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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 54

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  4. Capítulo 54 - 54 Capítulo 54 Operación Titan
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54: Capítulo 54: Operación Titan 54: Capítulo 54: Operación Titan Después de correr sin descanso por el bosque, el grupo finalmente encontró refugio en una cueva oculta entre los árboles.

La humedad de la caverna y el eco de sus respiraciones les recordaban lo agotados que estaban.

Kiro se dejó caer contra la pared rocosa con un suspiro pesado, mientras Ryu inspeccionaba la entrada, asegurándose de que no los habían seguido.

Loo, sin decir nada, se sentó en una roca y apoyó su hacha en el suelo, mientras Shizuki examinaba el lugar con ojos curiosos, como si buscara rastros de actividad sobrenatural.

Después de unos minutos de silencio, Kiro se giró hacia Ryu con una mirada intrigada.

—Oye, Ryu… ¿Quién es esta chica?

Ryu abrió la boca para responder, pero antes de que pudiera decir una palabra, Shizuki se adelantó con dramatismo.

—¡Ja!

No me presentaré con palabras comunes y aburridas, eso es algo solo de los mortales.

Se puso de pie de golpe, con el viento de la cueva agitando sus mechones oscuros con reflejos morados.

Con una voz firme y misteriosa, llevó una mano a su amuleto y declaró con orgullo: —Soy Shizuki Velmoria, la elegida del abismo y los demonios.

Los espíritus de la noche susurran mi nombre, y el destino me ha traído aquí para cambiar el curso de la historia.

Un silencio incómodo cayó sobre el grupo.

Kiro parpadeó varias veces.

—Ehm… Ok.

Loo resopló, claramente poco impresionado.

Ryu se frotó la sien, como si ya estuviera acostumbrado a esto.

—Sí… Ella es Shizuki, es mi compañera de equipo.

—Tch.

Solo los ignorantes no comprenden la grandeza cuando la ven —dijo Shizuki, cruzándose de brazos con orgullo.

Kiro rió un poco ante su actitud, pero luego se puso serio.

—Bueno, si tú y Ryu ya trabajan juntos, ¿qué les parece unirse a nuestro grupo?

Así seríamos cuatro, lo que nos ayudaría bastante.

Ryu asintió.

—Sí, me gustaría trabajar juntos y eso es lo que tenía pensado hacer.

Creo que podríamos lograr mucho.

Kiro miró a Loo.

—¿Qué dices?

Loo, sin levantar la vista, simplemente gruñó y asintió.

—Eso es un sí —interpretó Kiro con una sonrisa.

Con un gesto firme, Kiro y Ryu estrecharon sus manos, formando oficialmente su equipo.

En ese instante, sus pantallas de evaluación brillaron con el mismo color, confirmando que ahora eran un solo grupo.

—¡Ahora tenemos 35 puntos!

—exclamó Kiro con emoción.

Shizuki alzó una ceja.

—¿Y eso es bueno?

Ryu suspiró.

—No tanto.

El equipo en primer lugar tiene 120 puntos.

La emoción de Kiro se apagó un poco.

—Ah… Eso sí es un problema.

Loo se cruzó de brazos.

—Entonces solo tenemos que ganar más puntos.

Shizuki chasqueó los dedos.

—¡Exacto!

Y la mejor forma de hacerlo es regresar y derrotar al Titán.

¡Nos daría 100 puntos!

Kiro se encendió con la idea.

—¡Eso es genial!

Pero Ryu se adelantó rápidamente.

—¡Esperen!

No podemos derrotar a un Titán con nuestro nivel actual.

Kiro le dedicó una sonrisa traviesa.

—Entonces no lo haremos solos.

Ryu lo miró con confusión.

—¿Qué quieres decir?

—Solo tenemos que aprovechar que los otros equipos lo debiliten y nosotros daremos el golpe final y ¡Pam!

Ganamos.

Loo frunció el ceño.

—Eso no es honorable.

Si vamos a derrotarlo, lo hacemos ahora.

Kiro suspiró.

—Vamos, Loo.

No es cuestión de honor, sino de estrategia.

Ryu intervino, conciliador.

—Si realmente quieren enfrentarse al Titán, entonces necesitaremos un plan.

Escúchenme con atención… Todos se acercaron y Ryu comenzó a explicar la estrategia con calma y precisión.

El grupo volvió a las ruinas, donde el Titán aún estaba de pie, enfrentando a varios equipos que intentaban derribarlo.

Desde lo alto de un edificio en ruinas, Kiro y Shizuki observaron cómo el coloso aniquilaba sin esfuerzo a los otros participantes.

Kiro tragó saliva.

—Vaya… esto es más serio de lo que pensaba.

Shizuki, sin mostrar miedo, sonrió levemente.

—No hay nada de qué preocuparse.

Todo está previsto.

El Ojo Demoníaco nos guiará a la victoria.

Kiro arqueó una ceja.

—¿Ojo demoníaco?

—Ehm… sí.

Mi ojo demoníaco—respondió Shizuki, sin dar más explicaciones.

Kiro sonrió y asintió.

—Bueno, entonces ganemos esto.

Sin más palabras, ambos saltaron del alto y aterrizaron en las calles de las ruinas.

Kiro respiró hondo y juntó sus manos, canalizando su energía.

—Es hora de probar mi nueva habilidad.

Concentró su luz y, poco a poco, formó un cable de energía de luz que brillaba con intensidad.

El cable era flexible pero resistente, emanando un resplandor dorado.

Le pasó un extremo a Shizuki.

—Tómalo.

Ella lo observó con curiosidad, luego lo imbuyó con su energía helada, haciéndolo aún más resistente y otorgándole cierto brillo de escarcha.

Mientras tanto, Ryu y Loo ya estaban en sus posiciones, rodeando al Titán desde distintos puntos.

Ryu alzó la vista y vio la luz de Kiro brillar en el cielo.

—Esa es la señal, será mejor que me prepare para comenzar el asalto.

Tomó aire y se preparó.

El viento cortante silbó en el aire cuando Ryu y Loo salieron disparados por los laterales del Titán, cada uno con su rol en la estrategia.

Ryu extendió su brazo derecho, canalizando su energía mientras murmuraba: —¡Que esto llame tu atención!

Con un movimiento rápido, disparó una ráfaga de viento de alta presión que impactó en la colosal criatura, levantando polvo y escombros.

El Titán detuvo su andar un instante y giró su cabeza con su mirada indiferente, apenas notando el ataque.

Mientras tanto, Loo se plantó firme al frente, expandiendo su energía con un resplandor dorado.

Sus ojos, llenos de desafío, se clavaron en los del monstruo.

—Si de verdad eres tan fuerte, ven por mí bestia —gruñó con una sonrisa confiada.

El Titán respondió sin dudar, elevando su puño gigantesco y lanzándolo con una fuerza demoledora.

Loo tensó los músculos, preparado para recibir el impacto de frente, pero de repente, una voz lo sacudió.

—¡Aún no, idiota!

—Ryu gritó desde un costado.

Antes de que Loo pudiera reaccionar, Ryu se impulsó con una corriente de aire y lo empujó fuera de la trayectoria del golpe.

El puño del Titán se estrelló contra el suelo, pulverizando las ruinas donde Loo había estado un segundo antes.

Loo chasqueó la lengua, molesto.

—Podía haberlo resistido.

—Sí, claro, como la roca que acaba de hacerse polvo —respondió Ryu, resoplando.

El Titán los miró con su expresión vacía antes de comenzar a seguirlos.

Sus enormes pasos hacían temblar la tierra y cada tanto lanzaba meteoritos de energía rocosa, los cuales estallaban con estruendos que sacudían las ruinas.

Ryu y Loo corrieron esquivando los proyectiles, saltando sobre escombros y deslizándose por callejones destruidos.

Cada explosión les recordaba que una mala decisión podría ser su fin.

Más adelante, Kiro los esperaba con los brazos cruzados y una sonrisa emocionada en el rostro mientras sostenía una cuerda dorada de energía.

Cuando Ryu pasó corriendo a su lado, chocó su palma con la de Kiro, produciendo un sonido fuerte que resonó por todo el lugar.

Esa era la señal.

Mientras Ryu y Loo seguían adelante, buscando una posición elevada, Kiro se enfocó en el Titán.

Esperó con paciencia, midiendo la distancia, listo para ejecutar la siguiente fase del plan.

Pero entonces, el monstruo alzó su mano y comenzó a reunir energía rocosa en una esfera inestable, que crepitaba con violencia.

Kiro frunció el ceño.

—Eso no estaba en el plan… ¿que hago, que hago?

—susurró preocupado.

Apretando los dientes, tiró con fuerza de la cuerda de energía que tenía en la mano.

La luz dorada que la envolvía cambió a un azul celeste y Kiro la soltó en el momento justo.

Como si tuviera vida propia, la cuerda avanzó con velocidad, zigzagueando por entre los escombros, enrollándose en columnas y atravesando edificios hasta acercarse a los pies del Titán poco a poco.

En el otro extremo del campo de batalla, Shizuki sostenía el otro extremo de la cuerda con ambas manos mientras corría a toda velocidad, sus coletas ondeaban tras ella.

Su mirada estaba fija en su objetivo.

—¡Vamos, vamos!

estoy por llegar a Kiro.

¡No falta nada!

—murmuró para sí misma.

El color celeste avanzaba por la cuerda y se acercaba rápidamente a ella.

Si la alcanzaba antes de que terminara su recorrido, su técnica de sello especial fracasaría y con esto todo el plan.

—¡No tan rápido, vengan a mí espíritus y denme su poder!

Dobló una esquina y usó su poder para impulsarse aún más.

A lo lejos, pudo ver el otro extremo de la cuerda acercándose.

Con un último esfuerzo, lanzó con todas sus fuerzas la cuerda hacia su contraparte.

En el aire, el color celeste llegó al extremo, y en ese instante, ambas puntas se fusionaron.

La cuerda reaccionó al instante, ajustándose alrededor de los pies del Titán como si tuviera voluntad propia y destruyendo todo lo que lo obstaculice.

Un sonido metálico resonó en el aire y, en un segundo, el coloso perdió el equilibrio.

—¡CAÍSTE, HOY GANARON LOS DEMONIOS!

—gritó Shizuki, jadeando agotada.

El Titán cayó hacia atrás, destruyendo varios edificios con su peso.

Una nube de polvo cubrió el área.

Shizuki, con el aliento entrecortado, alzó los brazos con emoción y gritó: —¡Es el momento de conocer el verdadero poder de los demonios!

Se giró sobre sí misma, señalando con un dedo hacia adelante, mientras hacía una pose épica con su amuleto brillando levemente.

Kiro se quedó en silencio unos segundos antes de sonreír compartiendo la emoción de Shizuki.

—Espero que tengas lo necesario para derrotarlo.

—¡Obviamente!

¡Soy Shizuki Velmoria, la elegida del abismo y los demonios!

—Sí, sí, como digas… Ahora hay que terminar con esto.

Desde su posición elevada, Ryu observó la escena con una sonrisa satisfecha.

—Bien hecho.

Pero aún no hemos ganado.

Loo, que también miraba la situación a su lado con los brazos cruzados, gruñó en aprobación.

—Entonces, ¿Qué debemos hacer ahora?

Kiro sonrió con emoción y sus puños se iluminaron con energía dorada.

—Simple.

Vamos a aplastar a ese Titán.

Desde su posición elevada, Ryu y Loo se lanzaron con velocidad hacia la cabeza del Titán, su punto débil.

La batalla estaba llegando a su clímax y ambos lo sabían.

Ryu usaba su técnica de viento para impulsarse en el aire, sintiendo la corriente envolver su cuerpo y ayudarlo a maniobrar con precisión entre los escombros flotantes que el gigante había causado con sus ataques previos.

Loo, por otro lado, sujetaba con fuerza su enorme hacha, la cual brillaba con un resplandor intenso mientras acumulaba su energía.

—¡Vamos a terminar con esto!

—gritó Loo con emoción mientras miraba hacia abajo, viendo la gran capa de roca endurecida que protegía el núcleo del Titán.

El monstruo intentó moverse, pero sus enormes pies estaban firmemente atados al suelo por las cuerdas de energía.

Gruñó con furia, sus ojos brillaban con un fulgor rojizo, pero no podía liberarse.

—No te preocupes, no se soltará —dijo Shizuki con confianza, dándole una palmada en el hombro a Kiro—.

Le puse un sello de amarre.

Mientras conserve energía, esas cuerdas lo mantendrán atrapado.

Kiro asintió con una sonrisa.

—Gracias, Shizuki.

Esperemos que Ryu y Loo acaben rápido.

De repente, dos figuras emergieron entre las ruinas, interrumpiendo su conversación.

Dos jóvenes con miradas maliciosas los observaban.

Uno tenía el cabello corto y oscuro, sus ojos reflejaban una hostilidad latente.

El otro era más alto, de complexión robusta, con una sonrisa burlona.

Kiro frunció el ceño y adoptó una postura defensiva.

—¿Quiénes son ustedes?

Shizuki también se puso en guardia, sus manos listas para trazar un sello en cualquier momento.

—Oh, sólo pasábamos por aquí —dijo uno de ellos con tono burlón—.

Y parece que encontramos algo interesante…esos puntos que tienen, me parece que se verán mejor en mi equipo Mientras tanto, Loo llegó a la cabeza del Titán y con todas sus fuerzas levantó su hacha.

Su energía vibró en el aire, aumentando la presión a su alrededor.

—¡Estilo de la Roca: Caída Meteórica!

—exclamó con una sonrisa salvaje.

El golpe descendió con un impacto devastador, destrozando la gruesa capa de roca que protegía el núcleo.

Los escombros salieron despedidos en todas direcciones y, en el centro de la cabeza del Titán, quedó expuesto un núcleo de color ámbar, brillando con una luz siniestra.

—¡Lo logramos!

—exclamó Ryu, llegando junto a él—.

Ahora solo tenemos que destruir su núcleo y ganaremos.

Loo sonrió con satisfacción.

—¡Entonces acabemos con esto!

Levantó su hacha una vez más, pero antes de que pudiera atacar, algo ocurrió.

Un destello de fuego surcó el aire y, antes de que pudiera reaccionar, una lanza de llamas atravesó su torso.

—¡Gah…!

—Loo escupió sangre, su rostro se torció de dolor mientras caía de rodillas.

—¡Loo!

—gritó Ryu, sus ojos abiertos de par en par por la sorpresa y el horror.

Giró la cabeza rápidamente y vio a unos metros de distancia a Boros y a otro de sus compañeros.

Eran los cazadores de puntos.

Boros sostenía otra lanza de fuego en la mano, su expresión era de absoluta frialdad.

—¿Cómo…?

¿Cuándo…?

¿Por qué…?

—pensamientos atropellados llenaban la mente de Ryu.

Sus ojos temblaban al ver la escena.

Su cuerpo quería moverse, pero su cerebro tardó unos instantes en reaccionar.

—¿Qué demonios acabas de hacer?

—susurró con rabia contenida.

Boros sonrió con calma mostrando sus afilados dientes y alzó otra lanza en su mano.

Las llamas que la formaban ardían con una intensidad peligrosa, su brillo inestable crepitaba en el aire.

—Esto recién comienza —dijo Boros con diversión, lanzando la lanza directamente contra Ryu.

El instinto de Ryu se activó en el último segundo y logró esquivarla, aunque la lanza rozó su brazo izquierdo, desgarrando la tela de su ropa y dejando una leve quemadura en su piel.

Antes de que pudiera reaccionar, el compañero de Boros se abalanzó sobre él, con su puño envuelto en energía.

Ryu apenas tuvo tiempo de bloquear el golpe con su antebrazo, sintiendo el impacto vibrar en su cuerpo.

Su mente se concentró al instante y, usando su velocidad, desvió el ataque del enemigo hacia un lado.

Aprovechando la apertura, golpeó con fuerza en el estómago de su atacante, haciéndolo inclinarse por el dolor.

No perdió tiempo y, en un solo movimiento, cargó su puño con su energía de viento y asestó un poderoso puñetazo en la cara de su oponente.

El impacto lo lanzó volando lejos del Titán, estrellándolo contra las calles con violencia.

El viento a su alrededor comenzó a girar, su energía vibraba con furia.

Boros chasqueó la lengua molesto y alzó otra lanza de fuego.

—Tienes agallas, pero aquí termina tu historia.

Lanzó la lanza con más fuerza que antes.

Ryu se mantuvo firme y, justo antes de que el proyectil impactara, reunió toda su energía de viento a su alrededor.

La lanza de fuego y la ráfaga de viento chocaron con fuerza, creando una explosión de energía en el aire.

Ryu sintió la presión contra sus brazos mientras intentaba repelerla.

Sus dientes se apretaron, su corazón latía con fuerza.

—No… dejaré… que me derrotes aquí… —murmuró, incrementando su poder.

Con un último esfuerzo, desvió la lanza hacia un lado, haciéndola impactar contra una de las ruinas cercanas, donde explotó en un mar de llamas.

Ryu respiró con pesadez y miró con seriedad a Boros.

—Sabes, no me agradan las personas que lastiman a mis amigos.

El viento a su alrededor empezó a girar con más velocidad, su energía aumentó.

Boros sonrió con burla.

—Vaya, qué coincidencia… a mí tampoco me gustan las personas como tú —dijo con frialdad—.

Lo que le hiciste a mi compañero es imperdonable.

No me dejas otra opción más que matarte a ti y a tu equipo.

Ryu apretó los puños.

—Inténtalo y verás.

El viento rugió a su alrededor, mientras Boros alzaba su mano envuelta en fuego.

La batalla entre ambos estaba a punto de comenzar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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