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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 40

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  4. Capítulo 40 - 40 Capítulo 40 La Luz Contra la Oscuridad
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40: Capítulo 40: La Luz Contra la Oscuridad 40: Capítulo 40: La Luz Contra la Oscuridad El bosque entero temblaba.

Cada golpe de Hunk y Taro desgarraba la tierra.

Cada choque de energía iluminaba la oscuridad.

Ambos combatientes se movían a una velocidad sobrehumana.

¡BAM!

¡BAM!

¡BAM!

Los impactos eran tan fuertes que los troncos de los árboles estallaban en astillas.

—¡No puedes vencerme, exorcista!

—rugió Taro, con su voz cargada de furia.

Hunk apretó los dientes y bloqueó un puñetazo, contraatacando con un golpe al rostro.

¡CRACK!

La nariz de Taro se torció por el impacto, pero este ni siquiera reaccionó.

—¿Eso es todo?

—se burló, limpiando la sangre de su boca.

Su aura de oscuridad se intensificó.

En un parpadeo, desapareció.

Hunk se tensó.

—Maldición… Antes de que pudiera reaccionar, un pie lo golpeó con brutalidad en el costado, haciendo que Hunk salga disparado a través de varios árboles, partiéndolos en el proceso.

Se estrelló contra una enorme roca, levantando una nube de polvo.

Pero no se quedó allí.

Su Spirit aún estaba activo, protegiéndolo como un escudo.

Se puso de pie de inmediato.

Respiraba con fuerza, su rostro cubierto de suciedad y sangre.

Taro se acercó lentamente, emergiendo de la sombra de los árboles.

—Tu Spirit es molesto, Hunk.

Su voz era fría, sin emociones.

—Pero no podrás seguir resistiendo.

Hunk le dedicó una sonrisa burlona.

—¿Eso crees?

Exhaló con fuerza.

Su aura dorada estalló nuevamente.

Activó su Dominio de Energía nuevamente.

El aire vibró con poder.

El suelo se resquebrajó bajo sus pies.

Y en un abrir y cerrar de ojos, Hunk desapareció.

—¡¿QUÉ?!

¡BOOM!

Un impacto titánico sacudió el bosque entero.

Hunk apareció frente a Taro con una velocidad imposible.

Su puño se estrelló en el estómago de Taro con una fuerza descomunal.

¡THUD!

Taro escupió sangre.

Pero en lugar de caer… Rió.

—¡Ja… ja… ja…!

Hunk frunció el ceño.

Taro levantó la cabeza, con una sonrisa maníaca.

—Aún no entiendes, ¿verdad?

Su aura oscura explotó en todas direcciones.

La energía de Taro envolvió todo el bosque en tinieblas.

Hunk se sintió atrapado en la negrura.

—Voy a aplastar tu ridícula luz.

Taro desapareció nuevamente.

Pero esta vez… Hunk no pudo reaccionar a tiempo.

¡BAM!

Un golpe lo impactó en la espalda.

¡BAM!

Otro golpe lo golpeó en el rostro.

¡BAM!

¡BAM!

¡BAM!

Los ataques vinieron desde todas direcciones.

Hunk intentó defenderse, pero no podía verlo.

—¡Tsk…!

Taro era demasiado rápido en la oscuridad.

Y entonces… El golpe final llegó.

Taro envolvió su brazo con oscuridad pura… Y lo clavó en el pecho de Hunk.

—¡MUERE!

¡BOOM!

Hunk sintió un dolor indescriptible.

Su Spirit se desmoronó.

Su escudo de energía se rompió.

Y entonces… Salió volando hacia atrás, dejando un rastro de sangre en el aire.

Su cuerpo impactó contra una montaña de rocas y quedó allí, inmóvil.

Taro se acercó lentamente, mirándolo con desdén.

—No eres rival para mí ahora.

Hunk escupió sangre y trató de levantarse… pero su cuerpo no le respondió.

—Maldición… Taro se inclinó sobre él.

—Tu luz… ha sido consumida.

Hunk apretó los dientes.

Pero su visión se volvió borrosa.

Su cuerpo se sentía pesado.

Y por primera vez en mucho tiempo… Hunk Brakell sintió que estaba por perder.

Rápidamente reunió toda su energía de golpe y comenzó a correr a toda velocidad.

Su cuerpo esquivaba con precisión cada ataque que Taro le lanzaba desde las sombras.

Explosiones de oscuridad iluminaban momentáneamente el bosque mientras Hunk se movía con fluidez entre los árboles, guiando a su enemigo hacia un destino desconocido.

Taro gruñó con frustración.

—¡Deja de correr!

Pero Hunk sonrió.

—¿Correr?

No, te estoy llevando a un lugar donde tendrás una verdadera pelea.

De pronto, emergieron en un gran campo abierto.

La luna brillaba sobre ellos y la oscuridad del bosque ya no era una ventaja para Taro.

Hunk se giró y lo encaró.

—Aquí hay más luz.

Es un buen lugar para probar algo… Taro lo observó con desconfianza, pero no le dio tiempo de reaccionar.

Hunk levantó su puño y su energía se desbordó como nunca antes.

—¿Quieres saber qué es más fuerte?

¿La luz o la oscuridad?

La energía dorada de Hunk iluminó el campo, su aura expandiéndose en todas direcciones.

Taro frunció el ceño.

—Ya sé la respuesta… La oscuridad lo consume todo.

—Entonces pongámoslo a prueba, tu Oscuridad contra mi Luz.

El aire vibró y, en un parpadeo, clones de energía aparecieron a su alrededor.

Decenas de Hunk rodearon a Taro en un círculo perfecto, todos con la misma postura de combate, sus ojos brillaban como faroles en la noche.

Taro chasqueó la lengua.

—¿Crees que eso servirá contra mí?

Pero Hunk sonrió con confianza.

—Esto apenas comienza.

Voy a llevar mi poder al límite, más allá de la luz.

La energía de Hunk aumentó aún más, haciendo que el suelo se agrietara bajo él.

Taro se lanzó contra los clones, destruyéndolos uno por uno con ataques de sombras.

Pero cada vez que lo hacía, otros aparecían en su lugar.

—¡Basta de juegos!

—rugió.

Pero entonces, todas las copias hablaron al unísono.

—Dime, Taro… ¿conoces al exorcista de rango S llamado Hunk Brakell?

Taro se detuvo de golpe.

—¿Qué…?

El aire se volvió pesado.

Los clones se acercaron lentamente, susurrando al mismo tiempo.

—¿Quieres saber por qué me llaman… “El Ilusionador”…?

—Entonces prepárate.

Taro abrió los ojos con furia y miedo.

Pero antes de que pudiera reaccionar, el verdadero Hunk apareció detrás de él.

Y con un golpe cargado de luz pura lo atacó sin contenerse.

Taro se mantuvo firme tras el golpe y contraatacó rápidamente, eliminando a clones de un solo golpe, pero aún quedaban muchos más rodeándolo.

Hunk invocó unos brazales metálicos que brillaban con su energía dorada.

Sentía el calor recorriendo sus brazos, su luz pulsando con fuerza mientras ajustaba los brazales en sus muñecas.

—Bien, aquí va todo mi arsenal —dijo Hunk con una sonrisa confiada.

Sin perder tiempo, se lanzó contra Taro con una velocidad abrumadora.

Los clones comenzaron a golpearlo desde todas direcciones, pero cada vez que Taro intentaba concentrarse en el verdadero, otro ataque lo distraía.

—¡Maldición!

—gruñó Taro.

Trató de separar a los clones y rastrear la energía del original, pero era inútil.

Cada golpe se sentía real.

Cada ataque de los clones tenía el mismo peso y fuerza, como si todos fueran el verdadero Hunk.

—¿Qué clase de truco es este?

—bufó con frustración.

Con furia, disparó su energía oscura en una explosión devastadora, empujando a los clones y destruyendo algunos.

Luego concentró un rayo de energía y lo lanzó contra el suelo, destruyendo la mitad del campo en una explosión que sacudió el bosque.

—¡Veamos si sigues escondiéndote después de esto!

El humo y el polvo cubrieron el área, pero Taro no se relajó.

De pronto, sintió un cambio en la energía.

Uno de los clones aumentó su energía de golpe.

—Te atrapé… —susurró con una sonrisa cruel.

Sin dudarlo, disparó otro rayo de energía en esa dirección.

La explosión arrasó con árboles y levantó una cortina de polvo, cubriendo todo el paisaje.

Taro sonrió con arrogancia, convencido de que había eliminado al verdadero Hunk.

—Hah… Patético… Pero entonces… Sintió algo detrás de él.

Una presión enorme.

Una presencia que no debería estar ahí.

Se giró y vio a Hunk frente a él.

—¡¿Qué demonios…?!

Los brazales de Hunk brillaban con intensidad, cada vez más potentes, emitiendo un calor abrasador.

Los clones desaparecían uno tras otro mientras toda la energía de Hunk se concentraba en su cuerpo real.

—¿Cómo…?

—balbuceó Taro, dando un paso atrás.

Pero no tuvo tiempo de reaccionar.

Hunk cerró su puño con fuerza y lo estrelló contra el pecho de Taro.

¡BOOM!

El impacto resonó en todo el campo.

La explosión de energía fue tan potente que el brazal de su brazo se rompió en mil pedazos.

Taro salió disparado por los aires, su cuerpo atravesando el viento como una bala.

Se estabilizó con esfuerzo, pero antes de que pudiera tocar el suelo, Hunk ya estaba allí.

—¡No tan rápido!

Con una velocidad abrumadora, Hunk apareció debajo de Taro y preparó otro golpe.

Taro se cubrió con su energía oscura, repeliendo el ataque y contraatacando con dos golpes, uno en la cara y otro en el estomago.

¡BAM!

¡BAM!

Hunk escupió saliva por la fuerza del impacto, pero se obligó a mantenerse firme.

—Tienes buenos reflejos —gruñó, limpiándose la boca.

Taro aprovechó el momento y lanzó una patada giratoria devastadora, impactando directamente en las costillas de Hunk.

¡CRACK!

El dolor recorrió todo su cuerpo, pero Hunk no podía permitirse caer.

Ignorando el dolor, forzó su cuerpo al límite y se movió a una velocidad aún mayor, a la velocidad de la luz.

Era tan rápido que su pierna se rompió por la presión.

Pero lo logró.

Se posicionó detrás de Taro en el momento perfecto para un ataque final.

—¡Te tengo…!

Pero justo antes del impacto… Taro desapareció.

Se convirtió en una niebla de oscuridad.

—¿Qué…?

En un parpadeo, reapareció a un lado de Hunk y le lanzó una devastadora explosión de energía oscura.

¡BOOM!

Hunk rodó por el suelo, su espalda impactando contra la tierra con violencia.

Quedó tumbado en el pasto, jadeando, su mirada fija en el cielo.

Su dominio de energía estaba agotándose.

No le quedaba mucha más energía.

“No puedo seguir así…” pensó Hunk, analizando su situación.

“Taro ha superado el límite humano… Ahora es una bestia de oscuridad.” Sabía que su Spirit le daba una ventaja defensiva, pero su cuerpo ya estaba al borde del colapso y no podía seguir usándolo.

—Tch… —escupió sangre y trató de incorporarse.

Pero entonces sintió un peso en su pecho.

Taro había aparecido sobre él.

—Parece que te quedaste sin trucos, “Ilusionador”.

El rostro de Taro estaba cubierto de ira y satisfacción.

Presionó su pie sobre el torso de Hunk, haciendo que este soltara un gruñido de dolor.

—¿Duele?

—preguntó Taro con burla, presionando con más fuerza.

Hunk apretó los dientes.

No iba a mostrar debilidad.

—He tenido masajes más fuertes que esto.

Taro frunció el ceño y aumentó la presión, aplastando a Hunk contra el suelo.

—¡Deja de hacerte el fuerte!

¡Te tengo justo donde quiero!

Taro sintió cómo las costillas crujían bajo su fuerza.

Pero Hunk en lugar de desesperarse, sonrió.

—He escuchado eso antes… Taro se detuvo un segundo, confundido.

—¿Qué dijiste?

Hunk levantó la mirada y lo miró directamente a los ojos.

—Dije que…  Te tengo justo donde quiero.

Antes de que Taro pudiera reaccionar, una luz cegadora explotó entre ellos.

Taro retrocedió con un gruñido de dolor, cubriéndose los ojos.

Cuando los abrió de nuevo, Hunk ya no estaba bajo sus pies.

Y entonces… Algo impactó contra su rostro con una fuerza monstruosa.

El golpe retumbó en todo el bosque.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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