Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 43
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- Capítulo 43 - 43 Capítulo 43 Caída
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43: Capítulo 43: Caída 43: Capítulo 43: Caída Hika cayó en la oscuridad.
No podía moverse.
No podía hablar.
No podía sentir nada.
¿Perdieron?
Las palabras de Lady Kaori aún resonaban en su mente.
“Pensé que durarías más.” La rabia empezó a crecer dentro de ella.
“¿Por qué no fui más fuerte…?
Que rabia” Lady Kaori los aplastó con facilidad.
A pesar de que su abuela los había potenciado, no fueron capaces de ganar.
—No… otra vez no…no quiero que le pase lo mismo al pueblo Omori.
Un escalofrío recorrió su cuerpo.
De pronto, una imagen apareció en su mente.
El fuego consumiendo su hogar.
El olor a sangre en el aire.
Los gritos desesperados de las personas.
Era el día en que los Nox atacaron su aldea natal en Lyphos.
La misma neblina… El mismo caos… Los recuerdos la golpearon como una tormenta.
—¡Mamá!
¡Papá!
—La voz de una pequeña Hika resonaba en su mente.
Una figura corriendo entre los escombros… Su abuela.
Su única familia.
La mujer la sostenía con fuerza en sus brazos mientras escapaban del infierno.
—Aguanta, Hikari.
No te dejaré aquí.
Pero… No pudieron salvar a nadie más.
Hika recordaba el calor del fuego envolviendo su aldea.
Las sombras deformadas de los Nox devorando todo a su paso.
Y para colmo… Su abuela rompió las reglas de las sacerdotisas.
Hika no sabía qué técnica usó ni que ocurrió en aquel momento.
Solo recordaba un destello de luz cegador… Y después… El exilio.
Su abuela fue destituida como sacerdotisa y expulsada de Lyphos.
Desde entonces, vivieron en soledad.
Lejos de todo.
Lejos de su hogar.
—Maldita sea… —Hika apretó los dientes con rabia.
“¡No voy a perder aquí!” Pensó en todas las lecciones de su abuela.
Sobre el espíritu.
Sobre la energía.
Sobre el propósito de su entrenamiento.
Por años, trató de aprender… pero nunca lo logró.
Hasta que… Kiro llegó.
Él le enseñó.
Gracias a él, logró sentir la energía.
Gracias a él, descubrió que aún podía mejorar.
No iba a dejarlo morir.
No después de todo lo que pasó.
—Kiro… —susurró en la oscuridad.
Sus ojos se abrieron.
Un brillo violeta los iluminó.
Su cuerpo despertó.
Dolor… Pero se puso de pie de todos modos.
Lady Kaori, quien estaba a punto de acabar con Kiro, notó el movimiento.
—¿Sigues viva?
—preguntó, sorprendida.
Hika se mantuvo firme.
—Aún no me rindo.
Lady Kaori suspiró.
—Deberías seguir durmiendo, pequeña.
Tengo que encargarme de este niño cuanto antes.
Pero entonces… Hika comenzó a brillar.
Lady Kaori entrecerró los ojos, confundida.
Y en un instante… Desapareció.
—¿Eh?
—Lady Kaori miró a su alrededor, sorprendida.
No estaba en ningún lado.
Se giró rápidamente hacia Kiro… Pero él también había desaparecido.
—¿¡Qué demonios…!?
Lady Kaori frunció el ceño con enojo.
—Maldita mocosa… ¿dónde estás?
Afuera del edificio, en una azotea cercana, Hika y Kiro aparecieron de la nada.
Hika lo sostenía entre sus brazos, jadeando.
—¡Kiro, despierta!
No respondía.
Su cuerpo estaba cubierto de sangre.
Su respiración era débil.
Hika sintió un nudo en la garganta.
No iba a permitirlo.
Apretó los puños y comenzó a transferirle su energía.
—¡No te atrevas a morir, Kiro!
Su espíritu comenzó a arder.
—¡Te daré todo de mí para que sigas viviendo, así que no mueras!
Su voz se quebró entre lágrimas.
Apretó con fuerza la mano de Kiro.
—¡No me dejes sola!
La energía de Hika fluyó a través de su cuerpo.
Un resplandor dorado comenzó a envolverlos.
De pronto, Kiro brillaba con intensidad absorbiendo el poder.
Y no solo eso… Hika sintió algo extraño.
—¿Eh…?
Miró su propio brazo… El dolor había desaparecido.
Movió los dedos… —Mi brazo… está curado.
Su mirada se dirigió a Kiro.
—Espera un momento… Una tenue aura verde cubría su cuerpo.
Las heridas de ambos se estaban sanando poco a poco.
—¿…Este es tu espíritu?
Los ojos de Hika se iluminaron de emoción.
—¡Kiro, lo lograste, este es tu spirit!
Pero Kiro seguía sin despertar.
Hika se mordió el labio inferior.
—No… aún no… Apretó su mano con más fuerza.
—¡Vuelve, Kiro!
De pronto… El cuerpo de Kiro emitió un leve destello.
Sus dedos se movieron ligeramente.
Su respiración se hizo más profunda.
Y entonces… Sus ojos dorados comenzaron a abrirse lentamente, parpadeando con confusión.
—¿Hika…?
Su mirada se encontró con la de su compañera, quien lo observaba con una mezcla de alivio y emoción.
Kiro intentó moverse, pero un dolor agudo recorrió su cuerpo.
Hika se lanzó a abrazarlo con fuerza.
—¡Kiro!
¡Despertaste!
—Su voz sonaba aliviada, pero a la vez temblorosa.
Kiro sonrió con cansancio, pero sintió cómo su cuerpo aún estaba adolorido.
—Oye, Hika… me duele todo, ten algo de cuidado.
Ella se separó un poco, riendo nerviosa.
—Ah, lo siento.
Kiro respiró hondo y bajó la mirada a sus propias manos.
Un resplandor verde tenue envolvía su cuerpo.
—¿Qué…?
Su corazón ardía con un calor cálido, parecido a cuando estaba luchando contra él Nox exorcista.
—¿Esto lo hiciste tú?
—preguntó, sorprendido.
Hika negó con la cabeza, sonriendo con orgullo.
—No.
Esto es obra de tu espíritu, Kiro.
Kiro abrió los ojos con asombro.
—¿Mi espíritu?
Hika se puso de pie con energía.
—Sí.
Esta es la evolución de tu energía y tu espíritu combinados.
¡Lograste despertar tu Spirit!
El corazón de Kiro latió con fuerza.
Se levantó poco a poco, observando con más detalle su cuerpo.
Las heridas que antes parecían graves, ahora se regeneraban lentamente.
—¡No puedo creerlo!
—exclamó, completamente emocionado.
—¡Tienes el Spirit de sanación!
—dijo Hika, con una sonrisa enorme.
Kiro seguía sin procesarlo del todo.
—¿Cómo… cómo pasó esto?
—Debe ser tu voluntad… o algo dentro de ti que despertó en el último momento.
Hika levantó su puño con confianza.
—Además, yo también puedo canalizar algo de energía ahora.
Kiro se giró sorprendido.
—¿En serio?
—Sí.
Y por lo que parece, pude usar un poco de esa fuerza para ponerme de pie, gracias a eso también te di mi fuerza para que despertaras.
Hika cerró los ojos un momento y su cuerpo brilló levemente.
—Con esto, podré ayudarte aún más en la pelea.
Kiro se sintió feliz por su compañera.
—¡Eso es increíble, Hika!
Pero su expresión cambió rápidamente.
Aún había algo que hacer.
—Hika, tenemos que volver al ayuntamiento.
La chica frunció el ceño.
—¿Estás loco?
¡Casi morimos allá adentro!
Kiro apretó los puños con determinación.
—¡Si no lo hacemos ahora, Lady Kaori destruirá el núcleo!
—¡Pero apenas sobrevivimos!
—protestó Hika—.
Además, el efecto de la técnica de mi abuela ya desapareció… y tú no puedes mantener tu Spirit activo por mucho tiempo.
Kiro apretó los dientes.
—No tenemos otra opción.
Si la dejamos destruir el núcleo, el pueblo entero quedará indefenso.
Hika se mordió el labio.
—Lo sé… pero Kiro, debemos ser realistas.
Nosotros no tenemos el nivel para vencer a un Nox H de su calibre.
El silencio los envolvió.
Ambos sabían que ella tenía razón.
Pero no podían rendirse.
Kiro cerró los ojos y respiró hondo.
—No importa si no tenemos el nivel.
No podemos quedarnos de brazos cruzados.
Hika lo observó un momento… y suspiró con una leve sonrisa.
—Supongo que no nos queda otra opción.
—Sabía que dirías eso.
—Bueno, ¿qué esperabas?
No voy a dejar que te mueras otra vez.
Ambos se miraron con determinación.
Era momento de terminar con esto.
En el Ayuntamiento… Lady Kaori se encontraba de pie frente al núcleo del pueblo.
Las inscripciones brillaban débilmente… Casi estaba listo para ser destruido.
Lady Kaori levantó su mano y una esfera de energía carmesí comenzó a formarse.
—Solo un poco más… Pero antes de que pudiera lanzar el ataque… Un portal rojo apareció detrás de ella.
Lady Kaori se detuvo de inmediato y giró la cabeza con irritación.
De las sombras, apareció el Nox H de la chaqueta roja y la media máscara negra de Oni.
Lady Kaori frunció el ceño.
—¿Qué quieres?
El Nox se acercó lentamente.
—Cambio de planes.
—¿Qué?
—El proyecto con Taro no está funcionando.
Lady Kaori levantó una ceja, confundida.
—¿Eso qué significa?
—Significa que necesita ayuda.
Lady Kaori chascó la lengua.
—¿Estás bromeando?
¡Ya liberé mi niebla mejorada por todo el pueblo!
El Nox se cruzó de brazos con indiferencia.
—Sí… pero los únicos que podrían servirnos son inmunes a tu niebla.
—¿Y qué?
Aún puedo matar a esos niños.
El Nox se rió con burla.
—¿De verdad crees que tienes tiempo para eso?
Lady Kaori frunció el ceño con enojo.
—No puedes cambiar los planes a mitad de la ejecución.
¡No tiene sentido!
En un instante, el Nox desenvainó su katana carmesí.
Corte.
En un solo movimiento, abrió una herida en la boca de Lady Kaori.
—¿¡Gh…!?
Lady Kaori se llevó una mano a la cara, sintiendo la sangre correr.
El Nox sonrió fríamente.
—No estás en posición de quejarte.
Lady Kaori gruñó, regenerando la herida con facilidad.
—Bastardo… El Nox volvió a cruzarse de brazos.
—Tómalo como una advertencia.
—Hmph.
Lady Kaori escupió sangre al suelo y suspiró.
—Está bien.
Ayudaré a Taro.
El Nox aplaudió lentamente.
—Excelente.
Lady Kaori se cruzó de brazos.
—Pero no entiendo… ¿Por qué tanto interés en este exorcista?
El Nox se inclinó un poco hacia ella.
—El Gran Maestro está ansioso por tenerlo.
Lady Kaori ladeó la cabeza.
—¿Para qué?
—No es tu problema.
El Nox sonrió levemente.
—Solo aprovéchate de su agotamiento y derrotalo.
Lady Kaori soltó una carcajada.
—Ja.
Eso será fácil.
Sin más palabras, ambos entraron en el portal rojo… y desaparecieron en la oscuridad.
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