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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 33

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  4. Capítulo 33 - 33 Capítulo 33 Disfrutando el Festival
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33: Capítulo 33: Disfrutando el Festival 33: Capítulo 33: Disfrutando el Festival Mientras corrían en dirección al festival, Kiro y Hika pasaron por el patio de la casa de la abuela.

Allí, Hunk se encontraba apoyado contra una columna, fumando con tranquilidad, como era costumbre.

Al verlos pasar, levantó una ceja y exhaló el humo antes de hablar.

—Oye chico, vuelvan antes de que se haga de noche.

Kiro le hizo un gesto despreocupado con la mano.

—¡No pasará nada, no te preocupes!

Hunk frunció el ceño y dio otra calada a su cigarro.

—En serio, vuelvan temprano.

No quiero que ocurran inconvenientes.

Kiro rodó los ojos con una sonrisa confiada.

—Tranquilo, Hunk, lo tengo todo bajo control.

Hika se acercó y le mostró su reloj digital.

—Yo tengo un reloj, así que podré calcular el tiempo.

Hunk la miró por un momento y luego suspiró.

—Bien, pero si no han vuelto cuando caiga la noche, iré a buscarlos… y créanme, la noche últimamente está más densa.

Kiro tragó saliva y rió nerviosamente.

—¡Volveremos temprano, lo prometo!

Hika asintió y le hizo un gesto a Kiro.

—¡Vamos antes de que se acabe la comida!

Y con eso, los dos salieron corriendo hacia el festival.

Al llegar al festival, el ambiente estaba lleno de luces brillantes y risas.

Las calles estaban decoradas con farolillos y la música de los tambores hacía que todo se sintiera aún más animado.

Kiro y Hika no perdieron el tiempo y se dirigieron al primer puesto de comida que encontraron.

—¡Dame dos brochetas de pollo!

—dijo Kiro con emoción.

—Yo quiero una tortilla de carne —pidió Hika con una gran sonrisa.

Después de recibir su comida, se sentaron en una mesa de madera y comenzaron a comer con entusiasmo.

Kiro mordió una de sus brochetas y suspiró de satisfacción.

—¡Esto está increíble!

Hika asintió mientras masticaba su tortilla.

—Definitivamente nos lo ganamos después de tanto entrenamiento.

Hubo un momento de silencio mientras disfrutaban de la comida, hasta que Hika miró a Kiro con curiosidad.

—Sabes, se siente muy bien ayudar a los demás.

Es como… no sé, algo que me hace sentir útil, podría considerarlo mi lema.

Kiro sonrió al escucharla.

—Ese ya es mi lema.

Hika se sorprendió.

—¿En serio?

Kiro asintió con confianza.

—¡Claro!

Siempre ayudo a todos y nunca rechazaría a nadie que necesite ayuda.

Hizo una pausa y luego sonrió con nostalgia.

—De hecho, mi amigo Ryu y yo hicimos un juramento… prometimos que siempre ayudaríamos a todo el mundo con el que nos cruzáramos.

Hika apoyó los codos sobre la mesa, interesada.

—Ryu… suena como alguien importante para ti.

Kiro asintió con entusiasmo.

—¡Lo es!

Es mi mejor amigo y mi compañero de entrenamiento.

Siempre estamos juntos entrenando todo el día y gracias a él he podido mejorar muchísimo.

Hika sonrió.

—Parece alguien genial.

Me gustaría conocerlo algún día.

Kiro se rascó la cabeza con una sonrisa orgullosa.

—Seguro que se llevarían bien.

Hika apoyó la barbilla en su mano y miró hacia el cielo.

—Yo… no he hecho muchos amigos en este pueblo.

Kiro la miró sorprendido.

—¿En serio?

Hika se encogió de hombros.

—Soy muy callada en la escuela.

No es que me moleste, pero… la verdad, la escuela me aburre.

Kiro suspiró y asintió con comprensión.

—¡Dímelo a mí!

¡No sabes cuánto sufrí cuando tuve que volver a clases después de estar meses en cama!

Hika rió.

—Bueno, al menos ya estamos de vacaciones.

Kiro levantó la brocheta vacía con entusiasmo.

—¡Sí!

Y eso significa que podemos disfrutar del festival sin preocupaciones.

Hika asintió y terminó su tortilla.

—¡Vamos a divertirnos!

Después de comer, comenzaron a recorrer el festival, probando diferentes juegos.

Primero, intentaron el juego de los dardos, donde tenían que lanzar dardos a globos de colores para ganar un premio.

Kiro se veía confiado.

—¡Esto será pan comido!

Tomó un dardo, apuntó con precisión… y falló por completo.

Hika se llevó una mano a la boca para contener la risa.

—¡No te rías!

¡Sólo fue un calentamiento!

Tomó otro dardo, lanzó… y volvió a fallar.

Hika no pudo aguantar más y estalló en carcajadas.

—¡Kiro, eres terrible en esto!

Kiro frunció el ceño y le pasó los dardos.

—A ver, hazlo tú, experta.

Hika tomó un dardo con confianza, apuntó… y también falló.

Kiro sonrió con malicia.

—Vaya, vaya, ¿quién es el terrible ahora?

Hika le sacó la lengua.

—¡Cállate y déjame concentrarme!

Ambos siguieron lanzando, pero no lograron ganar nada.

Luego probaron el juego de los globos de agua, donde tenían que atraparlos con una pequeña red sin que se rompieran.

Hika intentó con mucha precisión, pero su red se rompió antes de sacar el globo.

Kiro lo intentó con entusiasmo… y terminó empapado de agua cuando el globo explotó en sus manos.

—¡Agh!

¡Esto es trampa!

Hika estaba doblada de risa.

—¡Tal vez el festival no es lo nuestro!

A pesar de no haber ganado nada, ambos estaban divirtiéndose más de lo que esperaban.

Mientras el sol terminaba de ocultarse, el cielo se teñía de un hermoso color naranja y violeta, marcando el inicio de la noche.

—¡Vamos al área principal!

—dijo Kiro con entusiasmo.

Hika asintió con una gran sonrisa.

—¡Sí, seguro que todavía quedan muchas cosas por ver!

El festival comenzaba a calmarse cuando Kiro y Hika decidieron comprar un batido de frutas cada uno.

Kiro eligió un batido XL de mango y piña, mientras que Hika optó por uno de frutos rojos.

—¡Este batido está increíble!

—dijo Kiro con entusiasmo, tomando un sorbo gigante con su pajilla.

—¡El mío también!

—respondió Hika, disfrutando del dulce sabor.

Ambos caminaron juntos por las calles iluminadas del pueblo Omori, disfrutando la tranquilidad del anochecer.

De repente, Hika se detuvo en seco.

—Espera… ¿escuchaste eso?

Kiro la miró con curiosidad y siguió bebiendo su batido.

—¿Escuchar qué?

—Ese sonido extraño… venía del bosque.

Kiro frunció el ceño y se quedó en silencio unos segundos, pero no notó nada fuera de lo normal.

—No escucho nada… Hika frunció los labios con duda y se encogió de hombros.

—Tal vez lo imaginé… Pero entonces, un nuevo sonido, como un leve crujido, resonó entre los árboles cercanos.

Hika giró la cabeza rápidamente hacia la dirección del ruido.

—¡Lo escuché otra vez!

Sin dudarlo, comenzó a caminar fuera de las calles, siguiendo un sendero de tierra que se adentraba en el bosque.

—¡Oye, espera!

—protestó Kiro, siguiéndola con su batido en mano.

Mientras avanzaban, Kiro sintió un extraño olor en el aire, un aroma que le resultaba vagamente familiar.

También notó un leve rastro de energía en la atmósfera, pero era tan débil que desaparecía rápidamente.

—¿Sientes eso?

—preguntó Kiro, mirando a su alrededor con cautela.

—No sé qué es, pero algo me dice que no deberíamos ignorarlo… Subieron por el sendero hasta llegar a un claro, pero el rastro de la energía se había desvanecido por completo.

Ambos se detuvieron y miraron a su alrededor, confundidos.

—Nada… —murmuró Kiro, con el ceño fruncido.

—Como si hubiera desaparecido por completo… —añadió Hika, cruzándose de brazos.

De pronto, Kiro se giró y quedó boquiabierto ante la vista.

Desde el claro podían ver todo el pueblo Omori iluminado por las luces del festival, con la gran cordillera a lo lejos.

Las casas rústicas con sus techos de madera y faroles daban un ambiente cálido y pacífico.

—Wow… —susurró Kiro, impresionado.

Hika sonrió al ver su expresión maravillada.

—Es un bonito sitio… creo que me quedaré aquí un rato más a ver el pueblo.

Kiro miró su batido XL y sonrió.

—¡Yo también!

Así podré beber esto con calma.

Ambos se sentaron en la hierba, contemplando la vista mientras bebían sus batidos.

Las luces del pueblo brillaban con fuerza en la oscuridad, y la brisa nocturna era fresca y relajante.

Después de un rato en silencio, Hika desvió la mirada hacia Kiro con algo de duda.

—Kiro… ¿Puedo hacerte una pregunta?

Kiro la miró y le sonrió.

—¡Claro!

Pregunta lo que quieras.

Hika vaciló unos segundos antes de hablar.

—No quiero ofender ni nada… pero… ¿por qué llevas ese vendaje en tu brazo?

El rostro de Kiro se ensombreció levemente.

Miró su brazo derecho y pasó los dedos sobre el vendaje, recordando el dolor que sintió aquel día.

Hika notó su cambio de expresión y se sintió culpable.

—¡Lo siento!

No es necesario que me respondas si es algo muy malo, mejor olvídalo… Kiro la miró y sonrió levemente.

—No te preocupes, no es nada.

Suspiró y miró hacia el cielo estrellado.

—Aquí fue donde me mordió un Nox… Hika abrió los ojos con sorpresa.

—¿Un Nox te mordió?

—Sí… ocurrió hace algunos meses.

Se miró el vendaje una vez más.

—Para mí, es un recuerdo de que todavía no estoy listo para ser un exorcista… pero algún día, cuando sea más fuerte, aún más fuerte, me lo quitaré.

Miró a Hika con determinación.

—Porque voy a ser un héroe que salvará a todos.

Hika sintió una oleada de admiración hacia él y sonrió.

—Eso es increíble… pero… debió haber dolido mucho, ¿verdad?

Kiro rió levemente.

—¡Muchísimo!

Pero lo superé.

Hika bajó la mirada y comenzó a jugar con su pajilla dentro del batido.

—Yo también tuve un encuentro con los Nox hace tiempo… Kiro la miró con interés.

—¿Y qué pasó?

Hika respiró hondo antes de hablar.

—Cuando era pequeña, unos Nox atacaron mi pueblo natal en la nación de Lyphos… fue un caos.

Hizo una pausa y apretó el vaso de su batido con fuerza.

—Ese día… perdí a mis padres.

Kiro sintió un nudo en el estómago.

Sabía lo que era perder a la familia por culpa de los Nox.

—Desde entonces, he estado con mi abuela… Hika intentó sonreír, pero su mirada estaba llena de tristeza.

Kiro bajó la cabeza, recordando su propia historia.

—Yo también… perdí a mis padres por culpa de los Nox cuando tenía 10 años.

Hika lo miró sorprendida.

—¿En serio…?

Kiro asintió.

—Solo quedamos mi hermana y yo… y desde ese día, decidí que haría todo lo posible para volverme fuerte y proteger a los demás.

Se puso de pie y estiró los brazos.

—Así que no te preocupes más por eso… porque yo acabaré con todos los Nox y seré el mejor exorcista.

Hika lo miró con los ojos bien abiertos, sorprendida por su determinación.

Y por primera vez en mucho tiempo, sintió que alguien la comprendía de verdad.

Sonrió suavemente y se puso de pie junto a él.

—Entonces… si algún día los Nox vuelven a aparecer en mi vida, espero que seas tú quien me ayude a derrotarlos.

Kiro le sonrió con confianza.

—¡Cuenta con ello!

Ambos se quedaron en silencio, disfrutando la vista del pueblo Omori iluminado bajo la noche estrellada.

Kiro miró su mano y de repente se le ocurrió una idea.

Con una gran sonrisa en el rostro, invocó la pequeña piedra en su palma y se la pasó a Hika.

—¿Eh?

—Hika tomó la piedra con curiosidad, sin entender qué intentaba hacer Kiro.

Miró el objeto detenidamente y luego a Kiro con una ceja levantada.

—¿Y esto?

¿Me estás regalando tu piedrita?

Kiro cruzó los brazos y asintió con orgullo.

—Exacto, pero no es cualquier piedra.

Con esto podrás avisarme si te encuentras con Noxs en el futuro.

Hika parpadeó sorprendida.

—¿Eh?

¿Cómo?

—Para ese momento, seguro ya sabré hacer una técnica de teletransportación bien hecha… así que si algo pasa, podré luchar a tu lado rápidamente.

Hika lo miró fijamente en silencio, luego dejó escapar una carcajada y se puso de pie.

—¡Eres muy gracioso, Kiro!

¿Cómo planeas hacer eso con una simple piedra?

Se siguió riendo, sosteniendo la piedra en alto como si fuera un objeto sin valor.

Kiro frunció el ceño y amenazó con lanzarle otra vez la piedra.

—¡Ya aprendí a invocarla, más o menos, así que no me provoques!

Hika trató de contener la risa, pero terminó doblándose de nuevo de la risa.

—Está bien, está bien, no me burlo más… Se calmó un poco y miró la piedra otra vez con una sonrisa sincera.

—Gracias, Kiro.

La cuidare por ti.

Kiro sonrió satisfecho, sintiéndose orgulloso de su idea.

—¡Por eso te enseñaré cómo hacer un sello de teletransportación!

—dijo Hika con entusiasmo.

Kiro abrió los ojos sorprendido.

—¿De verdad?

—¡Sí!

Además, como la piedra está vinculada a tu espíritu, será mucho más fácil usar técnicas de sellos con ella.

Hika invocó su cuchillo y se lo mostró a Kiro.

—Mira, lo único que debes hacer es realizar un pequeño conjuro para activarlo.

Levantó dos dedos y se concentró, dejando que la energía de su espíritu fluyera a su cuchillo.

—Tienes que concentrar tu espíritu aquí y también el que sientes dentro del objeto.

Una leve aura azul comenzó a brillar en los dedos de Hika.

—Una vez que activas el espíritu, la energía debería salir casi automáticamente.

Hika hizo una pausa y lo miró con seriedad.

—Al comienzo puede ser lento, pero con práctica, podrás hacerlo tan rápido como un rayo.

Kiro asintió con determinación.

—¡Entendido!

Levantó dos dedos y trató de concentrar su energía en la piedra, pero… nada ocurrió.

Hika lo observó en silencio por unos segundos y luego suspiró.

—Bueno… para ser honesta, esperaba que fallaras en el primer intento.

—¡Oye!

—protestó Kiro.

—¡Jajaja!

Pero no te preocupes, si sigues practicando, lo conseguirás en algún momento, si tienes talento.

Kiro infló las mejillas de molestia y miró la piedra con determinación.

Mientras tanto, Hika comenzó a buscar algo en sus bolsillos con expresión despreocupada, pero de pronto su cara cambió drásticamente.

—Oh no… Kiro notó su expresión de preocupación.

—¿Qué pasa?

—Creo que… —Hika revisó nuevamente sus bolsillos, con un leve pánico en su rostro.

—¡Perdí mi billetera!

Kiro se quedó en silencio un momento antes de suspirar.

—No te preocupes, seguro la encontraremos.

Piensa… ¿dónde fue la última vez que la tuviste?

Hika frunció el ceño, intentando recordar.

—Mmm… la última vez que la usé fue cuando compré mi batido… Kiro chasqueó los dedos.

—¡Entonces vamos al puesto de batidos!

Quizás la dejaste ahí.

Ambos comenzaron a correr rápidamente de vuelta al festival, zigzagueando entre las personas.

El sol ya había desaparecido por completo y la noche se cernía sobre Omori, iluminado por faroles y luces cálidas del festival.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Krisray No se preocupen, pronto comenzara la verdadera acción.

Les prometo sera emocionante.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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