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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 Capítulo 19 El Misterio del Espíritu de la Herrería 13
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19: Capítulo 19: El Misterio del Espíritu de la Herrería 1/3 19: Capítulo 19: El Misterio del Espíritu de la Herrería 1/3 Kiro llegó a su casa a toda prisa, subió las escaleras de dos en dos y tiró su mochila en la cama antes de comenzar a buscar en su armario.

—Tiene que estar por aquí… —murmuró, apartando ropa y objetos sin cuidado.

Después de unos minutos, finalmente encontró lo que buscaba: una media máscara negra que cubría la boca y parte de la nariz.

La sacudió un poco para limpiarla y sonrió satisfecho.

—¡Perfecto!

Esto servirá.

Bajó rápidamente las escaleras y justo cuando estaba saliendo por la puerta, se topó de frente con Ryu.

—¡Oh!

Justo a tiempo.

—Kiro sonrió mientras le mostraba la máscara—.

Aquí tienes.

Ryu tomó la máscara con cierta cautela y la observó por unos segundos.

—¿De dónde sacaste esto?

Kiro se encogió de hombros.

—No lo sé, la tenía guardada.

Pero lo importante es que con esto nadie te reconocerá.

Ryu suspiró antes de colocársela.

La tela era suave, pero tenía un olor algo extraño… —Huele raro.

—¿Sí?

No sé, tal vez porque la guardé hace mucho.

—Kiro rió—.

Pero no importa, ¡te queda genial!

Ahora sí, eres mi misterioso ayudante.

Ryu lo miró con incredulidad.

—Esto sigue siendo una locura… Kiro le dio una palmada en la espalda.

—Y por eso será divertido.

¡Vamos, tenemos una misión que cumplir!

Ambos partieron hacia la casa de su compañero de clase.

El camino no fue muy largo, y cuando llegaron, se encontraron con una casa bastante grande.

Había un extenso patio delantero con un camino de piedra que llevaba hasta la entrada principal.

En la esquina, un taller de herrería se veía imponente, con su techo alto y grandes ventanales, aunque la luz en su interior estaba apagada.

Kiro se acercó al timbre y lo tocó.

Ding dong.

Después de unos momentos, la puerta se abrió y el chico los recibió con una sonrisa aliviada.

—¡Kiro!

Gracias por venir.

—¡Por supuesto!

—Kiro le dio un leve golpe en el hombro—.

Para eso estamos.

El chico miró a Ryu, que permanecía en silencio con la máscara puesta.

—¿Y quién es él?

Kiro puso una mano en el hombro de Ryu y sonrió.

—Oh, él es mi… ayudante.

Sí, eso.

Un experto en energía que me ayudará en este caso.

Ryu giró la cabeza hacia Kiro, claramente incómodo con la presentación.

—¿Experto?

Kiro le dio un codazo sutil para que siguiera el juego.

—Eh… sí.

—Ryu suspiró—.

Algo así.

El chico pareció conforme y los invitó a entrar.

Al cruzar la puerta, Kiro se llevó una gran sorpresa.

Sobre una mesa del salón, había un montón de galletas, leche y otros aperitivos.

Los ojos de Kiro brillaron.

—¡Esto es increíble!

—Pensé que podrías tener hambre, así que preparé algo.

—¡Muchísimas gracias!

Kiro no perdió tiempo y se dejó caer en un sillón antes de empezar a devorar las galletas con entusiasmo.

Ryu, en cambio, se mantuvo de pie con los brazos cruzados.

—¿Vinimos a comer o a investigar?

Kiro lo miró con la boca llena y le hizo un gesto para que se relajara.

—Se puede hacer las dos cosas.

Mientras Kiro disfrutaba de su festín, el chico comenzó a explicar la situación.

—Desde hace varios días, hemos notado cosas extrañas en la casa y sus alrededores.

Se siente como si hubiera… algo aquí.

Ryu lo miró con atención.

—¿Algo?

¿Como qué?

—Sombras moviéndose en los pasillos, herramientas que cambian de lugar solas, luces que parpadean… y lo peor es que en el taller de mi padre la temperatura es gélida, aunque sea verano.

Kiro dejó de comer por un momento y se cruzó de brazos, pensativo.

—Hmm… suena sospechoso.

—Sí… y lo peor es que esto ha afectado a mi papá.

No puede concentrarse en su trabajo y está inquieto todo el tiempo.

Si esto sigue así, no podrá seguir trabajando.

Ryu asintió lentamente.

—Eso no es normal.

Kiro terminó su última galleta y se levantó de golpe.

—¡No te preocupes más!

Vamos a resolver esto ahora mismo.

El chico sonrió con alivio.

—Gracias, Kiro.

Kiro le guiñó un ojo con confianza.

—Para eso estamos.

La primera parada en su investigación sería el taller del padre del chico.

Con el ambiente cada vez más misterioso, la verdadera aventura estaba a punto de comenzar.

Al llegar al taller, Kiro y Ryu notaron de inmediato el aire frío que impregnaba el lugar.

No era una simple brisa ni el clima de la noche; era una sensación densa, pesada, como si algo invisible los envolviera.

El sonido del martilleo resonaba en el interior.

El padre del chico estaba trabajando en la forja, su rostro cubierto de sudor y hollín.

Aunque su cuerpo se movía con precisión, se notaba agotado, como si cargara un peso invisible.

Cuando los vio, se detuvo un momento, apoyando su martillo en el yunque.

—¿Necesitan algo, muchachos?

—preguntó con voz amable, aunque con una clara fatiga en su tono.

Kiro, con su actitud confiada de siempre, dio un paso al frente.

—¡Sí, señor!

Vinimos a revisar el problema del espíritu maligno.

Soy compañero de su hijo y quiero ayudar.

El hombre soltó una leve risa y negó con la cabeza.

—Eso son puras supersticiones.

No hay ningún espíritu maligno aquí.

Kiro puso las manos en la cintura y sonrió.

—¡Exactamente!

Estoy seguro de que no es nada.

Pero por si acaso… terminaré con esto rápidamente.

Dicho esto, comenzó a acumular energía en su mano.

Una esfera de luz dorada creció lentamente, iluminando el taller con un resplandor suave.

El padre observó en silencio, sorprendido por la facilidad con la que el chico controlaba su energía.

Kiro esperó unos segundos y luego soltó la esfera en el suelo.

Esta se expandió como una ola de luz, extendiéndose por el taller en un brillo cálido.

El frío desapareció de inmediato.

Kiro sonrió con satisfacción.

—¡Listo!

Todo estará mejor ahora.

El hombre miró a su alrededor, asombrado.

—Eso fue… impresionante.

—Ah, no es nada.

—Kiro agitó la mano con orgullo—.

Quiero ser un exorcista, así que esto es lo mínimo que debo saber.

El padre asintió con una sonrisa cansada.

—Eres un buen chico.

Si en verdad quieres ser exorcista, no tengo dudas de que lo lograrás.

Kiro le guiñó un ojo.

—¡Por supuesto!

Tras esto, Kiro y Ryu se dirigieron de vuelta a la casa del chico.

Cuando llegaron a la casa, un escalofrío recorrió sus cuerpos.

El aire era gélido, mucho más que antes.

No era normal.

La sensación no era solo de frío físico, sino una presión invisible que se aferraba a ellos.

—Esto no está bien… —murmuró Ryu, sintiendo la piel erizarse.

Kiro se frotó los brazos.

—Tal vez el clima cambió… —Kiro… —Ryu bajó la voz—.

Nos están observando.

Kiro sintió un nudo en el estómago.

Antes de poder responder, las luces de la casa se apagaron de golpe.

¡PUM!

La oscuridad los engulló en un instante.

—¡WAAAH!

—Kiro soltó un pequeño grito de susto.

Un segundo después, la luz volvió.

Y cuando Kiro miró hacia un lado, estaba abrazado a Ryu… y Ryu también lo abrazaba a él.

Ambos se miraron con horror.

—… —… Se separaron de inmediato.

Kiro se aclaró la garganta y se cruzó de brazos.

—Eso… no pasó.

—Sí.

No pasó.

—Ryu miró hacia otro lado, visiblemente avergonzado.

Pero la tensión en el ambiente no desapareció.

—Esto no es normal.

—Ryu frunció el ceño—.

Kiro, dime la verdad… ¿qué hiciste en el taller?

Kiro se encogió de hombros.

—Lo de siempre.

Dejé que mi energía se expandiera para disipar cualquier perturbación.

Ryu suspiró con frustración.

—Si el problema fuera un simple cambio de energía o un fallo en algún aparato, eso lo habría solucionado.

Hizo una pausa.

—Pero… Kiro completó la frase con una expresión tensa.

—Si es un espíritu maligno… eso solo lo enfureció.

Un escalofrío recorrió sus espaldas.

Era como si alguien estuviera parado detrás de ellos… observando.

Justo en ese momento, el chico apareció en la entrada.

—¿Qué les pasa?

—preguntó, extrañado—.

¿Encontraron alguna pista?

Kiro tragó saliva y trató de sonreír con normalidad.

—Sí… vamos a tener que hacer un exorcismo.

Los ojos del chico se agrandaron.

—¿En serio?

Kiro asintió con firmeza.

—Sí.

Es lo mejor para asegurarnos de que todo vuelva a la normalidad.

El chico pareció dudar por un momento, pero luego respiró hondo y asintió.

—Está bien… entonces prepararé el lugar.

Hagámoslo esta noche.

Ryu giró la cabeza hacia Kiro, sorprendido.

—¿Esta noche?

—Cuanto antes lo resolvamos, mejor.

—Kiro se estiró—.

No queremos que esto empeore, ¿verdad?

El chico sonrió con alivio.

—¡Gracias, Kiro!

Los esperaré en la noche.

Kiro levantó un pulgar.

—¡Nos vemos entonces!

Cuando el chico entró a la casa, Ryu y Kiro se quedaron en silencio en el patio.

El viento soplaba suavemente, pero aún se sentía esa presión en el aire.

Ryu fue el primero en hablar.

—Kiro, ¿estás loco?

—¿Qué?

—¡No tienes idea de cómo exorcizar a un espíritu maligno!

Kiro sonrió despreocupado.

—Eh, detalles, detalles.

Ryu lo miró fijamente.

—Dime la verdad.

¿Tienes un plan?

Kiro le puso una mano en el hombro y le sonrió con seguridad.

—No pasará nada malo.

Ryu suspiró pesadamente y se frotó la cara.

—Esto va a salir mal… Kiro soltó una risa nerviosa.

—…Probablemente.

Los dos se quedaron en silencio por un momento, mirando la casa con la sensación de que algo los observaba desde las sombras.

La noche aún no había comenzado… pero el verdadero horror estaba por llegar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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