Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 48
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- Capítulo 48 - 48 Capítulo 48 Hasta la Próxima
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48: Capítulo 48: Hasta la Próxima…
Omori 48: Capítulo 48: Hasta la Próxima…
Omori Kiro despertó de golpe, con la respiración agitada y el cuerpo pesado.
Su frente estaba perlada de sudor y su boca completamente seca.
Se llevó una mano a la cabeza, sintiéndose desorientado.
Miró a su alrededor y reconoció su habitación, pero su cuerpo entero dolía y estaba cubierto de vendas.
—¿Cuánto tiempo estuve dormido…?
—murmuró, intentando ponerse de pie.
Al hacerlo, sintió un mareo momentáneo, pero logró estabilizarse.
Se llevó la mano al pecho y respiró hondo.
Entonces, los recuerdos lo golpearon como una avalancha: Los Noxs, la pelea, el rescate de Hika y sobre todo…
Hunk herido de gravedad.
—¡Hunk!
—exclamó con los ojos bien abiertos antes de salir corriendo de la habitación.
Mientras recorría los pasillos del lugar, miró por la ventana y notó que era de noche.
El silencio de la casa le resultaba extraño, pero un leve murmullo lo llevó a una de las salas.
Se detuvo en la entrada y vio a Hunk sentado, recibiendo atención de la abuela de Hika.
—¡Hunk!
—llamó Kiro con alivio y preocupación.
Hunk levantó la mirada y sonrió al verlo.
—Vaya, hasta que despiertas, dormilón.
Pensé que ibas a estar fuera una semana más.
—¡Qué alivio verte bien!
—Kiro se acercó rápidamente—.
¿Cómo te sientes?
¿Cómo sobreviviste a ese disparo?
—Fue gracias a mi Spirit —dijo Hunk con una sonrisa confiada—.
Aunque el disparo iba directo al corazón, mi escudo todavía estaba activo, y eso desvió el impacto.
No fue letal, pero aún así…
dolió como el infierno.
Kiro soltó un suspiro de alivio.
—Me alegra verte bien… pero, ¿Qué pasó con el pueblo?
El rostro de Hunk se ensombreció un poco.
—Algunos Noxs arrasaron con varias casas y se llevaron a muchas personas…
otros murieron.
Pero cuando ustedes desaparecieron, me encargué de acabar con la mayoría en cuanto me pude poner de pie.
Kiro apretó los puños, sintiendo un nudo en la garganta.
—No pudimos hacer más… Hunk le dio una palmada en la cabeza.
—No te culpes, Kiro.
Ya se activó el núcleo del pueblo correctamente, así que no hay más de qué preocuparse.
En ese momento, la anciana intervino con una sonrisa amable.
—Aunque sea de noche, deberías comer algo, muchacho.
Seguro tienes hambre después de dormir cuatro días.
Como si su estómago hubiera estado esperando ese permiso, rugió fuertemente.
—Jeje… creo que sí —Kiro se rascó la cabeza, apenado—.
Entonces, iré a la cocina.
Se despidió y se dirigió al salón principal, donde encontró a Airi y Hika sentadas en el suelo, jugando cartas.
—¡Toma esto!
¡Es mi mejor jugada!
—dijo Hika con emoción, colocando una carta con confianza.
Airi sonrió divertida y sacó otra carta.
—Perdiste otra vez, Hika.
—¡No puede ser!
¡Otra vez no!
Kiro se rió por lo bajo ante la escena, pero cuando ambas lo notaron, se iluminaron.
—¡Kiro!
—Airi corrió hacia él y comenzó a examinarlo—.
¿Estás bien?
¿Te duele algo?
—Estoy bien, Airi.
Solo tengo hambre —dijo él con una sonrisa.
Hika se acercó con los brazos cruzados y una sonrisa aliviada.
—Te ves mejor de lo que esperaba.
—Soy más resistente de lo que crees —bromeó Kiro.
Hika entonces se inclinó y susurró algo al oído de Airi, quien de inmediato sonrió emocionada y corrió a buscar algo en un estante.
Kiro arqueó una ceja, confundido.
—¿Qué pasa?
Airi regresó con una caja envuelta en papel de regalo y se la extendió.
—¡Es para ti!
—dijeron ambas con una gran sonrisa.
Kiro parpadeó sorprendido y tomó la caja.
—¿Un regalo?
—Por todo lo que hiciste.
Queríamos agradecerte —explicó Hika.
Kiro abrió con cuidado el paquete y su boca se abrió de asombro cuando vio lo que había dentro.
—No puede ser… Sacó la prenda y la sostuvo con ambas manos.
Era su chaqueta amarilla, pero ahora estaba reparada y tenía un diseño renovado.
Una parte seguía siendo amarilla, pero la otra era negra, dándole un nuevo estilo más llamativo y único.
—¿Qué te parece?
—preguntó Hika con una sonrisa confiada—.
Como estaba rota lo arreglamos y le hicimos algunas mejoras.
Kiro pasó la mano por la tela, sintiendo el material más resistente y ligero.
—Es… increíble.
Se la puso de inmediato y sintió cómo encajaba perfectamente.
Se giró un poco para verla mejor, luego miró a Hika y Airi con una gran sonrisa.
—¡Muchas gracias!
¡Esto es genial!
Airi saltó de felicidad y Hika sonrió con orgullo.
—No tienes que darnos nada a cambio —dijo Hika—.
Lo hicimos porque queríamos.
Kiro sintió un calor en el pecho, no solo por la chaqueta, sino porque ellas realmente se preocupaban por él.
—En serio… gracias.
Se quedó mirándolas por un momento, sintiéndose afortunado.
Aunque habían pasado muchas cosas horribles en los últimos días, en este pequeño instante, todo se sintió en paz.
En los días siguientes por fin pudieron estar realmente tranquilos.
Sin la amenaza de los Nox y con el pueblo Omori volviendo lentamente a la normalidad, Kiro, Airi y Hika pudieron disfrutar de lo que quedaba de sus vacaciones juntos.
Hunk, por su parte, ayudó a reparar las tablillas y junto con el alcalde decidió mantener en secreto lo ocurrido aquella noche.
Las familias de las víctimas fueron compensadas, y dado que la mayoría del pueblo había estado atrapado en el sueño del Nox, pocos entendieron realmente lo que pasó.
Durante esos días, Kiro y Airi pasaron mucho tiempo con Hika, como si quisieran aprovechar cada momento antes de su inevitable partida.
—¡Vamos, Airi!
¡No puedes ganarme en esto también!
—se quejó Hika mientras intentaba vencer a Airi en otro juego de cartas.
Airi simplemente sonrió mientras bajaba su última carta.
—Lo siento, Hikari.
Pero… gané otra vez.
Hika cayó de espaldas en el suelo con una expresión derrotada.
—No puede ser… Kiro se rió mientras miraba la escena.
—Hika, tal vez deberías aceptar que Airi no puede perder en esto, ni siquiera yo he ganado una sola vez contra ella.
—¡Jamás!
¡Voy a practicar hasta que le gane!
—dijo con determinación, sentándose de nuevo.
Airi sonrió mientras barajaba las cartas.
—Está bien, pero… creo que perderás otra vez.
Aparte de sus juegos, pasaron tardes explorando el pueblo, ayudando a reparar algunas casas y disfrutando de la comida local.
En un momento, Hika los llevó a un pequeño lago escondido en el bosque, donde solía ir a jugar.
—Este lugar es especial para mí —dijo Hika mientras se sentaba en una gran roca—.
Cuando era pequeña, mi abuela me traía aquí cuando me sentía triste.
Airi se acercó y tocó el agua con los dedos.
—Es bonito… y tranquilo.
Kiro, con los brazos detrás de la cabeza, observó el cielo reflejado en el lago.
—Un lugar perfecto para relajarse.
—Sí… —Hika suspiró—.
Me alegra que ustedes estén aquí.
Los tres se quedaron en silencio, disfrutando del momento.
Y así, los días pasaron rápido, y antes de que se dieran cuenta, su tiempo en Omori había terminado.
Kiro, Airi y Hunk estaban en la estación del Tren Infinito, con sus maletas listas.
Todos ya se habían recuperado completamente de sus lesiones y estaban listos para regresar a Alfhaim.
—Parece que el momento llegó… —dijo Kiro con una mezcla de emoción y tristeza.
De pronto, una voz familiar los llamó.
—¡Oigan, idiotas!
¿Se iban a ir sin despedirse?
Los tres voltearon y vieron a Hika corriendo hacia ellos.
—Hika… —Airi sonrió al verla.
Cuando llegó frente a ellos, respiró hondo para recuperar el aire.
—No podía dejar que se fueran sin darles las gracias otra vez… Por todo lo que hicieron por el pueblo y por salvarnos.
Hunk la miró con una sonrisa y le dio una palmada en la cabeza.
—Eres una buena chica, Hika.
Sigue entrenando tus artes y pronto serás aún más fuerte.
—¡Claro!
No pienso dejar de entrenar nunca.
Airi se acercó y la abrazó con fuerza.
—Cuídate mucho, Hika.
Ojalá podamos jugar otra vez algún día.
Hika le devolvió el abrazo con una gran sonrisa.
—Por supuesto.
Pero la próxima vez, ¡No permitiré que me ganes!
Soltaron una pequeña risa y, cuando se separaron, Hika sacó una caja envuelta con una cinta roja y se la extendió a Kiro.
—Tomen esto.
Son dulces tradicionales de Xaos.
Un pequeño regalo para su viaje de regreso.
Kiro tomó la caja con sorpresa.
—¿En serio?
¡Gracias!
—No hay problema… —Hika sonrió y bajó la mirada por un segundo—.
Bueno… Kiro dio un paso adelante y le extendió la mano.
—La próxima vez que nos veamos… seremos mucho más fuertes.
Hika lo miró por un momento antes de sonreír con determinación y estrechar su mano.
—Espero que nuestros destinos vuelvan a cruzarse algún día.
Hasta que ese momento llegue… estaré esperando con ansias.
Los dos se quedaron así por unos segundos antes de soltar la mano.
—Cuídense mucho… —susurró Hika mientras ellos abordaban el tren.
Desde las ventanas, Kiro y Airi la vieron quedarse en el andén, levantando una mano en despedida.
Cuando encontraron sus asientos, ambos se miraron y, al mismo tiempo, corrieron para sentarse junto a la ventana.
—¡Yo voy en la ventana!
—dijo Kiro.
—¡No, yo!
—respondió Airi.
Ambos forcejearon, pero antes de que pudieran decidir, Hunk se sentó tranquilamente en el asiento junto a la ventana, cruzando los brazos con una sonrisa triunfal.
—Ah… qué buena vista.
Kiro y Airi lo miraron con incredulidad.
—¡Eso es trampa!
—se quejaron al mismo tiempo.
—Jaja, demasiado lento, niños.
Ambos fruncieron el ceño y se cruzaron de brazos, pero pronto los tres comenzaron a reír.
Entonces, el altavoz del tren anunció su salida.
—”El Tren Infinito partirá en unos momentos.
Por favor, tomen asiento.” Poco a poco, el tren comenzó a moverse, dejando atrás la estación y el pueblo Omori.
Kiro abrió la caja de dulces y tomó uno.
—Mmm… ¡Esto está increíble!
—Déjame probar —dijo Airi, tomando uno también.
Hunk también tomó un dulce sin pedir permiso.
—Nada mal.
Kiro miró por la ventana mientras comía.
Observó las luces de Omori alejándose en la distancia y pensó en todas las cosas que habían pasado en este viaje.
“Espero que nuestros destinos se crucen de nuevo algún día…” Y así, con risas y dulces compartidos, el Tren Infinito los llevó de regreso a Alfhaim, marcando el final de este viaje.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Krisray A continuacion, comenzara el Volumen 3: Academia para Destinados
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