Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 69
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- Capítulo 69 - 69 Capítulo 69 Más allá de los Muros
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69: Capítulo 69: Más allá de los Muros 69: Capítulo 69: Más allá de los Muros El timbre sonó como una campana de batalla lejana.
El lunes había comenzado.
Kiro y Ryu llegaron arrastrando los pies hasta sus asientos habituales, como dos soldados que vuelven de la guerra.
Ambos tenían ojeras marcadas y los hombros caídos.
—Parecemos muertos… —murmuró Kiro, dejando caer la mochila al suelo como si pesara una tonelada.
—Tú al menos puedes cerrar los ojos por la noche —le contestó Ryu, apoyando la cabeza en la mesa—.
Yo tengo que entrenar contra un loco cada día.
Me siento como su saco de entrenamiento personal.
Kiro suspiró, mirando al techo con resignación.
—Yo limpié toda la sede Stella más de cien veces… ¡cien!
—levantó tres dedos temblorosos—.
Y eso sin contar los ejercicios nocturnos, ya perdí la cuenta de cuántas veces limpié en esta semana.
—¿Y Rei no te deja descansar?
—Rei hace lo que puede, pero los demás…
desaparecen.
Es como si solo vivieran para dejar el lugar sucio y luego se esfumaran.
Ryu hizo una pequeña mueca de simpatía, aunque ambos sabían que no tenían fuerzas ni para bromear.
—Entonces…
¿tu fin de semana fue igual de horrible?
—Peor —respondió Kiro, con un gesto dramático—.
Creo que soñé con escobas atacándome.
Ambos se rieron suavemente, por primera vez en toda la mañana.
La clase de “Tácticas de Batalla y Estrategia de Campo” no mejoró la situación.
La voz pausada y monótona de la profesora Nia Svarth, líder del emblema Kinrir, flotaba en el aire como una canción de cuna.
Su tono era suave, demasiado suave, y hablaba con una cadencia que parecía diseñada para relajar el alma.
—…Cuando las formaciones triangulares son aplicadas con precisión, pueden anular la ventaja numérica del enemigo… —explicaba, mientras muchos en el aula combatían el sueño.
Kiro parpadeaba lentamente, luchando por no cerrar los ojos.
A su lado, Ryu garabateaba en sus apuntes como podía.
Finalmente, el timbre sonó y marcó el fin de la clase.
Kiro se estiró con alivio, sus huesos crujieron como si no lo hiciera desde siglos.
—Creo que mi alma abandonó el cuerpo unos minutos —bromeó.
—Yo tomé nota.
Después te paso lo que alcancé a escribir —dijo Ryu, mostrando una sonrisa cansada.
Kiro le dio un suave codazo en el hombro.
—No sé qué haría sin ti, Ryu.
—Suspender, probablemente.
La siguiente clase fue completamente diferente.
Lyra Nightshade entró al aula irradiando su característica energía peculiar, con su vestido estrellado ondeando sin viento alguno.
Caminó con elegancia hasta el frente del aula y se acomodó sobre el escritorio como si estuviera en una presentación teatral.
—Queridos estudiantes —dijo con solemnidad—, hoy hablaremos sobre los rincones más oscuros y peligrosos del mundo.
Sitios que los libros antiguos temen nombrar.
Sitios donde la vida…
muere.
Kiro y Ryu se miraron.
Aquello sonaba mucho más emocionante que las tácticas básicas.
—Fuera de nuestras murallas, de nuestras ciudades y núcleos sagrados… —continuó Lyra, mientras la luz de su pupila en forma de estrella centelleaba con intensidad—.
Existe un mundo salvaje, hostil.
Un mundo donde la energía se corrompe.
Un mundo dominado por las Zonas de Corrupción.
La clase guardó silencio absoluto.
—En estos lugares, el ambiente está muerto.
La vegetación no crece.
El cielo siempre está cubierto.
La energía… se retuerce.
Los Noxs anidan allí.
Y no hablo de simples criaturas, sino de horrores que superan todo lo que han visto hasta ahora, la siguiente clase explicaremos más a fondo a los Noxs, pero ahora concentrémonos en estas Zonas de Corrupción.
Kiro tragó saliva.
Ryu también.
—¿Y cómo se protege una ciudad de estos lugares?
—preguntó un estudiante al fondo.
Lyra sonrió, satisfecha por el interés.
—Cada ciudad, cada zona segura, está protegida por un artefacto conocido como Núcleo.
Creado por las manos de los dioses, estos núcleos emiten un campo de energía pura que aleja a los monstruos y neutraliza la corrupción en un radio definido.
Sin ese núcleo… el caos reinaría.
—¿Qué tan grandes son esas zonas de seguridad?
—preguntó Ryu, tomando nota con atención.
—Depende del poder del núcleo —respondió Lyra—.
Algunos cubren pequeñas aldeas.
Otros, como el de nuestra querida capital Alfhaim, cubren regiones enteras.
Pero incluso así, los núcleos no son eternos… y su poder debe renovarse con el tiempo.
Kiro levantó la mano.
—¿Y si un núcleo se apaga?
Lyra se puso seria.
—La ciudad… muere.
Cuando sonó el timbre, Kiro y Ryu salieron del aula con decenas de apuntes llenos y muchas preguntas en la cabeza.
—Parece que comienzo a aprender nuevas cosas —dijo Kiro, girando su bolígrafo entre los dedos.
—Esas cosas parecen aterradoras —añadió Ryu—.
Nunca había escuchado tanto sobre los Noxs y las zonas corruptas.
No sabía que había tanto más allá de las murallas.
—¿Tú crees que algún día tengamos que ir allá afuera?
—Espero que sí —dijo Ryu con firmeza—.
Para eso entrenamos, ¿no?
Caminaron por los pasillos hasta que llegaron a la entrada de la cafetería.
Mientras lo hacían, Kiro notó algo a lo lejos: Shizuki, sentada sola en una mesa junto a la ventana, bebiendo algo caliente mientras le hablaba a su amuleto en voz baja.
Como siempre, parecía vivir en su propio mundo.
Kiro la observó un momento, sus pensamientos flotaban.
“Siempre está sola…
A veces me pregunto si tiene amigos aquí.
O si acaso…
realmente necesita alguno.” —¿Pasa algo?
—le preguntó Ryu al notar su mirada.
—¿Eh…?
No, nada.
Solo… estaba pensando —respondió Kiro, con una sonrisa.
—Vamos, se está llenando.
Que no se nos acabe el almuerzo —dijo Ryu empujándolo suavemente hacia la cafetería.
Ambos entraron, la conversación continuó, pero en la mente de Kiro, la imagen de Shizuki hablando sola seguía girando como una duda sin respuesta, ¿estará bien?
El ambiente en la cafetería estaba más agitado de lo normal.
Una fila interminable serpenteaba desde los mostradores hasta las puertas, y los murmullos y pasos llenaban cada rincón como una marea constante.
—¿Qué pasa aquí?
—preguntó Kiro, asomándose entre las cabezas de los estudiantes.
En una de las esquinas, sentada con elegancia en una mesa solitaria, rodeada por una especie de aura de respeto tácito, Kaede Minatsuki, la número uno de toda la Academia, saboreaba tranquilamente una bebida caliente, mientras comía un pastel.
Kiro abrió los ojos como platos.
—¡Mira!
¡Es ella!
¡La mejor!
¡La leyenda del colegio!
¡Dicen que esconde un poder capaz de rivalizar con los dioses!
Ryu levantó la vista y asintió con calma.
—Eso explica por qué está tan lleno.
Según me enteré no aparece por estos lugares muy seguido.
Supongo que si alguien puede mover a toda una cafetería…
es Kaede Minatsuki.
—Debe ser increíble tener esa fuerza —dijo Kiro, bajando la mirada con una mezcla de admiración y anhelo—.
Quiero llegar ahí algún día…
aunque sea solo por un instante.
—La buena noticia —le dijo Ryu, dándole una palmadita en la espalda—, es que tienes la voluntad.
El resto solo es cuestión de tiempo, ¿no?
—Sí.
Tiempo… y miles de flexiones más.
Ambos se rieron y continuaron esperando su turno.
Unos minutos después, con dos sándwiches sencillos en sus manos y sin espacio dentro del comedor, Kiro y Ryu salieron a sentarse en un banco de madera junto a unos arbustos, bajo la sombra amable de un árbol.
—Al menos hay sol y silencio —dijo Kiro mientras daba un mordisco.
—Y comida decente.
No es mucho, pero…
es comida —respondió Ryu.
Entre bocado y bocado, Ryu miró hacia el cielo, pensativo.
—Oye, el otro día…
hablé un poco con Kaede.
Kiro casi se atraganta.
—¿¡Qué!?
¿¡Y no me lo contaste!?
—Bueno, fue algo muy breve.
Me ayudó con una herida leve después de un accidente…pero lo interesante fue que noté algo: su energía.
—¿Qué pasa con su energía?
—La suprime completamente.
No es como la de los demás.
Casi ni se siente.
Pero está ahí… como un mar contenido.
Creo que eso le permite dominarla mejor.
Quizá deberíamos intentarlo también, ¿no?
Kiro se quedó en silencio, recordando algo.
—Hunk me dijo eso una vez.
Que contener tu energía es como contener la respiración bajo el agua.
Entre más tiempo lo hagas, más resistencia desarrollas…
pero duele.
Agota.
Y cuando entreno todo el día, no tengo muchas fuerzas para eso.
—Pero podrías intentarlo en momentos cortos —sugirió Ryu—.
Como al caminar o estudiar.
Sin prisa.
—Sí… supongo que si me esfuerzo un poco más —murmuró Kiro—.
Vale la pena si eso me lleva a ser más fuerte.
En ese momento, la puerta de la cafetería se abrió y Kaede salió caminando, con su mirada tranquila como siempre.
Su sola presencia parecía provocar que el aire se detuviera.
Kiro se levantó bruscamente del banco.
—¡Voy a hablarle!
¡Es mi oportunidad!
—¿Eh?
¿¡Kiro!?
¿Estás loco?
—¡No te preocupes!
¡Solo será un momento!
Kiro se acercó a ella apresuradamente, algo nervioso, pero decidido.
—¡Kaede!
¡Espera un momento!
Ella se detuvo y giró ligeramente el rostro hacia él.
Su mirada era amable, pero reservada.
—¿Sí?
¿Ocurre algo?
Kiro se inclinó con una leve reverencia, algo que no solía hacer.
—Quería agradecerte.
Por haberme ayudado en la prueba práctica, cuando perdí el control.
Tu presencia me ayudó a estabilizar mi energía y…
gracias a eso, creo que encontré una mejor forma de canalizarla.
Solo quería quitarme ese peso de encima.
Gracias por lo que hiciste y de seguro sin esa ayuda no podria estar aqui ahora.
Kaede parpadeó una vez, procesando.
—…¿Y tú eres?
Kiro sintió una punzada.
—Kiro…
Estoy en el emblema Stella ahora.
—Ah, cierto.
—Su tono cambió a uno más cálido—.
El chico de luz.
Lo hiciste bien ese día.
Esa energía…
Me sorprendió la forma en la que la usabas.
Manténla así.
En ese momento, el brazalete de Kaede emitió un brillo suave.
Ella lo miró de reojo.
—Tengo que irme.
Buena suerte en la Academia, Kiro.
Y así, como vino, se marchó.
Kiro la observó irse en silencio, como si aún procesara la conversación.
Luego volvió corriendo junto a Ryu.
—¿Y…?
—preguntó este con una sonrisa traviesa—.
¿Cómo te fue con la estrella de la Academia?
—Nada de lo que estás pensando —replicó Kiro, mirando al frente, algo ruborizado—.
Solo quería darle las gracias y… bueno, quería ver su energía de cerca.
—¿Y cómo era?
—Extraña.
Como si no tuviera límites.
Como si todo su poder estuviera… dormido.
No sé cómo explicarlo.
Me dio escalofríos.
—Las energías raras —dijo Ryu—, son las más fuertes.
Ambos se echaron a reír y terminaron su almuerzo.
Cuando se pusieron de pie para regresar al aula, Ryu frunció el ceño, como recordando algo.
—Oh…
creo que hoy había prometido hacer algo.
—¿Algo importante?
—preguntó Kiro, ajustándose la chaqueta.
Ryu lo pensó por unos segundos y luego negó con la cabeza.
—No lo recuerdo, así que…
probablemente no era tan importante.
—Esa actitud va a meternos en problemas un día de estos —rió Kiro.
—Ya estamos metidos en problemas desde que pisamos esta Academia —dijo Ryu con una sonrisa cansada.
Y así, entre bromas y reflexiones, los dos se marcharon de nuevo al aula… sin saber que muy pronto, nuevas sombras comenzarían a surgir más allá de los muros de Farhaim.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Krisray Gracias por su apoyo!
Ahora vendra el volumen 4 llamado “Las Ruinas”, aquí se pondra mucho mas interesante 😀
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