Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 5
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- Capítulo 5 - 5 Capítulo 5 El Secreto del Impacto
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5: Capítulo 5: El Secreto del Impacto 5: Capítulo 5: El Secreto del Impacto Los días siguientes siguieron el mismo patrón.
Kiro asistía a sus clases, estudiaba con esfuerzo y luego entrenaba con Hunk en el bosque.
Cada vez entendía más sobre los espectros, pero todavía no encontraba una manera de vencerlos.
Una tarde, mientras regresaba a casa, notó varios carteles pegados en las paredes y postes de la ciudad.
Cada uno mostraba el rostro de una persona diferente y la palabra “DESAPARECIDO” en grandes letras.
Esto lo inquietó.
Al llegar a casa, Airi lo recibió con su habitual sonrisa.
—¡Bienvenido, Kiro!
¿Cómo estuvo el entrenamiento?
—Cansado como siempre.
—respondió, dejando caer su bolso en una silla.
—Pero, Airi… hoy vi muchos carteles de gente desaparecida en la ciudad.
Quiero que tengas cuidado cuando vuelvas de la escuela, ¿de acuerdo?
Airi asintió, algo preocupada.
—Lo haré.
Pero tú también ten cuidado, Kiro.
No quiero que te pase nada malo.
Kiro sonrió, revolviéndole el cabello.
—Tranquila, soy más fuerte de lo que parezco.
Esa noche, Kiro no pudo evitar sentirse frustrado por su falta de progreso.
En su habitación, hizo flexiones, abdominales y estiramientos hasta que sus músculos ardieron.
Para él, esto ya era rutina, un escape a su frustración.
Se dejó caer en su cama, mirando al techo.
—Debe haber algo que estoy pasando por alto.
Algo que me permita vencerlos… —De repente, una idea cruzó su mente, y se levantó de un salto.
—¡Eso es!
—exclamó, con los ojos brillando de emoción.
Al día siguiente, en el bosque, Hunk notó algo diferente en Kiro.
El chico tenía una confianza renovada, como si hubiera encontrado una chispa que lo impulsaba hacia adelante.
—Vaya, chico.
Hoy pareces diferente.
¿Qué tienes en mente?
—preguntó Hunk, intrigado.
Kiro se estiró, con una sonrisa confiada.
—Solo actívelos, maestro.
Estoy listo.
Hunk, divertido, chasqueó los dedos.
Los seis espectros aparecieron nuevamente frente a Kiro.
Esta vez, el chico respiró profundamente, estabilizando el flujo de energía en todo su cuerpo.
Podía sentir cómo la energía fluía con mayor rapidez y control.
—Muy bien, chicos… —murmuró Kiro, mirando a los espectros.
—Esta vez no me van a vencer.
Se lanzó al ataque, no con desesperación, sino con movimientos calculados.
A medida que avanzaba, mantenía un flujo constante de energía, buscando patrones en los movimientos de los espectros.
Aunque no lograba causarles daño significativo, algo en su enfoque había cambiado.
Hunk observaba desde la distancia, impresionado.
—Parece que finalmente estás comenzando a entenderlo, chico… —murmuró para sí mismo, sonriendo.
En el bosque, Kiro avanzaba con pasos firmes hacia los espectros de luz.
Esta vez estaba más calmado, su mente centrada y su flujo de energía estable.
Había aprendido a controlar su emoción, y ahora, con determinación, tenía un nuevo plan en mente.
Uno de los espectros se movió rápidamente por detrás de Kiro, pero este, con un giro calculado, lanzó un potente puño cargado de energía al aire, generando una onda de aire que impactó directamente al espectro, aturdiéndolo.
—¡Ahora es mi oportunidad!
—exclamó, lanzándose con rapidez hacia su enemigo.
Golpeó con fuerza, pero tal como ocurrió antes, la energía se dispersó sin causar daño alguno.
—¡Tsk!
—Kiro retrocedió rápidamente, esquivando los ataques de los otros espectros que aprovecharon su descuido.
Los movimientos de Kiro eran fluidos y aunque no lograba impactar con efectividad, estaba manteniendo el ritmo.
A lo lejos, Hunk observaba con los brazos cruzados, una sonrisa de orgullo en su rostro.
—Ese chico finalmente lo está entendiendo… Kiro, jadeando, pensaba rápidamente mientras esquivaba.
“Son espectros de luz, como mi poder.
Eso significa que mi energía no les hará daño alguno.
¡Tiene que haber otra forma…!
En ese momento recordó las palabras de Hunk: “No dependas únicamente de tu energía; encuentra otras formas de luchar.” De pronto, uno de los espectros lanzó un ataque directo hacia él.
Kiro lo vio venir, levantó sus manos y repelió el golpe hacia un lado, aprovechando la apertura para preparar un contraataque.
Concentró toda su energía en su puño derecho, pero esta vez hizo algo diferente: en el último momento, dispersó la energía hacia dentro completamente antes de impactar.
El golpe resonó con fuerza, enviando al espectro unos pasos hacia atrás.
Kiro, jadeante pero emocionado, gritó: —¡Lo conseguí!
¡Por fin lo conseguí!
La zona donde había golpeado al espectro comenzó a agrietarse, escapando pequeñas ráfagas de energía de su interior.
Kiro sonrió ampliamente.
—¡Así que eso era!
Si son enemigos de mi tipo de energía, entonces necesitan daño físico.
Pero mi energía es esencial para potenciar mis golpes.
¡Lo logré combinando ambas cosas!
Hunk, desde la distancia, aplaudió con orgullo.
—¡Buen trabajo, chico!
Sabía que encontrarías la manera.
Kiro miró su puño y lo apretó con fuerza.
—Esto no ha terminado aún.
Se lanzó nuevamente hacia el espectro debilitado.
Esta vez apuntó directamente a su cabeza, cargando su puño con energía y dispersándola en el momento justo del impacto.
El espectro retrocedió, pero Kiro notó que su golpe perdió algo de fuerza en el último momento ya que calculó mal.
—¡No puedo detenerme ahora!
—gritó, lanzando un segundo ataque con toda su fuerza.
El segundo golpe fue definitivo.
La figura del espectro se fragmentó en pedazos de luz antes de desaparecer por completo.
Kiro cayó de rodillas, agotado pero con una sonrisa de satisfacción.
—Uno menos… Hunk chasqueó los dedos, desactivando a los demás espectros.
Caminó hacia Kiro y le dio una palmada en la espalda.
—Felicidades.
Has dado un gran paso hoy.
Kiro sonrió, aún jadeando.
—Gracias, maestro.
Esto es solo el comienzo… Hunk lo miró con seriedad.
—Tienes razón, porque mañana te tocará eliminar a los seis.
Kiro abrió los ojos de par en par.
—¿¡Qué!?
¡Pero apenas puedo controlar el impacto como para derrotar a uno!
Hunk rió entre dientes.
—Y por eso entrenarás hasta que tu cuerpo y tu energía se adapten.
Necesitas acostumbrarte a mantener el flujo constante y usarlo eficientemente.
Kiro suspiró, resignado.
—Está bien, lo haré.
De regreso a Alfhaim, Hunk dejó a Kiro cerca de su casa.
Antes de despedirse, le dio un último consejo.
—Como misión adicional, quiero que intentes mantener un flujo estable de energía por una zona de tu cuerpo, como en tus dedos.
Eso fortalecerá tu control y aumentará tu resistencia.
—¡Acepto el reto!
—respondió Kiro con entusiasmo, levantando el puño.
Hunk sonrió y se marchó.
Mientras Kiro caminaba hacia su casa, a unas calles de distancia, sintió una energía extraña en el aire.
Frunció el ceño y cerró los ojos, allí sintió un aroma extraño que le hacía picar la nariz.
La búsqueda lo llevó a un callejón oscuro.
Cuando llegó, su expresión cambió drásticamente al sentir la energía de Airi en el mismo lugar.
—¿Qué está haciendo aquí?
—se preguntó, alarmado.
Al entrar al callejón, vio a una niña en el suelo, con una herida sangrante en la cabeza.
Corrió lo más rápido que pudo y se arrodilló rápidamente para intentar socorrerla, pero entonces vio a Airi, de pie frente a otra niña, protegiéndola de alguien.
—¡Aléjate de nosotras!
—gritó Airi, con una mezcla de miedo y determinación.
Kiro se llenó de ira al ver la escena.
Instintivamente, imbuyó su puño en energía y corrió hacia la figura que estaba frente a su hermana.
—¡Apártate de ellas!
—gritó, lanzando un golpe directo que envió a la persona contra la pared.
Se colocó frente a las niñas, con los puños alzados.
—No se preocupen.
Estoy aquí para protegerlas.
Airi lo miró con sorpresa y alivio.
—¡Kiro!
—exclamó, mientras unas lágrimas se asomaban en sus ojos.
—Lleven a esa niña y salgan de aquí cuanto antes.
Yo me encargo de esto.
—Airi asintió rápidamente y ayudó a la otra niña herida a levantarse.
Kiro miró a la persona en las sombras, su voz llena de ira.
—¿Quién eres?
¿Por qué atacaste a estas niñas?
La figura comenzó a reír suavemente, un sonido perturbador que resonó en el callejón.
—No esperaba encontrar a alguien capaz de usar energía aquí cerca… —De pronto, la figura dio un paso adelante, dejando ver unos ojos rojos y malignos que brillaban en la penumbra.
Una sensación de terror inexplicable recorrió a Kiro.
La figura sonrió y habló con una voz gélida.
—Ya han sido marcadas.
Pronto volveré por ellas.
Pero por ahora… debo irme.
En un parpadeo, la figura desapareció sin dejar rastro.
Kiro se quedó inmóvil, sin palabras, mientras trataba de procesar lo que acababa de ocurrir.
—¿Marcadas?
¿Qué significa eso?
—murmuró, apretando los puños con fuerza.
Aunque el callejón quedó en silencio, Kiro sabía que esto era solo el principio de algo mucho más grande y peligroso.
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