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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 20

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  4. Capítulo 20 - 20 Capítulo 20 El Misterio del Espíritu en la Herrería 23
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20: Capítulo 20: El Misterio del Espíritu en la Herrería 2/3 20: Capítulo 20: El Misterio del Espíritu en la Herrería 2/3 El sol aún brillaba en el cielo, pero la noche se acercaba rápidamente.

Kiro y Ryu estaban en la casa de Kiro sin saber qué hacer.

Kiro estaba acostado en el sofá con los brazos detrás de la cabeza, mirando el techo con una expresión perdida.

—Bueno… tenemos unas horas hasta que caiga la noche.

¿Ahora qué?

Ryu, sentado en una silla con los brazos cruzados, suspiró.

—No sé… Tal vez pensar en un plan decente sería un buen comienzo.

A lo lejos, Airi los observaba en silencio.

Se notaba la preocupación en su rostro.

Ver a su hermano tan serio y sin la energía que lo caracterizaba no era algo común.

Después de unos segundos, rompió el silencio.

—Oigan… si van a exorcizar un espíritu maligno… ¿no sería mejor preguntarle a un experto?

Kiro parpadeó y se incorporó de golpe.

—¡Oh, cierto!

—¿Cierto qué?

—preguntó Ryu con confusión.

Kiro se quedó pensativo un momento, hasta que su expresión cambió por completo.

—¡Hunk!

Sin perder tiempo, activó su brazalete de comunicación y marcó a su mentor.

Bip, bip, bip… Después de unos segundos, la voz ronca y tranquila de Hunk resonó en el dispositivo.

—Kiro… ¿qué pasó ahora?

Kiro sonrió nerviosamente.

—Eh, nada grave… solo necesito saber cómo se exorciza un espíritu maligno.

Hubo un silencio sospechoso al otro lado del brazalete.

—…¿Por qué necesitas esa información?

—preguntó Hunk con evidente desconfianza.

Kiro sudó un poco y soltó la primera excusa que le vino a la mente.

—¡Es para un juego!

¡Sí, un juego!

Si no me dices cómo hacerlo rápido, voy a perder.

Ryu se cubrió la cara con una mano.

—De verdad, Kiro… Hunk suspiró.

—¿En qué clase de juego necesitas exorcizar un espíritu maligno?

—Un juego de preguntas… es nuevo… Necesito ganar esta vez y contacte a mi comodín —dijo Kiro, tratando de sonar convincente.

Hunk soltó una leve risa.

—Está bien, está bien… escucha atentamente.

Kiro sonrió aliviado.

—¡Genial!

Entonces dime, ¿cómo se hace?

Hunk hizo una breve pausa antes de responder.

—Exorcizar un espíritu maligno es bastante simple en teoría.

Necesitas que alguien cree un espacio con su energía y luego ejecutar la técnica de sello “Retención del Espacio”.

Kiro y Ryu intercambiaron miradas.

—¿Retención del Espacio?

—preguntó Ryu.

—Sí.

Con esta técnica, se forma un círculo de energía que atrae al espíritu maligno y lo inmoviliza dentro de él.

Una vez atrapado, lo único que queda es eliminarlo con energía pura.

Kiro sonrió con satisfacción.

—¡Ja!

¡Fácil!

—Si no sabes hacerlo, fácil no es.

—comentó Hunk, con tono burlón.

Kiro se rió.

—Bueno, gracias Hunk, ahora voy a ganar mil monedas en tu honor.

—¿Qué?

—¡Adiós!

—dijo Kiro apresuradamente, cortando la comunicación antes de que Hunk pudiera hacer más preguntas.

Ryu lo miró con incredulidad.

—¿Mil monedas?

—Tenía que seguir el juego.

—Kiro se encogió de hombros—.

Pero bueno, ya sabemos qué hacer.

Ryu apoyó los codos en la mesa y lo miró con seriedad.

—No tan rápido… no sabemos cómo hacer la técnica “Retención del Espacio”.

Kiro parpadeó.

—¿Qué?

Pensé que tú la conocías.

—Nunca la había escuchado.

Kiro se llevó una mano a la cabeza y suspiró.

—Genial… —Solo conozco una técnica de sello… y es la que me enseñó mi hermana.

—Ryu frunció el ceño—.

Pero no sé si sea lo mismo.

Kiro le dio una fuerte palmada en la espalda.

—¡Seguro es lo mismo!

Ryu lo miró con expresión de duda.

—No… no creo que funcione así.

En ese momento, Airi intervino.

—Yo… he leído sobre esa técnica.

Kiro y Ryu se giraron hacia ella con sorpresa.

—¿Qué?

Airi asintió.

—Sí, lo leí hace poco en un libro.

Kiro se acercó rápidamente.

—¡Airi, eres un genio!

¿Qué libro era?

Airi parpadeó, sorprendida por la emoción de su hermano.

—Se llamaba “Las Artes del Clan Kitsune”.

Ryu se cruzó de brazos, pensativo.

—He oído hablar de ese libro… No hay muchos ejemplares en Alfhaim.

Kiro la miró con entusiasmo.

—¿Dónde lo viste?

—En la biblioteca.

Todavía debería estar ahí.

Kiro levantó un puño al aire.

—¡Bien!

¡Vamos por ese libro!

Ryu suspiró.

—Supongo que te acompañare.

Kiro le sonrió a Airi.

—¡Gracias, Airi!

Nos salvaste el pellejo.

Airi sonrió tímidamente.

—Solo tengan cuidado… Kiro le revolvió el cabello con cariño antes de dirigirse a la puerta.

—¡Vamos, Ryu!

Tenemos una técnica que aprender.

Los dos salieron rápidamente rumbo a la biblioteca, listos para encontrar la clave que los ayudaría en el exorcismo.

La noche se acercaba, y con ella, el encuentro con el espíritu que los esperaba.

La noche había caído por completo.

Kiro y Ryu se encontraban frente a la casa del chico, agotados después de haber buscado el libro en la biblioteca durante horas.

La brisa nocturna soplaba suavemente, pero la sensación en el aire era distinta.

Algo pesaba sobre ellos, como si la casa misma los observara.

Kiro tragó saliva antes de tocar el timbre.

Ding dong.

A los pocos segundos, la puerta se abrió, y el chico los recibió con una sonrisa amable.

—¡Kiro y su ayudante!

Qué bueno que llegaron.

—¡Por supuesto!

—Kiro sonrió, intentando ocultar su nerviosismo—.

No íbamos a faltar.

—Vengan, el lugar está listo.

Los hizo pasar al salón, donde había preparado una mesa con varios objetos sobre ella: sales de distintos tipos, polvos especiales y algunas hierbas.

—Por si necesitan algo.

—dijo el chico, señalando los materiales—.

Vi que en algunos libros mencionaban estos ingredientes en rituales de exorcismo.

Kiro miró los objetos por un momento y luego agitó la mano despreocupadamente.

—¡No hay necesidad!

Nosotros solos seremos suficiente.

Ryu lo miró de reojo.

—¿Nosotros?

—susurró, incrédulo.

El chico asintió, sin cuestionar nada.

—Eso lo hará más fácil.

Ya que están listos, el lugar donde hay más actividad paranormal es la habitación de mantenimiento en el tercer piso, ahí es donde prepare todo.

Un escalofrío recorrió la espalda de Kiro.

—Oh… genial… —sonrió nerviosamente—.

Bueno, sin problema, ¡vamos ahora mismo!

El chico los llevó hasta el inicio de la escalera y les explicó el camino.

—Suban estas escaleras, giren por el pasillo a la derecha y tomen las otras escaleras.

Eso los llevará directo al tercer piso.

—Entendido.

—Ryu asintió.

—Dejé velas marcando el camino para que no se pierdan.

—continuó el chico—.

Y… buena suerte.

Kiro tragó saliva y le dio un pulgar arriba.

—¡Gracias!

No te preocupes, lo manejaremos como profesionales.

El chico sonrió antes de despedirse, dejando a Kiro y Ryu solos en la escalera.

Ryu se cruzó de brazos y miró a Kiro con expresión de sospecha.

—¿Estás seguro con lo de profesionales?

Kiro rió nerviosamente.

—Sonó convincente, ¿verdad?

—No.

Ryu notó que las piernas de Kiro temblaban levemente.

—Oye… pudimos habernos preparado un poco más antes,¿por qué aceptaste hacerlo tan rápido?

Kiro desvió la mirada.

—Bueno… es que estaba nervioso y hablé antes de pensar.

Ryu suspiró y miró hacia las escaleras.

—Genial… Ahora los dos estaban Subiendo entre Sombras Poco a poco, comenzaron a subir las escaleras.

Cada paso que daban rechinaba levemente, haciendo que el ambiente se sintiera aún más pesado.

Cuando llegaron al segundo piso, todo estaba en completa oscuridad.

—Bueno… esto no ayuda.

—dijo Kiro en voz baja.

Fue entonces cuando vieron las velas que mencionó el chico.

Estaban alineadas en el suelo, iluminando débilmente el camino hacia la siguiente escalera.

—Bien, sigamos.

—dijo Ryu.

Pero antes de que pudieran avanzar… Una corriente de viento gélido recorrió el pasillo.

¡PFFFF!

Las velas se apagaron de golpe.

La oscuridad los cubrió por completo.

Kiro y Ryu se quedaron inmóviles.

—Dime que eso fue solo una corriente de aire… —murmuró Kiro.

—No lo sé, pero no quiero averiguarlo.

Sin pensarlo mucho, Kiro juntó energía en su mano y creó una pequeña luz dorada, iluminando el pasillo tenuemente.

Ryu miró la esfera de luz y luego a Kiro.

—Tal vez… esto fue una mala idea.

Kiro tragó saliva.

—Puede ser… pero nunca hay que rechazar a alguien en apuros.

Ryu notó que las piernas de Kiro aún temblaban.

—¿Seguro?

Porque pareces bastante asustado.

Kiro forzó una risa.

—¡Claro que no!

Vamos, tenemos que seguir.

Ambos comenzaron a caminar lentamente hacia las escaleras, a paso de tortuga.

El silencio era absoluto… hasta que de pronto, un suspiro sonó cerca de ellos.

Hhhhhhh… Ambos se congelaron en el acto.

—Dime que fuiste tú… —susurró Kiro.

—¿Cómo voy a ser yo?

—Ryu tenía el rostro completamente pálido.

Un segundo suspiro se escuchó… más cerca.

Y luego, una voz tenue pero clara.

—Vengan… Eso fue suficiente.

¡Los dos salieron corriendo escaleras arriba!

Kiro iba al frente con la luz en su mano, pero Ryu tenía miedo de que lo dejara atrás.

—¡Kiro, no corras tanto!

¡Yo no tengo luz!

—¡Corre más rápido, entonces!

Ambos subieron a toda velocidad, saltando escalones de dos en dos.

Cuando finalmente llegaron al tercer piso, se detuvieron un momento para respirar.

—H-Hey… lo logramos.

—jadeó Kiro.

—Sí… pero… —Ryu miró hacia abajo con expresión de horror.

Escucharon claramente el sonido de algo subiendo las escaleras detrás de ellos.

¡TAC!

¡TAC!

¡TAC!

Ambos se miraron, el terror en sus rostros era evidente.

—¡NO ME VOY A QUEDAR PARA VER QUÉ ES!

—gritó Kiro.

Los dos comenzaron a correr nuevamente.

Entraron a la primera habitación que encontraron y cerraron la puerta de golpe.

Se quedaron jadeando y temblando en el suelo, recuperando el aliento.

Pero entonces… miraron a su alrededor.

La habitación estaba llena de velas encendidas y papeles con runas y sellos esparcidos por el suelo.

Parecía un sitio de ritual.

Ryu tragó saliva.

—Si no mal recuerdo… dijeron que aquí era donde más actividad paranormal había.

Kiro se puso pálido.

—Oh… cierto.

Ambos quedaron completamente congelados por el miedo.

El silencio reinó por unos segundos… hasta que un sonido suave resonó en la habitación.

Un susurro… Una voz femenina… Muy cerca de ellos.

La luz de las velas parpadeó.

Algo estaba allí con ellos.

El aire en la habitación era denso, cargado con una presión invisible.

Kiro y Ryu apenas podían respirar con normalidad.

El parpadeo de las velas era lo único que rompía la oscuridad, proyectando sombras que parecían moverse por sí solas.

Kiro, temblando de nervios, decidió hacer lo único que se le ocurrió en ese momento.

Acumuló energía en su mano, creando una esfera dorada, y la dispersó en el aire.

La luz se expandió por toda la habitación, iluminando cada rincón y disipando el frío que los rodeaba.

La sensación de inquietud desapareció por completo.

—¡Uf!

—Kiro exhaló, relajando los hombros—.

¡Ahí está!

Problema resuelto.

Pero antes de que pudiera celebrar, Ryu le gritó con horror.

—¡¿PERO QUÉ HICISTE?!

Kiro se tensó al instante.

—¿Q-qué?

Ryu lo agarró por los hombros y lo sacudió.

—¡HICISTE LO MISMO QUE EN LA HERRERÍA!

¡ESO SOLO VA A ENFURECER AL ESPÍRITU!

Kiro parpadeó… y entonces lo recordó.

—…Oh.

Su cara perdió color.

—Oh, no.

Un fuerte crujido resonó en la habitación.

Ryu miró a su alrededor, alarmado.

—¡Lo ves!

¡Lo ves!

¡Ya lo enojaste!

—¡Tranquilo, tranquilo!

—Kiro respiró hondo y trató de calmarse—.

Si ya lo molesté, lo mejor es actuar rápido.

Ryu gruñó, pero asintió.

Sacó de su abrigo el libro “Artes del Clan Kitsune” y comenzó a hojearlo frenéticamente.

—¡Vamos, vamos!

¿Dónde está la técnica?

Kiro miraba nerviosamente a su alrededor, pero entonces vio algo que lo hizo congelarse.

Un humo espeso y oscuro comenzaba a filtrarse por debajo de la puerta.

—Ryu… —susurró, con la voz temblorosa.

—¿Qué?

—Ya está aquí.

Ryu levantó la vista del libro justo cuando el humo comenzó a expandirse por la habitación, moviéndose como si tuviera vida propia.

—¡Viene a acabar con nosotros!

—gritó Kiro.

Ryu no perdió más tiempo.

Dejó caer el libro al suelo, sacó su cuchillo con runas y lo clavó en la madera.

—¡Voy a activar el sello!

¡Cúbreme!

Con una mano sujetó firmemente el cuchillo y con la otra levantó dos dedos, cerrando los ojos con concentración.

—”Retención del Espacio”.

Un brillo azul emergió del cuchillo y se expandió en un círculo de energía que cubrió toda la habitación.

Las runas en el suelo brillaron intensamente.

Y entonces… se escuchó un grito desgarrador.

“¡DETÉNGANSE!” El grito sacudió toda la casa.

Kiro y Ryu sintieron un escalofrío recorrer su cuerpo.

Una presión invisible cayó sobre ellos, como si una mano gigante los aplastara.

—¡Ngh…!

—Kiro se sujetó el pecho, sintiendo que le costaba respirar.

—¡Es… muy fuerte…!

—Ryu apretó los dientes.

De repente, la puerta se abrió de golpe.

El padre del chico apareció en la entrada.

Pero… sus ojos estaban completamente en blanco.

—Oh, no.

—susurró Kiro.

Sin previo aviso, el hombre se lanzó contra Ryu y lo agarró del cuello con una fuerza inhumana.

—¡Ryu!

—gritó Kiro.

Intentó apartarlo, pero el padre tenía una fuerza que no parecía suya.

—¡Suéltame!

—Ryu intentaba zafarse, pero el agarre era como hierro.

Justo entonces, el chico entró corriendo.

—¡Papá!

Sin dudarlo, se aferró al brazo de su padre, intentando detenerlo.

—¡Papá, por favor!

¡Detente!

El hombre tembló por un momento… y su fuerza disminuyó levemente.

En ese instante, Kiro sintió una presencia más en la habitación.

Actuando por instinto, creó una esfera de energía y la lanzó.

¡BOOM!

Una pequeña explosión sacudió la habitación, llenándola de polvo y humo.

—¡¿Qué hiciste ahora?!

—toseó Ryu.

Cuando el polvo se disipó, tanto el padre como el hijo estaban en el suelo, desmayados.

Ryu miró la escena, sorprendido.

—¿Qué… qué les pasó?

Kiro miró sus manos, aún brillando con energía.

—No lo sé… Pero su instinto le decía que esto aún no había terminado.

Ryu, aún jadeando, miró más allá de Kiro y su expresión cambió a puro terror.

—¡Atrás de ti!

Kiro giró rápidamente.

Un cuchillo brilló en la penumbra.

Por puro reflejo, Kiro desvió el cuchillo con su brazo y sujetó la mano de la persona que lo sostenía.

Forcejeó por unos segundos hasta que la oscuridad que cubría a la persona comenzó a disiparse.

Y entonces, pudo ver su rostro.

Era una mujer.

Sus ojos estaban nublados, como si estuviera perdida en un sueño del que no podía despertar.

—¿Quién… eres?

—susurró Kiro.

La mujer no respondió.

Ryu levantó su mano y acumuló energía.

—¡Kiro, aléjate!

Kiro apretó los dientes y empujó a la mujer hacia un lado.

—¡Lo siento!

Ryu disparó una esfera de energía.

¡BOOM!

La mujer cayó al suelo.

La oscuridad que la rodeaba comenzó a disiparse lentamente.

Kiro respiró agitadamente, observando la escena con el corazón acelerado.

No se movía.

Ryu tragó saliva.

—¿Está… está bien?

Kiro dio un paso adelante, sin dejar de mirarla.

—No lo sé… Un profundo silencio llenó la habitación.

El fuego de las velas parpadeó tenuemente.

La tensión era insoportable.

Kiro y Ryu contuvieron el aliento.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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