Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 53
- Inicio
- Todas las novelas
- Hikari no Unmei: El Destino de Luz
- Capítulo 53 - 53 Capítulo 53 Huyendo del Titan
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
53: Capítulo 53: Huyendo del Titan 53: Capítulo 53: Huyendo del Titan El suelo temblaba con cada paso del Titán.
Sus enormes pies de piedra resquebrajaban la tierra, reduciendo árboles y rocas a escombros mientras avanzaba implacablemente hacia ellos.
Ryu y Shizuki corrían sin mirar atrás, pero la bestia era demasiado grande, y su ritmo devastador cerraba la distancia con una facilidad aterradora.
—¡No podemos seguir corriendo para siempre!
—jadeó Ryu, girando la cabeza hacia Shizuki.
Shizuki apenas podía responder; su respiración era entrecortada y su rostro estaba cubierto de sudor.
Pero antes de que pudiera decir algo, Ryu vio cómo el Titán levantaba su brazo.
En su palma, la energía se condensaba en una roca colosal, de un tamaño similar a un meteorito.
—¡Está preparando un ataque!
—advirtió Ryu, con el terror reflejado en sus ojos.
Ambos se detuvieron de golpe.
El Titán rugió con una voz profunda y temblorosa, y lanzó la roca de energía contra ellos con una velocidad imposible para su tamaño.
—¡No nos dará tiempo a esquivarlo!
—exclamó Shizuki.
Sin perder un segundo, la chica levantó su mano y un círculo de energía morado se formó en el aire.
Su anillo negro brilló intensamente mientras invocaba su escudo.
—¡Escudo del Abismo!
Una barrera de energía oscura se materializó frente a ellos justo en el momento en que la roca impactó.
El estruendo fue ensordecedor.
La fuerza del ataque hizo que el escudo se estremeciera, y el suelo bajo sus pies se partió mientras eran arrastrados hacia atrás con brutalidad.
—¡Aguanta, Shizuki!
—gritó Ryu, clavando los pies en la tierra.
Pero Shizuki ya no podía sostenerlo.
Su cuerpo temblaba, sus piernas cedieron y cayó de rodillas.
El escudo desapareció en un destello de luz.
Ambos rodaron por el suelo hasta detenerse en unas ruinas.
Ryu se apoyó en un pilar derrumbado y miró a su alrededor.
No reconocía el lugar.
—Maldición… —susurró, viendo al Titán acercarse una vez más.
Shizuki apenas podía moverse.
Sus manos temblaban y su respiración era errática.
—Usé… casi toda mi energía espiritual… —murmuró con voz apagada—.
Ya no puedo continuar… Lo siento Ryu.
En nombre de los demonios… y de los espíritus… Ryu apretó los dientes.
No podía rendirse.
Pero él también estaba agotado.
Sus reservas de energía eran mínimas.
¿Qué podían hacer ahora?
El Titán se posicionó frente a ellos, como si los estuviera evaluando.
Era una criatura colosal, imponente y aterradora, un ser que parecía sacado de una pesadilla.
Entonces, sin previo aviso, levantó su gigantesco puño y lo dejó caer sobre ellos con una fuerza que parecía capaz de partir el suelo en dos.
—No… —susurró Ryu, paralizado.
Shizuki intentó ponerse de pie, pero su cuerpo no respondía.
De pronto, un estruendo distinto resonó en el aire.
Una ráfaga de energía dorada explotó entre ellos y el Titán.
—¡¿Qué…?!
—Shizuki abrió los ojos con asombro.
Un destello dorado atravesó el polvo y antes de que el puño del Titán los aplastara, una figura apareció.
—¡PUÑO JUSTICIERO!
Un golpe cargado con energía de luz impactó contra el puño del Titán, deteniéndolo en seco.
El impacto resonó como un trueno.
El suelo se agrietó bajo los pies de Kiro mientras su cuerpo se tensaba, soportando la descomunal fuerza del coloso.
—¡KIRO!
—gritó Ryu, incrédulo.
El Titán presionó su ataque con más fuerza, y Kiro comenzó a ser empujado hacia atrás, sus botas dejando un surco en la tierra.
Pero el joven apretó los dientes y rugió con toda su fuerza.
—¡AQUÍ VA MI PODER!
Un estallido de luz envolvió su puño, y con un grito de guerra, Kiro lanzó una última descarga de energía.
El puño del Titán fue repelido con violencia, obligando a la criatura a dar un paso atrás.
Shizuki lo miró con la boca abierta.
En sus ojos brillaba un destello de asombro y emoción.
—U-un… héroe… —susurró con una sonrisa temblorosa, pero llena de emoción.
Kiro bajó su puño, respirando agitadamente, y giró hacia Ryu y Shizuki con una sonrisa confiada.
—¿Están bien?
Ryu parpadeó y luego sonrió.
—¡Kiro!
¡Llegaste justo a tiempo!
Kiro soltó una pequeña carcajada.
—Bueno, no podía dejarlos morir aquí.
—Gracias por salvarnos… —dijo Ryu, con alivio en su voz—.
Pero aún tenemos que salir de aquí.
¿Tienes equipo?
Antes de que Kiro respondiera, una voz fuerte se escuchó desde atrás.
—¡Vaya golpe, compañero!
Un hombre alto, de apariencia imponente, apareció con un gran hacha apoyada en su hombro.
Su expresión era tranquila, pero sus ojos brillaban con determinación.
—Este es Loo, mi compañero —dijo Kiro—.
Nos hemos estado encargando de varios monstruos juntos.
Loo saludó con una sonrisa.
—Un placer conocerlos.
Buen trabajo sobreviviendo contra este bicho… pero creo que es hora de que le enseñemos quién manda.
—¿Nos ayudarás a salir de aquí?
—preguntó Ryu.
Loo giró su hacha con una mano y sonrió con confianza.
—Déjenme encargarme de este Titan.
Ustedes descansen… esto se va a poner interesante.
El Titán rugió con furia, recuperando el equilibrio y preparándose para atacar de nuevo.
Kiro apretó los puños, Ryu recuperó el aliento, y Shizuki, aunque agotada, no podía apartar la mirada de la escena.
—Esto… será épico —murmuró con una sonrisa débil.
Loo apretó el mango de su hacha con firmeza.
Sus ojos estaban clavados en la colosal figura del Titán de piedra que se alzaba frente a él.
La bestia, imponente y sin expresión, lo observó por un instante antes de alzar su puño gigantesco, dispuesto a aplastarlo con su abrumadora fuerza.
Kiro y los demás sintieron el peligro inminente y se estremecieron al ver la sombra del puño del Titán cubrir a Loo.
—¡Loo, sal de ahí!
—gritó Kiro, alarmado.
Pero Loo no se movió.
Con una calma absoluta, tomó aire y exhaló lentamente.
Sus músculos se tensaron y un aura rocosa lo rodeó de inmediato.
—Estilo de la Roca: Caída Meteórica.
De repente, la energía estalló a su alrededor como un terremoto concentrado.
Loo alzó su hacha con ambas manos y, en el instante en que el puño del Titán descendió sobre él, su arma se encontró con la enorme masa de piedra en un impacto ensordecedor.
¡BOOOM!
La onda de choque sacudió el suelo, el aire vibró y el choque resonó en las ruinas.
El impacto fue tan demoledor que el puño del Titán se agrietó y este se tambaleó hacia atrás.
Kiro y los demás observaron con incredulidad.
—¡No puede ser!
¡Lo hizo retroceder!
—exclamó Ryu.
Pero Loo no perdió el tiempo.
—Es la hora.
Con una sonrisa llena de emoción, el guerrero de la roca se lanzó hacia adelante con un estruendoso grito de batalla.
Se impulsó contra el brazo del Titán y comenzó a correr por su superficie, golpeando con su hacha en cada paso.
¡BOOM!
¡BOOM!
¡BOOM!
Cada impacto generaba explosiones rocosas que sacudían la estructura del coloso.
Fragmentos de piedra saltaban en todas direcciones, y el Titán rugió de dolor.
Shizuki observaba boquiabierta.
—Es como si estuviera luchando contra una montaña…
Kiro también estaba impresionado.
—Este tipo es increíble…
Pero Ryu tenía una expresión de urgencia.
—No tenemos tiempo para quedarnos aquí mirando.
Debemos escapar mientras Loo lo mantiene ocupado.
Kiro asintió de inmediato y miró a Shizuki.
—¿Puedes caminar?
Shizuki trató de ponerse de pie, pero sus piernas temblaban de cansancio.
—Lo intentaría, pero…
no podré moverme bien.
Kiro frunció el ceño, luego extendió su mano y formó una esfera de energía brillante.
—Toma esto.
Es parte de mi energía.
Shizuki miró la esfera, sorprendida, y la tomó con cuidado.
En cuanto la absorbió, sintió una ola de energía recorrer su cuerpo.
Se puso de pie de inmediato y se aclaró la garganta, tratando de mantener la compostura.
—Ejem… Esto es perfecto.
Ahora podré demostrar el verdadero poder de los demonios a este ente sobrenatural.
Ryu la miró con el ceño fruncido.
—No es momento de pelear.
Ni siquiera todos juntos podríamos derrotar a ese Titán.
Shizuki hizo un leve puchero, pero al final asintió.
—Puede que tengas razón, a pesar de ser un simple mortal…
Sin más tiempo que perder, comenzaron a correr alejándose de la batalla.
Mientras tanto, Loo continuaba su asalto.
Sus golpes eran devastadores, pero el Titán seguía en pie.
Las grietas en su cuerpo eran visibles, pero no parecían ser suficientes para derrotarlo.
Loo respiraba con dificultad.
—Demonios…
este es más duro de lo que pensé…
Cada vez que su hacha impactaba, una explosión de energía rocosa se desataba, pero sus reservas estaban disminuyendo.
Desde la distancia, Kiro le gritó: —¡Loo!
¡Es hora de retirarse!
Loo miró hacia Kiro y luego al Titán.
Sabía que no podría seguir golpeándolo para siempre.
—Está bien…
¡Hora de mi técnica final!
Con sus últimas fuerzas, Loo golpeó el suelo con su hacha y generó una explosión de tierra justo frente a los ojos del Titán.
El coloso retrocedió un paso, cegado momentáneamente por la nube de polvo.
La explosión también impulsó a Loo en el aire, enviándolo directo hacia Kiro y los demás.
Kiro observó cómo Loo se acercaba volando como un proyectil.
—¡Wow, eso fue impresionante Loo!
Pero en cuanto miró bien, su rostro cambió de emoción a terror.
—¡Espera!
¡Va a chocar contra nosotros!
Ryu reaccionó de inmediato y usó su energía de viento para guiar a Loo y frenar su caída.
—¡Tranquilo, ya te tengo!
Con un último ajuste en la trayectoria, Loo aterrizó con seguridad junto a ellos.
Se puso de pie con una sonrisa.
—Ese fue un combate glorioso, ¿no creen?
Kiro le dio una palmada en la espalda.
—Sí, sí, muy épico.
Ahora ¡corramos!
Sin perder más tiempo, todos comenzaron a huir de las ruinas, alejándose del Titán que aún rugía en la distancia.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com