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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 7

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  4. Capítulo 7 - 7 Capítulo 7 Promesas y Sombras
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7: Capítulo 7: Promesas y Sombras 7: Capítulo 7: Promesas y Sombras En el colegio, Kiro intentaba constantemente integrar a Ryu con los demás.

Aunque al principio Ryu se mostraba incómodo, Kiro no le daba muchas opciones.

Lo empujaba —literalmente, a veces— hacia grupos de compañeros para que hablara con ellos.

—Vamos, Ryu.

No te quedes en la esquina como un zombi.

—Kiro lo tomó del brazo y lo llevó hacia un grupo que charlaba animadamente.

—Pero yo… —intentó protestar Ryu.

—¡Chicos!

Este es Ryu.

Es genial, y además, sabe un montón de cosas interesantes.

—Kiro lo presentó con una sonrisa amplia.

El grupo lo recibió con entusiasmo, y aunque Ryu al principio se sentía fuera de lugar, poco a poco comenzó a abrirse.

—Kiro, no tenías que hacer eso… —le dijo Ryu más tarde, cuando estaban solos.

—Claro que sí.

No puedes pasarte la vida escondiéndote.

Confía en mí, te hará bien tener más amigos.

Cuando las clases terminaron, Kiro y Ryu se dirigieron al punto de encuentro habitual donde Hunk los esperaba.

Mientras caminaban, charlaban sobre cómo habían pasado el día.

—¿De verdad hiciste eso en clase de historia?

—preguntó Ryu, riendo.

—¡Claro!

La profesora ni se dio cuenta de que me la pase dibujando —respondió Kiro, orgulloso de su pequeña travesura.

Sin embargo, al llegar al lugar, Hunk no estaba.

Kiro frunció el ceño, algo preocupado.

—Esto es raro… Hunk siempre llega antes que nosotros.

Intentó llamarlo usando el brazalete, pero no obtuvo respuesta.

—¿Crees que le haya pasado algo?

—preguntó Ryu, notando la tensión en el rostro de Kiro.

—No lo sé.

Pero Hunk es fuerte.

Si algo ocurre, sabrá manejarlo.

—Kiro suspiró y se giró hacia Ryu.

—Lo siento, pero parece que no podremos ir al bosque hoy.

¿Qué te parece si entrenamos en el lugar donde estabas antes?

Ryu dudó un momento, pero antes de que pudiera responder, Kiro lo interrumpió con una sonrisa.

—Gracias, Ryu.

Sabía que dirías que sí.

Sin más opciones, Ryu asintió y lo guió hacia el pequeño bosque donde solía entrenar.

El camino era tranquilo, con un sendero rodeado de árboles altos que dejaban pasar rayos de sol a través de sus hojas.

Al llegar, Ryu se detuvo y señaló el lugar donde solía practicar.

—Aquí es donde entreno.

Déjame mostrarte algo.

Ryu de su mochila sacó un cuchillo con letras grabadas en la hoja.

—Mi hermana mayor me enseñó esta técnica.

Es una combinación de sellos espirituales y energía.

Clavó el cuchillo en el suelo, murmurando unas palabras mientras tocaba el mango.

De inmediato, una barrera invisible cubrió el lugar.

—Esto evita que la energía salga del área, así que podemos entrenar sin preocuparnos.

—explicó Ryu.

Kiro lo miró con asombro.

—¡Eso es increíble!

¿Tu hermana sabe hacer todo esto?

Ryu asintió.

—Me enseñó lo básico antes de que se fuera.

Kiro sonrió.

—Definitivamente tienes un montón de cosas geniales que enseñarme.

Ambos comenzaron a entrenar, enfrentándose en un duelo amistoso para mejorar sus habilidades.

Los golpes y movimientos eran fluidos, y aunque ninguno usaba toda su fuerza, el combate les permitió gastar energía y refinar su control.

En un momento de descanso, Kiro se sentó en el suelo y miró a Ryu.

—Oye, Ryu, ¿Tienes familia o amigos con los que hables mucho?

Ryu desvió la mirada.

—No me gusta hablar de mi familia… Y antes tenía más amigos, pero cuando nos mudamos, perdí contacto con todos.

Kiro asintió, comprendiendo.

—Bueno, yo soy tu amigo ahora.

Ryu sonrió levemente.

—Gracias, Kiro.

Kiro se recostó, mirando el cielo a través de las ramas.

—¿Sabes?

Tengo un gran sueño: quiero ser el mejor exorcista que jamás haya existido y acabar con todos los Nox.

Ryu lo miró, impresionado.

—¿Has conocido a algún exorcista?

Kiro sonrió con orgullo.

—Sí, mi maestro Hunk es uno.

Y no cualquier exorcista, es de rango S.

—¿Hunk es un exorcista?

—preguntó Ryu, incrédulo.

—Ahora entiendo por qué es tan fuerte.

Ryu bajó la mirada, reflexionando.

—¿No tienes miedo de ser un exorcista?

He oído que los Nox pueden ser terribles.

Kiro se sentó, con una chispa de determinación en los ojos.

—No tengo miedo.

Lograré mi sueño, cueste lo que cueste.

Ryu lo miró con admiración.

—Siendo así, creo que yo también puedo ser un exorcista.

Quiero ayudar a los demás y ser más fuerte.

Kiro le sonrió ampliamente y levantó su puño.

—Entonces somos compañeros de sueños.

Juntos seremos los mejores exorcistas de todos los tiempos.

Ryu, contagiado por el entusiasmo de Kiro, chocó su puño con el de él.

—¡Sí, juntos lo lograremos!

Mientras los dos sellaban su promesa, en un oscuro callejón de Alfhaim, Hunk estaba de pie, cubierto de sangre.

No era suya, sino de otros exorcistas que yacían inertes a su alrededor.

Frente a él, un Nox H lo observaba con una sonrisa siniestra.

Sus ojos rojos brillaban con una intensidad inquietante, su presencia emanaba una sed de sangre aterradora.

—Vaya, vaya… —dijo el Nox con voz burlona.

—Un exorcista de rango S.

Esto será interesante.

Hunk, con el ceño fruncido y sus puños imbuidos en energía, respondió con frialdad.

—No tienes idea de con quién te estás metiendo.

El Nox rió, dando un paso adelante.

—¿Seguro que no?

He esperado mucho para enfrentarme a alguien como tú.

Hunk no respondió.

Con una velocidad abrumadora, se lanzó al ataque, mientras la oscuridad del callejón se llenaba con el eco de su enfrentamiento.

La noche en Alfhaim se había vuelto un campo de batalla en aquel oscuro callejón.

Chispas de energía iluminaban el lugar cada vez que Hunk y el Nox H chocaban con brutalidad.

Hunk, con los ojos encendidos de furia, descargaba golpes potentes que sacudían el aire, mientras que el Nox, con una sonrisa macabra, esquivaba y contraatacaba con la precisión de un depredador disfrutando su caza.

—¡MALDITO…!

—rugió Hunk, lanzando un puñetazo imbuido en luz pura que el Nox apenas esquivó, dejando una grieta brillante en la pared detrás de él.

El Nox rió, mostrando sus afilados colmillos.

—¡Eso fue cerca!

Pero no lo suficiente, exorcista.

Con un movimiento fluido, el Nox desapareció de la vista de Hunk y reapareció justo en su punto ciego.

Antes de que Hunk pudiera reaccionar, sintió un golpe devastador en el estómago.

—¡GUH!

—El aire escapó de sus pulmones, y su cuerpo se dobló por el impacto.

El Nox no le dio respiro.

Agarrándolo del cabello, lo levantó con facilidad y lo miró con diversión.

—Es una lástima, creí que durarías más… —murmuró antes de estrellar su puño en la cara de Hunk.

El golpe fue tan fuerte que Hunk salió despedido como un proyectil, rompiendo una valla de metal antes de caer pesadamente al suelo.

Un hilo de sangre descendía por su frente mientras intentaba recuperar el aliento.

El Nox se acercó lentamente, con una calma perturbadora.

—Sabes, prefiero a los más jóvenes.

Gritan más bonito.

Los ojos de Hunk se abrieron de golpe.

—¡NO TE ATREVAS!

—intentó levantarse, pero su cuerpo aún estaba aturdido.

El Nox sonrió con satisfacción y se giró hacia una casa cercana.

—No estás a mi nivel, exorcista.

No puedes parar esto.

Y sin más, atravesó la puerta de la casa.

—¡MALDICIÓN!

—Hunk activó su brazalete de inmediato.

—Aquí Hunk Brakell, exorcista de rango S.

¡Solicito refuerzos en la zona residencial oeste!

¡Un Nox H ha ingresado en una casa y hay civiles en peligro!

Su cuerpo comenzó a desintegrarse en luz pura, el clon fue desactivado.

Dentro de la casa, en la habitación de una niña, Hunk apareció en un destello de luz.

Su respiración era agitada mientras intentaba recuperar energía.

A pocos metros de él, una pequeña dormía tranquilamente en su cama, ajena al peligro que acechaba tras la puerta.

—No dejaré que le toques siquiera un pelo… —susurró Hunk, con los puños cerrados.

Pasaron unos segundos de silencio tenso.

Luego, escuchó pasos pesados en el pasillo.

De repente, un rayo de energía oscura atravesó la puerta.

Hunk reaccionó a tiempo, pero la ráfaga le rozó la mejilla, dejando un corte sangrante.

La puerta explotó en pedazos y el Nox apareció con una sonrisa sádica.

—Vaya, vaya… Sigues de pie.

Qué molesto.

Hunk se lanzó al ataque, deteniendo el puño del Nox con su mano.

—¡NO PASARÁS!

El Nox inclinó la cabeza con burla.

—¿Seguro?

Con un movimiento veloz, su otra mano conjuró una daga de energía oscura y la hundió en el abdomen de Hunk.

El dolor fue inmediato.

Una sensación ardiente se extendió por su cuerpo.

—¿V-Veneno…?

—susurró Hunk, sintiendo cómo su fuerza se desvanecía.

—Me hiciste enojar, exorcista.

Así que acabaré con todo esto.

Hunk cayó de rodillas, su vista nublándose.

Lo último que vio fue al Nox caminando hacia la niña.

Luego, todo se volvió negro.

Cuando despertó, su cuerpo estaba intacto.

No había heridas.

Respiraba pesadamente, su mente confundida.

Pero entonces vio la habitación.

Sangre.

Mucha sangre.

Las paredes, el suelo, la cama.

Todo estaba cubierto de un rojo oscuro y espeso.

Y en el centro de la habitación, los cuerpos de la familia, sin cabeza ni vida alguna.

Hunk sintió que algo en su interior se rompía.

—No… Se llevó una mano a la cabeza, tratando de entender qué había pasado.

Pero entonces, un sonido lo sacó de su trance.

—¡ALTO AHÍ!

La policía había entrado en la casa, y varios oficiales le apuntaban con sus armas.

—¡NO SE MUEVA!

Hunk miró hacia abajo.

En su mano… tenía un cuchillo cubierto de sangre.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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