Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 35

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Hikari no Unmei: El Destino de Luz
  4. Capítulo 35 - 35 Capítulo 35 Peligro en el Bosque
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

35: Capítulo 35: Peligro en el Bosque 35: Capítulo 35: Peligro en el Bosque Los árboles que rodeaban el claro se mecían suavemente con el viento nocturno, pero en el centro de aquel campo abierto, la atmósfera era densa, cargada de energía.

Hunk bajó lentamente los brazos tras haber bloqueado un ataque sorpresa.

El disparo de energía que lo había atacado desde las sombras había sido poderoso, pero no lo suficiente como para hacerle daño.

Cuando se giró para enfrentar a su atacante, sus ojos verdes se clavaron en la figura que emergía de entre los árboles.

Era un hombre alto y musculoso, su silueta imponía respeto, pero lo que más llamaba la atención era el aura diferente que lo envolvía.

No era un Nox.

Era un humano.

Pero su energía estaba corrompida.

El desconocido se acercó con paso lento pero seguro, su mirada era fría, calculadora, pero también había en ella una emoción oculta.

—Prepárate, exorcista.

—su voz era grave y firme—.

He matado a muchos de los tuyos, pero esta será la primera vez que acabe con un rango S.

Hunk lo observó con seriedad, manteniendo la calma.

—¿Así que eres uno de esos traidores que se alían con los Nox?

—preguntó, cruzándose de brazos.

El hombre se limitó a sonreír.

—Parece que no entiendes la situación, exorcista.

Sin previo aviso, su aura oscura explotó en una onda de energía que hizo temblar el suelo a su alrededor.

Hunk entrecerró los ojos.

La sensación que emanaba su adversario no era la de un usuario de energía común.

Era algo más.

Su esencia era de oscuridad misma.

—Tsk… Esto es un problema.

—murmuró Hunk, sintiendo que su cuerpo reaccionaba instintivamente a la presencia de aquella energía negativa.

El hombre se lanzó al ataque.

Con una velocidad brutal, apareció justo frente a Hunk, su puño envuelto en una energía oscura que chisporroteaba como fuego maligno.

Hunk levantó una mano y creó un escudo de luz justo a tiempo.

El impacto hizo retumbar el claro, levantando polvo y hojas secas en todas direcciones.

La fuerza del choque empujó al atacante hacia atrás, haciéndolo deslizarse unos metros antes de detenerse.

El hombre se quedó en silencio por un momento, analizando la defensa de Hunk.

—Oh… —murmuró con una sonrisa torcida—.

Así que tu Spirit es de tipo defensivo.

Interesante.

Hunk relajó la postura, sin perder la guardia.

—Mira, hombre dark.

—dijo con voz calmada, pero firme —.

No quiero pelear con humanos.

—Cuando amanezca, si aún quieres combatir, peleamos.

Pero su adversario no tenía intención de negociar.

—Temo que no tendrás elección.

De pronto, una sombra se movió a un lado de Hunk.

Un instinto de peligro lo alertó y esquivó de inmediato, pero no lo suficientemente rápido.

Una hoja filosa rozó su mejilla, dejando un corte delgado pero profundo.

Hunk retrocedió un paso, con los ojos afilados.

Frente a él, de pie sobre la hierba iluminada por la luna, había otra presencia amenazante.

Llevaba una chaqueta larga de color rojo oscuro y una media máscara negra de Oni que cubría su boca.

En sus manos, una katana de energía carmesí vibraba con un poder extraño.

Un Nox H.

El recién llegado ladeó la cabeza con calma, evaluando a Hunk.

—Buenos reflejos… —murmuró con voz distorsionada por la máscara.

—Podríamos usarlos muy bien.

Hunk entendió en ese momento que el verdadero peligro no era solo el hombre oscuro.

El Nox de la katana… Era él quien había creado el portal rojo.

—Así que tú eres el responsable de esta pequeña anomalía.

—dijo Hunk, mirando de reojo el portal que pulsaba con energía oscura detrás de ellos.

El Nox H giró lentamente su katana entre sus dedos, como si el combate no le preocupara en lo absoluto.

—Taro.

—dijo, dirigiéndose al hombre musculoso—.

No lo mates todavía.

Lo necesitamos vivo.

El hombre, ahora identificado como Taro, chasqueó la lengua con molestia.

—Qué fastidio.

Pero aun así, desplegó aún más su energía.

La oscuridad aumentó a su alrededor como una marea negra, envolviendo su cuerpo en una especie de humo corrupto.

Hunk apretó los dientes.

Ahora estaba atrapado entre un humano con energía negativa y un Nox de nivel desconocido.

Pero no estaba preocupado.

Su energía de luz comenzó a brillar con más intensidad.

Si querían una pelea… entonces la tendrían.

Por otro lado…  Kiro y Hika avanzaban rápidamente por las calles del pueblo Omori, con los pasos resonando en el suelo de piedra.

La neblina carmesí cubría todo a su alrededor, envolviendo las casas y faroles en un velo inquietante.

Cada esquina, cada calle, era un mar de personas desplomadas en el suelo.

Parecían dormidas, atrapadas en un sueño profundo del cual no despertaban sin importar cuánto ruido hubiera a su alrededor.

Kiro tragó saliva, observando a un grupo de niños acurrucados frente a una tienda, como si hubieran caído en medio de una conversación.

—Esto es horrible…

—murmuró Hika, apretando los puños.

Kiro desvió la mirada de la escena, apretando los dientes con frustración.

No podían hacer nada por ellos ahora.

Debían seguir adelante.

—El núcleo… —recordó Hika en voz alta—.

Está dentro del ayuntamiento.

Kiro asintió, concentrado.

Si Lady Kaori intentaba desactivar el núcleo, eso significaba que los Nox pronto invadirán el pueblo.

Debían impedirlo a toda costa.

Tras unos minutos de correr entre la niebla, llegaron a las puertas del gran ayuntamiento de Omori.

El edificio se alzaba como una sombra imponente en medio del espeso humo rojo.

—Aquí es.

—Hika respiró hondo.

Cuando estaban a punto de entrar, Hika sintió un extraño cosquilleo recorriéndole la piel.

Algo estaba mal.

Sus instintos se encendieron como una alarma.

—¡Kiro, aléjate de la puerta!

Kiro reaccionó al instante y saltó hacia atrás.

Hika imbuyó su mano en su espíritu y con precaución, se acercó a la entrada.

Justo al extender su mano hacia la puerta, una barrera de energía invisible brilló frente a ella.

Era un campo de protección, un escudo.

Si hubieran intentado cruzar a la fuerza, podrían haber quedado atrapados.

Kiro silbó, impresionado.

—¡Buen ojo, Hika!

Hika sonrió con orgullo, pero rápidamente su expresión se volvió seria.

—No podremos entrar.

Kiro frunció el ceño y miró la barrera detenidamente.

—Tal vez podamos romperla… —Lo dudo.

—Hika negó con la cabeza.

—Este tipo de barreras absorben energía y la redirigen.

Si intentamos golpearla con todo lo que tenemos, podría devolvernos el impacto.

Kiro chasqueó la lengua, frustrado.

No podían perder tiempo.

—¿Se te ocurre algo?

Hika se cruzó de brazos, pensativa.

—Creo que podría encontrar una forma de anularla… pero necesitamos herramientas y ayuda.

Levantó la vista hacia Kiro.

—Tenemos que volver a mi casa.

—¿Y si la neblina llegó hasta allá?

Hika se quedó en silencio un momento.

Esa posibilidad la preocupaba.

—Solo hay una forma de averiguarlo.

—respondió con determinación.

Sin perder más tiempo, salieron corriendo de vuelta hacia las afueras del pueblo.

Cuando llegaron, la vista les heló la sangre.

La niebla ya había alcanzado la casa.

A diferencia de las calles del pueblo, aquí la neblina era más tenue, pero se filtraba por las ventanas y puertas, como si intentara colarse dentro.

—Esto no es bueno… —murmuró Kiro.

—Debemos entrar con cuidado.

Empujaron la puerta de la casa lentamente.

Adentro, las luces no funcionaban.

El lugar se sentía… vacío.

Hika miró a su alrededor con el ceño fruncido.

—La esencia aquí se siente… extraña.

De pronto, Hika se tensó y echó a correr hacia el patio interior.

Kiro la siguió de inmediato.

Cuando llegaron al jardín central, su mirada se dirigió inmediatamente hacia el bloque de piedra con runas.

La tablilla estaba inestable.

Su luz aún brillaba, pero con menos intensidad.

—Aún está activa, pero no por mucho… —dijo Hika con preocupación.

Antes de que pudieran pensar en una solución, unos pasos resonaron detrás de ellos.

Ambos se giraron rápidamente, poniéndose en guardia.

Pero al ver quién estaba allí, sus expresiones cambiaron.

—¡Abuelita!

—¡Airi!

Hika corrió a abrazar a su abuela, mientras Kiro se acercó a su hermana con urgencia, revisando si estaba herida.

—¡Hermano!

—Airi se lanzó a sus brazos, aliviada.

—¿Estás bien?

¿Estás lastimada?

—preguntó Kiro, sosteniéndola de los hombros.

Airi negó rápidamente.

—No, la abuelita me protegió.

Kiro suspiró de alivio y le revolvió el cabello con una sonrisa.

—Me alegra verte bien, Airi.

La abuela de Hika miró con dureza a los dos jóvenes.

—¿Qué hacían afuera tan tarde?

—preguntó con tono firme —.

Hunk les dijo que volvieran temprano.

Hika se removió con incomodidad.

—Fue mi culpa… La abuela arqueó una ceja.

—¿Qué pasó?

—Perdí mi billetera, así que tuvimos que volver al pueblo hasta recuperarla… pero luego la niebla apareció de la nada y la gente comenzó a desmayarse.

La anciana suspiró pesadamente.

—Que terrible… Kiro frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

La abuela miró la tablilla de piedra con una expresión seria.

—Esto es obra de los Nox.

Kiro y Hika se miraron entre sí.

No había duda.

—Pero… —continuó la anciana—.

Mientras el núcleo siga activo, no podrán entrar a esta casa.

Hika asintió con un suspiro de alivio.

—Entonces todavía tenemos tiempo.

Kiro miró a la abuela fijamente.

—Abuela, ¿Hay forma de desactivar la barrera del ayuntamiento?

La anciana desvió la mirada, pensativa.

—Tal vez… pero por lo que siento, será complicado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo