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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 77

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  4. Capítulo 77 - 77 Capítulo 77 El Encuentro con las Sombras
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77: Capítulo 77: El Encuentro con las Sombras 77: Capítulo 77: El Encuentro con las Sombras Tras registrar por completo la sala principal sin hallar rastro de los aventureros, el grupo decidió reorganizar su plan.

El eco de sus pasos en el gran salón se desvanecía mientras Xia le lanzaba una mirada a Noell.

—A ver, mapa-boy, enséñanos el camino.

Noell abrió su mochila con cuidado, sacando el mapa arrugado y un poco doblado por la presión de sus cosas.

Lo extendió con ambas manos, ayudado por Kiro que lo sujetó de un lado.

—Aquí estamos —dijo Xia, señalando un punto con el dedo—.

Esta zona fue explorada.

Sin embargo, estas tres cámaras —trazó un pequeño círculo— no tienen anotaciones.

Podría ser que los aventureros desaparecidos hayan intentado entrar allí, o… simplemente quedaron atrapados por alguna trampa.

—O por algún demonio ancestral del abismo —añadió Shizuki, con una sonrisa traviesa.

—¡No empecemos!

—dijo Noell, sujetando el mapa con más fuerza.

Xia dobló el mapa y se lo devolvió de golpe.

—Guárdalo bien, Noell.

Ya viste lo que le pasó al último que perdió uno.

—¿Qué le pasó…?

—Eso es irrelevante —respondió con una media sonrisa.

El grupo avanzó por uno de los pasillos estrechos marcados como “acceso lateral”.

El lugar era más oscuro que el anterior, con el techo bajo y las paredes cubiertas de grietas y moho seco.

El silencio era opresivo.

Gotas de agua caían desde una grieta, rompiendo el silencio con un eco metálico.

—¡Ahh!

—chilló Noell, dando un salto.

—¿Estás bien?

—dijo Kiro con una ceja levantada.

—Fue solo agua, compañero—se burló Shizuki, entre risas—.

Hasta un conejo tendría más valentía.

—¡L-lo siento!

Es que…

este lugar es como una película de terror y nunca se sabe que podemos encontrar…

Xia, que iba al frente, detuvo su paso repentinamente.

Su mirada se tensó.

—Silencio… algo viene hacia nosotros.

Todos se congelaron.

Las linternas enfocaron el pasillo, pero no parecía haber nada… hasta que un escalofrío recorrió a todos al mismo tiempo.

—¿Eso fue real…?

—susurró Noell, temblando.

Xia asintió.

—Es real.

Y está aquí.

—¡Hay algo más en este lugar!

¡No era mi imaginación!

—dijo Noell, ya sacando un frasquito defensivo de su mochila.

—Kiro —ordenó Xia, seria—.

Avanza con cautela.

Necesito que revises esa energía que siento al frente.

Es tenue… pero hay algo.

Kiro asintió, tragando saliva.

Agarró su linterna y avanzó con lentitud por el pasillo.

El aire se volvió más pesado, más húmedo.

En el suelo, vio algo que ondulaba suavemente, como hilos negros y brillantes que se extendían por las grietas de las baldosas.

—¿Qué es esto…?

Se agachó, curioso, y estiró una mano para tocarlo… pero apenas la punta de sus dedos se acercó, sus ojos se abrieron de golpe y quedaron en blanco.

Su cuerpo se quedó inmóvil.

Desde atrás, Shizuki lo notó.

—¿Kiro…?

¿Qué haces ahí parado?

¡Oye, reacciona!

¿Estás bien?

—¡Es una trampa!

—exclamó Xia al notar su quietud y el leve destello sombrío a su alrededor.

Con un gesto veloz, entrecerró los ojos y enfocó con fuerza hacia adelante.

Lo que vio hizo que su cuerpo se tensara.

El hilo negro había comenzado a cambiar de forma.

Se elevaba, retorciéndose como una sombra líquida, tomando la figura de un espectro humanoide, con una espada de energía oscura que alzaba lentamente… directo hacia el cuello de Kiro.

—¡Kiro!

—gritó Noell.

A milésimas del impacto, Xia reaccionó.

Corrió y se deslizó, tomando a Kiro por la chaqueta y lanzándolo con fuerza hacia atrás.

—¡Fuera de ahí!

El cuerpo de Kiro rodó por el suelo, recuperando el aliento como si despertara de un mal sueño.

Xia quedó justo frente al espectro.

Alzó el brazo izquierdo y se defendió con un brazalete de acero, que brilló con luz azulada y bloqueó la espada del espectro con un clang metálico.

—¡Fuego!

Imbuyó su puño derecho en fuego, con su energía envolviendo el guante como una llama viva y golpeó con toda su fuerza al espectro en el pecho.

El impacto liberó una llamarada que desintegró al enemigo en un rugido de sombras y partículas de energía.

Kiro, en el suelo, respiró agitado.

—¿Qué… qué fue eso…?

Shizuki y Noell corrieron hacia él, mientras Xia sacudía la mano.

—Fue una trampa.

Una de las trampas de estas ruinas y acabamos de activar todas.

—¿¡Todas!?

—exclamó Noell, alarmado.

La linterna de Xia iluminó el camino al frente.

Y entonces lo vieron: el pasillo entero estaba cubierto de hilos negros, vibrando, despertando poco a poco.

De ellos comenzaron a surgir más espectros, figuras de sombra que apenas se distinguían del entorno.

Sus formas se movían por los muros, el techo, el suelo… era imposible verlos todos a la vez.

—Están por todas partes… —susurró Kiro, poniéndose en pie.

—¡Son espectros de sombra!

—dijo Noell de repente, ajustando sus gafas para verlos mejor—.

¡Si la luz no los toca, pueden moverse por las sombras a voluntad!

¡Debemos usar las linternas para mantenerlos visibles y lentos o se volverán imposibles de rastrear!

Xia asintió rápidamente.

—¡Entonces mantengan las luces enfocadas todo el tiempo!

¡Nada de parpadear ni mirar hacia otro lado!

Shizuki extendió su mano, generando una pequeña esfera brillante como un farol morado.

—El abismo trae oscuridad, ¡pero hasta la oscuridad teme a las sombras vivas!

¡Que la maldición de la luz caiga sobre vosotros!

Kiro encendió su linterna al máximo y se preparó, los puños envueltos en luz.

—¡Que vengan!

¡No podrán derrotarnos!

El grupo se formó en círculo, linternas encendidas, mientras los espectros de sombra comenzaban a avanzar en silencio por el largo pasillo.

Las sombras se retorcieron y comenzaron a materializarse.

Tomaron formas humanoides: algunos espectros portaban escudos, otros alzaban espadas oscuras que destellaban una luz negra bajo la escasa iluminación del templo.

Se alineaban en formaciones casi militares, avanzando como si fueran un ejército de fantasmas guerreros.

—¡Aquí vienen!

—gritó Kiro, apretando los puños.

Sin dudarlo, Kiro y Shizuki avanzaron juntos hacia la línea de enemigos.

Kiro imbuyó sus puños en su energía de luz.

Cada golpe que lanzaba desintegraba a los espectros que tocaba, haciéndolos estallar en nubes de humo oscuro.

—¡Uno, dos, tres fuera!

—dijo Kiro entre resoplidos.

Detrás de él, Shizuki mantenía la línea, disparando ráfagas de cristales de hielo que perforaban y dispersaban a los espectros que intentaban rodearlos congelandolos casi de inmediato al contacto con los cristales.

—¡Sientan el abrazo del abismo!

—gritaba Shizuki, lanzando estocadas de hielo como proyectiles veloces.

Xia, al observarlos, sonrió satisfecha.

—Buena jugada —murmuró—.

Kiro es el arma perfecta contra estas sombras.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los dos, los espectros parecían no tener fin.

Como olas negras, seguían emergiendo del suelo y de las grietas de las paredes.

Kiro retrocedió unos pasos, jadeando, su luz titilando.

—¡No sé si podré seguir golpeándolos a todos!

¡Mi energía no va a aguantar si siguen viniendo así!

Xia cruzó los brazos y le gritó: —¡No pierdas la calma!

Si concentras tu energía, puedes formar un rayo de luz en vez de dispersarla en golpes individuales.

Kiro parpadeó, confundido.

—¿¡Un rayo!?

¡¿Cómo se supone que haga eso?!

¡Lo máximo que he logrado es una esfera de luz!

Xia soltó una risa corta y confiada.

Caminó hasta ponerse frente a ellos.

—Observen y aprendan, novatos —dijo, guiñando un ojo.

Xia extendió su mano derecha, comenzando a reunir energía.

Primero creó una esfera pequeña, compacta y densa.

Luego, concentró toda esa energía en un único punto, haciendo que la esfera comenzará a girar.

Con un grito de batalla, disparó el rayo hacia el frente.

La energía explotó en una onda expansiva, arrasando el pasillo y reduciendo las sombras a cenizas en cuestión de segundos.

El pasillo entero tembló por la fuerza del ataque.

—¡¿Cómo lo hiciste?!

—exclamó Kiro, asombrado, con los ojos como platos.

Trozos de piedra comenzaron a caer del techo, y Noell soltó un grito agudo mientras esquivaba una roca del tamaño de su cabeza.

—¡¿Nos vas a enterrar aquí o qué?!

—se quejó, tapándose la cabeza con su mochila.

Xia se sacudió el polvo de las manos con tranquilidad.

—El camino ya debe estar despejado.

—Dijo con tono casual, como si acabara de limpiar un corredor con una escoba mágica.

Kiro miró hacia arriba, preocupado, mientras una pequeña piedrecita le golpeaba la cabeza.

—¿Seguro que estas ruinas no se van a derrumbar?

Shizuki le sonrió con superioridad, levantando una mano como si dictara un decreto.

—Estas ruinas han resistido siglos de batallas demoníacas, tormentas mágicas y disputas de abismos… —se llevó un dedo a los labios—.

Responderán leales durante al menos otros quinientos años.

Kiro soltó una carcajada, relajando sus músculos tensos.

Noell, tras mirar el mapa nuevamente y comprobar su ubicación, alzó la voz: —¡Sigamos por este pasillo!

Según esto, las tres salas que debíamos investigar están muy cerca.

Avanzaron unos metros más.

Sin embargo, pronto se encontraron con un callejón sin salida: una pared de piedra antigua bloqueaba el paso.

Xia chasqueó la lengua con molestia.

—¿Qué pasa, mapa-boy?

¿Te perdiste?

Noell miró el mapa, girándolo y revisándolo varias veces.

—No, no… debe ser aquí… —balbuceó—.

Quizá haya… una puerta oculta o algo.

Xia, sin esperar más, inundó su brazo de energía ígnea, haciendo que pequeñas lenguas de fuego rodearan su puño.

—¡Mejor lo averiguamos a la vieja usanza!

Kiro retrocedió instintivamente.

—¡Espera, espera!

¿Vas a romper la pared entera?

Justo cuando Xia iba a lanzar el golpe, Noell corrió hacia ella y sujetó su brazo.

—¡Espera!

¡Mira!

—dijo, señalando hacia los lados.

A ambos lados del pasillo, disimuladas entre la piedra agrietada, había tres puertas de metal oscuro cubiertas de polvo y musgo.

Xia bajó el puño lentamente.

—Ah, qué aburrido.

Me gustaba más la idea de hacer un agujero nuevo.

Kiro rió.

—Mejor así, no queremos destruir estas ruinas.

Shizuki, entusiasmada, se adelantó.

—¡Las puertas ocultas siempre guardan secretos antiguos!

¡Quizá encontremos grimorios malditos, pactos de sangre o tal vez… ¡una sala del abismo!

Noell se acercó a una de las puertas y revisó la cerradura.

—Parece que están entreabiertas… no necesitaríamos forzarlas.

Xia se apoyó en la pared con los brazos cruzados.

—Bien.

Dividanse.

Busquen pistas, objetos útiles o… cualquier cosa rara.

Pero cuidado.

Si algo raro se mueve, ¡griten como locos!

Kiro sonrió, alzando el puño.

—¡A la carga, entonces!

Y así, con linternas alzadas y corazones latiendo con fuerza, el grupo se preparó para adentrarse en las salas ocultas del templo, donde nuevas sorpresas los aguardaban.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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