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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 8

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  4. Capítulo 8 - 8 Capítulo 8 Prueba de Fe
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8: Capítulo 8: Prueba de Fe 8: Capítulo 8: Prueba de Fe Horas después, en la comisaría, Hunk estaba sentado en una sala de interrogatorios.

Sus manos estaban esposadas a la mesa.

Frente a él, un oficial lo observaba con una expresión dura.

—Hunk Brakell, ¿Qué hacía en la casa de esa familia?

Hunk apoyó su cabeza contra la silla y suspiró.

—Intentaba salvarlos.

El oficial entrecerró los ojos.

—¿Salvarlos?

¿De quién?

Porque lo único que encontramos en la escena fueron cadáveres… y a usted, con un cuchillo en la mano.

Hunk cerró los ojos por un momento.

—El culpable es un Nox.

Un Nox H.

El oficial soltó una risa sarcástica.

—¿Un Nox?

¿Y espera que creamos eso?

—Soy un exorcista.

—Eso es lo que diría cualquiera, sin pruebas solo eres un asesino desesperado.

Hunk exhaló con frustración.

—Quítenme de una vez a esos periodistas que están mirando desde el espejo.

El oficial ignoró su petición.

—¿Por qué no trae ninguna identificación que pruebe que es un exorcista?

—Se me perdió mi tarjeta.

Solo necesito tiempo para probarlo.

—¿Tiempo?

—El oficial apoyó las manos en la mesa.

—Las pruebas son claras.

Usted estaba en la escena del crimen.

Usted tenía el arma homicida.

Y no hay ninguna señal de ese supuesto “Nox”.

Hunk lo miró fijamente.

—No entiendes con qué estamos lidiando.

—Lo que entiendo, señor Brakell, es que usted está acusado de asesinato.

Y hasta ahora, su historia no tiene ni pies ni cabeza.

Hunk apretó los puños.

—No fui yo.

El oficial sonrió con frialdad.

—Las pruebas dicen lo contrario.

El silencio en la sala se volvió sofocante.

Hunk sabía que, en ese momento, era solo un hombre contra el sistema.

Y lo peor era que ni él mismo sabía qué había ocurrido exactamente.

El ambiente tenso en la sala de interrogatorios se rompió con el sonido de la puerta abriéndose de golpe.

Una mujer alta, con una larga gabardina de cuero, cruzó el umbral con pasos firmes.

Su cabello oscuro de tono morado caía sobre sus hombros y sus ojos verdes brillaban con intensidad mientras miraba con severidad a los presentes.

—Fuera.

—dijo con autoridad, sin mirar al oficial que interrogaba a Hunk.

El policía la miró con desdén.

—No podemos dejarlo libre.

Es un asesino.

La mujer giró su rostro hacia él con una expresión cortante.

—No es tu problema.

Yo me haré cargo de este caso.

—Pero… —He dicho.

Fuera.

—su voz adquirió un tono peligroso.

Luego presionó un botón en la pared, cubriendo el espejo de observación y bloqueando la vista de los periodistas que espiaban desde el otro lado.

El oficial resopló molesto, golpeando la mesa con la palma.

—Esto es una farsa.

Si sueltan a este tipo, no será problema mío cuando vuelva a matar.

Los ojos verdes de la mujer se entrecerraron.

—Si no sales ahora mismo, haré una llamada al cuartel central y tendré que explicar por qué un incompetente está interfiriendo en mi investigación.

El oficial apretó los dientes, fulminándola con la mirada antes de marcharse y cerrar la puerta de un portazo.

La mujer finalmente tomó asiento frente a Hunk, cruzó las piernas y lo observó con una mirada calculadora.

—Hunk Brakell, dices ser exorcista de rango S.

—murmuró, como si confirmara algo.

Hunk apoyó los brazos sobre la mesa.

—¿Y tú quién eres?

—Vanessa Yedid.

Detective.

—respondió sin rodeos.

—Llevo meses siguiendo estos asesinatos.

Hunk la miró con desconfianza.

—¿Desde cuándo?

Vanessa entrelazó sus dedos sobre la mesa.

—Desde finales del año pasado han ocurrido múltiples asesinatos de menores en la ciudad, todos realizados por la misma persona o eso parece.

Sin embargo, no había podido dar con un sospechoso hasta que apareciste tú.

Hunk gruñó.

—No fui yo.

Fue un Nox.

Un Nox H, y todavía anda suelto.

Vanessa asintió lentamente, pensativa.

—Si lo que dices es cierto, al tomar en cuenta a un posible Nox en la ciudad… cambia completamente el rumbo de mi investigación.

—Es cierto lo que digo.

Y lo peor es que es un Nox H con un nivel muy avanzado.

Eliminó a ocho exorcistas de alto rango.

Los ojos de Vanessa se afilaron.

—¿Ocho exorcistas?

—De rangos A+ y A.

Desaparecieron.

Y su rastro de energía se desvaneció.

La detective suspiró, apoyando la espalda contra la silla.

—Eso explica por qué los cuerpos desaparecieron.

Hunk, confío en que eres un exorcista.

Hunk frunció el ceño.

—¿Por qué dices eso?

Vanessa sacó de su bolsillo una tarjeta de identificación y la puso sobre la mesa.

Hunk la tomó y la inspeccionó.

Era de uno de los refuerzos que había pedido antes de quedar inconsciente.

Hunk apretó los dientes.

—Maldita sea… —Por eso sé que no eres el asesino.

—dijo Vanessa, observándolo.

—Hubo exorcistas en la escena del crimen.

Pero sus cuerpos desaparecieron, y solo quedaste tú.

Hunk dejó la tarjeta sobre la mesa.

—¿Entonces qué piensas hacer?

Vanessa se inclinó un poco hacia adelante.

—Voy a dejarte libre.

A cambio, quiero que colaboremos en este caso.

Hunk arqueó una ceja.

—¿Colaborar?

—La policía y los exorcistas rara vez trabajan juntos.

Pero si esto es obra de un Nox H, necesito toda la información posible.

Hunk la observó con detenimiento.

—Tiene sentido.

Vanessa le deslizó un papel con una dirección y una hora.

—Nos reuniremos más tarde en este café.

Traeré mis informes y tú traerás lo que sepas sobre los Nox.

Hunk tomó el papel y lo guardó.

—De acuerdo.

Vanessa se levantó y sin decir más, se marchó de la habitación.

Pocos segundos después, otro oficial entró y sin decir nada, le quitó las esposas.

—Estás libre.

—dijo con molestia.

Hunk se frotó las muñecas y se puso de pie.

—Tardaron demasiado.

Después del proceso de liberación, Hunk salió de la comisaría y se dirigió a un lugar apartado.

Se apoyó contra una pared en un callejón solitario y activó su brazalete.

—Aquí Hunk Brakell.

Reportando a los altos mandos.

La señal tardó unos segundos antes de que una voz masculina y firme respondiera.

—Hunk.

Hemos recibido el informe preliminar de tu detención.

¿Cuál es la situación?

—Es peor de lo que pensamos.

—murmuró Hunk.

—El Nox H eliminó a ocho exorcistas de rango A+ y A, también a los refuerzos.

No dejaron rastro.

—¿Estás seguro?

—Totalmente.

La policía tiene registros de niños asesinados en la ciudad durante meses, por lo que el Nox no es novedad.

Todo encaja.

Hubo un silencio al otro lado de la línea.

Luego, la voz habló con gravedad.

—Mandaremos más refuerzos.

—No envíen a nadie por debajo del rango S.

—advirtió Hunk.

—Si lo hacen, estarán mandándolos a morir.

—Hunk, necesitamos más gente en el terreno… —¡Lo que necesitamos es un exorcista que pueda enfrentarlo de igual a igual!

—gruñó Hunk.

Otro silencio.

—…Entendido.

Enviaremos a un rango S.

Hunk relajó un poco los hombros.

—¿Sabes quién será?

—Todavía no.

Pero en cuanto se confirme, se te notificará.

Hunk asintió.

—Bien.

Yo seguiré investigando.

Cortó la comunicación y suspiró.

Esto era más grande de lo que imaginaba y la cacería apenas comenzaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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