Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 51
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- Capítulo 51 - 51 Capítulo 51 El Inicio de la Cacería
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51: Capítulo 51: El Inicio de la Cacería 51: Capítulo 51: El Inicio de la Cacería Las ruinas tenían un aire inquietante.
Grandes pilares de piedra derruidos se alzaban entre la vegetación, y la luz del sol se filtraba entre los árboles creando sombras alargadas que se movían con el viento.
Kiro avanzaba con cautela, con los ojos atentos a cualquier movimiento.
—Vale… necesito encontrar a alguien con quien hacer equipo —murmuró para sí mismo—.
No quiero terminar solo en esta prueba.
Mientras caminaba entre los escombros, sintió un leve temblor en el suelo.
Se detuvo en seco y afinó sus sentidos.
De entre las sombras, una enorme serpiente emergió lentamente, deslizándose entre las piedras.
Kiro se quedó inmóvil detrás de unas rocas, analizándola.
—Interesante… no parece demasiado poderosa.
Si ataco rápido, puedo… Antes de que pudiera terminar su pensamiento, una enorme hacha cortó el aire y se incrustó en el cuerpo de la serpiente, partiéndola en dos con un sonido seco.
—¡¿Qué demonios?!
—exclamó Kiro, dando un paso atrás.
Sin embargo, la serpiente seguía moviéndose.
—¡Así que aún no está muerta!
Aprovechó la oportunidad y saltó sobre la criatura, canalizando su energía en una bola de energía.
—¡Toma esto!
La esfera de luz impactó directamente en la cabeza de la serpiente, haciéndola retorcerse antes de desplomarse por completo.
Kiro aterrizó con agilidad, y en su pantalla apareció el número 1.
—¡Sí!
¡Tengo un punto!
—exclamó con emoción.
Pero su celebración se vio interrumpida cuando sintió una presencia acercándose a él.
—¡Oye, oye, tranquilo!
¡No tengo nada de valor!
—dijo rápidamente, levantando las manos en señal de rendición.
El dueño del hacha se acercó con pasos firmes.
Era un chico alto, musculoso, con una sonrisa confiada en el rostro, parecía un campesino y su pelo estaba rapado.
—¡Oh!
¡Eres el de la prueba escrita!
—exclamó Kiro al reconocerlo—.
¡El que estaba haciendo ejercicio al lado mio!
El joven asintió con orgullo.
—¡Así es!
Estas en lo correcto mi nombre es Loo.
Kiro suspiró con alivio al ver que no tenía intenciones hostiles.
—Un gusto Loo.
Yo soy Kiro, ¿Qué te parece si somos equipo?
Loo no dijo nada y extendió su mano, y Kiro la estrechó sin dudar.
Justo en ese momento, las pantallas de ambos parpadearon y cambiaron a un color naranja, indicando que ahora eran parte del mismo equipo.
—¡Parece que somos compañeros ahora!
—dijo Kiro con una sonrisa.
Loo asintió con entusiasmo.
—¡Sí!
¡Daremos lo mejor de nosotros!
Kiro miró el enorme hacha que Loo llevaba sobre el hombro.
—Por cierto… ¿de dónde sacaste eso, sí nos quitaron todas nuestras armas al entrar?
Loo rió mientras se golpeaba el pecho con orgullo.
—¡Lo encontré tirado por ahí!
Kiro parpadeó.
—Eso sí que es buena suerte… De repente, dos serpientes aún más grandes emergieron de entre las ruinas.
Sus cuerpos eran gruesos y cubiertos de escamas rojas, y sus ojos brillaban con un resplandor ardiente.
Loo sonrió al verlas.
—Son serpientes de tipo fuego.
No serán un problema para nosotros.
Kiro, intrigado, lo miró de reojo.
—Por cierto… ¿de qué tipo es tu energía?
Loo levantó su hacha con confianza.
—¡Soy tipo roca!
Sin perder tiempo, se lanzó contra una de las serpientes.
Con un solo golpe de su hacha, le cortó la cabeza, haciéndola caer al suelo de inmediato.
Kiro abrió los ojos con sorpresa.
—¡Vaya, que fuerte!
Pero la otra serpiente se lanzó contra Kiro, abriendo sus fauces para atacarlo.
—¡Rayos!
Kiro levantó los brazos para protegerse, sintiendo el impacto de los colmillos contra su vendaje en la mano derecha.
El dolor punzante recorrió su cuerpo, pero en lugar de retroceder, imbuyó sus puños en energía y contraatacó con una serie de golpes rápidos y precisos.
—¡Vamos!
¡Muere de una vez!
Finalmente, con un último golpe cargado de energía, la serpiente cayó al suelo sin vida.
Kiro y Loo miraron sus pantallas.
—¡Dos puntos más!
—exclamó Kiro.
Loo asintió con entusiasmo.
—¡Esto está siendo divertido!
Justo en ese momento, Kiro arrugó la nariz.
—Espera… Loo lo miró con curiosidad.
—¿Qué pasa?
—Huelo algo raro… Loo levantó una ceja.
—No huelo nada fuera de lo normal.
Kiro frunció el ceño.
—No… esto no es normal.
Se está acercando… ¡Loo, salta ahora!
Loo obedeció sin dudar y, en el instante en que ambos saltaron, el suelo estalló bajo ellos.
—¡¿Qué demonios es eso?!
—gritó Kiro.
De entre la tierra, un gusano gigante emergió, abriendo sus enormes mandíbulas para devorarlos.
Loo giró en el aire y clavó su hacha con fuerza en la cabeza de la criatura.
—¡Toma esto!
Pero el gusano se retorció con violencia, lanzando a Loo por los aires.
—¡Loo!
El cuerpo de Loo impactó contra una de las paredes de las ruinas con un fuerte estruendo.
Kiro aterrizó de pie y rápidamente lanzó una Esfera Senko contra la criatura.
Pero no surtió efecto.
—¡Maldición!
¡Lo olvidé!
—se dijo a sí mismo—.
¡Los gusanos no tienen ojos!
El gusano, sin perder tiempo, se escondió bajo tierra de nuevo, llevándose consigo el hacha de Loo clavada en su cuerpo.
—¡Qué problema, se llevó el arma de Loo!
Kiro corrió hasta donde su compañero había caído.
Loo estaba muy aturdido, con un corte en la frente y polvo cubriéndolo de pies a cabeza.
—¿Sigues con vida?
—preguntó Kiro, ayudándolo a ponerse de pie.
Loo sacudió la cabeza y se frotó la frente.
—¡Por supuesto!
¡Esto no es nada!
Kiro suspiró con alivio.
—Bien, porque aún tenemos un gusano gigante al que patearle el trasero.
Loo sonrió ampliamente.
—¡Vamos a por él!
Kiro y Loo no perdieron el tiempo.
Apenas Loo se recuperó, ambos corrieron a toda velocidad siguiendo el rastro del gusano de arena.
—¡Lo tenemos justo adelante!
—gritó Kiro, con su olfato guiándolo entre las ruinas—.
¡Puedo oler la tierra removida y su energía!
Loo, sin dejar de correr, sonrió.
—¡Perfecto!
¡No lo dejaremos escapar compañero!
A medida que se acercaban, Loo aumentó su velocidad, su cuerpo irradiaba energía de roca mientras se preparaba para atacar.
—¡Allá voy!
Con un impulso colosal, saltó varios metros en el aire y formó una esfera de energía de roca en sus manos.
—¡Impacto de Roca!
Golpeó el suelo con una fuerza demoledora, creando un pequeño terremoto en la zona.
La tierra tembló y se resquebrajó, provocando que el gusano saliera de la superficie aturdido, revolviéndose en el aire.
Kiro abrió los ojos con asombro.
—¡Eso fue impresionante, Loo!
Pero entonces vio algo.
—¡Tu hacha!
¡Todavía está clavada en su cuerpo!
Loo miró hacia el gusano y sonrió.
—¡Bien visto, compañero!
Kiro, aprovechando la oportunidad, canalizó su energía en sus puños y se lanzó hacia el gusano con gran velocidad.
—¡Me toca!
Saltó sobre un pilar derruido para tomar altura y golpeó con toda su fuerza el costado del gusano, imbuyendo su puño con su energía de luz.
El gusano chilló de dolor, retorciéndose violentamente.
—¡Maldita sea!
—exclamó Kiro cuando vio que la enorme bestia giraba su cuerpo contra él.
El impacto lo lanzó contra el suelo con fuerza, rodando entre los escombros.
—¡Compañero!
—gritó Loo.
Kiro se incorporó rápidamente, sacudiéndose el polvo.
—Tranquilo, sigo bien… Pero cuando alzó la vista, el gusano se lanzó sobre él con la boca abierta, dispuesto a devorarlo.
—¡Oh, no!
Antes de que pudiera reaccionar, Loo saltó sobre el gusano con una gran velocidad, aferrándose a su cuerpo.
—¡Hora de recuperar mi hacha!
Con un fuerte tirón, desprendió el arma de la carne del gusano, y en el mismo movimiento, canalizó su energía en ella, creando una potente onda expansiva que cortó profundamente la criatura.
El gusano se agitó en el aire, tratando de liberarse del dolor, pero Loo no le dio oportunidad.
—¡Aquí va todo lo que tengo!
Loo descendió con su hacha y realizó varios cortes precisos y poderosos, golpeando sus puntos débiles y debilitándolo con cada impacto.
Kiro vio su oportunidad y reunió su energía en una gran esfera de luz.
—¡A ver qué haces con esto!
Lanzó la esfera directamente contra el gusano, impactando en su costado.
El estallido lo acabo.
El gusano emitió un último chillido y se desplomó, su enorme cuerpo golpeó el suelo con un estruendo, levantando una nube de polvo.
Loo bajó de un salto y sonrió, respirando agitadamente.
—¡Lo logramos!
Kiro se acercó con una sonrisa y le golpeó el hombro.
—Tu maestría con el hacha es increíble, Loo.
Loo rió y se cruzó de brazos.
—¡No esperaba menos de mí fuerza!
Ambos miraron sus pantallas y se sorprendieron al ver el número 13 en ellas.
—¡Nos dio 10 puntos!
—exclamó Kiro.
Loo sonrió orgulloso.
—Era lo mínimo que podíamos obtener tras desafiar a esa bestia.
Mientras la prueba continuaba, las gradas del estadio estaban en total ebullición.
Una enorme pantalla holográfica mostraba los enfrentamientos de los participantes en tiempo real, permitiendo a los espectadores seguir cada momento de la prueba.
Entre la multitud, Airi y Hunk miraban con emoción el desempeño de Kiro.
—¡Mira, mira!
—Airi señaló con una sonrisa radiante—.
¡Mi hermano es increíble!
¡Esta competencia será pan comido para él!
Hunk, sentado con los brazos cruzados y una jarra de cerveza en la mano, soltó una risa.
—Eso es cierto, pero… Airi lo miró con curiosidad.
—¿Pero qué?
Hunk tomó un sorbo de su bebida antes de responder.
—Aún hay algo de lo que debería preocuparse.
Airi ladeó la cabeza, confundida.
—¿De qué hablas?
Hunk sonrió de lado y miró la pantalla con seriedad.
—De los otros jugadores.
Airi frunció el ceño.
—¿Crees que alguien pueda vencerlo?
Hunk se encogió de hombros.
—No es solo cuestión de fuerza.
Esta prueba no es solo sobre derrotar monstruos… es una competencia.
Y en una competencia, hay gente que hará lo que sea para ganar.
Airi guardó silencio por un momento y luego miró nuevamente la pantalla, observando a su hermano con una leve preocupación.
—Kiro… ten cuidado.
Mientras tanto, en las ruinas del santuario, Kiro y Loo aún celebraban su victoria.
Y por otro lado del mismo… Ryu caminaba entre los árboles, sintiendo la brisa fría acariciar su rostro.
El bosque del santuario era denso, los rayos de sol apenas lograban filtrarse entre las copas de los árboles, creando sombras que lo hacían sentirse aún más inquieto.
—Tranquilo, Ryu… solo sigue caminando… Se abrazó a sí mismo un instante, como si eso pudiera calmar su creciente ansiedad.
—Voy a encontrar a alguien bueno… sí, seguro que hay personas decentes aquí y podré hacer un equipo… —se dijo, intentando convencerse.
Pero, en el fondo, sabía que no podía confiar en nadie excepto Kiro.
De repente, un enorme estallido de energía sacudió la zona cercana.
Ryu se detuvo en seco, sintiendo una ráfaga de poder recorrer el aire.
—¡¿Qué fue eso?!
Se giró en dirección al origen del estallido y vio una inmensa explosión de luz y energía, iluminando el cielo como si un rayo hubiera caído en medio del bosque.
—Sea lo que sea… es mejor que no me acerque.
Dando media vuelta, decidió alejarse en la dirección contraria.
No quería llamar la atención de algo que pudiera ser más fuerte que él.
Pero su tranquilidad no duró mucho.
Apenas había avanzado unos metros cuando cuatro figuras emergieron entre los árboles.
Eran elementales de tipo planta.
Criaturas de piedra y madera, con una apariencia similar a los golems, pero con un núcleo brillante en su interior.
Ryu tragó saliva.
—Son como los rocosos… tengo que destruir sus núcleos para vencerlos.
Se llevó una mano al mentón, analizando la situación.
—Si intento luchar cuerpo a cuerpo, pueden inmovilizarme con sus lianas… lo mejor será atacar con todo desde el principio.
Suspiró y murmuró para sí mismo: —Vale… Ryu, hazlo como si Kiro estuviera aquí.
No dudes.
Apretó los puños y salió de su escondite.
Los elementales notaron su presencia de inmediato y, como si fueran parte del bosque mismo, se abalanzaron contra él.
Ryu saltó al aire con agilidad, dejando que el viento lo mantuviera flotando.
—Aquí vamos… Extendió su mano y comenzó a generar una Esfera de Viento.
Sin embargo, esta vez no se quedó en su tamaño normal.
—Más… más poder… La esfera aumentó de tamaño, girando con una velocidad impresionante hasta convertirse en un torbellino de energía.
Los elementales no se quedaron quietos.
De sus brazos de madera salieron largas lianas que se extendieron rápidamente hacia él.
Ryu sonrió confiado.
—Ya es hora.
Con un movimiento de su brazo, lanzó la esfera en forma de torbellino.
—¡Senpū!
El torbellino impactó de lleno contra los elementales, absorbiéndolos en una espiral de viento que levantó hojas, polvo y ramas por toda la zona.
Las criaturas quedaron atrapadas en la tormenta, incapaces de reaccionar.
Ryu cayó al suelo con gracia, sintiendo la vibración de su propio ataque en el aire.
—Ahora es el momento.
Sin perder tiempo, corrió directo hacia los elementales.
Su energía de viento envolvió sus puños, y con movimientos rápidos y calculados, golpeó los núcleos de cada elemental con precisión.
¡Crack!
Las estructuras de madera y roca de las criaturas se debilitaron, dejando sus puntos débiles expuestos.
Ryu retrocedió un par de pasos, su respiración se aceleró.
—Bien… ahora, el golpe final.
Juntó sus manos con fuerza y cerró los ojos.
La energía de viento comenzó a concentrarse entre sus palmas, brillando con un leve tono verdoso.
—Vamos… aquí va mi ataque definitivo.
El viento a su alrededor se agitó con violencia, levantando hojas y polvo en todas direcciones.
Ryu entreabrió los ojos y, con un susurro casi inaudible, dijo: —Horobinokaze.
De sus manos salió un rayo de energía de viento concentrado, disparándose a una velocidad impresionante hacia los núcleos de los elementales.
¡BOOM!
La explosión resultante fue enorme.
El área donde impactó su ataque quedó completamente arrasada.
El suelo se partió en líneas irregulares, los árboles cercanos se sacudieron violentamente y una gran marca quedó en la tierra, extendiéndose varios metros más allá.
Cuando el polvo comenzó a asentarse, Ryu jadeaba pesadamente, con las manos temblando por el esfuerzo.
Se arrodilló un momento, sintiendo cómo su energía se drenaba.
—Maldita sea… Cerró los ojos y sonrió levemente.
—No podré usar esa técnica otra vez… pero valió la pena intentarlo.
Se quedó en silencio unos segundos, recuperando el aliento.
Entonces miró su pantalla.
Sus ojos se abrieron de par en par.
—¡¿Veinte puntos?!
Se quedó pasmado por un instante, incapaz de creerlo.
—K-Kiro se va a poner celoso cuando vea esto… Rió un poco para sí mismo, aún jadeando.
—Gracias por la idea de esta técnica, Kiro… funcionó mejor de lo que esperaba.
Se puso de pie con algo de esfuerzo y miró a su alrededor.
—Ahora… tengo que seguir adelante.
Con un suspiro profundo, Ryu continuó su camino, sabiendo que la prueba apenas había comenzado.
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