Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 32
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- Capítulo 32 - 32 Capítulo 32 El Espíritu y su Poder
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32: Capítulo 32: El Espíritu y su Poder 32: Capítulo 32: El Espíritu y su Poder Después de un breve descanso, Kiro se incorporó con energía y miró a Hika con emoción.
—¡Ahora es tu turno!
Te enseñe a sentir la energía, así que ahora me toca aprender sobre el espíritu.
Hika se levantó del suelo y se sacudió la hierba de la ropa.
—¡Muy bien, Kiro!
Pero déjame decirte algo… Se cruzó de brazos y lo miró con seriedad.
—La energía espiritual es algo completamente distinto a la energía normal… y también puede ser peligrosa.
Kiro sintió que su emoción aumentaba.
—¡Eso lo hace aún más interesante!
Estoy listo para lo que sea.
—Bien, entonces presta atención.
Se acercó y se puso frente a él.
—Mi abuela me ha enseñado todo lo que sé hasta ahora sobre el espíritu, y hoy… Levantó la mano con dramatismo.
—Voy a transmitirte los conocimientos ancestrales.
Kiro se quedó en silencio por un momento y luego sonrió.
—¡Eso sonó épico!
Hika asintió con orgullo.
—Lo sé.
—Primero que nada, el espíritu está conectado con tu alma.
Kiro asintió, prestando atención.
—Pero a diferencia de la energía, el espíritu es tu propia energía vital.
Hika lo miró con seriedad.
—Si te quedas sin él… es el fin del juego.
Kiro sintió un pequeño escalofrío.
—O sea… si gasto demasiado el espíritu, ¿puedo morir?
—Exactamente.
Por eso hay que ser cuidadoso al usarlo.
Hika levantó su puño derecho y lo cubrió con un aura azul tenue.
—Cuando imbuyo mis ataques con mi espíritu, utilizo una técnica llamada “Partición del Espíritu”.
Kiro inclinó la cabeza.
—¿Partición del Espíritu?
—Sí.
Esta técnica permite agotar el espíritu de mi oponente con cada ataque.
Hika hizo un pequeño movimiento con su mano y la energía a su alrededor vibró.
—Es como drenar su vitalidad, acelerando su cansancio hasta que no pueda seguir peleando.
Kiro abrió los ojos sorprendido.
—¡Entonces eso fue lo que usaste contra los bandidos!
Por eso el líder se agotaba más con cada golpe.
Hika asintió.
—Exacto.
Es una técnica muy útil, pero también agotadora para el usuario.
Si abusas de ella, puedes acabar debilitado antes que tu oponente.
Kiro cruzó los brazos, reflexionando.
—Entonces… ¿Cómo puedo aprender a usarla?
Hika sonrió con emoción.
—¡Para eso necesitas entrenamiento!
De repente, con un movimiento ágil, apareció en su mano un cuchillo con inscripciones rúnicas en el mango.
Kiro observó el cuchillo con asombro.
—¡¿De dónde sacaste eso?!
Hika giró el cuchillo entre sus dedos y se lo mostró.
—Lo invoqué.
Kiro abrió aún más los ojos.
—¿Cómo se puede hacer eso?
—Con la energía del espíritu, se pueden realizar las técnicas de sellos.
Kiro frunció el ceño.
—¿Técnicas de sellos?
Hika asintió y señaló las inscripciones del cuchillo.
—Hay una gran cantidad de técnicas de sellos que cualquiera puede aprender si entrena su espíritu.
Giró el cuchillo en su mano.
—En este caso, usé un pergamino especial para vincular mi espíritu a este cuchillo.
Se lo pasó a Kiro.
—Gracias a eso, puedo invocarlo cuando quiera.
Kiro tomó el cuchillo y lo observó con detenimiento.
—¡Es increíble!
Pero entonces recordó algo.
—Espera… mi amigo Ryu tiene un cuchillo parecido.
Hika puso un dedo en su mentón, pensativa.
—Si es así, entonces debe usarlo para técnicas de sellos también.
Kiro miró el cuchillo en su mano y lo apretó con emoción.
—¡Quiero aprender a usarlo ya!
Hika sonrió con determinación.
—Entonces, empecemos con lo básico.
Se alejó unos pasos y señaló el suelo.
—Para canalizar el espíritu, primero necesitas aprender una técnica de sello.
Kiro asintió, apretando los puños.
—¡Estoy listo!
Hika se cruzó de brazos con una sonrisa confiada y miró a Kiro.
—Muy bien, ahora te enseñaré dos tipos de técnicas de sellos: el encantamiento y la teletransportación.
Kiro levantó una ceja con emoción.
—¿Teletransportación?
¡Eso suena increíble!
Hika no respondió de inmediato, sino que sacó su cuchillo con inscripciones rúnicas y lo lanzó al aire.
—Mira bien.
Levantó dos dedos y activó la técnica.
En un parpadeo, su cuerpo desapareció y reapareció justo donde estaba el cuchillo, atrapándolo en el aire con facilidad.
Kiro abrió la boca asombrado.
—¡Eso fue asombroso!
Hika giró el cuchillo entre sus dedos y sonrió con orgullo.
—Esta es una técnica de sello de teletransportación, usando un objeto encantado es más fácil.
Se acercó a Kiro y le dio un pequeño golpe en la frente con el mango del cuchillo.
—Para que puedas hacer esto, primero necesitarás encantar un objeto con tu espíritu.
Kiro parpadeó confundido.
—¿Encantar un objeto?
—Sí, vincular tu espíritu con algo físico te ayuda a canalizarlo mejor.
Kiro se cruzó de brazos, pensativo.
—Hmm… ¿Pero no sería mejor si primero aprendo a sentir mi espíritu?
Hika negó con la cabeza.
—No funciona así, no es como que puedas sentir el espíritu como haces con la energía.
Es mejor que lo manifiestes mientras aprendes una técnica.
Kiro suspiró, pero asintió.
—Bien, entonces… ¿cómo lo hacemos?
Hika levantó un dedo.
—Primero, hay que conseguir un pergamino especial.
Espérame aquí, iré por uno.
Antes de que Kiro pudiera responder, Hika ya había salido corriendo hacia la casa.
Pasaron unos minutos y Hika regresó con un pergamino en las manos.
—Aquí tienes.
Le entregó el pergamino a Kiro y lo miró con seriedad.
—Ahora, cierra los ojos y busca la llama dentro de ti, eso que resuena en tu interior.
Kiro la miró con curiosidad.
—¿La llama dentro de mí?
Hika asintió.
—Tu espíritu está dentro de ti, escondido en lo más profundo, imagina como si fuera un fuego interno.
Señaló el pergamino.
—Este pergamino lo atraerá, facilitando que lo manifiestes.
Kiro frunció el ceño y cerró los ojos, intentando concentrarse.
En su mente, recordó la batalla contra Yowl… El fuego que sintió en su interior en aquel momento… la determinación que lo impulsó a seguir adelante.
Recordó el calor en su pecho, la sensación ardiente que vibraba en su interior… Y entonces lo sintió.
—”Esto es… mi espíritu…” De pronto, su cuerpo comenzó a irradiar calor.
La temperatura a su alrededor aumentó ligeramente.
Hika dio un paso atrás con preocupación.
—¡K-Kiro, ¿estás bien?!
Pero Kiro no la escuchó.
Estaba completamente concentrado.
Dentro de él, su determinación ardía más fuerte que nunca.
“Mi espíritu… es mi voluntad.” Poco a poco, la energía que emanaba de su cuerpo cambió.
El aura dorada de su energía se convirtió en un tenue, pero llameante color azul.
Hika observó con los ojos bien abiertos.
—¡No puede ser…!
El espíritu de Kiro se manifestaba con un brillo cálido e intenso.
Era como una llama ardiente, feroz y llena de vida.
Kiro abrió los ojos y sonrió emocionado.
—¡Lo logré!
Hika respiró hondo y sonrió con alivio.
—¡Sí, lo hiciste!
El pergamino en sus manos comenzó a reaccionar, absorbiendo parte de su espíritu.
—¡Bien, Kiro!
Ahora lo siguiente es encantar un objeto.
Sacó un cuchillo de su bolso y se lo mostró.
—Usa el pergamino y vincula tu espíritu a este cuchillo.
Kiro agarró el pergamino con emoción.
—¡Vamos allá!
Pero justo cuando iba a hacerlo… Tropezó con una pequeña piedra y cayó al suelo.
—¡Aaaahhh!
Hika se cubrió la cara con las manos.
—¡No puede ser!
El pergamino se encogió rápidamente y cambió de forma, adaptándose a la pequeña piedra con la que Kiro tropezó.
Cuando Kiro se levantó, la piedra tenía unas runas brillantes grabadas en su superficie.
Hika se quedó en silencio… Kiro miró la piedra en su mano con incredulidad.
—¿Eh?
¿Qué pasó?
Hika suspiró y puso las manos en su cintura.
—Pues… acabas de vincular una piedra a tu espíritu.
Kiro parpadeó.
—… —… Y entonces, ambos se echaron a reír.
—¡Esto es ridículo!
—dijo Kiro entre carcajadas.
—¡No puedo creer que hayas encantado una piedra en vez del cuchillo!
—rio Hika.
Hika se quedó un rato mirando a Kiro con una sonrisa burlona mientras observaba la piedra con runas en sus manos.
—Bueno… ya no me quedan más pergaminos de este tipo, pero… —su expresión se volvió traviesa y no pudo evitar reírse— supongo que una piedra también puede ser útil en combate.
Kiro entrecerró los ojos, notando su tono burlón.
—¿Te estás riendo de mí?
Hika trató de contener la risa, pero su mirada decía lo contrario.
—¿Yo?
¡Para nada!
Pero, ¿te imaginas?
¡Podrías convertirte en el usuario de la piedra sagrada!
Kiro frunció el ceño y sin pensarlo más, tomó la pequeña piedra y se la lanzó directo a la frente.
—¡Agh!
—Hika cayó de espaldas al suelo, sobándose la frente con una expresión de sorpresa y dolor.
Kiro estalló en carcajadas.
—¡Parece que sí puede ser útil en combate después de todo!
Hika se incorporó, aún sobándose la frente.
—¡Oye, eso dolió!
—¡Fue tu culpa por burlarte!
Ambos se miraron por unos segundos antes de que Hika soltara una carcajada también.
—Vale, vale… lo admito, fue un buen tiro.
Kiro le dio una sonrisa confiada mientras giraba la piedra en sus dedos.
—Ahora dime, ¿Cómo la invoco cuando la necesite?
Hika se cruzó de brazos, pensativa.
—Mmm… es difícil de explicar.
Para mí es algo natural… pero si tuviera que describirlo, diría que es como… simplemente imaginar que lo quiero en mi mano.
Kiro levantó una ceja.
—O sea, ¿Con solo desearlo aparecerá?
—Sí… aunque al principio es complicado.
Hika se sacudió el polvo de la ropa y se puso de pie.
—¡Vamos a practicar!
Tienes que poder invocar tu poderosa piedra de batalla.
Kiro suspiró, pero aceptó el reto con una sonrisa.
—¡Está bien, dame unos minutos!
El sol comenzó a bajar en el cielo mientras Kiro intentaba invocar su piedra.
Extendía la mano, cerraba los ojos, fruncía el ceño… pero nada.
Pasaron los minutos y Hika lo miraba con impaciencia.
—¿Seguro que no quieres descansar un momento?
Kiro abrió un ojo y la fulminó con la mirada.
—¡No!
¡Voy a hacer que esta vez funcione!
Hika se encogió de hombros y volvió a mirar su reloj.
—Solo digo… Llevamos aquí más de una hora.
Kiro no respondió, estaba demasiado concentrado.
Respiró hondo y trató de sentir el vínculo con la piedra.
Imaginó su textura, su peso, su forma en su mano… —Vamos… ven a mí… De repente, sintió un leve cosquilleo en la palma.
Abrió los ojos y… ahí estaba.
La pequeña piedra apareció de la nada en su mano.
Kiro parpadeó sorprendido antes de soltar un grito de victoria.
—¡LO LOGRÉ!
Hika lo miró con los ojos bien abiertos.
—¡Espera, en serio lo hiciste!
Kiro levantó la piedra con orgullo.
—¡Por supuesto que sí!
Hika cruzó los brazos con una sonrisa.
—Bueno, parece que ya vas agarrándole el ritmo.
Kiro la miró con una expresión desafiante.
—¿Quieres que te la lance otra vez para demostrarlo?
Hika dio un paso atrás rápidamente.
—¡No es necesario!
Ambos rieron juntos.
Hika miró su reloj y se dio cuenta de que el sol ya estaba bajando.
—¡Se está haciendo tarde!
Si seguimos aquí, nos perderemos nuestra celebración.
Kiro asintió con entusiasmo.
—¡Sí, vamos!
Pero antes… Se puso serio por un momento y miró a Hika.
—Mientras estemos en el festival, quiero que sigas sintiendo la energía todo el tiempo que puedas.
Si logras acostumbrarte a la sensación, te será más fácil controlarla después.
Hika le devolvió la sonrisa.
—¡Entendido!
Kiro también sonrió y le tendió una mano.
—Bueno, entonces aprovechemos el festival.
Hika tomó su mano y asintió.
—¡Vamos a divertirnos!
Ambos comenzaron a correr hacia el pueblo, mientras el cielo se teñía de tonos naranjas y dorados.
El entrenamiento podría esperar… ahora era momento de celebrar.
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