Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 61
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- Capítulo 61 - 61 Capítulo 61 El Emblema Stella
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61: Capítulo 61: El Emblema Stella 61: Capítulo 61: El Emblema Stella El sol estaba alto, bañando con su luz cálida los techos y caminos de piedra de la Academia de Energía Farhaim.
Kiro, Shizuki y Noell caminaban entre los jardines sin idea de donde pisaban, con sus credenciales colgando del cuello y una confusión bastante visible en sus rostros.
—Te digo que por aquí no es —repetía Kiro por cuarta vez, señalando hacia un pequeño pasillo de mármol—.
¡Ese árbol torcido ya lo vimos dos veces!
—¡Eso no prueba nada!
—rebatió Shizuki, con los brazos cruzados y el ceño fruncido—.
¡Las corrientes demoniacas me guían, Kiro!
¡El camino correcto es hacia el este!.
Confía en los demonios y no digas más.
—Eso es el norte, Shizuki —murmuró Noell con suavidad, levantando el mapa gigante que llevaba doblado en cuatro partes—.
Creo que deberíamos haber girado en la fuente del dragón…
hace como quince minutos…
—¡Silencio, brújula humana!
—exclamó Shizuki, y alzó su amuleto—.
¡El abismo ya decidió y no hay forma de detenerlo!
Kiro soltó un largo suspiro y se rascó la cabeza.
—Ya fue… ¡Estamos perdidos!
—¡No estamos perdidos!
—gritó Shizuki ofendida—.
Solo…
estamos tomando un atajo.
Noell se encogió entre los dos, con el mapa temblando en sus manos.
No sabía si era peor la sensación de estar completamente perdido o estar atrapado entre las discusiones constantes de Kiro y Shizuki.
—E-E-Este… chicos… —murmuró señalando hacia adelante—.
Hay alguien viniendo hacia nosotros…
Los tres se detuvieron y alzaron la vista.
Frente a ellos, emergiendo entre la brisa con una elegancia casi etérea, se acercaba una chica, vistiendo un vestido de combate morado con detalles blancos en forma de flores que parecían danzar al ritmo del viento.
Su largo cabello violeta pálido, atado en una cola de caballo, caía con gracia sobre su espalda, y en su cabello llevaba un broche en forma de mariposa.
Sus ojos verdes brillaban con calma y determinación.
—¿Quién…?
—empezó Kiro, entre curioso y confundido.
Pero no terminó la frase.
—¡¡HERMANAAAAA!!
—gritó Shizuki de pronto, como si hubiera activado un hechizo de velocidad.
Salió disparada hacia la chica con los brazos abiertos, como si fuese a lanzarse en plancha sobre ella.
La chica reaccionó rápidamente y dio un paso al costado con toda naturalidad, haciendo que Shizuki pasara de largo y casi se estrellara contra un arbusto.
—Shizuki… —dijo con voz firme y tranquila—.
Compórtate, estás en público.
Shizuki se reincorporó tocándose la frente con cara de dolor y entre dientes murmuró: —Au… eso dolió… La chica suspiró y miró hacia Kiro y Noell.
Por un instante, su expresión se suavizó y se sonrojó ligeramente al verlos.
—Ah, sí…
disculpen por esto.
Soy Rei Velmoria, de 3° año y al igual que ustedes también formó parte del emblema Stella…
y hermana mayor de esta criatura caótica —dijo señalando a Shizuki con un suspiro resignado.
—¡No digas eso!
—gritó Shizuki mientras se acercaba otra vez, poniendo una mano en el pecho—.
¡Soy la heredera del legado del abismo!
¡La portadora del hielo eterno!
¡La elegida de la luna carmesí!
¡La—!
¡Toing!
Rei le dio un pequeño golpe con el dedo en la frente, lo suficiente para callarla.
—Ya, ya…
suficiente.
—¡¿Otra vez?!
¡¿Por qué me pegas siempre ahí?!
—se quejó Shizuki mientras sobaba su frente.
—Porque lo mereces —respondió Rei con una pequeña sonrisa irónica.
Kiro no pudo evitar reírse ante la dinámica entre ambas hermanas.
Dio un paso al frente y se presentó: —Soy Kiro, encantado.
Ella —dijo señalando a Shizuki— nos ha estado llevando por todo Farhaim… sin rumbo fijo, por cierto, y nos perdimos.
—Lo imaginaba —asintió Rei con una sonrisa paciente—.
Justamente vine a buscarlos.
Tenía el presentimiento de que estarías guiándolos a tu propio universo y no al edificio indicado.
—¡Yo sé perfectamente a dónde vamos!
—protestó Shizuki levantando su amuleto como prueba irrefutable.
—Claro, claro… —dijo Rei sin discutir, aunque con un tono irónico evidente.
En ese momento, Noell se acomodó los lentes y dio un pequeño paso al frente.
—E-e-estoy agradecido de que viniera…
Soy Noell Sandrick.
Es un placer conocerla… Rei lo miró y le ofreció una sonrisa tranquila.
—El gusto es mío, Noell.
Me alegra ver nuevos miembros en el emblema Stella, especialmente si son tan educados como tú.
—¡¿Y yo qué?!
—protestó Shizuki.
—Tú no cuentas —dijeron Kiro y Rei al mismo tiempo.
Los tres rieron juntos, mientras Shizuki inflaba las mejillas y cruzaba los brazos como una niña pequeña.
Rei dio media vuelta con gracia y les hizo una señal para que la siguieran.
—Vamos.
Los llevaré hasta la sede del emblema Stella.
Está más al norte de lo que pensaban.
Está un poco alejada de los demás edificios, pero eso también significa que hay mucha paz… y silencio.
Que buena falta te hace, Shizuki.
—¡Oye!
¡No soy tan ruidosa!
—Definitivamente lo eres —respondieron los tres a la vez.
Mientras caminaban, Kiro se colocó al lado de Rei y preguntó: —¿Cuántos Stella hay actualmente?
—Incluyéndonos a nosotros cuatro, hay ocho —respondió Rei—.
Somos pocos, pero muy distintos entre nosotros.
Cada Stella es especial, eso es lo que nos hace únicos.
El emblema no se enfoca en un solo ideal, sino en quienes tienen esencias que se salen de la norma por lo visto.
—¿Y qué significa eso exactamente…?
—preguntó Kiro.
—Que son raritos —susurró Shizuki por lo bajo.
—¡Te escuché!
—respondió Kiro.
Rei rió entre dientes mientras les abría el camino hacia un pequeño edificio de cristal y piedra negra que sobresalía entre los jardines.
—Bienvenidos —dijo con tono cálido—.
Este es el Edificio del emblema Stella, su nuevo hogar para el resto de la Academia.
Kiro sentía que su corazón latía con fuerza.
A pesar de que el edificio era notablemente más pequeño que las majestuosas torres que rodeaban el campus, había algo en esa estructura de piedra clara y techo curvado que le hacía sentirse… en casa.
—¡Guau…!
—exclamó con una sonrisa enorme—.
Este lugar tiene su propia energía.
¡Mira eso!
¡Increibleeeee!
—Más bien —murmuró Shizuki, entrecerrando los ojos—, ahora que lo veo bien parece una casa abandonada, y eso lo hace perfecto para mis experimentos con los espíritus malignos… Dicho esto, sacó su amuleto del cuello y con los dedos de la otra mano comenzó a trazar un símbolo en el aire.
—No hagas eso —intervino Rei con solo una mirada afilada.
Shizuki se detuvo al instante, soltando una pequeña risa nerviosa mientras escondía su amuleto como si nada hubiera pasado.
—Jeje…
solo era una broma inofensiva…no te preocupes…Je Noell, que caminaba con pasos cortos entre los dos, miraba hacia los bordes del edificio.
La pintura estaba algo desgastada, las ventanas polvorientas y un par de escalones se veían rotos.
—Hmm… parece algo… descuidado, ¿no creen?
—No te equivocas —dijo Rei, girándose hacia ellos con una sonrisa forzada—.
Al igual que los miembros del emblema, la sede también es bastante especial.
No tenemos los mismos fondos que otros, ya que somos pocos y, en parte, se lo debemos a nuestra representante.
Tampoco hay mucho personal de limpieza o mantenimiento, así que cada uno de nosotros debe aportar como puede.
Kiro apretó el puño con entusiasmo.
—¡No hay problema!
¡Yo puedo ayudar!
Puedo limpiar, reparar, ¡lo que haga falta!
—Esa actitud me gusta, sigue así Kiro—asintió Rei.
Abrió la puerta de madera con una llave especial, y esta chirrió ligeramente al moverse.
Cuando los tres nuevos ingresaron, sus ojos se abrieron como platos.
El interior era muy diferente a lo que imaginaban.
Parecía una mezcla entre una casa rústica y una biblioteca antigua.
Un gran salón central dominaba el espacio, con alfombras gruesas y sillones mullidos.
Varias mesas estaban cubiertas de libros, papeles, plumas, tazas y extraños artefactos brillantes cuyos propósitos eran difíciles de adivinar.
En las paredes, grandes librerías se alzaban hasta el techo.
Las escaleras curvas llevaban a pisos superiores, y una luz cálida llenaba el ambiente.
—Es… como un refugio mágico —susurró Noell.
—Se siente…¡Increíble!
—dijo Kiro, sonriendo.
—¡Aquí es donde moran las energías más profundas!
—anunció Shizuki levantando los brazos—.
¡El abismo me abraza!
—Shizuki… —suspiró Rei.
De pronto, una voz firme resonó desde el fondo de la sala: —Veo que ya llegaron los nuevos.
—Si, ya los traje hasta aquí.
Se habían perdido, pero ya no hay más problemas.
Los tres se giraron al unísono.
Kiro se tensó al instante.
Desde las sombras emergió una figura femenina.
Su estatura no era muy alta, pero su presencia llenaba todo el salón.
Llevaba un vestido largo y oscuro, adornado con estrellas doradas que titilaban levemente como si estuvieran vivas.
Su cabello oscuro con tonos morados en algunas partes flotaba con un movimiento extraño, como si estuviera bajo el agua, y sus ojos púrpura brillaban con intensidad, una estrella negra en el centro de cada pupila.
—Sean bienvenidos al emblema Stella —dijo con voz solemne, mientras movía las manos en gestos amplios y casi teatrales—.
Yo soy Lyra Nightshade, la gran maestra de las artes oscuras y emisaria de las estrellas.
Detrás de ella comenzó a sonar música, un piano suave y melódico que parecía venir de ninguna parte, pero resonaba por toda la sede.
—Espero que estén preparados para lo que se avecina en sus destinos —continuó con pasión, mientras giraba sobre sí misma con elegancia y el vestido ondeaba como una galaxia en movimiento—.
Yo, Lyra Nightshade, los guiaré hacia un futuro próspero y lleno de virtudes.
¡Juntos crearemos un mañana inimaginable, un amanecer más allá del cielo!
Kiro se inclinó hacia Noell y susurró: —Me recuerda a Shizuki.
¿Crees que siempre es así?
—No tengo idea… pero no me parece mal—respondió Noell con una sonrisa nerviosa.
Shizuki, en cambio, estaba completamente hipnotizada.
Su boca estaba abierta, los ojos brillando como si hubiera encontrado a su alma gemela espiritual.
—Es… es perfecta —susurró como si estuviera viendo una diosa—.
¡Maestra!
¡Lléveme a las estrellas!
Kiro intentó mantener la compostura, pero no podía dejar de mirar los ojos de Lyra.
Al fijarse bien, sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Aquellas estrellas negras lo miraban como si leyeran su alma.
Entonces Lyra alzó su brazo derecho hacia ellos, su mano extendida.
—Ahora, nuevos miembros del emblema Stella… ¿Están dispuestos a darlo todo por su emblema?
¿Están listos para vivir con propósito, para brillar en la oscuridad, para convertirse en leyendas?
La energía de la sala se elevó como una corriente eléctrica.
Kiro tragó saliva, sintiendo su corazón latir con fuerza.
Apretó los puños.
—¡Sí!
—dijo con firmeza.
—¡Sí!
—añadió Noell.
—¡SÍ, MAESTRA DEL ABISMO Y LAS ESTRELLAS!
—gritó Shizuki con una reverencia exagerada.
Lyra sonrió, una sonrisa que parecía contener siglos de sabiduría, locura y emoción.
—Entonces, bienvenidos… a la llama de Stella.
Justo cuando Lyra alzaba su mano en señal de solemne autoridad, una voz conocida interrumpió la escena.
—Ya basta, Lyra… —suspiró Rei cruzándose de brazos—.
¿Puedes dejar esa introducción?
Todavía tengo traumas de cuando hiciste lo mismo conmigo… lo recuerdo como si hubiera sido ayer en medio de una tormenta eléctrica.
Lyra se quedó completamente congelada en su pose dramática.
Parpadeó un par de veces mientras sus ojos con estrella titilaban con una mezcla de desconcierto y vergüenza.
—¿Eh?
¿Eso no fue…
grandioso?
—respondió con una sonrisa algo forzada—.
A los jóvenes de hoy les encantan estas cosas.
¿No es así, chicos?
—No —dijo Rei con una mirada filosa, sin dudar ni un segundo.
—Oh…
vaya…
—Lyra se aclaró la garganta, bajó lentamente el brazo y su aura se relajó visiblemente.
La estrella en sus pupilas pareció atenuarse un poco, tornándose más suave, con un resplandor más claro y sereno—.
En fin…
como decía…
soy la líder del emblema Stella y estoy feliz de tenerlos aquí.
Kiro soltó una leve risa mientras Shizuki seguía con una expresión completamente extasiada, como si nada hubiera pasado.
—Yo…
estoy muy emocionado —dijo Kiro dando un paso adelante—.
¡Daré todo de mí para hacer de este el mejor emblema!
—¡Sí!
¡Yo también!
—añadió Noell, alzando el puño con nerviosismo.
Shizuki, aún en trance, murmuró con las manos juntas como si rezara: —La diosa estelar nos guía… viva a mi nueva diosa… —Bien, bien… —Lyra aplaudió con una sonrisa y luego giró hacia una esquina del salón—.
Silfy, ya no hace falta que sigas tocando.
La suave melodía de piano cesó de inmediato.
Una sombra se movió detrás de uno de los estantes y de allí salió una chica.
Caminó con pasos silenciosos, los ojos clavados en el suelo.
Su cabello era de un plateado cenizo, tan lacio que caía como seda hasta su cintura.
Su túnica larga cubría casi todo su cuerpo, y una línea negra —una marca de nacimiento— descendía desde su frente hasta el ojo izquierdo, dándole un aire aún más misterioso.
Sus ojos negros eran como pozos sin fondo que evitaban mirar a los recién llegados directamente.
—Y-yo soy…
Silfy…
—dijo con un susurro, sin levantar la mirada—.
Es un gusto…
conocerlos…
—¡Hola, Silfy!
¡Yo soy Kiro!
—dijo Kiro con una gran sonrisa, agachándose un poco para saludarla de forma más cercana.
—N-Noell… Sandrick —añadió el pelirrojo bajito levantando una mano tímidamente.
—Y yo…
¡soy la elegida del abismo y los demonios!
¡Mi nombre es Shizuki Velmoria!
¡Encantada, camarada del cosmos!
Silfy dio un pequeño salto del susto, sus ojos comenzaron a girar como si procesara demasiada información al mismo tiempo.
Tragó saliva, murmuró algo inaudible y se quedó completamente quieta.
Rei se llevó una mano a la cara mientras Lyra reía por lo bajo.
—Puedes ir al laboratorio, Silfy.
No te preocupes —dijo Lyra con ternura.
Silfy asintió con rapidez y casi flotó al salir de la habitación sin hacer el más mínimo ruido.
—Qué fue eso… —murmuró Noell.
—Entonces… sus nombres son Kiro, Noell y Shizuki —repitió Lyra—.
Bastante interesantes, me agradan.
—Kiro, ¿me dijiste tu apellido?
—Ah… no tengo uno —respondió Kiro rascándose la nuca—.
Solo Kiro con eso está bien.
Lyra lo observó unos segundos, pensativa.
Se llevó una mano al mentón.
—Entiendo.
Disculpa si fui grosera al preguntar.
A veces lo olvido…
las almas brillan más que los nombres ¿no crees?.
Kiro asintió con una sonrisa.
—No hay problema.
Gracias, maestra Lyra.
—Pronto conocerán al resto de los miembros, pero antes… —se giró y señaló las escaleras al fondo del salón—.
Vayan a dejar sus cosas.
Sus habitaciones están en el segundo piso, tienen sus nombres en la puerta no creo que se pierdan.
Rei les hizo una seña con la mano para que subieran, y los tres comenzaron a moverse rápidamente escaleras arriba.
Shizuki iba saltando con emoción, Noell tropezaba por ir leyendo el mapa con los puntos de interés de la Academia y Kiro subía con una mezcla de ansiedad y alegría.
Kiro fue el primero en encontrar su habitación.
Su nombre estaba escrito en letras doradas sobre una pequeña placa de madera: KIRO.
—¡Este es!
—exclamó emocionado.
Giró la manija y entró.
El cuarto no era muy grande.
Tenía lo justo: una cama individual con sábanas blancas, una ventana con vista a los jardines traseros de la sede, un armario empotrado, una pequeña estantería vacía y un escritorio de madera.
En la pared, una lámpara de piedra emitía una luz cálida que hacía del ambiente algo acogedor.
—¡Wow… es más de lo que esperaba!
Cerró la puerta, dejó su mochila al pie de la cama y luego se lanzó de lleno sobre el colchón.
Rebotó ligeramente y quedó boca arriba, mirando el techo con una sonrisa tan grande que le dolían las mejillas.
—¡Lo logré!
—gritó con fuerza—.
¡Estoy aquí!
¡De verdad estoy aquí!
¡Entré a la Academia Farhaim!
¡AHHHH!
Rodó de un lado a otro, riendo como un niño.
Se tapó la cara con las manos, conteniendo la emoción.
—¡Y me tocó con Shizuki…!
Bueno, por lo menos alguien a quien conozco… ¡pero también genial!
—rió—.
Y Noell parece muy buena onda.
¡Todo va perfecto!
Tras un par de minutos, se levantó, respiró hondo y se estiró.
—Hora de ver que tal estoy.
Debo cuidar mi chaqueta con mi vida.
Fue hasta su mochila, sacó un pequeño espejo de mano, se lo apoyó en el escritorio y comenzó a acomodar su chaqueta.
Se arregló los pliegues de los hombros, alineó bien el cierre, alisó los costados.
—Mitad amarilla, mitad negra.
¡La combinación perfecta!
—dijo mientras se señalaba en el espejo—.
¡Energía heroica activada!
Giró una vez sobre sí mismo como si modelara su uniforme.
Luego se quedó mirando su reflejo con una expresión seria.
—Voy a darlo todo… por Airi, por Hunk, por todos.
Y por mí.
Aquí voy mundo y te demostraré quién soy.
Y con eso, Kiro sonrió una vez más, guardó el espejo y se preparó para su siguiente paso como nuevo miembro del emblema Stella.
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