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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 Capítulo 6 El Nuevo Compañero
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6: Capítulo 6: El Nuevo Compañero 6: Capítulo 6: El Nuevo Compañero La mañana siguiente, Kiro se encontraba en la cocina preparando un desayuno sencillo cuando Hunk llegó a la casa.

Como de costumbre, su entrada fue acompañada por un golpe suave en la puerta y su voz grave: —¡Kiro, chico, abre!

Kiro abrió rápidamente, y Hunk entró con una expresión seria.

—¿Qué pasa, maestro?

—Deberías decírmelo tú.

¿Qué pasó ayer?

—preguntó Hunk, dejando claro que no estaba para rodeos.

Kiro suspiró, invitándolo a sentarse.

—Fue en un callejón cerca de casa.

Sentí una energía extraña y la seguí.

Allí encontré a mi hermana Airi protegiendo a una niña.

Otra estaba en el suelo, herida en la cabeza.

Hunk frunció el ceño.

—¿Cómo está esa chica?

¿Fue grave?

—Por lo que sé, está mejor.

No fue tan profundo como parecía.

—respondió Kiro, con alivio.

—¿Qué más viste?

—preguntó Hunk, inclinándose hacia él.

—Era alguien extraño, maestro.

Tenía ojos rojos brillantes, y su presencia era… aterradora.

Antes de irse, dijo algo que no entiendo: “Ya están marcadas”.

Los ojos de Hunk se entrecerraron, y su tono se volvió más grave.

—Por lo que describes, podría ser un Nox H.

—¿Un Nox H?

—preguntó Kiro, confundido.

Hunk se acomodó en su silla.

—Son un nivel mucho más peligroso.

Más inteligentes, más fuertes… y mucho más crueles.

Si realmente era uno, debo patrullar esta zona con más frecuencia.

Kiro asintió, aunque su expresión mostró preocupación.

—¿Y qué significa eso de que están marcadas?

Hunk negó con la cabeza.

—Eso es lo que me preocupa.

No tengo idea, pero no podemos tomarlo a la ligera.

—Se quedó pensativo unos segundos, pero luego cambió de tono, intentando aligerar la conversación.

—Por ahora, olvídate de eso un momento.

Vamos al centro a comprar algunas cosas.

Kiro asintió, aunque seguía algo inquieto.

—Voy a avisarle a Airi.

Subió las escaleras y tocó la puerta de su hermana.

—¿Quién es?

—preguntó Airi desde dentro.

—Soy yo.

¿Puedo entrar?

—Sí, pasa.

Kiro abrió la puerta y encontró a Airi sentada en su escritorio, hojeando un cuaderno.

—Hunk quiere que vayamos al centro a comprar algunas cosas.

Airi lo miró con preocupación.

—¿Es seguro?

¿Y si ese hombre vuelve y les pasa algo a mis amigas?

Kiro se acercó y puso una mano en su hombro.

—No te preocupes.

Hunk estará con nosotros y está pendiente de esta zona.

Ya conoces lo fuerte que es.

Si pasa algo, lo resolverá.

Airi respiró hondo y sonrió débilmente.

—Está bien.

Voy contigo.

El centro de Alfhaim estaba lleno de vida.

Las calles estaban adornadas con luces colgantes, y las tiendas mostraban escaparates llenos de colores y artículos de todo tipo.

Hunk caminaba adelante, con Kiro y Airi siguiéndolo mientras exploraban.

Tras un rato, Hunk se detuvo frente a una tienda tecnológica.

—Vengan, hay algo que quiero mostrarles.

Ambos lo siguieron, curiosos.

Dentro, la tienda estaba llena de dispositivos futuristas.

Hunk se dirigió al mostrador y señaló un par de brazaletes compactos.

—Quiero que usen estos.

—¿Brazaletes?

—preguntó Kiro, intrigado.

Hunk asintió.

—Serán útiles para mantenernos en contacto.

Si algo pasa, podrán avisar de inmediato.

Airi miró los brazaletes con asombro.

—¿De verdad nos los vas a comprar?

Son caros… Hunk hizo un gesto despreocupado.

—No se preocupen por eso.

Lo importante es que estarán seguros.

Después de comprarlos, los tres salieron de la tienda y se sentaron en un banco cercano para probarlos.

Hunk les explicó cómo funcionaban.

—Coloquenlo en su muñeca.

Ambos lo hicieron, y los brazaletes desaparecieron al activarse.

Cuando tocaron el lugar donde los habían colocado, se desplegó una interfaz holográfica frente a ellos, mostrando varias funciones.

—Esto es increíble… —dijo Kiro, maravillado.

Hunk encendió el suyo y les mostró cómo agregar contactos.

—Vayan a este menú y agreguenme.

Así podrán llamarme en cualquier momento.

—¡Maestro, usted es un genio!

—dijo Kiro, levantando las manos como si lo venerara.

Airi rió y lo imitó.

—¡Sí, es el mejor!

Hunk se rió mientras negaba con la cabeza.

—Basta de tonterías.

Lo importante es que les guste y que lo uséis sabiamente.

No solo sirve para llamadas así que entretenganse un rato.

Tras eso, los días transcurrieron con tranquilidad.

Kiro, por precaución, empezó a acompañar a Airi desde la escuela hasta casa antes de dedicarse a entrenar.

Aunque no había señales del Nox, ambos permanecían alerta.

Dos semanas después, la vida parecía haber vuelto a la normalidad.

Sin embargo, Kiro sabía que la calma no duraría para siempre.

En su interior, la determinación de proteger a su hermana y de hacerse más fuerte crecía cada día más.

Era un día normal en la escuela y Kiro estaba sentado en su pupitre, tratando de mantenerse despierto mientras sus compañeros hablaban a su alrededor.

Una de las lecciones más largas y aburridas estaba en curso, y Kiro no podía evitar que su mente divagara hacia las vacaciones de verano.

—¿No puedes esperar a que terminen las clases, cierto?

—le preguntó uno de sus compañeros, un chico de cabello despeinado llamado Taro.

Kiro suspiró y apoyó la cabeza en la mano.

—Ya ni sé cómo estoy aguantando.

Siento que cada minuto aquí es una tortura.

Otro compañero, una chica pelirroja se rió.

—¿Qué harás en las vacaciones, Kiro?

Seguro que entrenar, ¿verdad?

Kiro sonrió, alzando los hombros.

—Por supuesto.

No hay descanso cuando tienes un sueño que alcanzar.

El timbre del recreo sonó, y todos salieron al patio.

Kiro, como siempre, fue recibido con saludos y sonrisas de sus compañeros.

Aunque no tenía un grupo definido de amigos cercanos, su personalidad extrovertida y amigable lo hacía popular entre todos.

Mientras caminaba por el patio, algo llamó su atención.

A lo lejos, dos chicos parecían estar molestando a otro.

Uno de ellos lanzó la comida del chico al suelo y ambos rieron.

Kiro frunció el ceño y se acercó, su tono calmado pero firme.

—¿Qué está pasando aquí?

Los dos chicos se giraron sorprendidos al ver a Kiro.

Uno de ellos intentó justificarse.

—Nada, solo estábamos…

—Dejen de molestarlo y váyanse ahora mismo —interrumpió Kiro, cruzándose de brazos.

Su presencia bastó para que los dos bullies se marcharan rápidamente.

Kiro se inclinó hacia el chico que estaba en el suelo.

—¿Estás bien?

El chico, algo nervioso, asintió mientras recogía su mochila.

—Sí… gracias.

—Por cierto, nunca te había visto antes.

¿Cómo te llamas?

—Ryu.

Estamos en la misma clase, pero… no habíamos hablado antes.

Kiro parpadeó, algo avergonzado.

—Oh… perdón por no haberme dado cuenta.

Bueno, aquí tienes algo para que compres comida nueva.

—Le tendió unas monedas con una sonrisa.

Ryu aceptó tímidamente.

—Gracias, Kiro… —No te preocupes por eso.

—Kiro le guiñó un ojo antes de marcharse.

Más tarde, Kiro se dirigía al punto de encuentro con Hunk para su entrenamiento cuando una ligera fluctuación de energía llamó su atención.

Se detuvo y miró hacia un monte cercano, sintiendo que algo no encajaba.

—¿Qué es eso?

—murmuró, siguiendo la sensación.

— ¿Acaso será el Nox?

Se adentró en un pequeño bosque cerca de los suburbios y pronto encontró una barrera de energía casi invisible.

Al atravesarla, el ambiente cambió.

Todo parecía impregnado de una sensación de poder latente.

Siguiendo el rastro, llegó a un claro donde vio a Ryu, el chico de antes, realizando golpes precisos al aire.

—¿Ryu?

—preguntó, sorprendido.

Ryu se sobresaltó al escuchar la voz de Kiro y cayó al suelo.

—¡Kiro!

¿Qué haces aquí?

Kiro sonrió.

—Sentí algo raro y vine a investigar.

No esperaba encontrarte aquí… ¡Y mira cuánta energía!

Ryu se puso aún más nervioso, poniendose de pie.

—Es solo… algo que hago por mi cuenta.

Kiro se acercó, con curiosidad.

—Aunque estés intentando esconderla ahora, hace un momento tu energía era increíble.

¿Siempre vienes aquí a practicar?

Ryu asintió tímidamente.

—Sí… No tengo a nadie que me enseñe, así que intento aprender solo.

Kiro lo miró con admiración.

—Eso es impresionante.

¿Sabes?

Yo también entreno mi energía, pero nunca pensé que alguien más en esa aburrida escuela estuviera interesado en esto.

—Nunca pensé que tú también podrías usar energía… —admitió Ryu.

—Siempre he notado las energías de los demás en la escuela, pero ninguna parecía de alguien que la controlara.

Kiro se encogió de hombros, algo abatido.

—Bueno, no tengo tanta energía como otros, pero sé cómo usarla sabiamente.

De repente, una idea cruzó la mente de Kiro.

—¡Tengo que presentarte a mi maestro!

Ryu se quedó boquiabierto.

—¿Qué?

¿A tu maestro?

Kiro lo agarró del brazo con entusiasmo.

—¡Vamos, te llevará a un nuevo nivel!

En el centro de Alfhaim, Hunk esperaba frente a su carruaje.

Al ver a Kiro llegar acompañado, arqueó una ceja.

—Pensé que no vendrías, chico.

—Lo siento, maestro.

Me desvié un poco.

—Kiro sonrió antes de señalar a Ryu.

—Este es Ryu.

Creo que tiene un gran potencial.

¿Podría entrenarlo también?

Hunk cruzó los brazos y observó a Ryu con atención.

—¿Potencial, eh?

Ryu dio un paso adelante y se inclinó respetuosamente.

—Es un honor conocerlo.

Con solo verlo, puedo decir que es alguien increíblemente poderoso.

Hunk suspiró, aunque una sonrisa leve se dibujó en su rostro.

—Otro aprendiz no será un problema.

Quizás incluso ayude a acelerar tu progreso, Kiro.

Ryu parpadeó, sorprendido.

—¿De verdad?

¿Me entrenará?

¿Así sin más?

Hunk extendió la mano, y Ryu la estrechó con emoción.

—Desde ahora, serás mi nuevo alumno.

—¡Gracias, señor!

—respondió Ryu, emocionado.

—No me agradezcas todavía.

Vas a darlo todo hasta el último aliento.

Kiro rió, palmeando a Ryu en la espalda.

—Te lo dije, ahora serás mi compañero.

Los tres subieron al carruaje y se dirigieron al bosque.

Durante el trayecto, Kiro explicaba emocionado a Ryu cómo funcionaban los entrenamientos con Hunk.

—Te va a parecer duro al principio, pero confía en mí, merece la pena.

—dijo Kiro, animándolo.

Hunk, escuchando desde su asiento, sonrió.

—Espero que esten listos.

Hoy va a ser un día largo.

La nueva etapa del entrenamiento estaba a punto de comenzar, y con Ryu uniéndose a su equipo, Kiro sentía que el camino hacia su sueño se volvía aún más emocionante.

Al llegar a la zona del bosque, donde Kiro había estado entrenando durante semanas, el aire fresco y el sonido de los árboles moviéndose con la brisa hicieron que Ryu se detuviera un momento, impresionado por el lugar.

—¿Siempre entrenas aquí?

—preguntó Ryu, mirando a su alrededor.

—Sí, es perfecto para concentrarme.

—respondió Kiro mientras miraba a su alrededor.

Luego, con una sonrisa, añadió: —Hoy tendremos que enfrentarnos a espectros de luz.

Ryu parpadeó, aún un poco confundido por todo lo que estaba ocurriendo.

—Espera… ¿Espectros de luz?

¿Qué son exactamente?

—Seres creados con energía por el maestro.

Son duros, rápidos y no son fáciles de derrotar, pero estoy seguro de que podremos con ellos.

Kiro habló con confianza, pero notó la confusión de Ryu.

—Oye, ¿estás bien?

Sigues con esa cara de que no sabes ni dónde estás.

Ryu se rascó la cabeza, nervioso.

—Es que hace un momento estaba entrenando solo, y ahora estoy aquí contigo y tu maestro… No entiendo si estoy soñando o qué sucede realmente.

Kiro se echó a reír.

—Tranquilo.

Ya te acostumbrarás.

Por cierto, ¿Cuál es tu tipo de energía?

Ryu inhaló profundamente antes de responder.

—Es viento.

Kiro abrió los ojos con asombro.

—¡Viento!

Eso es genial.

Es una energía súper versátil.

Seguro que es mejor que mi luz.

Hunk, que había estado escuchando, intervino.

—No subestimes la energía de luz, Kiro.

Cada tipo tiene sus ventajas.

Pero tienes razón en algo: el viento puede ser muy útil en combate.

Dirigiéndose a Ryu, Hunk añadió:  —Ahora que son dos, el entrenamiento cambiará.

Quiero ver cómo peleas, Ryu.

¿Qué armas usas?

—Lo que tenga a la mano.

Puede ser un trozo de madera o una espada.

Aún no he practicado demasiado.

Hunk asintió con interés.

—¿Y cómo combates?

—Intento usar mi energía para potenciar mis ataques, pero no creo que sea muy bueno todavía.

—Muéstrame lo que puedes hacer.

—Hunk dio un paso atrás, dejando espacio para que Ryu demostrara su habilidad.

Ryu respiró hondo, cerró los ojos y concentró su energía en su mano.

Una esfera de viento comenzó a formarse lentamente, girando con rapidez.

Luego la lanzó contra un árbol cercano, que se partió en varios pedazos por la fuerza del impacto.

Kiro quedó boquiabierto.

—¡Eso fue increíble!

¡Mucho mejor que cualquier cosa que yo haya hecho!

Ryu bajó la mirada, algo apenado.

—Lo siento si causé mucho alboroto… Hunk negó con la cabeza.

—Está bastante bien, pero aún tienes mucho que aprender.

Tu control es bueno, pero el flujo de tu energía es inestable.

Hunk miró a Kiro.

—Si te aburres, puedes entrenar por tu cuenta mientras le enseño lo básico hoy a Ryu.

Kiro asintió, algo aliviado.

—Vale, maestro.

Me vendrá bien practicar un poco.

Kiro se alejó unos metros y comenzó su rutina personal.

Hizo flexiones, abdominales y ejercicios de respiración para mejorar su resistencia y concentración.

Mientras golpeaba un árbol cercano para practicar sus movimientos, no podía evitar pensar en lo impresionante que era Ryu.

—Ese chico tiene talento.

—murmuró mientras lanzaba un golpe potenciado contra el tronco.

—Será divertido entrenar con él.

Después de un rato, Hunk y Ryu se acercaron.

—Ya estamos listos y fue más rápido de lo que esperaba.

—anunció Hunk.

Kiro se acercó a Ryu y le dio una palmada en la espalda.

—Sabía que tenías un gran talento.

Ryu sonrió tímidamente.

—Gracias, pero todavía me falta mucho por aprender.

Hunk cruzó los brazos y los miró a ambos.

—Bien, ahora quiero ver cómo trabajan juntos.

Esto no será fácil, así que prepárense.

Con un chasquido de dedos, seis espectros de luz aparecieron frente a ellos.

Sus cuerpos brillaban intensamente, y la energía que irradiaban era mucho más intensa que la que Kiro recordaba de sus entrenamientos anteriores.

Kiro sonrió con confianza.

—Esto no será un problema.

—Miró a Ryu.

—Con tu energía de viento, los derrotaremos rápido.

Ambos se lanzaron al ataque.

Kiro fue el primero en golpear a un espectro, pero su ataque apenas tuvo efecto.

El espectro respondió rápidamente, enviándolo hacia atrás con un golpe.

—¡Tsk!

¡Esto no será tan fácil!

—gruñó Kiro mientras se levantaba.

Ryu avanzó y lanzó un golpe con su puño imbuido en energía de viento, pero el resultado fue similar.

El espectro atrapó su pie y lo lanzó hacia Kiro, haciendo que ambos cayeran al suelo.

—¡Esto está complicado!

—dijo Ryu, mientras se levantaba con dificultad.

—¡Dímelo a mí!

Seguro que mi maestro está haciendo esto más difícil a propósito.

—Kiro miró a Hunk, que observaba desde la distancia con una leve sonrisa.

—Dejen de quejarse y concentren sus esfuerzos.

—gritó Hunk, cruzado de brazos.

Kiro y Ryu intercambiaron una mirada antes de volver al combate.

Aunque lograron coordinarse mejor, los espectros seguían siendo un desafío.

Ambos terminaron exhaustos, con la ropa rasgada y el cuerpo cubierto de sudor.

—¿Siempre entrenas así?

—preguntó Ryu, jadeando.

Kiro se dejó caer al suelo, también agotado.

—Más o menos.

Pero no te preocupes.

A partir de ahora, te llevaré conmigo todos los días.

Ryu lo miró, incrédulo.

—¿Todos los días?

¿En serio?

Kiro asintió con una mirada decidida.

—Si quieres mejorar, es la única forma.

Ryu tragó saliva, sintiéndose intimidado.

—De acuerdo… supongo.

Hunk se acercó, satisfecho con su desempeño.

—Han hecho un buen trabajo para ser vuestro primer día juntos.

Pero aún queda mucho por aprender.

Ambos chicos asintieron, listos para afrontar los desafíos que les esperaban en los días por venir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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