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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 28

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  4. Capítulo 28 - 28 Capítulo 28 El Choque Definitivo
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28: Capítulo 28: El Choque Definitivo 28: Capítulo 28: El Choque Definitivo El viento soplaba con fuerza en la plaza destrozada y el pavimento estaba agrietado.

Pero en medio de todo ese caos… Kiro aún seguía en pie.

Yowl apretó los dientes con furia.

—¡¿Por qué demonios no te quedas en el suelo, maldito mocoso?!

Levantó su bate con ambas manos y cargó contra Kiro con velocidad.

El aire silbó cuando el arma descendió con brutalidad.

Pero antes de que golpeara… Kiro desapareció.

—¿Qué…?

¡BOOM!

El bate impactó contra el suelo, destrozando un pilar de piedra que había aparecido de la nada.

El polvo se elevó por el impacto.

Yowl se quedó quieto un segundo, desconcertado.

—¿Dónde está ese maldito crío?

Entonces, una voz resonó cerca.

—No permitiré que maten a más gente.

Yowl giró rápidamente, con los ojos llenos de furia.

Allí estaba.

Hika.

Sus ojos azules brillaban con determinación.

A su lado, Kiro respiraba con dificultad, aún cubierto de polvo y heridas, pero de pie.

Kiro miró a Hika con sorpresa.

—¿Cu-cuándo llegaste?

Hika sonrió con orgullo.

—Acabo de llegar.

Kiro parpadeó.

—¿Cómo me sacaste de ahí?

—Usé una de mis tantas técnicas de sellos.

Levantó una mano y señaló el pilar destruido.

—Intercambié tu posición con esa roca antes de que el bate te golpeara.

Kiro abrió los ojos sorprendido.

—¡¿Me teletransportaste?!

Hika asintió con una sonrisa.

—Es un sello de intercambio.

Te salva en el último momento.

Kiro la miró con admiración.

—¡Eso es increíble!

Hika se cruzó de brazos con orgullo.

—Lo sé.

Pero su expresión cambió a una más seria.

—Escucha, Kiro… confío en que juntos podremos derrotarlo.

Sacó una pequeña botella de su bolsillo y se la mostró.

—Pero antes, bebe esto.

Kiro miró la botella con desconfianza.

—¿Qué es eso?

—Una bebida revitalizante.

Kiro frunció el ceño.

—¿Tiene buen sabor?

Hika infló las mejillas con molestia.

—¡Eso no importa!

¡Bébela!

Le acercó la botella a la boca y Kiro, sin más opción, la bebió de un solo trago.

Un escalofrío recorrió su cuerpo al instante.

Su energía se encendió de nuevo.

El dolor se disipó.

Sus músculos se sintieron ligeros.

Kiro se estremeció y apretó los puños con fuerza.

—¡Wow!

¡Me siento increíble!

Hika sonrió emocionada.

—¡Bien!

¡Es momento de demostrar los frutos de nuestros entrenamientos!

Kiro le sonrió con confianza.

—¡Vamos con todo!

Hika chocó sus palmas y creó un sello en el aire.

Un círculo de energía apareció alrededor de los bandidos restantes.

De pronto, sus cuerpos se tensaron.

—¡¿Qué diablos…?!

No podían moverse.

Hika sonrió con confianza.

—Sello de retención.

Ahora, Kiro, dale con todo.

Kiro asintió y corrió hacia ellos.

Su energía dorada rodeó su puño.

—¡Coman esto!

Formó una esfera de energía más grande que antes y la lanzó contra los bandidos.

¡BOOM!

Una explosión envolvió el área, dejando a los enemigos completamente fuera de combate.

Pero aún quedaban algunos que lograron reaccionar.

Uno sacó una pistola y disparó.

Las balas volaron en dirección a Kiro.

Pero en un parpadeo… Su posición cambió.

—¡¿Qué?!

Apareció lejos, detrás de unas rocas.

Kiro parpadeó confundido y luego miró a Hika.

—¡¿Me cambiaste otra vez?!

Hika asintió con una sonrisa.

—¡Te salvé la vida!

Kiro se rió con emoción.

—¡Esto es increíble!

Pero Hika no se quedó quieta.

Corrió directamente hacia los bandidos restantes.

Esquivó las balas con movimientos ágiles.

Sus pasos eran rápidos y ligeros como el viento.

Uno de los bandidos intentó atacarla con un cuchillo.

Pero Hika saltó y giró en el aire, golpeándolo en la nuca con una patada.

El bandido cayó inconsciente.

Otro trató de huir.

Pero antes de que pudiera moverse… Hika apareció frente a él con una velocidad imposible.

—¡Buenas noches!

Y con un solo golpe en el estómago, lo dejó fuera de combate.

Yowl miró a sus secuaces caídos con furia.

Su mandíbula se tensó y sus venas se marcaron en los brazos.

—¡¿DE VERDAD SON TAN INÚTILES?!

Apretó su bate con fuerza.

Sus ojos se llenaron de rabia.

—Tch… supongo que si quiero algo bien hecho, lo tengo que hacer yo mismo.

Clavó su mirada en Kiro y Hika.

—No crean que podrán derrotarme.

La tierra tembló bajo sus pies cuando su energía comenzó a fluir.

Su aura se volvió densa y opresiva.

El verdadero combate estaba por comenzar.

Yowl apretó su bate con ambas manos, su energía chisporroteando como relámpagos alrededor de su cuerpo.

—Voy a aplastar a ese mocoso.

Se lanzó con velocidad brutal hacia Kiro, su bate brillando con una luz oscura.

Pero antes de que pudiera alcanzarlo… ¡ZAP!

Hika se teletransportó frente a Yowl, sus ojos azules encendidos con determinación.

—¡No te olvides de mí!

Cargó su puño con la energía azul de su espíritu y lo estrelló en la cara de Yowl.

¡BOOM!

El impacto fue seco y fuerte.

Al principio, Yowl soltó una carcajada.

—¿Eso fue todo?

¿Crees que una niña como tú puede hacerme daño?

Pero entonces… Un hilo de sangre bajó por su nariz.

Yowl se congeló.

Los bandidos que quedaban en pie abrieron los ojos con sorpresa.

Kiro también quedó atónito.

Solo Hika mantuvo su sonrisa confiada.

—Tch… —Yowl se limpió la nariz con el dorso de la mano.

Miró la sangre y su expresión cambió.

Se puso furioso.

—¡Maldita mocosa!

Alzó su bate y lo bajó con fuerza hacia Hika.

Pero Kiro reaccionó en el último momento.

—¡No tan rápido!

Golpeó a Yowl varias veces en el torso, desviando su ataque y dándole tiempo a Hika para retroceder.

Hika aprovechó la distracción para cargar más energía en sus manos y golpear a Yowl dos veces más.

¡PUM!

¡PUM!

Los golpes hicieron que Yowl retrocediera unos pasos.

Se sujetó el costado, respirando con pesadez.

Kiro miró a Hika con asombro.

—La energía del espíritu es increíble.

Hika le sonrió con orgullo.

—Si seguimos así, ¡podemos derrotarlo!

Pero Yowl rió con desprecio.

—¿Derrotarme?

Sus ojos se llenaron de rabia.

—¡No se pongan tan contentos, malditos críos!

Liberó una explosión de energía oscura que estremeció el suelo.

Rayos comenzaron a brotar de su cuerpo.

Su bate se cargó de electricidad, chisporroteando con una intensidad aterradora.

—¡AHORA VERÁN QUIÉN ES EL MÁS FUERTE!

En un instante, desapareció de su posición.

Kiro solo tuvo tiempo de abrir los ojos antes de sentir el impacto.

¡BOOM!

El bate de Yowl los golpeó a ambos de lleno.

La explosión de rayos hizo temblar toda la plaza.

Los cuerpos de Kiro y Hika salieron disparados contra una tienda cercana.

¡CRASH!

Rompiendo las ventanas y estrellándose dentro.

Kiro se levantó con dificultad, cubierto de polvo y moretones.

Hika se sostenía el brazo, sintiendo el dolor recorrer su cuerpo.

Ambos respiraban con dificultad.

A su alrededor, tres aldeanos estaban escondidos, temblando de miedo.

Uno de ellos, una mujer mayor, se cubrió la boca con terror al verlos entrar por la fuerza.

—D-Dios mío… Otro aldeano se acercó con cautela.

—¿Esos bandidos siguen ahí afuera?

Kiro asintió con esfuerzo.

—Sí… pero no durarán mucho más.

El tercer aldeano, un hombre mayor, negó con la cabeza.

—Chico… tienen que salir de aquí antes de que sea tarde.

Pero Kiro no tenía intención de huir.

Apretó los puños y se puso de pie.

—No.

Esto termina ahora.

Y entonces, lo sintió.

Una intención asesina detrás de él.

Yowl caminaba lentamente hacia la tienda.

Su bate brillaba con una esfera de energía condensada en su interior.

El aire vibraba con la presión de su poder.

—Voy a acabar con este pueblo de una vez.

Estiró su bate, cargando aún más energía en él.

El suelo temblaba con su poder.

Iba a lanzar su ataque contra la tienda entera.

Pero entonces… —No.

Yowl se detuvo un instante.

Kiro estaba justo frente a él.

—Es hora de acabar con esto.

Su puño brillaba con una luz cegadora.

La energía que acumulaba era monstruosa.

—Te enseñaré… Mi mejor técnica.

Hika, desde la tienda, lo miró con sorpresa.

—¡Kiro…!

Yowl giró su bate, absorbiendo la energía condensada en él.

—¡Vas a conocer mi ataque más fuerte, mocoso!

Ambos se lanzaron al ataque.

Kiro elevó su puño con fuerza.

—¡PUÑO JUSTICIERO!

Yowl balanceó su bate con un rugido.

—¡ATAQUE “BATRUN”!

Las dos fuerzas colisionaron.

El impacto fue brutal, y una onda expansiva salió disparada en todas direcciones.

Los cristales de todas las tiendas explotaron en pedazos.

El suelo se resquebrajó, levantando polvo y escombros por toda la plaza.

La fuerza del choque era tan intensa que incluso los bandidos que aún quedaban de pie fueron arrojados al suelo.

Hika cubrió su rostro con los brazos mientras la explosión sacudía el área.

Todo quedó cubierto por una espesa cortina de humo.

Por un momento, el mundo pareció en silencio.

Nadie podía ver lo que había pasado.

Y entonces… Una silueta comenzó a emerger del humo.

Pero, ¿Quién era?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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