Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 60

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Hikari no Unmei: El Destino de Luz
  4. Capítulo 60 - 60 Capítulo 60 La Selección
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

60: Capítulo 60: La Selección 60: Capítulo 60: La Selección El eco de los aplausos todavía flotaba en el aire cuando Kaede descendió del escenario con la misma serenidad con la que había llegado.

Todos los alumnos seguían de pie, como si nadie supiera si ya podían moverse o no.

Entonces, el director Leonardo Capella volvió al centro del escenario, tomó el micrófono con elegancia y su voz volvió a llenar el estadio con esa autoridad tranquila pero firme que lo caracterizaba.

—Con esto —dijo el director—, damos por finalizada la ceremonia de apertura.

No obstante, aún hay un último anuncio importante.

Un leve murmullo recorrió al alumnado.

Kiro ladeó la cabeza con curiosidad, y Ryu frunció el ceño.

Hasta Loo alzó levemente una ceja.

—Los ocho mejores equipos de las pruebas de ingreso han sido seleccionados para participar inmediatamente en la Selección de Emblemas.

Estos equipos serán asignados a una prueba especial donde podrán aspirar directamente a formar parte de alguno de los seis grandes emblemas de nuestra academia.

—Hubo una breve pausa, y luego agregó—: Para los demás estudiantes, no se preocupen.

A partir de hoy tendrán la oportunidad de demostrar su valía.

Si se esfuerzan, también podrán unirse a un emblema más adelante.

Las pantallas gigantes del estadio comenzaron a iluminarse con una animación casi mágica.

Letras doradas se escribían solas sobre el fondo azul, y uno a uno, los nombres de los ocho equipos fueron apareciendo junto con los nombres de sus integrantes.

Kiro entrecerró los ojos mientras miraba, atento.

—¿Crees que…?

—murmuró sin atreverse a completar la frase.

Ryu tragó saliva y murmuró: —No lo creo…No podría ser… ¿o si?

—¡Sí lo creo!

—gritó Shizuki, apuntando con dramatismo hacia arriba.

Y entonces apareció.

Equipo 6: Kiro, Ryu, Shizuki Velmoria, Loo Tupac Kiro abrió los ojos con tanta fuerza que sus párpados parecían a punto de despegar.

Su mandíbula se abrió tanto que casi le entró una mosca.

Un grito de emoción le subió por el pecho, pero solo logró reírse como un niño en un parque de diversiones.

—¡Estamos ahí!

¡ESTAMOS AHÍ!

¡Mira, Ryu, estamos en la lista!

Ryu no pudo evitar sonreír con sorpresa.

—No puedo creerlo… de verdad fuimos uno de los mejores equipos… —¡Obviamente!

—saltó Shizuki, girando sobre sí misma con teatralidad y su amuleto brillando—.

Desde el principio supe que los espíritus oscuros del abismo guiarían nuestro camino.

¡Todo esto ha sido parte del designio demoníaco desde el momento en que toqué la pantalla del primer enemigo derrotado y marque nuestra victoria!

Kiro la miró un segundo sin saber si reírse o aplaudirle.

—Bueno… como sea que lo hayas hecho, gracias, Shizuki.

—¡No me agradezcas a mí!

—dijo ella, alzando el dedo—.

Agradécele al Ojo del Abismo Eterno que todo lo observa y nos permitió avanzar.

Loo, mientras tanto, gruñó con voz baja: —No está mal.

Me alegra que nuestra fuerza se reconozca.

Minutos más tarde, solo quedaban los ocho equipos seleccionados dentro del estadio.

Los demás estudiantes ya habían salido rumbo a sus habitaciones, guiados por los miembros del emblema Kinrir y su líder, la aventurera Nia Svarth.

Leonardo Capella levantó una mano y con su característica calma indicó: —Ahora, por favor, sigan a Andrew Zimmerman, líder del emblema Paladins.

Él los conducirá a la Sala de Selección.

Tras decir estas palabras les deseo el mejor de los destinos.

Las puertas del estadio se abrieron una vez más, y entonces salió del escenario el caballero.

Andrew Zimmerman.

Un murmullo respetuoso recorrió el estadio.

Portaba una armadura plateada pulida, con grabados dorados que representaban alas y espadas.

Su capa blanca ondeaba… incluso sin viento.

Sus ojos azules intensos destellaban con justicia y orgullo.

Caminaba como un verdadero héroe de leyenda.

Kiro lo miró como si viera una aparición divina.

—¡Ese es Andrew!

¡El legendario Paladín!

¡Es incluso más genial en persona!

—susurró con los ojos tan brillantes como una antorcha.

—Parece alguien sacado de una historia épica… —admitió Ryu con respeto.

—Sin duda, ese es un caballero del amanecer, enviado por los cielos para repartir justicia —dijo Shizuki con una reverencia improvisada.

Andrew levantó su mano derecha y su voz, clara como una campana, retumbó por el lugar.

—Síganme, valientes —dijo con sencillez.

Y todos obedecieron.

Caminaron en silencio tras él, saliendo del estadio y recorriendo parte del campus central de Farhaim.

Atravesaron jardines con árboles de hojas azules, puentes de piedra sobre ríos artificiales de agua luminosa, pasillos flanqueados por estatuas de antiguos usuarios de energía…

todo tan impresionante que los estudiantes apenas podían hablar.

Incluso Loo, generalmente impasible, no pudo evitar mirar a su alrededor con interés.

—Este lugar…

parece un mundo distinto —comentó Ryu, sin apartar la vista de una enorme escultura que se movía sola.

—Es un lugar donde los espíritus están despiertos, todo este lugar pareciera estar en constante cambio —añadió Shizuki, tocándose el amuleto.

Tras unos minutos, llegaron a una enorme torre blanca, tan alta que no se alcanzaba a ver su cima desde el suelo.

Tenía columnas en espiral que ascendían hasta donde la vista se perdía en el cielo.

Kiro se quedó boquiabierto.

—¿Eso…

es parte de la academia?

—Más que eso —dijo Andrew, girándose para mirar al grupo por encima del hombro—.

Esta es la Torre de los Vínculos, lugar donde el espíritu y el alma se ponen a prueba.

Solo los mejores han de pisar esta torre.

Aquí se llevará a cabo la selección de emblemas.

—¡Impresionante!

—exclamó Kiro.

—¡Sin duda este es el templo del dragón celestial!

—dijo Shizuki, arrodillándose teatralmente—.

¡Oh, gran torre, cúbreme con tus alas sagradas!

Andrew, sin alterar su expresión, asintió.

—En cierto modo, es aquí el origen de muchas leyendas.

Una puerta se abrió sola delante del grupo.

El interior estaba iluminado por cristales flotantes que emitían una luz cálida.

Al entrar, un ascensor mágico hecho completamente de energía les aguardaba.

Andrew los condujo dentro.

—¿Un elevador…

sin cables?

—preguntó Kiro, tocando uno de los bordes con curiosidad.

—Avanza gracias a núcleos de flujo espiritual —explicó Andrew—.

Como muchas cosas aquí, esos núcleos son recipientes artificiales para la energía y son muy prácticos para la construcción.

Una vez todos dentro, el ascensor ascendió con velocidad, pero sin sacudidas.

La vista de los pasillos y corredores pasó velozmente por los laterales.

Kiro pegó la cara al cristal, asombrado.

—Esto es una locura…

—Y eso que aún no vemos la sala de selección —dijo Ryu con una sonrisa leve.

Shizuki estaba callada.

Sus ojos estaban muy abiertos y una sonrisa se formaba lentamente en su rostro.

—Hoy…

empieza el verdadero juego.

Kiro asintió, cerrando el puño con emoción.

—¡Farhaim…

vamos allá!

Y así, mientras la torre los llevaba a un destino incierto, los corazones de los cuatro ardían con emoción.

La selección de emblemas estaba por comenzar…

y el destino de sus caminos dentro de la academia, se escribiría desde ese instante.

El elevador se detuvo suavemente con un sonido sutil, como un suspiro de viento.

Las puertas se abrieron y lo que se reveló frente a ellos no era un salón común, sino una amplia sala de selección repleta de tecnología y energía fusionadas en una armonía perfecta.

Las paredes estaban cubiertas de cristales de energía que pulsaban lentamente con distintas tonalidades, y al fondo, una gran máquina se alzaba en el centro, rodeada de pantallas flotantes, artefactos y terminales digitales.

En el centro de todo aquello se encontraba una consola principal, una mezcla de altar ceremonial y terminal avanzada, con una estructura que recordaba a una lanza apuntando hacia el cielo.

Andrew Zimmerman avanzó con paso firme y se giró hacia los estudiantes.

Su capa se onduló al detenerse, y sus ojos azules brillaron con determinación.

—Esta es la Máquina de Resonancia —anunció con voz profunda—.

Fue desarrollada por los sabios de la academia y calibrada con núcleos energéticos especiales.

Lo que hará esta máquina es leer sus emociones, energía, ideales y voluntad, y con eso determinar el emblema al que más afinidad tienen.

Los murmullos comenzaron a recorrer el grupo.

—Formad una fila —añadió Andrew, mientras se dirigía a la terminal—.

Preparen sus credenciales y esperad vuestra oportunidad.

El destino de su viaje dentro de Farhaim comienza aquí.

Kiro, con los ojos brillantes, tragó saliva.

Se acercó más a Ryu.

—¿Te imaginas qué emblema me tocará?

—susurró con emoción contenida.

Ryu apretó su credencial entre los dedos.

—Espero que…

que nos toque el mismo —dijo en voz baja—.

Sería más fácil todo si seguimos juntos.

Kiro le palmeó el hombro con una sonrisa confiada.

—Pues si no es así…

¡nos volveremos a encontrar en la cima!

Uno a uno, los estudiantes comenzaron a pasar.

Kiro observaba con atención el procedimiento: entregaban su credencial a Andrew, este la insertaba en la consola, y luego el estudiante introducía su brazo en una ranura curva de cristal con energía que parecía leer algo más allá del cuerpo…

algo más profundo.

Chispas de luz recorrían el brazo del candidato, y luego una pantalla flotante mostraba el nombre del emblema asignado junto a su escudo.

Primero salió un chico que recibió “Espectros”, su escudo era una máscara dividida en dos mitades, una blanca y una negra.

Después, una muchacha fue asignada a “Kinrir”, cuyo emblema era una lanza atravesando un roble.

El ambiente se volvía más y más tenso.

Y entonces, Loo avanzó.

Todos en el grupo contuvieron el aliento.

El fornido joven entregó su credencial con su expresión imperturbable de siempre.

Andrew lo escaneó, asintió, y le indicó que introdujera el brazo.

La energía de la máquina se activó como si reconociera su presencia.

El aura rocosa que desprendía Loo envolvió la consola por unos segundos.

Entonces, en la pantalla flotante, apareció un símbolo ardiente: una llama brillante acompañada de un martillo y una espada cruzados.

Flame of Disaster —Encaja perfectamente —comentó Andrew—.

Fuego, fuerza, determinación y pasión.

Loo se giró hacia Kiro, Ryu y Shizuki.

Asintió con firmeza, levantó el pulgar con seriedad y dijo: —Nos veremos pronto.

Se alejó con paso decidido, dirigiéndose hacia un grupo que lo esperaba en el fondo, todos con el mismo escudo flameante en sus credenciales.

Ahora era el turno de Shizuki Velmoria.

Ella avanzó con su habitual dramatismo.

Entregó su credencial con una reverencia elegante, alzó el mentón y murmuró con tono teatral: —Hoy…

los demonios decidirán mi camino.

Oh dioses de gran voluntad, impulsad mi deseo.

Introdujo el brazo con elegancia, como si fuera parte de una coreografía.

La máquina reaccionó de inmediato, soltando un zumbido grave.

Las luces danzaron con tonos morados y celestes, como si se confundieran entre hielo y oscuridad.

La pantalla mostró un símbolo: una luna creciente acompañada de una estrella.

Stella Shizuki abrió los ojos sorprendida por un momento, pero luego su rostro se iluminó con orgullo.

Se giró hacia los demás, hizo una reverencia con su amuleto en alto y sonrió.

—¡Por supuesto que ha sido Stella!

No hay otro lugar más apropiado para la elegida del abismo…

que donde brillan las estrellas.

Andrew la observó con curiosidad.

—Stella no es una elección común.

Necesita sensibilidad, imaginación y…

una conexión muy personal con la energía espiritual.

Le deseo buena fortuna.

Shizuki se marchó con una sonrisa tan satisfecha que parecía flotar.

Y entonces…

llegó el turno de Kiro.

Con pasos firmes y algo de emoción, se acercó al podio.

Andrew extendió la mano y Kiro, con mucho cuidado, le entregó la credencial.

Lo miró a los ojos como si estuviera viendo a un héroe de cuentos.

—Gracias por guiarnos hasta aquí, señor Andrew —dijo con respeto—.

Es un honor.

Andrew le devolvió una leve sonrisa.

—El verdadero camino comienza ahora, joven.

Kiro inspiró hondo y colocó su brazo dentro de la máquina.

La energía le recorrió la piel como una caricia eléctrica.

Cerró los ojos, intentando pensar con claridad.

“Un héroe siempre sonríe”, se repitió mentalmente.

Entonces la energía cambió de color.

No fue solo dorado como la luz que portaba, sino también un matiz profundo, como una noche estrellada.

La pantalla mostró el emblema: Stella Kiro abrió los ojos de golpe.

Miró la pantalla, y luego su rostro se transformó en una expresión de sorpresa absoluta.

—¿Stella?

¿Yo?

¡¿Pero no era el emblema de Shizuki?!

—miró a Ryu—.

¿Qué significa esto?

Andrew frunció levemente el ceño, aunque sin perder su compostura.

—Dos seleccionados para Stella de manera seguida…

es bastante raro.

Pero…

parece que ambos comparten algo que el emblema reconoce.

—¿Será…

por mi espíritu?

—se preguntó Kiro en voz alta, mirando su brazo, aún resplandeciente.

Shizuki desde lejos levantó los brazos en señal de victoria: —¡Es la voluntad de los demonios!

¡Nuestro destino está entrelazado, oh portador de la luz!

Kiro rio con nerviosismo.

—Supongo…

que no podré librarme de ti tan fácilmente.

Andrew, con una sonrisa apenas visible, asintió: —Tal vez el destino tiene preparado algo para ustedes.

Kiro bajó del podio, su corazón latiendo con fuerza.

Su mirada se cruzó con la de Ryu, que ahora era el siguiente en la fila.

—¡Vamos, Ryu!

¡Te toca a ti ahora!

Kiro se quedó firme, de pie, con las manos en los bolsillos y los ojos bien abiertos, esperando con ansias ver qué emblema le tocaría a Ryu.

Su mejor amigo avanzó con pasos algo inseguros hasta el podio, entregando su credencial a Andrew Zimmerman, quien asintió con solemnidad.

Luego, Ryu colocó su brazo en la ranura brillante de la máquina, y las luces comenzaron a danzar a su alrededor.

Un destello dorado se alzó por la pantalla y, al cabo de unos segundos, se formó con claridad un emblema brillante: una gran espada recta atravesando un yelmo de caballero, ambos resplandecientes como el acero bajo el sol.

El nombre apareció debajo, fuerte y claro: PALADINS El silencio se rompió de inmediato con una mezcla de asombro y orgullo.

—¿¡Paladins!?

—exclamó Kiro, sus ojos brillando de la emoción—.

¡Eso es increíble!

Ryu miró la pantalla con asombro, como si no pudiera creer lo que veía.

Se giró ligeramente hacia Kiro, sus labios temblando en una sonrisa tímida.

—No…

no pensé que me tocaría uno tan imponente…

Andrew, con una sonrisa orgullosa, colocó una mano pesada y firme sobre el hombro de Ryu.

—Joven Ryu —dijo con voz profunda y solemne—, a partir de este momento eres un Paladin.

Bienvenido a nuestras filas.

Recuerda que este emblema representa honor, disciplina y el deber de proteger a los demás…

Espero que estés preparado para el peso de esa espada.

Ryu tragó saliva y asintió con firmeza.

—Haré mi mejor esfuerzo, señor.

—Eso es todo lo que se necesita —respondió Andrew con un breve asentimiento—.

Pronto nos reuniremos para guiarlos a sus nuevos edificios, en nombre del líder de los Paladins te doy la bienvenida a nuestro emblema.

Ryu bajó del podio y se acercó a Kiro.

Ambos se quedaron un momento frente a frente.

—Parece que no estaremos en el mismo emblema —dijo Ryu, con una mezcla de tristeza y aceptación.

Kiro sonrió con fuerza.

—No importa eso.

Estés donde estés, siempre vamos a pelear juntos.

Solo que ahora, ¡nos convertiremos en los mejores de nuestros respectivos emblemas!

Ya verás, Ryu, tú te harás famoso con tu espada y yo con mi puño de luz.

Ryu asintió con una sonrisa más segura.

—Nos veremos más tarde entonces.

Buena suerte, Kiro.

—¡Buena suerte, caballero Ryu!

Ambos estrecharon sus manos con fuerza, con una expresión de respeto y promesa silenciosa.

Luego, cada uno se marchó hacia su zona.

Kiro fue a sentarse junto a Shizuki, quien le dio una mirada de reojo y levantó una ceja.

—¿Paladins, eh?

Supongo que era de esperarse de ese muchacho con cara de “héroe en entrenamiento”.

—No te burles —dijo Kiro riendo—.

¿Tú no te sorprendiste con lo que me tocó?

Shizuki lo miró fijamente unos segundos antes de alzar el mentón con su habitual dramatismo.

—Me sorprendió, sí, pero no me desagrada.

Aunque…

¿un chico brillante de energía de luz entre los portadores del abismo y las estrellas…?

—hizo un gesto con los dedos, como invocando algo místico—.

Puede que no sea una mala combinación.

Aunque te advierto…

no te pondré las cosas tan fáciles.

Kiro rió por lo bajo.

—Sí, ya me he dado cuenta.

Aunque espero que no seamos solo tú y yo…

Me gusta el equipo, pero…

tener solo a alguien como tú es demasiado caótico para mis niveles de azúcar.

Shizuki soltó una risa aguda y traviesa.

—¡Qué ingrato!

¡Esto es un privilegio, una bendición demoniaca que solo pocos pueden tener!

Seremos los únicos, los elegidos, los que están más allá de los límites…

¡los miembros del emblema más raro y especial de la academia!

—¿Tú sabes eso con certeza o lo estás inventando sobre la marcha?

Shizuki se cruzó de brazos y desvió la mirada.

—Bueno…

los espíritus malignos y los susurros del abismo…

lo han dicho…

probablemente.

Kiro suspiró y se rascó la nuca.

—Me pregunto a que se referira con ser “especiales”.

De pronto, una voz temblorosa se alzó frente a ellos.

—¿D-disculpen…?

¿Ustedes también…

son del emblema Stella?

Ambos giraron la cabeza al mismo tiempo.

Delante suyo se encontraba un chico de baja estatura, cabello color naranja encendido, grandes gafas redondas y un rostro lleno de pecas que le daban un aire adorable e intelectual a la vez.

Sujetaba su credencial con ambas manos como si tuviera miedo de que alguien se la quitara.

—¿Oh?

—dijo Shizuki con una gran sonrisa—.

¡Así que no estamos solos!

¡Bienvenido seas, niño del fuego cósmico!

¡Yo soy Shizuki Velmoria, la elegida del abismo y los demonios, heredera de la voluntad de la estrella sellada!

Hizo una pose grandilocuente levantando los brazos como si estuviera en una obra teatral.

El chico se quedó paralizado por unos segundos, pestañeando varias veces.

—Eh…

y-yo soy Noell…

Noell Sandrick…

no tengo…

un título tan genial como ese.

Lo lamento.

Kiro se acercó, le dio una palmada en la espalda y sonrió.

—¡No hace falta un título para ser genial!

Yo soy Kiro, y créeme, pronto tendrás un título mucho mejor que los discursos de Shizuki.

—¡Oye!

—dijo ella indignada—.

¡Mis discursos son inspiración pura!

—Inspiración para la comedia, tal vez.

Noell soltó una pequeña risa y se sintió más cómodo.

—Me alegra no ser el único Stella…

Pensé que no habría nadie más cuando dijeron que eran escasos.

—Pues ahora somos tres —dijo Kiro con entusiasmo—.

Y juntos, ¡Vamos a dejar nuestra marca en esta academia!

Shizuki se cruzó de brazos orgullosa.

—La profecía demoníaca ha comenzado…

Kiro se llenó de determinación y Noell simplemente se rió con timidez.

En ese momento, Andrew pidió a todos los seleccionados que se agruparan según su emblema.

—Es hora de que conozcan sus edificios —anunció—.

A partir de ahora, la vida en Farhaim comenzará verdaderamente.

Y así, con nuevos compañeros, un nuevo rumbo y corazones llenos de emoción, los tres nuevos miembros del emblema Stella se preparaban para lo desconocido, para un futuro donde sus caminos, sus almas y sus poderes empezarían a resonar con un brillo que solo los verdaderamente únicos podrían alcanzar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo