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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 Capítulo 25 Contra lo Invisible
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25: Capítulo 25: Contra lo Invisible 25: Capítulo 25: Contra lo Invisible El sol del mediodía bañaba el prado con su luz dorada, mientras Kiro y Hika se preparaban para su entrenamiento.

Hika dio un paso al frente y se giró hacia Kiro con una expresión decidida.

—Bien, comenzaremos con mi parte.

Levantó su mano y dejó que un resplandor azul envolviera su palma.

Kiro observó con atención.

—Aún no entiendo cómo haces eso… Hika sonrió y señaló su pecho.

—Todo empieza aquí.

Kiro parpadeó.

—¿Dentro tuyo?

—¡Exacto!

—Hika asintió enérgicamente—.

Tienes que sentir tu espíritu ardiendo dentro de ti.

Kiro la miró confundido.

Hika intentó explicar con más emoción.

—Piensa en tu espíritu como… ¡una llama!

Está en tu interior, y tienes que hacer que brille como un fuego ardiente.

Kiro frunció el ceño, concentrándose.

—O sea… ¿como si estuviera en mi estómago?

Hika negó con la cabeza.

—¡No, no!

No en el estómago, en el pecho, desde arriba, dentro tuyo.

—Pero si lo saco del pecho, ¿cómo lo lanzo?

—Tienes que sentirlo expandirse, como si creciera y se convirtiera en algo externo.

—O sea… ¿cómo un estornudo?

Hika se detuvo y parpadeó.

—…No.

Kiro suspiró.

—Bueno, intentémoslo.

Cerró los ojos, intentando sentir algo en su pecho.

Pero no pasó nada.

Se quedó en esa posición varios minutos, intentando imaginar que tenía una llama en su interior… pero solo sintió hambre.

Abrió los ojos y miró a Hika.

—No pasa nada.

Hika infló las mejillas.

—¡Tienes que concentrarte más!

—¡Me estoy concentrando!

—¡Pues concéntrate mejor!

Kiro se cruzó de brazos.

—A ver, ahora me toca a mí enseñarte.

Hika sonrió y se preparó.

Kiro levantó un dedo.

—Para usar la energía, primero tienes que sentir lo que te rodea y conectarlo con tu cuerpo.

Hika inclinó la cabeza.

—¿Y cómo hago eso?

—Tienes que generar una chispa.

Hika parpadeó.

—¿Una chispa?

—Sí.

Como… cuando te frotas los pies en una alfombra y tocas algo metálico.

Hika hizo una mueca.

—Eso suena más a electricidad estática que a energía.

—¡Bueno, es más o menos lo mismo!

—No, no lo es.

Kiro se cruzó de brazos con frustración.

—Bueno, a mí me funcionó.

Hika suspiró.

—A ver… Cerró los ojos y trató de sentir lo que la rodeaba.

Pero… No pasó nada.

Después de un rato, se miraron el uno al otro y suspiraron al mismo tiempo.

—No estamos logrando nada.

—dijeron al unísono.

Se quedaron en silencio por unos segundos… y luego se rieron.

Hika se limpió una lágrima de la risa.

—Creo que ninguno de los dos sabe explicar bien sus técnicas.

Kiro asintió.

—Sí… esto es más difícil de lo que pensé.

Hika se cruzó de brazos con una sonrisa.

—Mañana continuamos.

Quizás encontremos una mejor forma de mejorar.

Kiro sonrió y extendió una mano.

—¡Trato hecho!

Hika estrechó su mano con confianza.

—¡Trato hecho!

Así, ambos se despidieron y regresaron a la casa de la anciana para descansar.

Pasaron las horas con normalidad, Hunk, Kiro y Airi disfrutaron de su tiempo libre jugando y explorando, hasta el momento en que la luna resplandecía en lo alto indicando el comienzo del trabajo para Hunk.

Caminó por el sendero y llegó a la primera tablilla de piedra.

El bosque estaba en completo silencio, como si el mundo estuviera conteniendo el aliento.

Hunk se arrodilló frente a la tablilla, colocando su mano en el suelo.

—Retención del espacio.

Un círculo de runas brillantes apareció a su alrededor, formando una barrera protectora.

Las runas de la tablilla emitieron un destello débil, indicando que la energía estaba casi agotada.

Hunk murmuró las palabras del ritual con voz firme.

—Sacrarium malum.

Las inscripciones de la tablilla brillaron intensamente… y luego se apagaron.

El sello quedó completamente inactivo durante unos minutos.

Hunk sintió el cambio de inmediato.

Algo se movió en la oscuridad.

Una presencia hostil resurge en el lugar.

El bosque, que antes estaba en silencio… de repente cobró vida con un sonido inquietante.

Gruñidos.

Susurros deformados.

Ojos brillantes comenzaron a aparecer entre los árboles.

Hunk se puso de pie lentamente, imbuyendo sus puños en energía.

Sonrió con confianza.

—Bien… vengan por mí.

Los Noxs se abalanzaron sobre él.

Eran varios, moviéndose con velocidad anormal, sus cuerpos deformes avanzaban con sed de sangre.

Pero Hunk no retrocedió.

Con un solo movimiento, golpeó al primero con un puño imbuido de luz.

El Nox explotó en una nube de energía oscura y desapareció.

Otro intentó atacarlo por el costado, pero Hunk giró sobre su eje y le propinó un golpe en el cráneo, destrozándolo instantáneamente.

—Tienen que intentarlo más.

—dijo con una sonrisa.

Más y más Noxs comenzaron a llegar, como una plaga saliendo del bosque.

Hunk los enfrentó sin miedo.

Esquivó, golpeó y eliminó a cada uno que se le acercaba.

Cada impacto hacía que las criaturas chillaran antes de desvanecerse en la nada.

Los minutos pasaron como si fueran segundos.

Hunk seguía en pie, rodeado de los restos de sus enemigos.

El ritual de la tablilla ya estaba casi completo.

Pero los Noxs seguían apareciendo.

—¿No se cansan, eh?

Hunk respiró hondo y canalizó más energía en sus puños.

Las criaturas se detuvieron por un momento, como si sintieran el peligro.

Hunk golpeó el suelo con fuerza.

Una onda de energía se expandió a su alrededor, desintegrando a los Noxs más cercanos.

La tablilla volvió a brillar.

El ritual estaba completo.

Hunk colocó su mano sobre las runas y desactivó la barrera.

—Listo.

Se giró y miró el bosque.

Aún quedaban algunos Noxs escondidos.

—Bueno, no puedo dejar que anden sueltos.

Se ajustó los nudillos y avanzó.

Así pasó el resto de la noche, cazando y eliminando a cada Nox que quedaba en el bosque.

Porque solo podía restaurar una tablilla por noche.

Y aún le quedaban tres más.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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