Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 46
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- Capítulo 46 - 46 Capítulo 46 Carmesí
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46: Capítulo 46: Carmesí 46: Capítulo 46: Carmesí El bosque quedó en absoluto silencio.
Hunk miraba hacia el suelo, sintiendo el peso de la batalla sobre sus hombros.
Y entonces, lo escuchó.
CRACK.
El crujido de una rama detrás suyo.
Su instinto reaccionó al instante.
Pero antes de que pudiera moverse… ¡BOOOM!
Una piedra salió disparada a una velocidad imposible atravesando su pecho.
Hunk escupió sangre, sus ojos se abrieron con sorpresa y un escalofrío recorrió su cuerpo.
—¿Hunk?
—susurró Kiro, sin entender qué acababa de pasar.
Hunk tropezó hacia atrás, su cuerpo tambaleándose.
Airi gritó su nombre con desesperación.
—¡HUNK!
Pero era tarde.
Hunk cayó de rodillas, sus manos temblaban al tocar la sangre que brotaba de su pecho.
Y entonces… cayó por completo.
Todo el mundo quedó paralizado.
Kiro dejó lentamente a Hika sobre el pasto con cuidado.
Su rostro cambió por completo.
Su mandíbula se apretó con rabia contenida.
Y entonces, apareció.
Desde la oscuridad del bosque, el Nox de la media máscara negra de oni y la chaqueta roja emergió lentamente.
Su presencia era aterradora, sin duda estaba a otro nivel.
El Nox dio un par de pasos hacia adelante y los observó con una sonrisa calmada.
—No se preocupen.
Su voz era tranquila.
Demasiado tranquila.
—Los felicito.
—El Nox inclinó la cabeza.
—Lograron un trabajo admirable al derrotar a esos dos.
Kiro apretó los puños con furia.
—¡¿QUÉ LE HICISTE A HUNK?!
—gritó.
El Nox se encogió de hombros.
—Lo maté.
El aire se volvió pesado.
—Perforé su corazón con una simple piedra.
—Un método… bastante eficaz, ¿no crees?
Kiro dio un paso hacia adelante.
Sus manos temblaban de ira.
—Maldito… Pero el Nox no se inmutó.
—A decir verdad, después de ver esta batalla, creo que hay algo aún más valioso que ese exorcista.
Sus ojos carmesí se clavaron en Hika.
—Tú.
Hika sintió un escalofrío recorrer su espalda.
—¡NO TE LLEVARAS A NADIE!
—gritó Kiro.
Y se lanzó al ataque.
Pero antes de que siquiera pudiera reaccionar… El Nox desapareció.
Kiro se detuvo en seco.
Un mal presentimiento recorrió su cuerpo.
Y entonces, sintió un ardor desgarrador.
Una línea de sangre apareció en su abdomen.
La ropa de Kiro se empapó de rojo en un instante y su cuerpo se desplomó en el suelo.
Detrás suyo, el Nox envainó lentamente su katana carmesí.
—Qué molesto.
Hika quedó paralizada.
—¡Kiro!
—gritó Airi con desesperación.
El Nox miró a la anciana con indiferencia.
—Esperaba que fueras de más utilidad.
Suspiró con desdén.
—Pero ahora que ya no puedes usar otra técnica prohibida… eres completamente inútil.
Pero entonces, sonrió.
Llevó su mano a su rostro, como si estuviera deleitándose con un pensamiento.
—Aunque debo admitir… que la técnica de la chica de pelo rosa fue fascinante.
Su mirada se volvió afilada.
Sus ojos rojos, penetrantes y vacíos, se clavaron directamente en Hika.
Hika sintió cómo su respiración se volvía errática.
—Nunca había visto un espíritu como el tuyo.
—Esa manera de dominarlo… de mezclarlo con un poder superior… —Es… Sonrió.
—Perfecto, serás más que suficiente para complacer a mi señor.
La abuela de Hika sintió un escalofrío.
No tenía fuerzas.
Era incapaz de moverse.
Y entonces… Airi se interpuso entre el Nox y Hika.
—¡NO TE ACERCARÁS!
Lanzó una esfera Senko.
El Nox cerró los ojos por un momento.
Pero no se movió.
Cuando la luz desapareció, Airi ya estaba corriendo hacia él para atacar.
Pero el Nox extendió su brazo y la agarró del cuello en un instante.
Airi intentó liberarse, pero la presión en su garganta aumentó.
El Nox la miró con frialdad.
—Eres irritante, desaparece.
La levantó en el aire con una sola mano.
Airi pataleó desesperadamente.
Y entonces, el Nox la lanzó con indiferencia contra un árbol cercano.
¡CRASH!
Hika quiso moverse.
Quiso hacer algo.
Pero su cuerpo no respondía.
—¡Muévete, maldición!
—pensó con desesperación.
—¡Tengo que salvar a Airi!
—¡Tengo que hacer algo!
Pero no podía.
Su cuerpo estaba completamente agotado.
Ni siquiera podía mover un dedo.
El Nox continuó avanzando hacia ella.
—Ya basta… —susurró Hika en su mente.
—¡Muévete, maldita sea, debo hacer algo!
El Nox extendió su mano hacia ella.
Y entonces, una esfera de luz impactó y cubrió a Hika El Nox se giró rápidamente, sorprendido.
Detrás suyo, Kiro estaba de pie.
Su brazo levantado.
El Nox lo observó con confusión.
—¿Cómo demonios sigues en pie?
Entonces, se dio cuenta.
El cuerpo de Kiro estaba rodeado por una tenue luz verde.
Su spirit lo estaba manteniendo en pie.
Kiro lo miró con furia.
—No permitiré que te la lleves.
Hika sintió su corazón acelerarse.
Su cuerpo comenzó a responder.
Se levantó lentamente y miró a Kiro con gratitud.
—Gracias por prestarme tu energía.
El Nox sonrió de nuevo.
—¿Así que quieren pelear?
Hika dio un paso adelante.
—No nos iremos sin pelear.
Kiro sonrió.
—Eso es seguro.
El Nox los miro con una mirada afilada.
—Entonces… eligen la muerte.
Hika invocó su cuchillo con un destello de energía y se lanzó junto a Kiro contra el Nox.
El Nox permaneció inmóvil, como si no les tomara en serio, pero cuando ambos estuvieron lo suficientemente cerca, en un instante, su brazo se movió con una velocidad absurda y les propinó un golpe devastador en el estómago a ambos.
Kiro sintió como si todo el aire de sus pulmones hubiera desaparecido de golpe.
El dolor le atravesó el cuerpo entero.
Cayó al suelo de rodillas, con la vista borrosa, intentando respirar desesperadamente.
Pero no podía.
Su pecho se hundía como si estuviera ahogándose en el aire.
Entró en pánico.
—No puedo respirar… —No puedo… —Maldición… —VAMOS, VAMOS, VAMOS… De pronto, su cuerpo reaccionó cuando escuchó una voz, ahogada en desesperación.
—¡KIRO, AYUDA!
Sus ojos se abrieron de golpe.
Era la voz de Hika.
Kiro forzó a su cuerpo a moverse, aún sin poder respirar bien, y levantó la mirada.
El Nox sostenía a Hika del brazo, arrastrándola hacia un portal rojo que irradiaba caos.
Estaban desapareciendo.
—¡No, no, no, no!
—murmuró Kiro, sintiendo que el terror lo invadía.
El Nox les dedicó una mirada fría y sin emociones antes de hablar con una voz calmada.
—Fin del juego.
Hasta nunca.
Y entonces, cruzó el portal.
Pero Kiro corrió.
No sabía cómo su cuerpo aún se movía.
No le importaba el dolor, ni la falta de aire, ni el miedo.
Solo sabía una cosa: no podía fallarle a Hika.
Saltó con todas sus fuerzas y estiró la mano… Y alcanzó la de Hika.
Por un momento, el tiempo pareció detenerse.
Kiro apretó la mano de Hika con toda la fuerza que tenía, jalándola fuera del portal con un grito desgarrador.
—¡NO TE IRÁS!
Los ojos de Hika se abrieron con sorpresa.
El Nox trató de empujarla desde dentro del portal, pero Kiro no la soltó.
Jaló con toda su fuerza.
La luz verde de su spirit comenzó a brillar intensamente alrededor de su cuerpo junto a su energía dorada.
—¡Hika, sal de ahí!
¡No te soltaré, no importa qué pase!
Hika lo miró, con los ojos llenos de miedo.
—Kiro… tengo miedo… Su voz se quebró.
—¡No quiero irme!
¡No quiero!
—¡No lo harás!
¡Voy a sacarte de ahí, te lo prometo!
—gritó Kiro, sintiendo cómo sus músculos ardían de dolor.
Pero sus manos comenzaron a resbalar.
Su fuerza estaba desapareciendo.
El Nox tiró con más violencia, y Hika fue jalada hacia el portal.
—¡NO!
—gritó Kiro con desesperación, sintiendo como su agarre se debilitaba.
La mano de Hika se separaba de la suya.
Ella intentó sostenerse con todas sus fuerzas, pero sus miradas se cruzaron y supo la verdad.
Kiro no podría aguantar más.
Hika sonrió, una sonrisa temblorosa, llena de tristeza.
—Kiro… —No te preocupes más.
Kiro sintió que el corazón se le rompía.
—No… Los ojos de Hika brillaron con lágrimas, pero su voz sonó firme.
—Gracias por todo… héroe.
Y en ese instante, Kiro perdió su agarre.
Los dedos de Hika se deslizaron de los suyos.
Y desapareció.
El portal se cerró.
—¡HIKAARIIII!
Kiro se quedó mirando el vacío, paralizado.
Su brazo tembloroso aún estaba extendido, pero ya no había nada que sostener.
Hika se había ido.
Cayó de rodillas, sintiendo como su cuerpo se desplomaba de la desesperación.
Su respiración se volvió errática, su mente entró en shock.
—No… no… Sus puños se cerraron con tanta fuerza que sus uñas se clavaron en la tierra.
Y luego, con toda la rabia, la impotencia y la tristeza que tenía dentro… Golpeó el suelo con todas sus fuerzas.
—¡MALDICIÓN!
El grito se perdió en la inmensidad del bosque.
Su cuerpo se derrumbó contra la hierba húmeda, su frente chocando con el suelo.
Su respiración se entrecortó, y sintió cómo las lágrimas comenzaban a salir sin control.
Apretó los dientes, lleno de odio y desesperación.
—No… —No otra vez… —¡No otra vez!
—¡PORQUE NO PUEDO SALVAR A NADIE!
Su cuerpo entero temblaba.
Porque no importaba cuánto había luchado.
No importaba cuánto había mejorado.
No había podido salvarla.
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