y Airi intercambiaron miradas divertidas.
Después de la cena, Ryu se levantó para irse.
—Ya es tarde, mejor me voy.
—¿Seguro que no quieres quedarte un poco más?
—preguntó Airi.
—Nah, mi familia me matará si llego tarde.
—Ryu tomó su mochila y se dirigió a la puerta—.
Nos vemos mañana.
Kiro le dio un golpe amistoso en el brazo.
—Descansa, nos vemos mañana para entrenar.
Airi le sonrió con dulzura.
—Cuídate, Ryu.
Ryu asintió y salió.
—Cada vez se queda más tiempo aquí.
—comentó Airi.
—Sí… supongo que es parte de nosotros ahora.
—Kiro sonrió.
Al día siguiente, la escuela transcurrió con normalidad.
Pero cuando salieron de clases, Ryu le dio una noticia a Kiro.
—Hunk no podrá entrenar con nosotros hoy tampoco.
Kiro frunció el ceño.
—¿Le pasó algo?
—No lo creo, pero no ha estado disponible últimamente.
—Hmm… —Kiro se cruzó de brazos, preocupado—.
Bueno, entonces nosotros entrenaremos en el bosque otra vez.
Ryu lo miró con una ceja levantada.
—¿Estás seguro?
—Por supuesto.
¿O acaso tienes miedo?
Ryu suspiró.
—Siempre usas la misma táctica… Después de un largo entrenamiento en el bosque, ambos regresaron a la ciudad cuando el sol comenzó a ocultarse.
Las luces de las calles se encendían, dándole a Alfhaim un ambiente cálido y acogedor.
Cuando llegaron a casa de Kiro, algo inesperado los sorprendió.
En la puerta había un gran letrero que decía: “¡Felicidades por tu recuperación, Kiro!” Y junto a él, estaban Hunk y Airi.
—¡Bienvenido de vuelta, Kiro!
—Airi lanzó confeti al aire con una gran sonrisa.
Los ojos de Kiro se abrieron con sorpresa, y luego, una enorme sonrisa apareció en su rostro.
—¿En serio hicieron esto por mí?
—¡Claro!
—Airi asintió—.
¡Tenía que darte la bienvenida oficial!
Hunk cruzó los brazos y sonrió.
—Te lo mereces, chico.
Cuatro meses de recuperación no es poca cosa.
Es casi un récord.
—Hunk… —Kiro sintió un calor en su pecho, emocionado.
Miró a todos y sonrió—.
¡Gracias, de verdad!
Airi abrazó a su hermano, y Hunk le dio un fuerte golpe en la espalda.
—Tranquilo, no te emociones tanto.
—Oye, oye, aún estoy en recuperación… —bromeó Kiro, frotándose la espalda.
El ambiente era cálido y familiar.
Pero entonces, Kiro percibió un aroma irresistible en el aire.
—Espera… ¿es lo que creo que es…?
Airi rió.
—¡Sí!
Hice junto a Hunk pollo asado, ¡tu comida favorita!
Los ojos de Kiro brillaron.
—¡Este es el mejor día de mi vida!
Los cuatro se sentaron a la mesa, disfrutando de la cena con risas y conversaciones animadas.
Kiro devoraba su plato con una sonrisa de oreja a oreja.
—¡Esto está increíble!
—Me alegra que te guste.
—Airi sonrió.
Ryu, como siempre, comía con más calma, pero también disfrutaba el momento.
Hunk tomó un trago de su cerveza y miró a Kiro con orgullo.
—Me alegra verte recuperado, chico.
De verdad.
Kiro asintió con la boca llena de comida, y Airi rió.
Después de la cena, Ryu tuvo que marcharse.
—Gracias por la comida.
Nos vemos mañana.
—¡Cuídate!
—Airi le despidió con la mano.
Cuando quedaron solos, Hunk se recostó en el sofá y suspiró.
—Uf… estoy exhausto.
—¿Por qué no estuviste estos días?
—preguntó Kiro, curioso.
Airi también se acercó.
—Sí, cuéntanos.
Hunk sonrió y tomó otro sorbo de su bebida.
—Bueno, tenía algunos asuntos de exorcistas que atender… —¿Qué clase de asuntos?
—preguntó Kiro con emoción.
—Tuve que encargarme de un Nox especial en un bosque cercano.
Nos organizamos para atacar una colmena.
Si no los hubiera detenido, habría sido un desastre.
Airi abrió los ojos con asombro.
—¡¿Y lo derrotaste tú solo?!
—Claro.
—Hunk sonrió con confianza—.
Ningún Nox podría matarme.
Kiro escuchó atentamente, imaginando el combate.
—¡Eso es increíble!
Cuéntanos más detalles.
Hunk se rió y comenzó a relatar la historia.
Kiro y Airi lo escucharon con fascinación, imaginando cada golpe y cada movimiento.
Mientras la noche avanzaba, se sentían como una familia unida, compartiendo historias y risas.
Kiro miró a su alrededor, sintiéndose más feliz que nunca.
Había vuelto, y su vida estaba exactamente donde debía estar.
La noche se había asentado en Alfhaim, pero en la casa de Kiro aún había energía.
Hunk había terminado de contar su historia, y tanto Kiro como Airi lo habían escuchado con fascinación.
—Y así fue como terminó todo.
—Hunk se estiró con una sonrisa satisfecha, tomando un sorbo de su bebida—.
Ni un solo herido, colmena destruida, caso cerrado.
Airi aplaudió suavemente.
—¡Eso fue increíble, Hunk!
—¿Increíble?
¡Fue una locura!
—Kiro se inclinó hacia adelante con emoción—.
¡Yo quiero hacer algo así!
Hunk rió con diversión.
—Tal vez en unos años, chico.
Kiro cruzó los brazos con un puchero.
—Vamos, no soy tan débil.
—Claro, claro.
—Hunk le revolvió el cabello.
Entonces, como si recordara algo, Hunk cambió su tono de voz.
—Por cierto, dentro de poco tendré que irme de la ciudad.
Me asignaron otra misión fuera de Alfhaim.
Kiro se quedó en silencio por un segundo… hasta que de golpe saltó de su asiento.
—¡Llévame contigo!
Hunk parpadeó, sorprendido.
—¿Qué?
—¡Vamos, por favor!
—Kiro se le acercó, juntando las manos como si estuviera suplicando—.
¡Nunca salgo de la ciudad!
Esto sería increíble, además, podría aprender mucho viéndote en acción.
Airi, que hasta ese momento había estado callada, se emocionó con la idea.
—¡Sí!
¡Hunk, por favor, déjanos ir!
Hunk los miró a ambos y suspiró.
—No sé… Debo estar allí en poco tiempo y no es un viaje turístico.
Kiro se cruzó de brazos con una sonrisa confiada.
—Pronto tendremos vacaciones de verano, así que podríamos aprovecharlas.
—¡Sí, sí!
¡Sería como un viaje de entrenamiento!
—Airi añadió emocionada — Piensa en cómo mejoraría Kiro así.
Hunk se rascó la barba, pensativo.
—Mmm… lo pensaré.
Pero no se hagan muchas ilusiones.
—¡Eso significa que hay una posibilidad!
—Kiro sonrió con entusiasmo.
Airi también sonrió con ilusión, mientras Hunk solo negaba con la cabeza con una leve sonrisa.
Los días pasaron con normalidad.
Kiro volvió a su rutina escolar y de entrenamiento.
Hasta que un día, en la escuela, un compañero de clase se le acercó con una expresión preocupada.
—Kiro, necesito tu ayuda.
Kiro se giró, cruzándose de brazos con confianza.
—¿Qué pasa?
El chico miró a su alrededor antes de hablar en voz baja.
—En mi casa han estado ocurriendo cosas extrañas últimamente… cosas que no tienen explicación… necesito tu ayuda.
—¿Cosas extrañas?
El chico asintió.
—Ruidos por la noche, herramientas que desaparecen y aparecen en lugares extraños… luces que parpadean sin razón.
Pero lo peor es que esto está afectando a mi padre.
Él es herrero y no ha podido concentrarse en su trabajo.
Kiro sonrió ampliamente y le dio una palmada en el hombro.
—Tranquilo, acudiste con el mejor para estos casos.
El chico suspiró aliviado.
—Gracias, Kiro.
No sabía a quién más pedirle ayuda.
Kiro ya se había ganado cierta reputación en su escuela y vecindario.
Muchos lo llamaban cuando decían que había espíritus malignos o cosas paranormales… aunque la mayoría de las veces no era nada serio.
Solo supersticiones, ruidos normales de la casa o cosas fáciles de solucionar.
Pero la gente confiaba en él porque era un usuario de energía y le contaba a todos su sueño de ser exorcista.
Cuando terminó la jornada escolar, Kiro se acercó a Ryu.
—Oye, hoy no podré entrenar.
Ryu levantó una ceja.
—¿Por qué?
—Tengo que ayudar a un compañero con un pequeño problema.
Algo de espíritus malignos en su casa.
Los ojos de Ryu se abrieron con sorpresa.
—¿Espíritus malignos?
—Sí, aunque seguro no es nada.
Ryu frunció el ceño, preocupado.
—Ten cuidado.
No querrás terminar maldito o algo peor.
Kiro rió con confianza.
—Nah, eso no va a pasar.
Pero entonces, una idea cruzó su mente.
—Oye, espera… esto es perfecto.
—Kiro chasqueó los dedos con una sonrisa astuta—.
Es una oportunidad para que uses tu energía y pongas en práctica lo que has aprendido de manera controlada.
Ryu retrocedió ligeramente.
—¿Eh?
No, no, no.
Prefiero no llamar demasiado la atención.
Kiro lo miró con una expresión traviesa.
—Entonces usa una máscara.
Ryu parpadeó.
—¿Qué?
—Sí, sí.
Si te preocupa que te reconozcan, usa una máscara.
¡Serás mi misterioso ayudante exorcista!
Ryu suspiró.
—Esto es una locura… —¡Por eso será divertido!
Ryu puso los ojos en blanco, pero finalmente asintió.
—Está bien… Kiro levantó un puño en señal de victoria.
—¡Nos vemos en mi casa en unos minutos!
Ryu se marchó con resignación.
Kiro, por su parte, fue a buscar al chico que había pedido su ayuda.
—Oye, antes de ir a tu casa, tengo que buscar algo en la mía.
—Está bien.
—El chico le entregó un papel con la dirección de su casa—.
Gracias de nuevo, Kiro.
—No hay problema.
Voy a resolver esto en un abrir y cerrar de ojos.
El chico asintió, aún con preocupación.
Kiro se guardó la dirección en el bolsillo y se dirigió a su casa con una gran sonrisa.
Había llegado el momento de otra aventura.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com