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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 55

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  4. Capítulo 55 - 55 Capítulo 55 Fuera Cámaras
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55: Capítulo 55: Fuera Cámaras 55: Capítulo 55: Fuera Cámaras Ryu respiró hondo, sintiendo el calor del combate envolviendo su cuerpo.

Boros desactivó su lanza de fuego, sacudiendo la cabeza con una sonrisa confiada.

—No necesito usar más de mi poder con alguien como tú —dijo con aire de superioridad—.

Lucharé justamente con mis puños al igual que tu.

Ryu frunció el ceño, luego soltó una leve sonrisa.

—No es bueno que subestimes a la gente… —flexionó las piernas, adoptando una postura ofensiva—.

Conozco a alguien mucho más débil, pero que aun así hace cosas increíbles.

Boros resopló.

—Ya se acabó la charla.

Vamos a pelear.

Y en un instante, el combate estalló.

Boros se lanzó hacia él con sus puños envueltos en llamas ardientes, el fuego crepitaba en el aire como si rugiera con hambre de destrucción.

Ryu mantuvo la calma, calculó el momento y, justo antes del impacto, canalizó su energía de viento al máximo.

—¡Ahora!

—pensó, impulsándose con una ráfaga repentina.

El movimiento fue tan veloz que Boros apenas lo vio venir.

En un abrir y cerrar de ojos, Ryu apareció a su lado, girando su cuerpo con precisión para lanzar un golpe directo a su torso.

—¡Es mi momento!

—exclamó.

Su puño impactó con fuerza en la zona del diafragma de Boros, haciéndolo retroceder con un gruñido de dolor.

Pero Ryu no se detuvo.

Dio un paso adelante y, aprovechando la inercia, giró sobre su eje para lanzar una patada directa al cuello de su oponente.

Boros sintió la fuerza del impacto, pero, en lugar de tambalearse, su expresión cambió a una sonrisa salvaje.

—Nada mal… —murmuró.

De repente, su cuerpo estalló en llamas, una explosión de calor lo envolvió y la onda expansiva golpeó a Ryu de lleno.

—¡Tsk!

—soltó Ryu, retrocediendo con la pierna izquierda ligeramente quemada.

Antes de que pudiera reaccionar, Boros ya estaba sobre él.

Con un movimiento veloz, lo tomó del rostro con una mano y lo estrelló contra la superficie del Titán.

—¡Agh!

—Ryu sintió el impacto vibrar en su cráneo mientras su espalda crujía por la fuerza.

Sin darle tiempo para recuperarse, Boros lo levantó sin esfuerzo y lo lanzó al aire con una facilidad aterradora.

Ryu sintió el vértigo en su estómago, pero no tuvo tiempo de pensar en nada más.

—¡Ahora caerás, basura!

—gritó Boros.

En el aire, una lluvia de bolas de fuego lo impactó una tras otra.

Cada explosión golpeaba su cuerpo con brutalidad, quemando su ropa y lacerando su piel con la intensidad del fuego.

—¡Gah…!

—Ryu intentó girar en el aire para recuperar el control, pero el dolor lo estaba debilitando.

Boros apareció de repente sobre él, con una gran cantidad de fuego acumulándose en su puño derecho.

—¡Muere!

—rugió, descendiendo con furia.

Ryu apenas tuvo tiempo de reaccionar.

Inmediatamente, liberó toda la energía de viento que le quedaba para repeler el ataque.

Pero en ese instante, se dio cuenta de algo aterrador.

—¡No… no puede ser!

—pensó con los ojos abiertos por el horror.

El viento avivó las llamas de Boros, fortaleciéndolas.

La temperatura se disparó y, antes de que pudiera corregir su error, una enorme explosión de fuego lo envolvió por completo.

—¡¡Aaaagh!!

—el dolor lo atravesó como un relámpago.

Su cuerpo cayó en picada, golpeando el suelo de la espalda del Titán con violencia.

Rueda tras rueda, quedó boca arriba, su pecho subiendo y bajando con dificultad.

Su ropa estaba rasgada, su piel quemada en varias zonas y su energía… casi agotada.

A través de su visión borrosa, vio a Boros descender con calma, acercándose a él con pasos seguros.

—¿Eso es todo?

—preguntó con una mueca de desprecio—.

No estuvo mal, basura.

Ryu intentó moverse, pero su cuerpo no respondía.

Boros se inclinó sobre él, con una expresión de burla.

—Eres débil —declaró, su tono de voz lleno de desprecio—.

Si realmente planeas meterte en la Escuela de Energía, la pasarás muy mal… Se incorporó y giró su muñeca, haciendo que las llamas en su mano danzaran con ferocidad.

—Considera esto un favor —susurró con una sonrisa oscura—.

Voy a acabar contigo antes de que sufras más de la cuenta.

Ryu apretó los dientes.

Su respiración era agitada.

Su cuerpo estaba en su límite.

Pero su espíritu… No se rendiría.

—No… —murmuró con un hilo de voz.

Boros arqueó una ceja.

—¿Ah?

Ryu sintió su energía vibrar, aunque fuera débilmente.

La quemadura en su pierna le recordaba el dolor, pero también la necesidad de seguir adelante.

No podía caer aquí.

No cuando su equipo todavía estaba peleando.

No cuando sus sueños apenas estaban comenzando.

—No… he terminado.

—susurró, su voz ahora más firme.

Boros sonrió con diversión.

—Entonces, será más divertido verte caer de nuevo.

Y con esas palabras, las llamas en su puño ardieron con mayor intensidad, listas para el golpe final.

Ryu intentó reunir la poca energía que le quedaba, tratando de forzar su cuerpo a reaccionar, a moverse, a luchar.

Sabía que su única oportunidad era un contraataque rápido y preciso.

Pero Boros lo descubrió.

Con una sonrisa cruel, materializó su lanza de fuego y, sin dudarlo, la hundió en el brazo izquierdo de Ryu.

—¡AGH!

—El grito de Ryu resonó por todo el campo de batalla.

El dolor fue insoportable, una sensación ardiente que recorrió su cuerpo como si sus nervios estuvieran siendo devorados por las llamas.

Se retorció en el suelo, el dolor no lo dejaba pensar en algún plan.

Boros soltó una carcajada.

—Te di la oportunidad de acabar con esto rápido, pero parece que estaremos aquí un rato más —dijo, empujando la lanza un poco más antes de retirarla bruscamente, dejando una marca chamuscada en la carne de Ryu.

El público estaba en completo silencio.

No era solo una batalla, era tortura.

Airi, que veía la transmisión con los ojos vidriosos, sintió un nudo en la garganta.

Sus manos temblaban mientras miraba la pantalla, viendo a Ryu en ese estado.

—¡No es justo!

—gritó, cerrando los puños con fuerza—.

¡Alguien tiene que detener esto!

Hunk, con los brazos cruzados y la mandíbula apretada, no apartaba la vista de la pantalla.

Sabía que Ryu había dado todo de sí.

Sabía que el chico era fuerte, pero esta vez… simplemente no podía ganar, su oponente era mucho más fuerte.

—Maldición, Ryu… —murmuró, cerrando los ojos con frustración.

Mientras tanto, algunos de los espectadores que miraban la prueba comenzaron a murmurar con descontento.

—Ese maldito muchacho… ya ganó, ¿por qué sigue golpeándolo?

—Solo está disfrutando hacer sufrir a ese chico.

—Esto no es una pelea, es una burla…una humillación… Pero la tensión se volvió aún más espesa cuando Boros hizo algo inesperado.

Levantó la mirada y sonrió directamente a la cámara con una expresión maliciosa.

Sus ojos se iluminaron con un brillo siniestro, y de repente, un aura oscura lo envolvió por un instante.

Las personas que lo vieron en la transmisión sintieron un escalofrío recorrerles la espalda.

—¿Q-Qué fue eso…?

—¿Vieron esa energía?

Antes de que pudieran reaccionar, la imagen de la transmisión se distorsionó y, en un segundo, se cortó.

—¿Qué pasó?

¡La imagen se fue!

—¡No puede ser, justo ahora!

El desconcierto fue generalizado.

Nadie entendía qué había sucedido, pero una sensación inquietante se apoderó de todos los que seguían la prueba.

De vuelta en el campo de batalla, Ryu respiraba con dificultad.

Boros se acercó lentamente, deteniéndose justo frente a él.

—Parece que ya nadie está viendo esto —murmuró con una sonrisa oscura—.

Eso significa que ahora puedo hacer lo que quiera contigo.

Ryu sintió su estómago hundirse.

Sus ojos café reflejaban un terror real.

—N-No… —murmuró, pero su cuerpo no le respondía.

Boros levantó la mano envuelta en fuego, disfrutando el momento.

Mientras tanto, en otra zona del campo de batalla… Kiro y Shizuki estaban rodeados.

Los compañeros de Boros se lanzaron al ataque con energía desbordante.

Kiro reaccionó al instante, imbuyendo sus puños con su energía de luz.

—¡Vamos, pues!

—gritó, preparándose para contraatacar.

Pero justo cuando iba a golpear, Shizuki lo detuvo, sujetándolo del brazo.

—¡Espera!

—exclamó—.

¡Si tocan nuestras pantallas, los puntos irán para su equipo y perderemos!

Kiro se congeló.

—¡Tsk!

¡Es verdad!

—apretó los dientes, retrocediendo justo cuando un ataque enemigo casi impacta su pantalla.

Los rivales sonreían, confiados.

—Tu energía es menor a la nuestra, ¿qué harás ahora?

Kiro escaneó rápidamente la energía de sus oponentes.

Tenían razón, eran más fuertes y parecían tener más técnica que él.

—Maldición… esto es malo… —murmuró.

A su lado, Shizuki parecía inquieta.

Sus dedos jugueteaban con su amuleto de gema morada y su mirada era confusa.

De repente, chasqueó la lengua y tomó una decisión.

—Kiro, tápate los oídos.

Kiro parpadeó, confundido.

—¿Qué?

—¡Los espíritus te castigarán si no me obedeces, solo hazlo!

Sin cuestionarla más, Kiro se cubrió los oídos de inmediato.

En ese instante, Shizuki elevó su energía.

La gema de su amuleto brilló con intensidad y los enemigos se lanzaron contra ella.

Pero antes de que pudieran tocarla, su voz resonó con un eco profundo y distorsionado: —Duerman.

Una onda de sonido invisible se expandió como un latido de energía.

Los atacantes se detuvieron abruptamente, sus cuerpos temblaron y, sin poder resistirse, cayeron al suelo inconscientes.

Kiro abrió los ojos y vio a todos los enemigos derrotados.

—¿Qué demonios…?

Pero antes de que pudiera preguntar, Shizuki cayó de rodillas, con una expresión de agotamiento absoluto.

—¡Shizuki!

—corrió hacia ella, notando que su respiración era pesada y su garganta temblaba.

—¿C-Cómo hiciste eso?

Shizuki intentó hablar, pero solo emitió un sonido ahogado.

Kiro frunció el ceño, preocupado.

—Oye, ¿estás bien?

¡Dime algo!

Shizuki tosió con fuerza, pero con esfuerzo logró susurrar: —V-Ve… con los demás… —¿Qué?

—Algo… le pasa a Loo y a Ryu… Kiro sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Se concentró y, al instante, detectó las energías de ambos.

—No puede ser… su energía está… ¡Muy baja!

Su expresión cambió a una de determinación.

Se puso de pie de inmediato.

—¡Voy para allá!

Antes de irse, miró a Shizuki.

—¡Escóndete y descansa!

¡Volveré lo más rápido posible!

Shizuki intentó hablar con dificultad para advertirle de algo, pero solo se pudo quedar viendo cómo Kiro desaparecía en la distancia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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