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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 52

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52: Capítulo 52: Cazando Puntos 52: Capítulo 52: Cazando Puntos Ryu intentaba recuperar el aliento, su pecho subía y bajaba con pesadez.

El combate contra los elementales lo había dejado exhausto y su cuerpo todavía resentía el esfuerzo de utilizar técnicas avanzadas.

—Solo un momento más… —murmuró para sí mismo, limpiando el sudor de su frente.

Pero su descanso no duró mucho.

Sintió un escalofrío recorrer su espalda cuando una presencia hostil lo rodeó.

—Esto es malo… Levantó la mirada y vio cómo cuatro figuras emergían entre los árboles.

Eran jóvenes como él, pero había algo en su postura y en sus expresiones que lo ponía en alerta.

El que estaba frente a él destacaba sobre los demás.

Era alto y musculoso, con una postura relajada pero imponente.

Sus dientes eran anormalmente afilados, lo que le daba una sonrisa depredadora.

Sus ojos reflejaban una confianza absoluta, como si ya supiera que tenía la ventaja.

Vestía una chaqueta negra con detalles dorados y unos pantalones de combate ajustados.

Sus manos estaban vendadas, y sus nudillos mostraban signos de haber sido usados muchas veces en batalla.

—Así que tú eres el que hizo todo ese alboroto hace poco.

Su voz era grave y relajada, como si disfrutara el momento.

—Pude sentir tu energía desde lejos.

Si no me equivoco… eres usuario de viento, ¿verdad?

Ryu chasqueó la lengua y se puso en guardia.

—¿Y qué si lo soy?

Otro de los miembros del grupo, un chico más delgado con una cicatriz en la mejilla, silbó sorprendido.

—Oye, Boros… mira esto.

—Dijo señalando la pantalla de Ryu— Tiene 20 puntos.

Los demás abrieron los ojos con sorpresa, pero el líder solo sonrió con diversión.

—Vaya, vaya… —dijo, cruzándose de brazos— Esos son bastantes puntos ¿no lo crees?.

Ryu apretó los puños, ya imaginando lo que venía a continuación.

El líder inclinó la cabeza, mostrando una sonrisa de satisfacción.

—Quiero esos puntos.

Y si no me los das por las buenas… —su sonrisa se volvió más oscura— Los tomaremos por las malas.

Ryu resopló con molestia.

—Lo mejor sería que me dejaran ir.

Ustedes ya tienen 60 puntos, con eso ya deberían estar entre los primeros lugares ahora mismo.

El líder chasqueó la lengua con desaprobación y se llevó una mano al rostro, como si la respuesta de Ryu lo decepcionara.

—Tch… No me hagas esto difícil, chico.

Entonces, desapareció de su vista.

Antes de que Ryu pudiera reaccionar, sintió un brazo rodeando su cuello por detrás.

—¿Qué…?

¿Cuándo…?

El miedo lo paralizó por un segundo.

No lo sintió moverse.

Era demasiado rápido.

—Mi nombre es Boros.

—susurró el hombre a su oído— Recuérdalo bien.

Sin darle tiempo a reaccionar, Boros le clavó una rodilla en la espalda con brutalidad.

—¡Gah!

El aire se le escapó de los pulmones de golpe.

Y antes de que pudiera recomponerse, un puñetazo directo en el pecho lo hizo salir disparado como un proyectil.

¡BOOM!

Su cuerpo chocó contra varios árboles, partiéndolos en pedazos antes de caer pesadamente al suelo.

La visión de Ryu se nubló por un momento.

Su cabeza daba vueltas y cada respiración era un esfuerzo.

Pero aún así, se obligó a ponerse de pie.

Su cuerpo temblaba, el dolor se extendía por cada músculo, pero no podía rendirse.

—No… he sido derrotado.

Boros apareció de repente frente a él, con el puño listo para golpearlo.

—¡¿COMO…?!

Ryu, instintivamente, activó su técnica.

—¡Velo de Viento!

Su cuerpo se movió a una velocidad impresionante, esquivando por centímetros el puñetazo.

—¡Bien!

—Pensó Ryu.

Aprovechando la apertura, giró su cuerpo y lanzó un golpe directo al rostro de Boros.

Pero algo salió mal.

Cuando su puño impactó, una barrera invisible lo detuvo en seco.

—¿Qué…?

Su ataque no le hizo ni un rasguño.

Boros sonrió de lado.

—Interesante… así que eres rápido.

Ryu dio un paso atrás, todavía confundido.

—¿Qué demonios hiciste?

Boros levantó su brazo con orgullo.

—Mi Spirit es de tipo defensivo.

—dijo con confianza— No importa cuánto lo intentes… no me harás daño.

Ryu se quedó en silencio, sintiendo una sensación de desesperanza en su pecho.

—¿Un Spirit defensivo…?

Entonces… Antes de que pudiera pensar en una estrategia, Boros aumentó su energía y golpeó con toda su fuerza el estómago de Ryu.

¡CRACK!

El impacto fue brutal.

El cuerpo de Ryu se dobló por el golpe, su boca se abrió de golpe y escupió saliva.

Y una vez más, salió disparado hacia los árboles, rebotando como un muñeco de trapo.

¡BOOM!

Finalmente, cayó sentado, su espalda apoyada contra un árbol.

Jadeaba pesadamente, el dolor lo invadía por completo.

Intentó moverse… pero su cuerpo se negó a responder.

Miró hacia arriba y vio a Boros caminando tranquilamente hacia él, como si todo esto hubiera sido un simple calentamiento.

—Esto no puede estar pasando… —murmuró con los labios temblorosos.

Boros lo miró desde arriba, con una expresión de absoluta superioridad.

—¿Eso es todo lo que tienes, chico de viento?

El fuego iluminó el bosque.

Desde la distancia, Boros extendió su brazo, reuniendo energía en su palma.

La esfera que formó palpitaba con un tono anaranjado intenso, pero en cuestión de segundos, las llamas emergieron, envolviéndola por completo hasta convertirse en una ardiente bola de fuego.

—Veamos si puedes soportar esto.

—musitó con una sonrisa, antes de lanzar el ataque.

La potente bola de fuego surcó el aire a toda velocidad, devorando la oscuridad con su fulgor abrasador.

Ryu la observó con los ojos muy abiertos.

—Maldición… Su mente trabajaba a toda velocidad buscando una salida.

Pensó en huir, pero su cuerpo apenas respondía.

Pensó en contraatacar, pero su energía era insuficiente para detener un ataque de esa magnitud.

—No hay tiempo… El calor aumentó, y con él, el miedo.

Ryu cerró los ojos, apretando los dientes, esperando lo peor.

Pero… nada ocurrió.

Un silencio tenso reemplazó el rugido del fuego.

Lentamente, abrió los ojos y lo primero que vio fue un resplandor violáceo con matices verdes que lo rodeaba por completo.

Frente a él, una chica se mantenía firme con los brazos extendidos, su cuerpo irradiaba una energía oscura, pero cálida.

Su largo cabello negro, con mechones morados, se agitaba violentamente por el impacto del ataque, pero su expresión era confiada.

El escudo que había invocado resistió sin problemas el impacto y, en un destello brillante, repelió las llamas de Boros, disipándolas en el aire.

La chica sonrió con orgullo y chasqueó los dedos, desactivando el campo de energía.

—Je je…Esa fue solo una pequeña muestra de mi poder.

—dijo con un tono arrogante— Deberían sentirse honrados de haber presenciado esta demostración de mi energía demoníaca.

Ryu parpadeó, aún en shock.

—¿Quién… eres?

La chica ignoró su pregunta y señaló directamente a Boros con una actitud desafiante.

—Escucha bien, mandíbula afilada.

—dijo con confianza— Si sabes lo que te conviene, nos dejarás marcharnos ahora mismo, a menos que quieras conocer el poder del demonio.

Boros se quedó en silencio por un momento… y luego se echó a reír.

—¿Tienes idea de con quién estás hablando?

—respondió, entre carcajadas— Si tanto alardeas de tu “poder demoníaco”, ¿por qué no vienes aquí y me lo demuestras?

Los demás miembros del grupo rieron junto con él.

La chica se cruzó de brazos, intentando mantener su compostura.

—Mmm… no veo la necesidad de pelear contigo.

Sería una pérdida de mi tiempo.

—¿Eso significa que tienes miedo?

—provocó Boros, dando un paso al frente.

—¡Por supuesto que no!

—exclamó la chica, pero en cuanto Boros desapareció de su lugar y apareció corriendo hacia ella, su expresión cambió de golpe.

Su confianza se derrumbó en un instante.

—¡E-Espera!

¡No es necesario llegar a esto!

¡Podemos hablarlo!

—dijo con nerviosismo, levantando las manos.

Pero Boros no se detuvo.

Su puño brilló con energía antes de lanzarlo directamente hacia ella.

En el último segundo, un círculo de energía oscura se formó bajo los pies de la chica y, en un destello de luz, desapareció junto con Ryu.

¡BOOM!

El puñetazo de Boros impactó de lleno contra el árbol detrás de ella, partiéndolo en dos.

El líder chasqueó la lengua, molesto.

—Tch… Cobardes.

Los demás miembros de su equipo lo miraron en silencio.

—¿Los seguimos?

—preguntó uno.

Boros negó con la cabeza.

—Nah.

No tienen escapatoria dentro del santuario.

Ya nos los encontraremos otra vez.

Ryu sintió un mareo repentino cuando su cuerpo se desmaterializó y volvió a tomar forma en otro lugar.

Cuando pudo enfocarse de nuevo, vio que ahora estaban en una atalaya en ruinas, situada en lo alto de una colina.

Desde allí, se podía ver el extenso bosque a lo lejos.

La chica se cruzó de brazos, observando el paisaje mientras hablaba sola en voz alta.

—Muy bien, muy bien… ¿Y ahora qué hago?

No contaba con que ese tipo fuera tan agresivo… Debería buscar otro lugar más seguro…Ojala alguien me quiera en su equipo… Seguía murmurando para sí misma, hasta que… —Oye… Un susurro tímido la hizo estremecerse.

—¡¿EH?!

Giró sobresaltada, con los ojos abiertos de par en par.

Hasta ese momento, no se había dado cuenta de que había traído a Ryu con ella.

—¡¿Q-Q-Q-Qué haces aquí?!

—exclamó tartamudeando.

Ryu la miró con una mezcla de curiosidad y agotamiento.

—Yo… no sé.

Creo que tú me trajiste.

La chica se aclaró la garganta rápidamente, tratando de recuperar la compostura.

—¡O-Obviamente lo hice!

—dijo con fingida confianza— Era parte de mi plan.

Ryu levantó una ceja.

—¿Plan…?

La chica desvió la mirada y se cruzó de brazos.

—Tch… Lo hice porque los espíritus malignos me lo pidieron.

Ryu parpadeó.

—¿Espíritus malignos…?

Ella asintió con orgullo.

—¡Sí!

Son ellos quienes me guían.

Sus voces me susurraron que debía salvarte.

Ryu no entendió del todo… pero, considerando que hace un minuto estaba a punto de perder, decidió no cuestionarlo demasiado.

—Bueno… gracias por salvarme.

—dijo, con una pequeña sonrisa.

La chica lo miró sorprendida por un momento… y luego desvió la mirada con el rostro levemente enrojecido.

—E-Está bien… No es como si me importara mucho.

Ryu se levantó, sacudiendo un poco el polvo de su ropa y se volvió hacia la chica que lo había salvado.

Su cabello negro con mechones morados aún se agitaba por el viento de la altura en la que estaban.

La torre en ruinas en la que habían aparecido les daba una vista privilegiada del bosque.

—Lo siento si te asuste recién… solo quería agradecerte.

Por cierto ¿Cómo te llamas?

Yo soy Ryu.

La chica se aclaró la garganta, cerró los ojos con confianza y levantó los brazos dramáticamente antes de hacer una pose épica, cruzando los brazos y levantando la barbilla.

—¡Soy Shizuki Velmoria!

¡La elegida del abismo y los demonios!

El viento sopló en el momento justo, haciendo que su chaqueta oscura con detalles morados ondeara con dramatismo.

Su amuleto de gema morada brilló tenuemente y sus ojos verdes intensos reflejaban un aire de misterio.

Ryu la observó en silencio por unos segundos antes de soltar una carcajada.

—¡Pff!

Jajaja, vaya forma de presentarte.

Shizuki infló las mejillas, molesta por la reacción.

—¡No te rías!

¡Es un título muy importante!

—Lo siento, lo siento —dijo Ryu, aún riendo un poco—.

Es solo que no esperaba una presentación tan… ¿así?

Shizuki chasqueó la lengua y desvió la mirada con los brazos cruzados.

—¡Los simples mortales no entienden la grandeza de los demonios!

Ryu dejó escapar un suspiro divertido y decidió cambiar de tema.

—Por cierto, tengo un amigo participando en la prueba también.

Si lo encontramos, podríamos unirnos los tres y formar un buen equipo.

Shizuki lo miró de reojo, confundida.

—¿Me estás diciendo que quieres que yo esté en tu equipo?

—Sí, ya que me salvaste, me gustaría hacer equipo contigo.

Aunque… si prefieres ir sola, lo entiendo.

Perdón si fue una petición repentina.

Shizuki se quedó en silencio por un momento.

Después, levantó el pecho con orgullo y agitó la mano con superioridad.

—¡No te disculpes!

¡Es perfecto!

¡Para encontrar a tu amigo, el Ojo del Demonio nos guiará!

Dicho esto, tomó con su mano el amuleto con la gema morada y comenzó a concentrarse intensamente.

—¡Oh, grandes espíritus oscuros, muéstrenme el camino hacia el compañero de este simple humano!

Cerró los ojos y apretó los dientes con esfuerzo, como si estuviera invocando un gran poder.

Ryu ladeó la cabeza, sin entender del todo lo que hacía.

Mientras ella seguía con su extraño ritual, él aprovechó para analizar el terreno desde la altura de la torre.

Desde allí, podía ver gran parte del bosque y notó varias presencias dispersas.

—Hay muchas auras peligrosas ahí abajo… esto no será fácil, parece ser que el bosque es casi todo el santuario y al otro lado hay varias ruinas.

Antes de que pudieran continuar, la voz del director resonó nuevamente en el ambiente.

—Quedan 30 minutos para el final de la prueba.

Como evento especial, hemos liberado a nuestro monstruo más fuerte.

Quien lo derrote obtendrá 100 puntos.

Ryu frunció el ceño al escuchar eso.

—¿Un monstruo más fuerte?

No necesitamos enfrentarlo, con unos cuantos más que derrotemos bastará para ganar… Shizuki abrió los ojos y chasqueó los dedos con confianza.

—¡Yo solo tengo 2 puntos!

Necesitamos más.

Derrotar a ese monstruo no debería ser un problema para mi poder demoníaco.

¡Deberíamos buscarlo antes que los demás!

—No estoy tan seguro de ese plan —respondió Ryu con seriedad—.

Si estamos más lejos de ese monstruo, será mejor para nosotros, así podremos alejarnos de los participantes y recolectar puntos de forma más segura.

De pronto, el suelo comenzó a temblar violentamente.

Una presencia colosal hizo que el aire se volviera denso y opresivo.

—N-no me digas que… —susurró Ryu, girándose lentamente.

Ante sus ojos, una silueta gigantesca comenzó a tomar forma justo al lado de la torre.

Rocas y energía se congregaban para formar un ser titánico.

Su presencia era abrumadora, y cada movimiento de su cuerpo causaba ondas de choque en el aire.

—¡E-es un Titán!

—exclamó Ryu, su rostro pálido por el miedo.

Shizuki también tragó saliva al verlo, pero rápidamente intentó calmarse.

—¡T-tranquilo, nos teletransportaré lejos!

Pero justo cuando comenzó a trazar el círculo de energía, una enorme mano del Titán descendió con brutalidad, impactando contra la torre y derrumbándola por completo.

—¡Maldición!

—gritó Ryu mientras todo se desmoronaba a su alrededor.

En medio de los escombros, una explosión de energía morada y verde emergió repentinamente.

Entre el polvo y las piedras, Ryu y Shizuki aparecieron cubiertos por un escudo de energía.

Ambos estaban sentados en el suelo, con el rostro completamente pálido y los ojos abiertos de par en par.

—E-estoy… ¿vivo?

—balbuceó Ryu, aún en shock.

—E-eso creo… —respondió Shizuki con la misma expresión atónita.

Ryu tomó aire con fuerza y luego miró a la chica.

—¡Gracias, Shizuki!

Si no hubieras puesto ese escudo a tiempo, estaríamos aplastados.

Shizuki intentó recomponerse, carraspeó y se cruzó de brazos.

—P-por supuesto, ya sabía que no tendría tiempo para teletransportarnos.

Así que usé mi escudo… además, los espíritus malignos me lo dijeron.

Ryu alzó una ceja.

—¿Eh?

Antes de que pudiera decir algo más, la enorme sombra del Titán los cubrió por completo.

Ryu sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Giró lentamente la cabeza y vio cómo la bestia colosal los observaba con sus ojos brillantes y vacíos.

—N-no puede ser… —susurró.

Shizuki notó el cambio en su expresión y por instinto, giró la cabeza.

—¿Q-qu—?

El Titán alzó su gigantesco brazo y lo dejó caer con brutalidad.

—¡AAAAAAAAAAH!

—gritó Shizuki mientras echaba a correr con todas sus fuerzas, arrastrando a Ryu con ella.

—¡ES DEMASIADO GRANDE!

¡ES DEMASIADO GRANDE!

—exclamó Ryu mientras corría con el corazón a punto de salírsele del pecho.

—¡Corre, corre, corre!

¡Los demonios no pueden contra algo así!

—gritó Shizuki, completamente asustada.

El Titán rugió con fuerza, el suelo tembló y la verdadera prueba comenzó.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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