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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 50

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  4. Capítulo 50 - 50 Capítulo 50 Las Pruebas
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50: Capítulo 50: Las Pruebas 50: Capítulo 50: Las Pruebas Kiro se plantó firme frente a los tres muñecos de prueba, observándolos con detenimiento.

Cada uno tenía una apariencia distinta, pero lo que más le llamó la atención fue la energía que emanaban.

—A ver… este de aquí parece normal, nada fuera de lo común.

—Murmuró para sí mismo, entrecerrando los ojos al examinar el primero de los muñecos.

El segundo, en cambio, emitía un leve resplandor familiar.

—Este…

tiene la misma energía que yo.

Será un buen reto.

Sin embargo, el tercero le producía una sensación extraña, una vibración casi imperceptible que lo hizo fruncir el ceño.

—Y este último… hay algo raro en él.

No parece normal.

Sin perder más tiempo, Kiro se acercó al primer muñeco y lo golpeó con fuerza.

Su puño impactó contra la madera reforzada, generando una leve vibración en el aire.

Con apenas unos cuantos golpes certeros, el muñeco se partió y cayó al suelo hecho pedazos.

—Uno menos.

Ahora quedaba el segundo.

Kiro tomó aire y se preparó.

Recordó los entrenamientos con Hunk, las largas sesiones en las que había aprendido a controlar su energía y a concentrarla en un solo punto.

Cerró los ojos por un instante y dejó que la energía fluyera desde su interior hasta su puño.

—Está bien… solo tengo que reforzar mi golpe y desactivar la energía en el último momento.

Se lanzó contra el muñeco y lanzó un golpe cargado de energía.

Sin embargo, al impactar, el muñeco ni siquiera se tambaleó.

Kiro parpadeó con sorpresa.

—¿Eh?

Lo intentó de nuevo.

Y otra vez.

Cada golpe resonaba con fuerza en la estructura, pero el muñeco permanecía intacto.

Kiro comenzó a jadear.

El sudor resbalaba por su frente mientras fruncía el ceño, frustrado.

—¿Por qué no funciona…?

Estoy haciendo todo bien… Se frotó las manos, sintiendo el ardor en sus nudillos por la repetición constante.

Miró su puño y luego el muñeco, tratando de encontrar el error en su técnica.

—Tal vez… ¿no estoy desactivando la energía en el momento correcto?

—¿Estás bien?

Kiro se sobresaltó al escuchar aquella voz suave y delicada.

Giró la cabeza rápidamente y, para su sorpresa, se encontró con una chica de cabello azul pálido.

Sin embargo, lo que más lo impresionó fueron sus ojos grisáceos, que parecían hipnotizarlo con su calma y profundidad.

—Ah, sí, sí, estoy bien —respondió rápidamente, recomponiéndose—.

Ya casi lo logro.

La chica ladeó la cabeza y lo observó con una ligera sonrisa.

—No, no lo estás logrando.

Kiro sintió que un pequeño tic se formaba en su ceja.

—Eso no ayuda… Ella rió con suavidad y cruzó los brazos.

—Perdón, no quería ponerte más nervioso —dijo con un tono amigable—.

Pero te diré algo: tu problema es que no estás controlando bien tu energía.

Kiro frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

—Mira se que no debería ayudarte, pero justo antes de que desactives tu energía, esta se dispersa en varias direcciones.

Lo que deberías hacer es mantenerla recta y continua.

Kiro la miró sin entender del todo.

—¿Recta y continua…?

—Imagina que sostienes un vaso en tu mano, quizá así sería mejor para entender —explicó la chica con paciencia—.

Si lo aprietas demasiado, lo romperás.

Pero si no lo sostienes bien, se te caerá.

Debes aplicar la presión justa, firme pero controlada.

Así es como debes manejar tu energía.

Kiro parpadeó varias veces, dejando que la imagen del vaso se formara en su cabeza.

—Ya veo… —Ahora inténtalo de nuevo.

Kiro miró al muñeco con renovada concentración.

Se posicionó correctamente y cerró los ojos, respirando hondo.

Esta vez, cuando canalizó su energía en el puño, imaginó que sostenía ese vaso frágil, tratando de mantener la presión justa.

—Vamos… Tomó impulso y golpeó con precisión.

Esta vez, al impactar, la cabeza del muñeco se resquebrajó instantáneamente, desmoronándose en segundos.

Los ojos de Kiro se abrieron con asombro.

—¡Lo logré!

Se giró hacia la chica con una gran sonrisa.

—¡Gracias!

Eso me ayudó mucho.

—De nada —respondió ella con tranquilidad—.

Me alegra que lo entendieras.

—Por cierto, ¿quién eres?

—Mi nombre es Kaede —dijo con una ligera inclinación de cabeza—.

Soy una de las supervisoras de estas pruebas.

Kiro asintió con una sonrisa agradecida.

—Pues muchas gracias por la ayuda, Kaede.

Sin embargo, su atención volvió rápidamente al último muñeco.

Se acercó a él y, sin pensarlo demasiado, lanzó un golpe normal.

Pero justo antes de que su puño lo tocara, algo dentro de él se activó.

—¡No…!

Se detuvo en seco, retirando el puño apenas a centímetros del impacto.

Kaede, que lo observaba, arqueó una ceja sorprendida.

—Vaya… no me esperaba esa reacción.

Kiro se alejó un poco y fijó la vista en el muñeco.

Ahora que lo miraba con más atención, notó que su superficie parecía tener marcas sutiles, casi como si estuvieran grabadas con energía.

—Algo anda mal con este… Intentó calmar su respiración y cerró los ojos.

En su mente, intentó conectar con su espíritu, recordando la sensación de aquella energía llameante que habitaba en su interior.

—Vamos… Poco a poco, logró concentrar su espíritu en su mano, y con mucho cuidado, extendió un solo dedo imbuido en su energía.

Lo acercó lentamente al muñeco y, apenas lo tocó, una sensación gélida recorrió su brazo.

Kiro se alejó de inmediato.

—Este muñeco tiene una maldición… Kaede asintió levemente.

—Exacto.

Esta es la última prueba.

Ahora debes pensar… ¿qué harás para acabar con él?

Kiro frunció el ceño.

Ahora que lo sabía, no podía simplemente golpearlo como había hecho con los otros.

—Bien… pensemos… La prueba no había terminado.

Ahora tenía un nuevo desafío por delante.

Kiro se quedó mirando fijamente el muñeco maldito con el ceño fruncido.

Se rascó la cabeza, tratando de idear una forma de destruirlo.

—Vamos, tiene que haber una manera… —murmuró.

Intentó pensar en todo lo que había aprendido hasta ahora.

¿Cómo se eliminaban las maldiciones?

No podía simplemente golpearlo como los otros dos.

Intentar romperlo con la fuerza bruta no serviría, y tampoco tenía conocimientos avanzados sobre exorcismos.

—Ugh… ¿Por qué justo me toca el muñeco más difícil?

Kaede, que aún lo observaba, sonrió levemente.

—¿Te das por vencido?

—¡Claro que no!

—respondió Kiro de inmediato.

Como prueba, decidió lanzar una Esfera Senko contra el muñeco, esperando que la energía de luz hiciera algo.

Sin embargo, la esfera impactó de lleno… y no tuvo efecto alguno.

—¿En serio?

Kiro apretó los dientes.

Si los ataques normales no servían, significaba que debía hacer algo diferente.

Y entonces, una idea se le ocurrió.

—Espera… si la maldición es parte del muñeco, entonces…

¿qué pasaría si intento purificarlo con mi espíritu?

No estaba completamente seguro de cómo funcionaban las maldiciones, pero había sentido antes la energía de su espíritu y sabía que tenía propiedades contra estas cosas.

Quizá, si lograba combinarla con su energía normal, podría generar algo lo suficientemente potente como para eliminar la maldición.

—Vale, vale… vamos a intentarlo.

Con un gran esfuerzo, Kiro comenzó a reunir energía en su palma, formando una esfera de energía.

Hasta ahí, todo bien.

Ahora venía la parte difícil.

—Vamos… Intentó concentrarse en su espíritu, en aquella energía especial que había sentido en raras ocasiones.

Fue difícil.

Muy difícil.

Su espíritu no estaba completamente bajo su control, así que liberarlo a voluntad era un desafío y mucho más combinarlo a su energía.

Apretó los dientes con fuerza, enfocándose en ese pequeño resplandor dentro de sí mismo.

Por un momento, no ocurrió nada.

Pero de pronto, un tenue destello se filtró en la esfera de energía.

Kiro sintió una presión extraña en su mano, como si la energía vibrara con una nueva frecuencia.

—¡Ahí está!

Sin dudar, lanzó la esfera contra el muñeco.

Al impactar, la maldición reaccionó de inmediato.

Una especie de energía oscura comenzó a revolverse alrededor del muñeco como si estuviera viva, pero poco a poco se fue desintegrando, evaporándose en el aire hasta desaparecer por completo.

Kiro observó con asombro cómo el muñeco se desmoronaba.

—¡Lo logré!

Levantó el puño en el aire, celebrando su victoria.

Kaede, que había estado observándolo detenidamente, asintió con una leve sonrisa.

—No esperaba ver a alguien que controlara su espíritu de esa manera entre los nuevos.

Kiro se cruzó de brazos y sonrió con confianza.

—Pff, esto fue pan comido para mí.

Kaede rió suavemente.

—¿Pan comido, eh?.

Antes de que Kiro pudiera responder, un estruendo llamó su atención.

Se giró y vio a Ryu, quien acababa de destruir los tres muñecos que le habían asignado.

—¡Ryu, lo lograste!

Ryu suspiró y se limpió el sudor de la frente.

—Sí… apenas.

Kaede los miró a ambos con interés.

—Si están así nada más llegar aquí, entonces tienen un futuro prometedor por delante.

Kiro le dio una palmada en el hombro a Ryu.

—¡Sabía que lo harías!

—Tú también lo hiciste bien —respondió Ryu, con una leve sonrisa—.

Parece que la primera prueba ya está superada.

Justo en ese momento, la voz del director resonó en todo el estadio.

—¡La prueba práctica ha finalizado!

Ahora, pasaremos a la segunda fase… la prueba escrita.

La expresión de Kiro se desplomó.

—Ugh… odio estas cosas.

Frente a donde estaban los restos de los muñecos, apareció de la nada una mesa con una hoja de papel y un lápiz.

Kaede se acercó a Kiro y, con un tono calmado, le hizo un gesto hacia el asiento.

—Siéntate.

Cuando suene el timbre, podrás comenzar.

Kiro soltó un largo suspiro y se dejó caer en la silla con resignación.

—Vale… vale… vamos a hacerlo.

Agarró el lápiz, lo giró en su mano un par de veces y miró la hoja con expresión cansada.

—Buena suerte para mí… El sonido de un timbre resonó en el estadio, indicando el inicio de la prueba.

Kiro bajó la vista a la hoja y comenzó a leer las preguntas.

“¿Qué es la energía espiritual y cómo se diferencia de la energía normal?” “Nombra tres de las criaturas más peligrosas que habitan en la región de Alfhaim.” “Explica las propiedades de la energía y sus aplicaciones en combate.” Kiro apoyó su cabeza en una mano y dejó escapar un quejido.

—Ugh… esto va a ser largo… Tomó aire y comenzó a escribir.

Al cabo de un rato, Kiro estaba al borde de la desesperación.

Había intentado concentrarse en las preguntas del examen, pero su mente simplemente no quería colaborar.

Llevaba minutos enteros mordiendo el extremo de su lápiz, tamborileando con los dedos sobre la mesa y suspirando sin cesar.

—Ugh… ¿por qué tenemos que hacer esto?

—murmuró, dejando caer su cabeza sobre la mesa con resignación.

Miró la hoja frente a él, llena de preguntas que parecían escritas en un idioma desconocido.

“Explica la diferencia entre los ocho tipos principales de energía.” —Fácil, fácil… —susurró, tomando el lápiz.

Sin embargo, cuando intentó escribir, su mente se quedó en blanco.

—… Vale, no es tan fácil.

Justo cuando estaba a punto de rendirse, un ruido inusual llamó su atención.

¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete!

Giró la cabeza y lo que vio lo dejó boquiabierto.

En el asiento contiguo, un chico alto y musculoso estaba haciendo abdominales a gran velocidad mientras contaba en voz alta con una energía desbordante.

¡Diecisiete, dieciocho, diecinueve!

Los supervisores cercanos se miraban entre sí con expresiones de incredulidad.

Uno de ellos incluso se rascó la cabeza sin saber cómo reaccionar ante la escena.

—¿E-Ese tipo está loco…?

—susurró Kiro, incapaz de apartar la vista.

Justo entonces, el chico de los abdominales se detuvo de golpe, sus ojos brillaron con intensidad y se sentó con un movimiento ágil.

—¡Eureka!

¡Ya tengo la respuesta!

Agarró el lápiz en un instante y comenzó a escribir frenéticamente en su hoja, como si estuviera resolviendo el mayor misterio del universo.

En menos de diez segundos, dejó el lápiz, sonrió con satisfacción… y de inmediato comenzó a hacer flexiones en el suelo.

—Uno, dos, tres… ¡No hay descanso para el cuerpo y la mente!

Kiro sintió una mezcla de asombro y vergüenza ajena.

—¿Quién demonios es este tipo…?

El chico se percató de la mirada de Kiro y le dirigió una sonrisa confiada.

—Oye, compañero, si no puedes pensar, haz ejercicio.

Kiro parpadeó.

—¿Qué?

¿Cómo se supone que eso ayude?

—¡Así es la manera que tiene Loo de pensar!

—respondió el chico en tercera persona, con una gran sonrisa mientras continuaba su entrenamiento.

Kiro se quedó en silencio un momento, analizando lo que acababa de escuchar.

—Hacer ejercicio… para pensar mejor… Por un segundo, la idea casi sonó lógica en su cabeza.

Pero justo cuando estuvo a punto de intentarlo, se detuvo y sacudió la cabeza con fuerza.

—No, no, no… Hasta yo tengo algo de dignidad, este no es momento para eso.

Optó por ignorar a Loo y centrarse nuevamente en el examen.

El resto de la prueba transcurrió sin incidentes, aunque para Kiro se sintió como una eternidad.

Finalmente, cuando escribió la última respuesta, dejó caer el lápiz y se desplomó sobre la mesa con el alma drenada.

—Estoy muerto… Sintió una mano en su espalda y escuchó la voz tranquila de Ryu.

—Kiro, ya terminó la prueba.

Tenemos que regresar al punto de inicio.

Kiro levantó la cabeza lentamente.

—¿Por fin…?

Ryu asintió, y Kiro se puso de pie con gran esfuerzo, sintiendo que su cerebro se había derretido tras tanto pensar.

Cuando ambos regresaron al centro de la arena, de repente, unas paredes de piedra surgieron a su alrededor, encerrándolos en un cuadrado.

El director Capella tomó la palabra nuevamente.

—Felicitaciones a todos los que han llegado hasta aquí.

Ahora ha llegado el momento de la tercera y última prueba… La multitud en las gradas guardó silencio, esperando con anticipación.

—Esta es La Prueba del Santuario.

Los aspirantes intercambiaron miradas de curiosidad y tensión.

—Para esta prueba, deberán formar equipos de cuatro integrantes con las personas que encuentren en el santuario.

Su objetivo es reunir la mayor cantidad de puntos eliminando criaturas dentro del límite de tiempo.

Kiro sintió un pequeño escalofrío recorrer su espalda.

—Esto… podría complicarse, deberé conseguir un buen equipo.

El director continuó: —Los equipos pueden robar puntos de otros equipos atacando sus dispositivos de puntuación, pero si todos los miembros de un equipo son derribados pierden.

Al finalizar el tiempo, los equipos con más puntos serán los ganadores de la prueba.

Kiro tragó saliva.

—Genial… solo espero no terminar completamente solo.

Las paredes que lo rodeaban comenzaron a abrirse.

Una luz natural lo cegó por un segundo, y cuando sus ojos se acostumbraron, vio un antiguo santuario en ruinas en medio de un bosque.

El suelo estaba cubierto de musgo y enredaderas, con estructuras de piedra derruidas dispersas por el terreno.

La atmósfera tenía un aire de misterio, como si el lugar hubiera estado abandonado por siglos.

—Vaya… —susurró Kiro.

De repente, notó algo pegado a su ropa.

—¿Eh?

Era una pequeña pantalla digital incrustada en su chaqueta.

La tocó con curiosidad y esta se iluminó con un sonido de alerta.

—Atención, aspirantes —anunció el director—.

Cada uno de ustedes lleva un dispositivo de puntuación en su ropa.

Este mostrará la cantidad de puntos que tengan.

Recuerden que si alguien golpea la pantalla de otro, robará sus puntos.

Kiro miró el dispositivo con mayor interés.

—Así que esto es clave para la prueba… Respiró hondo y estiró los brazos.

—Bueno… ¡Hora de encontrar un equipo y empezar la cacería!

Con una sonrisa confiada, Kiro se preparó para enfrentar la última prueba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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