Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 37
- Inicio
- Todas las novelas
- Hikari no Unmei: El Destino de Luz
- Capítulo 37 - 37 Capítulo 37 Camino en Oscuridad
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
37: Capítulo 37: Camino en Oscuridad 37: Capítulo 37: Camino en Oscuridad A kilómetros de distancia, Hunk notó algo.
Kiro había activado el ritual.
Intentó moverse.
Debía salir de allí.
Debía ayudarlo.
Pero entonces… El portal rojo en el bosque comenzó a brillar intensamente.
Hunk frunció el ceño y de repente, comenzaron a emerger decenas de Noxs.
Eran criaturas deformes, envueltas en energía oscura.
—Maldición… Rápidamente, imbuyó sus puños en energía luminosa.
Sus golpes eran precisos y letales, eliminando a los Noxs al instante.
Pero no dejaban de aparecer.
—No tengo tiempo para esto.
Juntó ambas manos y cargó una enorme esfera de energía.
La luz irradiaba con fuerza, iluminando todo el claro del bosque.
—¡Con esto acaba!
La lanzó con toda su fuerza directamente al portal.
Pero entonces… —¡No tan rápido!
Un destello rojo cortó la noche.
El Nox H se interpuso, blandiendo su katana carmesí.
Con un esfuerzo impresionante, logró contener la esfera de Hunk.
Pero estaba teniendo problemas.
La presión de la luz lo estaba aplastando.
—¡Taro!
¡Haz algo!
A lo lejos, Taro comenzó a levantarse del suelo.
Sus ojos reflejaban una ira asesina.
Apareció detrás de Hunk en un instante.
—¿Te olvidaste de mí?
Un golpe brutal impactó en la espalda de Hunk.
El exorcista salió disparado varios metros, cayendo de rodillas.
Intentó respirar… pero no pudo.
—Tch… —Hunk apretó los dientes.
Se apoyó en el suelo, tratando de recuperar el aire.
Su mente se nubló por un momento.
Pero entonces… Sintió algo.
Un aura creciente en el bosque.
—¿Kiro…?
El poder de Kiro estaba aumentando.
—No… Esto no es bueno.
De seguro estaba en un combate contra Noxs y necesitaba su ayuda.
Hunk levantó la vista y miró a sus enemigos.
—Ya me cansé de jugar.
Su cuerpo comenzó a irradiar luz dorada.
El aire tembló a su alrededor.
—…No sobrevivirán al siguiente ataque.
Su energía estalló.
Un aura dorada lo cubrió por completo, formando una barrera impenetrable.
—Dominio de energía… Sus ojos brillaban con una intensidad descomunal.
Taro se cubrió los ojos por el resplandor.
—¡Mierda…!
Antes de que pudiera reaccionar, Hunk apareció frente a él.
—Hora de dormir.
Un solo golpe en el estómago.
Pero la fuerza era inimaginable, no importó que Taro intentara cubrirse.
El impacto resonó en todo el bosque.
Taro cayó de rodillas, sin aliento.
Su cuerpo temblaba por el dolor.
No podía moverse.
No tenía fuerzas.
Hunk desvió la mirada hacia el Nox H.
—Tú eres el siguiente.
El Nox H tragó saliva, retrocediendo unos pasos.
—Esto… no está saliendo como esperaba.
Hunk no le dio tiempo a reaccionar.
Se lanzó con toda su fuerza contra el Nox H, su puño cargado con energía dorada.
Pero justo antes de impactar… ¡El Nox desapareció!
El portal rojo se esfumó con él.
Hunk aterrizó en el suelo con un leve temblor.
Miró a su alrededor, escaneando la zona con su energía.
No había rastro del Nox.
—Tch… —Hunk apretó los dientes.
—Ese maldito… se teletransportó.
Sus ojos se volvieron fríos y afilados.
—No huyó por cobardía, de seguro es mucho más fuerte que yo.
Algo está planeando.
Su intuición le decía que este no era el final.
Hunk exhaló con fuerza y cerró el puño.
—No importa.
Ya nos volveremos a ver.
Pero ahora había algo más importante.
Sintió una energía en el bosque.
—¡Kiro!
Sin perder un segundo, salió corriendo.
Su dominio seguía activo, aumentando su velocidad al máximo.
Se movía entre los árboles como un relámpago dorado.
Mientras tanto, Kiro estaba en una lucha desesperada.
No podía enfrentarlo de frente.
Era más fuerte que cualquier enemigo que había encontrado antes.
Así que usó su velocidad y su entorno a su favor.
Se impulsaba entre los árboles, buscando una oportunidad.
El Nox lo seguía con la mirada, sin inmutarse.
De pronto, Kiro aceleró.
Moviéndose como una ráfaga, zigzagueó entre los árboles y cargó contra el Nox.
—¡Toma esto!
Golpe directo al pecho.
El Nox retrocedió levemente… pero reaccionó más rápido de lo que Kiro esperaba.
Antes de que pudiera escapar, el Nox lo agarró del cabello.
Kiro sintió un jalón brutal en su pelo.
—¡Argh… suéltame!
Pero el Nox no tenía intención de hacerlo.
—Qué decepcionante.
Pensé que serías más fuerte.
Su voz era distorsionada, antinatural.
De repente, una esfera de energía oscura comenzó a formarse en su mano libre.
Era diferente a cualquier ataque que Kiro hubiera visto antes.
El Nox presionó la esfera contra su pecho.
—Desaparece.
¡BOOM!
Kiro salió disparado por los aires.
Su cuerpo atravesó ramas y hojas… hasta chocar brutalmente contra un árbol.
El impacto le sacó el aire de los pulmones.
—Kuh… Su vista se nubló por unos segundos.
Su cuerpo temblaba, pero intentó ponerse de pie.
Mientras lo hacia el Nox ya se acercaba para rematarlo.
Kiro cerró los ojos y trató de pensar.
Debía contraatacar… pero su cuerpo no reaccionaba.
—Piensa, Kiro, piensa… Entonces, se le ocurrió algo.
A lo largo de la pelea, había ido dejando rastros de su energía por el bosque.
Si lograba reunirla… Kiro cerró el puño y concentró su energía.
—¡Vamos… responde!
De repente, la energía acumulada en los árboles reaccionó.
Las partículas brillantes se concentraron alrededor del Nox.
—¿Huh?
¡BANG!
Decenas de proyectiles de energía disparados desde los árboles impactaron contra él.
El Nox se tambaleó, cubriéndose con los brazos.
Kiro sonrió, jadeando.
—Eso… lo detendrá un momento.
Pero su alivio duró poco.
Frente a él, el Nox comenzó a regenerarse.
La energía oscura cubrió su cuerpo… y en segundos, estaba como nuevo.
Kiro abrió los ojos con horror.
—¿¡En serio!?
El Nox levantó una mano y apuntó a Kiro.
—Muere.
Un rayo de energía oscura salió disparado.
Kiro apenas tuvo tiempo de reaccionar.
Cruzó los brazos frente a su cara y reforzó su defensa con energía.
El impacto lo hizo retroceder varios metros, quemando su piel.
Pero antes de que pudiera recuperar el equilibrio… El Nox ya estaba sobre él.
Sus garras iban directo a los ojos de Kiro.
Kiro no tenía tiempo de reaccionar.
No podía esquivar.
—¡Maldición!
Pero entonces, un destello dorado cruzó su vista.
¡BOOM!
El Nox salió volando como un proyectil.
El impacto resonó en todo el bosque.
Kiro cayó de rodillas en el suelo, aturdido.
—¿Q-qué…?
Levantó la mirada… y allí estaba.
Hunk.
Su aura dorada comenzaba a disiparse.
Kiro sonrió aliviado.
—Maestro… Hunk lo miró con una leve sonrisa.
—Buen trabajo, Kiro.
Yo me encargare del Nox.
Kiro se dejó caer de espaldas en el suelo, exhausto.
—Gracias… por la ayuda.
Pero la pelea aún no había terminado.
A lo lejos, el Nox comenzó a levantarse lentamente.
Hunk desactivó su dominio, pero su energía seguía vibrando con intensidad.
—Descansa un poco.
Yo lo exorcizaré.
Kiro lo miró con una mezcla de asombro y alivio.
Hunk se crujió los nudillos y miró al Nox con una sonrisa confiada.
—Muy bien… En la casa de la abuela, Hika y Airi estaban cada vez más preocupadas.
—¡Kiro, responde!
¡¿Me escuchas?!
—gritó Hika a través del brazalete.
Pero solo se escuchaba estática.
—Maldita sea… —murmuró, apretando el puño.
Airi miró con preocupación el rostro tenso de Hika.
—Él está bien… ¿cierto?
Hika intentó sonreírle, pero no podía ocultar la ansiedad en sus ojos.
—Kiro es fuerte, no se rendirá tan fácil.
De pronto, la abuela cayó de rodillas frente al bloque de piedra.
—Abuelita, ¿estás bien?
—exclamó Hika, corriendo hacia ella.
—Estoy bien… pero el núcleo… se está volviendo más difícil de estabilizar.
El sudor caía por la frente de la anciana.
—Si esto sigue así… se desactivará por completo.
Hika apretó los dientes, sintiendo impotencia.
—Déjame me encargo ahora, tenemos que pensar en algo más pronto.
Pero antes de que pudiera seguir hablando, Airi se adelantó.
—¡No podemos quedarnos aquí sin hacer nada!
Ambas la miraron con sorpresa.
—El núcleo del pueblo está en peligro.
—Airi cerró los puños con determinación.
—Si no lo protegemos, esto será un desastre.
La abuela suspiró pesadamente.
—Tienes razón… Se levantó con esfuerzo y miró a las dos con seriedad.
—Voy a ir al ayuntamiento.
Necesito ver la situación con mis propios ojos.
Hika abrió los ojos con sorpresa.
—¡No!
Yo también iré contigo.
La abuela negó con la cabeza.
—No.
Alguien debe quedarse a proteger la casa.
—¿Proteger la casa?
—Hika frunció el ceño.
Airi dio un paso adelante.
—No, no debes hacerlo tú sola.
—Airi… —Hika la miró con preocupación.
—Escúchenme.
—Airi miró con determinación a ambas —.
Siempre me han estado protegiendo.
¡Pero yo también quiero ayudar…!
Entre más seamos, más fuertes seremos.
La abuela observó a Airi con seriedad.
—Sabes que esto es peligroso.
Airi asintió con firmeza.
—Lo sé.
Un largo silencio se formó entre las tres.
Finalmente, la abuela suspiró y cerró los ojos.
—Está bien.
Hika sonrió y le revolvió el cabello a Airi.
—Bien dicho, Airi.
La abuela se giró hacia Hika.
—Para desactivar la barrera, usaremos el “Sello Kitsune”.
Hika abrió los ojos con asombro.
—¿De verdad?
—Es nuestra mejor opción.
Hika sonrió con emoción y miró a Airi.
—¡Entonces, tenemos trabajo que hacer!
Vamos por los materiales.
—¡Sí!
—respondió Airi con entusiasmo.
Las dos corrieron rápidamente hacia el interior de la casa.
La abuela se quedó de pie por un momento, observando el cielo cubierto por la neblina carmesí.
—Espero que no sea demasiado tarde… En un lugar lejano del bosque… El Nox del portal rojo apareció de nuevo.
Su larga chaqueta ondeaba con el viento mientras observaba la zona con cautela.
—Hmph… —Al menos ese exorcista ya no está aquí.
Caminó tranquilamente entre los árboles, hasta que encontró lo que buscaba.
Taro yacía en el suelo, cubierto de heridas y respirando con dificultad.
El Nox se detuvo frente a él y lo observó con una expresión indiferente.
—Vaya, qué patético te ves, Taro.
Taro apretó los dientes y con dificultad levantó la cabeza.
—Cállate… El Nox se arrodilló frente a él, con una sonrisa burlona.
—¿Duele, verdad?
Taro no respondió.
Solo respiraba pesadamente.
—Lo subestimaste.
—El Nox chasqueó la lengua.
—Pensaste que podías con un rango S… pero terminaste llorando en el suelo, ¿ya notaste la diferencia entre los rango A y los S?.
Taro apretó los puños con rabia.
—Yo… no he perdido.
El Nox soltó una carcajada.
—Por supuesto que sí.
Taro intentó levantarse, pero su cuerpo no le respondía.
—Maldita sea… El Nox se inclinó más cerca.
—Pero aún tienes una oportunidad.
Taro levantó la vista.
—¿Qué…?
—El Gran Maestro ha aceptado que te unas a nosotros formalmente.
Taro abrió los ojos con sorpresa.
—¿Qué estás diciendo…?
El Nox sonrió con burla.
—Vamos, Taro.
—Admítelo.
—Eres débil.
Esas palabras golpearon el orgullo de Taro como una espada afilada.
—Si fueras fuerte… —continuó el Nox— …no estarías en el suelo, derrotado.
Taro apretó los dientes.
—Cállate… —Si fueras fuerte… —el Nox entrecerró los ojos— …ahora mismo estarías acabando con ese exorcista.
Taro cerró los ojos con furia.
—Si fueras fuerte… no tendrías que sentir esta humillación.
El Nox sonrió con crueldad.
—Pero hay una forma de cambiar eso.
Taro lo miró con una mezcla de rabia y desesperación.
—Si te unes a nosotros… —El Nox extendió la mano.
—Podrás alcanzar un poder más allá de los límites humanos.
Taro dudó por un momento.
—…Un poder más allá de los límites humanos… La imagen de Hunk golpeándolo sin esfuerzo apareció en su mente.
Recordó la mirada de superioridad del exorcista.
Recordó la impotencia de no poder hacer nada.
Recordó la humillación.
Taro apretó los puños con fuerza.
—Quiero ser más fuerte.
El Nox sonrió aún más.
—Entonces acepta el regalo del Gran Maestro.
De su chaqueta, sacó una pequeña criatura retorcida… una larva oscura y palpitante.
Taro miró la criatura con una mezcla de asco y ansiedad.
—Esto… ¿qué es?
—Una semilla de oscuridad.
—El Nox sonrió.
—Una vez la aceptes, dejarás de ser un simple y débil humano.
Taro se quedó en silencio.
¿Realmente estaba dispuesto a hacer esto?
¿A renunciar a lo que era?
…Pero entonces recordó la mirada de Hunk.
Recordó su derrota.
—…Lo haré.
El Nox rió con satisfacción.
—Buena elección.
Y sin previo aviso, le metió la larva en la boca.
Taro sintió un dolor desgarrador en su garganta.
—¡AGH!
La criatura se retorció y comenzó a meterse en su cuerpo.
Un estallido de energía oscura lo cubrió por completo.
El Nox observó con placer cómo la transformación comenzaba.
—Ahora sí… —Ve más allá del poder.
Y en la oscuridad del bosque… Un nuevo monstruo estaba naciendo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com