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History academy arco 6: El fin del mundo. - Capítulo 27

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Capítulo 27: Episodio 27: Con todo y nada.

Luci sonrió mientras tomaba un sorbo de su bebida y acariciaba su vientre con suavidad. “Sí, aún quiero esas combinaciones extrañas que te hacen levantar una ceja cada vez que me ves comer”, respondió divertida.

Victor soltó una ligera risa. “No es mi culpa que mezclar helado con encurtidos siga siendo un misterio para mí”, dijo mientras se inclinaba un poco hacia adelante para tocar el vientre de Luci. “Pero lo que sea que necesites, lo tendrás. ¿Y cómo se siente nuestro pequeño guerrero o guerrera hoy?”

Luci cerró los ojos un momento, disfrutando de la calma y el contacto. “Se mueve bastante, como si ya estuviera entrenando ahí dentro. Creo que heredó tu energía inagotable.”

Victor sonrió orgulloso. “Bueno, eso es bueno. Un espíritu fuerte desde el principio. Aunque espero que no se vuelva tan testarudo como yo.”

Luci lo miró con una ceja levantada. “Oh, seguro que eso es inevitable. Pero no te preocupes, entre los dos, podremos manejarlo.”

Victor le tomó la mano con suavidad. “Sí, juntos podemos con todo. Ahora, ¿qué te parece si después de esto vamos a buscar esos postres raros que tanto te gustan?”

Luci sonrió ampliamente. “Sabes exactamente cómo conquistarme, Victor.”

Gaby y Joel llegaron a la casa familiar en New Honduras. Al abrir la puerta, se encontraron con Victor y Luci en la terraza trasera, disfrutando de una tranquila comida al aire libre. Victor, siempre atento, fue el primero en notar su llegada.

“¡Gaby, Joel! ¿Cómo les fue en las vacaciones?” preguntó Victor, levantándose de su asiento con una sonrisa.

Joel, algo nervioso, levantó una mano en saludo. “Todo bien, señor Victor. Eh… no preguntes detalles, por favor,” dijo con una risa incómoda, recordando el incidente con Nicole.

Gaby le dio un codazo suave a Joel antes de mirar a su padre. “Fue una experiencia… intensa. Pero todo bien, papá. ¿Y ustedes? ¿Cómo va todo por aquí?”

Luci, acariciando su vientre con ternura, sonrió. “Tranquilo, por ahora. Aunque con Victor nunca se sabe cuándo la tranquilidad se va a terminar.”

Victor rió, cruzando los brazos. “Oye, no siempre soy yo. Pero sí, todo está bien. Vengan, siéntense. Aún queda algo de comida.”

Gaby y Joel se unieron a ellos en la mesa, y Joel, al ver la mirada protectora de Victor sobre su hija, decidió mantener un perfil bajo. Gaby, por otro lado, parecía más relajada, disfrutando del tiempo en familia.

Mientras la familia compartía un momento tranquilo en el jardín, una luz intensa y dorada iluminó el cielo. De repente, el Arcángel Miguel descendió suavemente, su armadura reluciente y sus alas extendidas, imponentes y majestuosas. Todos se quedaron en silencio, sorprendidos por la aparición celestial.

Miguel caminó directamente hacia Victor, su rostro solemne pero sereno. Al llegar junto a él, inclinó ligeramente la cabeza en señal de respeto.

“Victor,” dijo con voz grave pero calmada, “necesito hablar contigo en privado.”

Victor, consciente de la seriedad del asunto, se levantó sin decir palabra y lo siguió a una esquina apartada del jardín. Miguel se inclinó hacia él y, en un susurro apenas audible, dijo:

“El equilibrio entre el bien y el mal está a punto de romperse. Hay una decisión que solo tú podrás tomar. Prepárate, porque pronto se te pedirá intervenir en un conflicto más allá de este mundo.”

Victor asintió lentamente, su mirada firme. “Entendido. Haré lo que sea necesario.”

Miguel colocó una mano en el hombro de Victor, transmitiéndole fuerza, antes de elevarse nuevamente al cielo y desaparecer en un destello de luz. Victor regresó a la mesa, con una expresión más seria pero determinada. Gaby y Joel intercambiaron miradas, conscientes de que algo importante estaba por suceder.

Victor levantó una ceja al escuchar las palabras del Arcángel Miguel, claramente confundido.

—¿Prueba de sangre? —repitió Victor, cruzándose de brazos—. ¿Te refieres a Gaby? Sí, claro, la adopté, pero… ¿qué estás insinuando, Miguel?

Miguel sonrió con calma, aunque había un destello enigmático en sus ojos.

—Solo digo que quizás haya más en su historia de lo que crees. A veces, las conexiones van más allá de lo que la memoria humana puede retener. Tal vez deberías comprobarlo.

Victor se rascó la cabeza, intentando recordar si alguna vez había hecho algo parecido. Sus recuerdos eran fragmentados, sobre todo después de tantas batallas y eventos sobrenaturales.

—Ahora que lo mencionas… no lo sé. —Suspiró, encogiéndose de hombros—. Supongo que puedo averiguarlo, pero ¿por qué esto es importante ahora?

Miguel solo sonrió antes de desaparecer en un destello de luz, dejando a Victor con una mezcla de curiosidad y preocupación.

—Genial… Otro misterio —murmuró Victor, mirando a Gaby desde la distancia—. Será mejor que investigue esto.

Victor, sin que Gaby se diera cuenta, arrancó suavemente un pequeño mechón de su cabello mientras pasaba cerca de ella. Luego, tomó uno de sus propios cabellos y se los entregó al Arcángel Miguel, quien aún permanecía cerca, esperando pacientemente.

Miguel extendió ambas manos, cerrando los ojos mientras sus poderes divinos se activaban. Una luz dorada envolvió los mechones de cabello, y poco a poco comenzó a formarse un símbolo celestial entre ellos.

—Son compatibles —anunció Miguel con una voz serena pero firme—. Gaby es tu hija biológica, Victor.

Victor se quedó inmóvil, sorprendido por la revelación. —¿Qué…? ¿Cómo es posible? —susurró, mirando los mechones brillantes—. No recuerdo nada de esto…

Miguel esbozó una sonrisa tranquila.

—Algunas cosas están destinadas a revelarse en el momento adecuado. Ahora lo sabes.

Victor, con el corazón latiendo con fuerza, miró a Gaby desde la distancia, procesando la verdad mientras Miguel desaparecía nuevamente en un destello de luz.

Victor apretó los puños mientras la sensación de peligro lo envolvía. Sus ojos se oscurecieron por un momento mientras miraba al lugar donde Miguel había estado.

—Dime la verdad, Miguel. —Su voz era profunda y seria—. ¿Existen más versiones de mí en cada línea de tiempo?

Miguel apareció nuevamente en un suave resplandor dorado, con una expresión grave.

—Sí, Victor. —respondió con sinceridad—. En cada línea temporal, en cada dimensión, existe una versión de ti. Algunas son héroes como tú… otras, no tanto.

Victor inhaló profundamente, intentando asimilar la información.

—Entonces… —susurró—, ¿podría enfrentarme a mí mismo en algún momento?

Miguel asintió lentamente.

—Es una posibilidad. Y esa posibilidad es lo que representa el peligro que sientes ahora. Mantente alerta, Victor.

Victor frunció el ceño, su mente ya preparándose para cualquier amenaza. —Siempre lo estoy.

Victor miró a Miguel fijamente, con el ceño fruncido.

—Dime la verdad, Miguel. —dijo con voz grave—. ¿Alguien dejó a Gaby en esta línea de tiempo? ¿Algún amigo mío la trajo aquí para protegerla?

Miguel permaneció en silencio por un momento, pero su mirada lo decía todo. Finalmente, asintió lentamente.

—Sí, Victor. —confirmó—. Alguien que confía en ti la trajo aquí. Era la única manera de mantenerla a salvo.

Victor suspiró, pasando una mano por su cabello mientras procesaba la información.

—¿Quién fue? —preguntó—. Necesito saberlo.

Miguel esbozó una leve sonrisa.

—Lo descubrirás cuando sea el momento adecuado. Por ahora, lo más importante es que la protejas.

Miguel observó a Victor con seriedad y finalmente habló:

—Te lo voy a decir… fue Rigor. Otro Rigor, algo más viejo.

Victor frunció el ceño, procesando la información.

—¿Rigor? ¿Otro Rigor de otra línea temporal?

Miguel asintió.

—Sí. Vino aquí con un propósito: proteger a Gaby. Sabía que contigo estaría a salvo.

Victor suspiró, todavía incrédulo.

—¿Por qué no me lo dijo antes?

—Porque no podía interferir demasiado. Las líneas temporales son frágiles. Si lo hubieras sabido antes, podrías haber alterado el curso del destino.

Victor quedó pensativo por un momento antes de preguntar:

—Entonces, ¿Gaby está destinada a algo importante?

Miguel esbozó una leve sonrisa.

—Más de lo que imaginas. —Hizo una pausa antes de agregar—: Tu papel es protegerla y guiarla.

El arcángel Miguel dijo, mirando fijamente a Victor:

— Y creo que fue el mismo tipo que te robó el cuerpo en la línea de tiempo de José del futuro.

Victor lo observó en silencio por un momento, la sensación de incomodidad creciendo en su interior. Recordaba bien el momento en que fue despojado de su cuerpo, una experiencia que había marcado su vida de manera profunda.

— ¿El mismo tipo que me robó el cuerpo? —preguntó Victor, su voz llena de desconfianza. Sabía que este ser no era alguien común. Había jugado con su vida de formas que aún no comprendía del todo.

Miguel asintió, confirmando lo que temía.

— Sí, el mismo. Ese ser, que manipula las líneas del tiempo y las realidades paralelas, tiene un propósito mucho más grande que lo que pudiste haber imaginado. Y su influencia en ti y tus seres queridos no ha terminado.

Las palabras de Miguel hicieron eco en la mente de Victor, pero el arcángel no terminó ahí. Sus ojos brillaban con un conocimiento profundo, como si estuviera desvelando algo mucho más grande.

— No todo lo que sucede en esta línea de tiempo es casualidad, Victor. —Miguel hizo una pausa, buscando asegurarse de que Victor comprendiera la gravedad de lo que decía. — Tu conexión con Gaby va más allá de lo que puedes entender ahora. Esa entidad, que se robó tu cuerpo en esa línea temporal del futuro, está manipulando eventos para controlar el destino.

Victor apretó los dientes. La idea de que un ser pudiera estar jugando con su vida y la de sus seres queridos lo enfurecía, pero también le llenaba de incertidumbre.

— ¿Qué quiere de mí? ¿Y qué tiene que ver con Gaby? —su voz cargada de preguntas sin respuesta.

Miguel lo miró con seriedad, como si estuviera dándole la pieza clave del rompecabezas.

— Recuerda que Gaby no solo fue protegida por Rigor en esta línea, sino que también tiene un papel en todo esto. Tú y ella están conectados de alguna forma que aún no comprendes por completo.

Las palabras de Miguel golpearon a Victor como una ráfaga de viento helado. Aunque su mente quería entender, sentía como si todo estuviera fuera de su alcance, una verdad demasiado compleja para procesarla en ese momento. La conexión entre él y Gaby, el poder de esa entidad, las líneas del tiempo entrelazadas… todo parecía un lío imposible de desentrañar.

Victor asimiló lentamente las palabras de Miguel, el peso de la situación quedando claro en su mente. La amenaza era más grande de lo que había imaginado, y Gaby, su hija de sangre, ahora jugaba un papel central en algo mucho más grande de lo que podría haber pensado.

Victor observó fijamente al arcángel Miguel, su mente dando vueltas por todo lo que acababa de escuchar. El enemigo al que se enfrentaba no solo manipulaba el tiempo, sino que estaba vinculado con su propia vida y destino de una manera que Victor nunca imaginó. Estaba en un punto crítico donde la comprensión del poder que enfrentaba se volvía cada vez más importante.

— ¿Dónde está el enemigo? Quiero derrotarlo ya. —dijo Victor, con una expresión de furia contenida.

Miguel lo miró, sabiendo que la prisa de Victor podría ser su perdición si no tomaba en cuenta los detalles que había aprendido sobre su enemigo.

— No es tan simple, Victor. El enemigo no se encuentra en un lugar físico que puedas atacar fácilmente. —respondió Miguel, su voz grave y pausada—. Este ser, que manipula las líneas del tiempo y las realidades, tiene la capacidad de estar en todas partes y en ninguna. Está disperso en el caos, y su influencia se extiende más allá de lo que los ojos pueden ver.

Victor apretó los puños, su ira apenas controlada. El pensamiento de que alguien estuviera manipulando su vida y las vidas de los que amaba, especialmente Gaby, lo llenaba de rabia.

— ¿Entonces cómo lo enfrento? ¿Cómo lo derroto? —preguntó Victor, casi desesperado, su tono se volvió más tenso.

Miguel lo observó con seriedad, como si quisiera medir la gravedad de la situación y la respuesta que daría. Después de un largo suspiro, continuó.

— El enemigo no puede ser derrotado solo con fuerza bruta, Victor. Este ser, que te robó el cuerpo, que alteró las líneas del tiempo, tiene un control sobre las realidades que va más allá de tus habilidades actuales. No se trata solo de pelear con él, sino de comprender sus intenciones y su origen.

Victor frunció el ceño, digiriendo las palabras del arcángel. La frustración crecía en él mientras pensaba en su hija adoptiva, Gaby, y cómo este enemigo parecía estar entrelazado con todo lo que amaba.

— Entonces, ¿qué debo hacer? ¿Quién puede ayudarme a detenerlo? —dijo Victor, buscando una respuesta clara.

Miguel miró a Victor por un largo momento, como si estuviera evaluando qué tan preparado estaba para escuchar la verdad completa.

— Para enfrentar a este enemigo, necesitarás algo más que tus fuerzas físicas. Necesitarás conocimiento profundo de las líneas del tiempo y alguien con el poder de deshacer las manipulaciones que él ha causado.

Victor se quedó en silencio, procesando la nueva información. Algo dentro de él sabía que estaba a punto de enfrentarse a un enemigo mucho más complejo y peligroso de lo que había imaginado.

— ¿Quién tiene ese conocimiento? —preguntó, con un leve tono de urgencia.

Miguel bajó la mirada, como si tratara de encontrar las palabras adecuadas para lo que venía a continuación.

— Alguien cercano a ti tiene el poder para ayudarte, pero también es alguien que está marcado por este mismo enemigo.

Victor no entendió inmediatamente a quién se refería, pero algo en su estómago le decía que las respuestas no serían fáciles de encontrar. Sin embargo, su determinación no flaqueó.

— Voy a encontrarlo. —dijo Victor finalmente, con la mirada fija en el horizonte, sabiendo que la batalla no solo sería física, sino también un desafío mental y emocional.

Miguel lo observó, reconociendo la determinación en su rostro. Sabía que Victor no se detendría hasta conseguir lo que quería, sin importar los riesgos.

— Tienes mucho que aprender, Victor, y mucho que perder. Ten cuidado.

Las palabras de Miguel quedaron flotando en el aire mientras Victor asimilaba todo lo que acababa de escuchar. Un profundo silencio se hizo presente entre ellos, un silencio que indicaba que la lucha no solo sería externa, sino también interna, a medida que Victor descubriera más sobre sí mismo y sobre los oscuros misterios que lo rodeaban.

El aire se volvió pesado y la atmósfera pareció detenerse por un instante. La voz del enemigo, fría y calculadora, resonó en las mentes de Victor y Miguel, como un susurro oscuro que invadió sus pensamientos.

— Nos veremos en la línea de tiempo número 19, planeta Tierra. —dijo la voz, tan clara y penetrante que parecía provenir de todas partes, como si el enemigo estuviera observando cada movimiento.

Victor apretó los puños con fuerza, su mandíbula tensa. La ubicación era clara, pero el hecho de que el enemigo pudiera comunicarse de esa manera, de forma tan directa y personal, solo añadía un nuevo nivel de incertidumbre y peligro. No solo enfrentaba a un ser con un control sobre las realidades, sino que también tenía la capacidad de invadir sus mentes.

Miguel se mantuvo en silencio por unos momentos, procesando la información. El nombre de la línea de tiempo número 19 resonó en su mente como una advertencia.

— Es la línea de tiempo en la que más caos se ha generado. Es una de las realidades donde las cosas han salido mal de manera significativa. —dijo Miguel con seriedad, sus ojos reflejando preocupación. — El enemigo quiere que vayamos allí porque sabe que estamos debilitados, que las emociones y los recuerdos de esa línea pueden desestabilizarnos.

Victor no podía dejar de pensar en Gaby, en todo lo que había luchado por proteger. Si ese lugar representaba un punto de debilidad, entonces el enemigo ya tenía una ventaja. Sin embargo, la determinación en su mirada nunca flaqueó. Sabía que si no se enfrentaba a este enemigo ahora, perdería más de lo que estaba dispuesto a soportar.

— Voy a ir allí, sin importar lo que me espere. —dijo Victor con una firmeza inquebrantable. — No dejaré que nadie toque a mi familia, ni que siga manipulando el tiempo a su antojo.

Miguel lo observó y asintió lentamente, reconociendo la resolución de Victor. Sin embargo, no podía dejar de sentirse cauteloso. Sabía que este enfrentamiento podría poner a Victor frente a desafíos mucho mayores de los que esperaba.

— Tienes razón, pero ten cuidado, Victor. Este enemigo no juega limpio, y conoce tus puntos más débiles. —advirtió Miguel, con un tono grave.

El aire a su alrededor vibró levemente, y una energía desconocida parecía emanar del espacio, como si la misma línea de tiempo comenzara a cambiar ante la presencia de la amenaza.

Victor miró a Miguel, luego al horizonte, sintiendo el peso de la batalla que se avecinaba. El enemigo no era solo un adversario físico, sino que también jugaba con sus emociones, con sus recuerdos y con las vidas de aquellos a quienes amaba.

— Lo encontraremos. —dijo Victor, su voz llena de una determinación inquebrantable, antes de que ambos comenzaran a preparar el viaje hacia la línea de tiempo número 19, donde la confrontación final los esperaba.

El destino de tantas realidades pendía de un hilo, y Victor no iba a permitir que el enemigo ganara.

Victor, Gaby y Joel se mantuvieron alerta mientras observaban a la figura que se acercaba. Aunque el hombre parecía ser Joel, algo en su andar, su postura, y la fatiga visible en su rostro no encajaba con el joven que conocían. Este Joel parecía más envejecido, como si hubiera pasado por algo extremadamente pesado y agotador. Sus ojos, normalmente brillantes, ahora reflejaban una profunda desesperación y cansancio, y su paso era lento, como si el peso del mundo estuviera sobre él.

— ¿Joel? —preguntó Gaby, mirando al hombre con una mezcla de confusión y preocupación. Algo no encajaba. Su voz era tensa, pero intentó mantener la calma.

El hombre dejó escapar un suspiro profundo antes de alzar la mirada hacia ellos. Su rostro, marcado por el paso del tiempo, mostró una tristeza difícil de disimular.

— Sí… soy yo. —respondió, su voz rota por el agotamiento. — Pero no soy el mismo que conocieron. No soy el Joel que esperaban.

Victor frunció el ceño, observando con atención. No había duda de que este hombre era una versión de Joel, pero la energía a su alrededor parecía completamente diferente. La sensación de distorsión temporal en el aire aumentaba.

— ¿Qué ha pasado contigo? —dijo Victor, sin ocultar la inquietud en su voz. — ¿Qué te ha hecho llegar aquí, y por qué pareces… tan diferente?

Joel se detuvo frente a ellos, mirando al suelo por un momento, como si cada palabra que iba a decirle le costara más de lo que podía soportar. Luego levantó la cabeza, revelando sus ojos cansados pero decididos.

— He estado viajando por distintas líneas de tiempo. He visto cosas… cosas terribles. Este lugar, este mundo… —su voz tembló, pero se recompuso rápidamente. — Lo que vi me cambió. He tenido que hacer sacrificios. Decisiones que me han desgastado por completo. Y aunque lo intenté, nunca pude evitar el colapso que está ocurriendo ahora. Todo lo que he hecho ha sido en vano.

Gaby dio un paso hacia él, su expresión suavizándose ante la vulnerabilidad de Joel. No era el hombre que conocía, pero ese dolor, esa fatiga, era demasiado evidente para ignorarlo.

— ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué tenemos que hacer para detener esto? —preguntó Gaby con un tono de urgencia, decidida a entender lo que estaba ocurriendo.

El hombre que se hacía llamar Joel respiró profundamente y, con un esfuerzo visible, levantó la mano hacia ellos, señalando algo en el horizonte. Más allá del paisaje distorsionado, en el cielo oscuro y turbulento, una enorme figura se destacaba. Un ser imponente, envuelto en energía oscura, que parecía ser la fuente de todo el caos.

— Eso… es el origen de todo esto. —dijo con voz grave. — Ese ser, esa entidad, ha manipulado las líneas de tiempo, y todo está a punto de colapsar. Ustedes tienen una última oportunidad de detenerlo, pero no será fácil.

Victor miró el horizonte, su expresión endureciéndose. El destino de todos, no solo de este mundo, sino de todas las líneas de tiempo, descansaba sobre ellos.

— No lo vamos a dejar ganar. —dijo Victor con determinación. — Si hay algo que podemos hacer, lo haremos.

Joel asintió lentamente, mirando a Gaby y luego a Victor. Su rostro mostraba un cansancio profundo, pero también una chispa de esperanza, como si, por primera vez en mucho tiempo, sintiera que había algo por lo que luchar.

— Tienen que estar preparados. El enemigo no es solo uno. —dijo, haciendo una pausa. — Son muchos. Y cada uno tiene poder sobre diferentes aspectos de las líneas de tiempo. Pero ustedes… tienen algo que puede detenerlos. Solo deben encontrarlo antes de que sea demasiado tarde.

Victor, Gaby y Joel intercambiaron miradas, sabiendo que el camino que tenían por delante no sería sencillo. Pero, al menos, tenían un propósito. El destino de todo lo que conocían estaba en sus manos.

El Joel mayor, con su mirada agotada y cansada, observó detenidamente a Gaby. Aunque su rostro se llenaba de reconocimiento al ver al joven Joel, no pudo evitar fruncir el ceño al notar la presencia de la chica. No la reconocía, y algo en ella le resultaba extrañamente familiar pero a la vez completamente ajeno.

— ¿Quién es ella? —preguntó Joel, señalando a Gaby con un tono de confusión. — ¿Por qué está contigo?

Gaby, al escuchar la pregunta, dio un paso adelante, mostrándose algo más desconcertada. No entendía cómo el Joel viejo no la reconocía, especialmente cuando ella había sido parte de la vida de su yo más joven. Sin embargo, decidió responder con calma.

— Soy Gaby, hija de Victor. —dijo con firmeza, intentando no dejar que la incomodidad del momento la afectara. — Y he estado viajando con Joel, aunque no estoy muy segura de por qué no me reconoces.

Joel la observó con más detalle, los ojos entrecerrados, como si estuviera buscando algo familiar en ella. Finalmente, sacudió la cabeza.

— No… No puedo recordarte. Pero ahora no es el momento para eso. —dijo, su voz grave y cansada. — Lo que importa ahora es lo que está por venir. Ese ser que vimos… tiene la capacidad de manipular el tiempo, y tal vez… tal vez tú tengas algo que ver con eso, Gaby.

Gaby sintió una punzada en el corazón al escuchar esas palabras, como si el misterioso vínculo que la conectaba con este mundo y las líneas de tiempo fuera más grande de lo que había imaginado. Sin embargo, no era el momento de hacer preguntas.

Victor, que había estado observando en silencio la interacción entre los dos, se adelantó, tomando la palabra con firmeza.

— Lo que importa es detener al enemigo. No sé por qué no reconoces a Gaby, Joel, pero tenemos que centrarnos en lo que tenemos por delante. El tiempo se nos acaba.

Joel asintió lentamente, aunque parecía algo desorientado por el giro de los acontecimientos. A pesar de todo, había algo en la forma en que miraba a Gaby que indicaba que, tal vez, había más de lo que él mismo entendía. Pero eso quedaría para otro momento.

— Tienes razón, Victor. Vamos a necesitar todo lo que tenemos para detenerlo. —dijo con voz firme, a pesar de su evidente agotamiento. — Aunque no sé qué papel juega Gaby en esto, confío en que, juntos, podremos enfrentarlo.

Gaby, sin embargo, no podía dejar de preguntarse por qué el Joel de este futuro la miraba con tanta confusión, como si no tuviera memoria de ella. ¿Era algo que tenía que ver con el destino de las líneas de tiempo, o había algo más que no comprendía?

Joel, aún algo agotado por los viajes y las revelaciones, explicó de manera más clara, intentando arrojar algo de luz sobre la confusión que todos sentían en ese momento.

— Las líneas de tiempo… —comenzó, mientras miraba tanto a Victor como a Gaby, intentando que ambos comprendieran la complejidad de lo que estaba a punto de decir. — Algunas de ellas están conectadas entre sí, pero otras… son independientes. Cuando una línea de tiempo se desvía tanto del curso, puede que no tenga ninguna relación con las demás. Es como si fueran universos paralelos, pero sin ningún punto de cruce.

Victor, que había estado escuchando atentamente, frunció el ceño, intentando asimilar la información.

— ¿Entonces… hay líneas de tiempo que no tienen relación alguna entre sí? —preguntó Victor, un poco confundido pero decidido a entender.

Joel asintió lentamente, como si ya estuviera acostumbrado a explicar estos conceptos.

— Sí. Y por eso es que no te reconocí, Gaby. En mi línea de tiempo, tu existencia no fue… no fue posible, tal vez por la influencia de las decisiones que tomamos en el pasado. Es posible que tú pertenezcas a una línea de tiempo separada que jamás se conectó con la mía, o incluso que tus recuerdos no se hayan compartido conmigo en este punto de la historia. Pero eso no cambia lo que somos ahora, lo que tenemos que hacer ahora.

Gaby, escuchando las palabras de Joel, no podía evitar sentirse algo perdida. No era fácil comprender que en otras líneas de tiempo, tal vez ni siquiera había nacido o que su existencia era completamente diferente.

— Entonces, ¿hay líneas de tiempo donde ni siquiera existo? —preguntó Gaby, casi en un susurro, sintiendo una extraña mezcla de incertidumbre y miedo.

Joel la miró con comprensión y tristeza, pero luego, con una expresión de determinación, respondió.

— Es complicado, Gaby. Pero no importa. Lo que importa es que estamos aquí ahora, en este momento, y que nuestra lucha es la misma. No importa de qué línea de tiempo venimos, todos tenemos algo que proteger.

Victor asintió con firmeza, cerrando el tema por el momento.

— Lo importante es que estamos juntos en esto. Y tenemos que enfrentarnos a lo que sea que nos espere en la línea de tiempo número 19.

La tensión en el aire era palpable. Cada uno de ellos tenía preguntas sin respuesta, pero la amenaza era inmediata, y el tiempo no estaba de su lado. Sin más palabras, todos se prepararon para el siguiente paso, sabiendo que su viaje hacia la línea de tiempo número 19 podría ser la clave para detener al enemigo que acechaba a través de los pliegues del tiempo.

Victor, mirando a Joel con seriedad, formuló su pregunta con una urgencia renovada.

— Sabes si tus padres mencionaron algo sobre el embarazo de mi esposa antes de que naciera José? —preguntó, tratando de obtener alguna pista que pudiera aclarar lo que estaba sucediendo.

Joel, el viejo, pareció hacer una pausa, sus ojos reflejaban el peso de la pregunta. Sabía que este tema no era trivial, y su mente se centró en tratar de recordar lo que había escuchado sobre la situación.

— Mis padres… —comenzó Joel, y luego se detuvo, buscando las palabras adecuadas. — Creo que mencionaron algunas cosas antes de que naciera José, pero más que nada era sobre las dificultades que atravesabas, las decisiones que tomabas. No recuerdo haber escuchado nada específico sobre el embarazo de tu esposa.

Victor frunció el ceño, sin estar completamente satisfecho con la respuesta.

— Entonces no sabes nada de un posible embarazo previo a José, antes de todo esto…? —insistió, como si necesitara esa información para completar el rompecabezas.

Joel suspiró, como si estuviera reflexionando sobre algo más profundo, algo que había estado guardado.

— No lo sé con certeza… pero algo no cuadra. Tal vez hubo una alteración en el flujo de tu línea de tiempo. Si se trataba de algo tan grande, tal vez tus padres sabían algo que no podían compartir contigo en su momento.

Victor, mirando al viejo Joel, parecía entender que esta no era solo una cuestión de recordar eventos, sino de cómo las líneas de tiempo podían haber sido modificadas.

— Entiendo… entonces tal vez nunca lo supieron del todo, o se guardaron la verdad. Pero una cosa es cierta, algo en mi vida fue alterado y tenemos que averiguarlo cuanto antes.

Joel asintió, reconociendo la gravedad de la situación, y después agregó.

— Lo que sea que esté ocurriendo con las líneas de tiempo… no es algo sencillo. Puede que este momento que vivimos ahora no sea el único o el más importante, pero será clave para lo que está por venir.

Victor pensó en todo lo que estaba sucediendo, sabiendo que esta era solo una de las muchas preguntas que debía resolver. Pero por ahora, la prioridad era encontrar al enemigo y proteger a su familia.

— Así será, Joel. Llegaremos al fondo de todo esto.

Victor, al escuchar las palabras de Joel viejo, se quedó en silencio por un momento, procesando la nueva información.

— Entonces… alguien se la llevó, pero después de todo lo que pasó aquí… Gaby nació en esta línea de tiempo. —dijo Victor, asimilando la idea de que Gaby no solo era parte de su vida en esta línea de tiempo, sino que su existencia estaba vinculada a un evento crucial del pasado.

Joel viejo asintió lentamente, sus ojos reflejaban una mezcla de comprensión y preocupación.

— Sí… lo que sucedió después de los desastres podría haber alterado el curso de las cosas. En este tiempo, algo cambió… y alguien debió haberla protegido, por eso está aquí ahora.

Victor, aún intentando ordenar sus pensamientos, miró a Gaby, que se encontraba cerca. Su rostro se suavizó por un instante, pensando en todo lo que implicaba su conexión con ella.

— Si Gaby es parte de esto, y alguien la protegió en el pasado, entonces debemos protegerla ahora. Tal vez este sea el motivo por el que todo se está alineando de esta manera. —Victor parecía haber llegado a una conclusión importante, algo que lo impulsaría a seguir adelante con mayor determinación.

Joel viejo observó a Victor con una mirada seria, pero también sabia que el futuro era incierto. Sin embargo, estaba claro que, independientemente de los eventos que hubieran sucedido, el presente requería acción.

— Debemos estar listos. Lo que viene podría ser aún más complicado de lo que crees, Victor. Gaby es solo una pieza de este rompecabezas.

Victor, viendo la intensidad en los ojos de Joel, asintió con firmeza.

— Lo sé, Joel. Y no dejaré que nada le pase. Es hora de que enfrentemos lo que está por venir.

Con esa determinación, Victor miró hacia el horizonte, sabiendo que su batalla no solo sería contra los enemigos que acechaban, sino también contra las fuerzas que manipulaban las líneas de tiempo y su destino.

El aire se tensó con una presencia ominosa. Victor y Gaby sintieron una corriente fría recorrer el ambiente antes de que el sonido de un destello y un grito de dolor resonaran por todo el lugar. En un abrir y cerrar de ojos, Koah, la entidad oscura, apareció ante ellos.

Era una figura imponente, envuelta en una neblina negra que parecía devorar la luz misma. Su rostro, carente de humanidad, mostraba una sonrisa macabra mientras observaba a sus víctimas. Su presencia emanaba un poder abrumador, y antes de que pudieran reaccionar, se lanzó hacia el Joel viejo, que apenas tuvo tiempo de levantar la mano en defensa.

Con un movimiento brutal y certero, Koah perforó el pecho de Joel viejo, su garra envuelta en energía oscura atravesando su cuerpo con facilidad. El grito de Joel viejo fue ahogado por la dolorosa perforación, y su cuerpo colapsó de inmediato, cayendo al suelo mientras la sangre se esparcía por el suelo.

— ¡NOOO! —gritó Victor, sin poder evitarlo, mientras se lanzaba hacia su viejo amigo caído, sin creer lo que veía.

Pero Koah no se detuvo. Su risa resonó en el aire, amplificada por la oscuridad que lo rodeaba. Miró a Victor y a Gaby con una mirada fría, como si ya estuviera disfrutando del caos que había desatado.

— No fue suficiente. Todos caerán como lo hizo él, Victor. —La voz de Koah era como un susurro lleno de veneno, haciendo eco en sus mentes.

Victor, ahora lleno de rabia, se levantó rápidamente, su cuerpo rodeado de una energía luminosa y vibrante que luchaba contra la oscuridad de Koah. Sin embargo, al ver la caída de Joel viejo, una sombra de duda cruzó su rostro, y por un momento, no pudo evitar sentirse débil.

Gaby, al ver lo sucedido, se adelantó, furiosa y dispuesta a proteger a su familia a toda costa. La energía que había acumulado en su interior aumentó mientras se preparaba para un combate que sabía no sería fácil.

— ¡No te lo perdonare! —exclamó Gaby con voz firme, sus ojos brillando con determinación. — ¡Te haré pagar por lo que le has hecho!

Koah sonrió de nuevo, disfrutando del sufrimiento y la desesperación en los ojos de sus enemigos.

— ¿Pagar? No existe pago para lo que está por venir. Este es solo el comienzo.

Antes de que pudiera hacer un solo movimiento, Victor y Gaby se lanzaron hacia él con todo lo que tenían, conscientes de que, sin importar cuán poderoso fuera Koah, debían detenerlo antes de que causara más destrucción.

Victor, lleno de furia y determinación, se plantó frente a Koah, su mirada fija en la entidad con una intensidad feroz. La pérdida de Joel viejo y la amenaza inminente que representaba Koah solo aumentaban su rabia, y su energía brillaba con una luz cegadora, como si cada palabra que estaba a punto de decirle a la entidad viniera cargada con el poder de todo su ser.

— Dime tu nombre, —dijo Victor, su voz resonando con un eco profundo y amenazante—. porque aquí será tu tumba.

Koah, al escuchar las palabras de Victor, se detuvo por un momento, observándolo con una sonrisa cruel en el rostro. Parecía que estaba disfrutando del sufrimiento y la tensión que generaba en sus enemigos, pero no se intimidó. En lugar de responder inmediatamente, Koah dejó escapar una carcajada macabra, como si lo que estaba ocurriendo fuera un simple juego para él.

— ¿Mi nombre? —dijo Koah, con tono despectivo y burlón—. ¿Acaso crees que el nombre de un ser como yo tiene importancia? Yo soy Koah, la oscuridad encarnada. Y aquí, en este lugar, serás testigo de lo que significa desafiarme.

Victor frunció el ceño, las palabras de Koah no hicieron más que incrementar su ira. Sabía que este enfrentamiento sería uno de los más difíciles, pero no iba a dejar que esa entidad se saliera con la suya. Era más que un enemigo, era una amenaza directa a la vida de sus seres queridos, y eso no lo permitiría.

— Koah… —murmuró Victor, mientras el poder dentro de él crecía. Con un gesto rápido, se lanzó hacia adelante, su energía radiante a su alrededor—. Te voy a detener, no importa lo que cueste.

Koah, confiado en su poder, simplemente levantó su mano, formando una barrera de oscuridad. Pero el brillo en los ojos de Victor era tan intenso que incluso la neblina negra alrededor de Koah parecía disiparse por un momento. La batalla estaba a punto de comenzar, y ambos sabían que no habría vuelta atrás.

Gaby, de pie junto a Victor, observaba en silencio el cadáver de Joel viejo, el dolor reflejado en sus ojos. La tragedia de la muerte de ese hombre, que había sido una versión de su amado en otra línea de tiempo, la afectó más de lo que imaginaba. Aunque sabía que las líneas de tiempo eran distintas y que no debía sentirse tan conectada a ese Joel, no podía evitar el vacío que sentía por la pérdida. Su mente luchaba con la idea de que, aunque era solo una versión alterna, había sido alguien importante. Un dolor inexplicable le atravesaba el pecho, pero a la vez sentía una ira creciente por la entidad que había causado todo esto: Koah.

Joel, por otro lado, no mostraba el mismo dolor. Miró su propio cuerpo, la versión vieja de sí mismo, pero al no estar directamente involucrado en la muerte de esa versión, su mente procesaba la situación de forma completamente diferente. Como había dicho su versión mayor, las líneas de tiempo no se cruzaban de manera que uno afectara al otro; su muerte, por lo tanto, no traería ningún cambio al Joel que se encontraba frente a él en ese momento. La muerte de esa versión de él solo era un evento más en un vasto mar de posibles futuros.

— No te preocupes, Gaby. —Joel habló con voz calmada, notando la tristeza en los ojos de su amada. Aunque su tono no reflejaba dolor, había una cierta suavidad en sus palabras. — Las líneas de tiempo son solo eso, líneas separadas. Mi viejo yo ya no existe, pero eso no cambia lo que somos aquí. No tiene por qué afectarnos.

Gaby lo miró, y aunque sus palabras eran razonables, no podía dejar de sentir la conexión que había entre todas esas versiones de Joel. La muerte de uno de ellos no era algo tan fácil de ignorar, sobre todo cuando se trataba de alguien que había compartido tantas experiencias en esa línea de tiempo.

Victor, viendo el duelo interno de Gaby, decidió hablar, buscando consuelo en sus palabras.

— Joel tiene razón. —dijo, con tono firme pero comprensivo—. Aunque parezca difícil de aceptar, cada línea de tiempo es como un universo paralelo, con sus propias reglas y consecuencias. La muerte de una versión de alguien no afecta a las otras versiones, pero lo importante es lo que sucede aquí, en esta línea.

Gaby asintió lentamente, aunque la tristeza seguía presente. Mientras tanto, Koah seguía observando la escena desde la sombra, esperando el momento oportuno para hacer su siguiente movimiento. El enfrentamiento estaba lejos de haber terminado, y el peligro seguía acechando, pero por un breve momento, tanto Gaby como Joel compartieron la carga emocional de lo sucedido, sin que el tiempo pudiera deshacer esa conexión.

La atmósfera alrededor de Victor se volvió densa, una energía palpable que parecía estremecer el aire mismo. Su ira, intensificada por la pérdida de una versión de Joel y el constante acecho de Koah, se desbordó de manera imparable. Al escuchar la pregunta de Victor, Joel asintió con firmeza, confiado en su poder.

— Sí, aún tengo el poder de Azrakil. —respondió Joel, su tono grave y decidido. En un parpadeo, su cuerpo comenzó a expandirse ligeramente, creciendo unos centímetros más, como si el poder contenido dentro de él estuviera liberándose poco a poco. La energía de Azrakil fluía por sus venas, dándole una presencia aún más imponente.

Victor, viendo el resplandor de poder de Joel y sintiendo la oleada de energía de su propio ser, no pudo evitar que la ira lo dominara por completo. Su transformación comenzó de inmediato, una reacción automática al desbordamiento de sus emociones. Las marcas, como tatuajes brillantes, comenzaron a aparecer sobre su piel, formándose en intrincadas líneas que recorrían su cuerpo hasta llegar a su pecho, donde se conectaban con su corazón. Su pelo pasó de ser oscuro a un blanco puro, como si todo su ser estuviera siendo rebautizado en la furia. Sus ojos brillaron con un rojo intenso, como dos llamas vivas, reflejando la tormenta que se desataba en su interior.

— ¡Koah! —rugió Victor, su voz resonando como un trueno, su energía desbordándose en ondas visibles a su alrededor. Las líneas de su cuerpo brillaron con un resplandor cegador, y la atmósfera vibró con la fuerza de su poder recién desatado. Como si el mismo universo estuviera respondiendo a su llamado, la tierra tembló bajo sus pies.

El poder de Victor, ahora como el Omni-Yadaratman, era casi palpable, una combinación de furia cósmica y energía ancestral que lo elevaba a un nivel más allá de lo humano. Era un guerrero divino en toda su extensión, y su transformación parecía hacer que la realidad misma se distorsionara a su alrededor.

Joel observaba a Victor con una mezcla de respeto y comprensión, sintiendo la enormidad de la energía que emanaba de él. Aunque no era ajeno al poder de Azrakil, el nivel de Victor era algo completamente distinto. Era un ser capaz de doblar el tejido de la realidad, capaz de enfrentar a cualquier enemigo con una fuerza inhumana.

— Vamos a acabar con Koah, ahora. —dijo Joel con determinación, ajustándose a la nueva intensidad del ambiente. La energía que emanaba de él también era palpable, pero no comparada con la magnitud de la transformación de Victor.

Victor no dijo una palabra más, pues sus ojos rojos brillaban con furia imparable. Era momento de enfrentar a Koah, de terminar con esta amenaza de una vez por todas. Sin vacilar, Victor abrió un portal hacia la ubicación de Koah, una grieta en el espacio-tiempo que les permitiría viajar a la dimensión donde la batalla final comenzaría.

El viaje hacia el encuentro con Koah había comenzado.

Victor y Joel se lanzaron al ataque con una velocidad abrumadora, sus cuerpos moviéndose como relámpagos. La atmósfera se cargó de energía cuando ambos se acercaron a Koah, que aún permanecía imponente y sin mostrar señales de retroceder.

Victor, con su transformación en Omni-Yadaratman, liberó una oleada de poder devastadora que hacía temblar el aire mismo. Sus puños brillaban con la fuerza de un cosmos recién nacido, y cada golpe que lanzaba tenía el poder de destruir montañas. El suelo bajo sus pies se resquebrajaba al ritmo de su furia, y su velocidad era tal que parecía estar en dos lugares al mismo tiempo. Un golpe tras otro se estrellaba contra Koah, pero él respondía con una resistencia fría y calculadora, esquivando algunos y absorbiendo otros con su propia energía oscura.

Por su parte, Joel, empoderado por el poder de Azrakil, aumentó su tamaño y fuerza, volviendo sus ataques más contundentes. Cada uno de sus puños estaba cargado con la esencia de su habilidad, enviando ondas de choque que hacían vibrar el espacio alrededor de ellos. Sus movimientos eran fluidos y estratégicos, trabajando en conjunto con Victor para evitar que Koah tuviera la oportunidad de responder de forma efectiva.

El enemigo, Koah, no era un oponente común. Con cada golpe que recibía, parecía absorber parte de la energía, su cuerpo recuperándose de manera sorprendente. A su alrededor, una barrera de energía negra se formaba, defendiéndolo parcialmente de los ataques más poderosos. Sin embargo, la fuerza combinada de Victor y Joel parecía estar quebrantando esa defensa.

— ¡No es suficiente! —gruñó Koah, su voz profunda como un eco de oscuridad. Extendió sus manos y de ellas surgieron múltiples hilos de energía oscura que intentaron atrapar a ambos combatientes.

Victor reaccionó al instante, abriendo sus brazos y liberando una explosión de energía cósmica que desintegró los hilos de energía de Koah antes de que pudieran alcanzarlo. Su poder desbordante chocó contra Koah con la fuerza de un meteoro, enviándolo hacia atrás, pero el enemigo se mantenía firme.

Joel, viendo la oportunidad, utilizó su habilidad para amplificar su poder y, con una velocidad increíble, apareció a un costado de Koah. Le dio un golpe directo a su abdomen, seguido de una ráfaga de ataques que lo golpearon con precisión. Sin embargo, Koah parecía resistir, e incluso el poder combinado de Victor y Joel no era suficiente para derribarlo de inmediato.

— ¡No me detendré hasta verte caer! —gritó Victor, con furia en sus ojos rojos brillantes. Usó su energía para crear una esfera de energía pura que comenzó a concentrarse entre sus manos, mientras Joel continuaba atacando sin cesar.

Koah, al darse cuenta de la creciente intensidad de sus enemigos, comenzó a formar una oscuridad más densa a su alrededor, una capa protectora que lo envolvía como una segunda piel. Pero Victor y Joel no se detuvieron. Sabían que solo tenían una oportunidad más para derrotarlo antes de que Koah pudiera recuperar todo su poder.

Victor, sin pensarlo dos veces, lanzó la esfera de energía hacia Koah con una fuerza titánica, y Joel aprovechó el momento para realizar un golpe final, su mano rodeada por la energía de Azrakil, impactando directamente en el punto débil que había identificado en la defensa de Koah.

La energía cósmica de Victor y la devastadora fuerza de Joel se combinaron en un solo ataque, golpeando con una violencia arrolladora. Koah, incapaz de bloquear la intensidad de los ataques, gritó de dolor mientras su barrera se desintegraba y su cuerpo se veía envuelto en una explosión de energía.

Finalmente, Koah cayó, su cuerpo desintegrándose lentamente ante la fuerza incontrolable de los dos héroes. El aire se calmó, y la atmósfera, cargada de energía, comenzó a disiparse.

Victor y Joel, exhaustos pero triunfantes, se quedaron mirando el lugar donde Koah había estado, asegurándose de que la amenaza había desaparecido.

— Espera… ¿acaso no es este el final? —preguntó Joel, mientras recuperaba el aliento.

Victor observó la escena, sus ojos aún brillando con el poder residual de su transformación. Aunque el enemigo había caído, sabía que siempre había más retos por delante, pero por ahora, la batalla había terminado.

— Sí, es el final… para él. —respondió Victor, con una leve sonrisa, mientras sus tatuajes se desvanecían y su cabello volvía a su color original.

El peligro había pasado por el momento, pero ambos sabían que este enfrentamiento solo había sido una muestra del caos que seguía acechando en las líneas de tiempo. La lucha continuaba, pero por ahora, la victoria era suya.

Koah, transformado en una sombra, se desmaterializó en el aire antes de reaparecer de forma silenciosa y letal detrás de Joel. Su figura, envuelta en oscuridad, se movió con una velocidad sobrenatural, sus manos como cuchillas afiladas. En un parpadeo, una serie de cortes apareció en el cuerpo de Joel, sangrando profusamente. No fue un simple ataque, sino una ráfaga de precisión que desgarró su piel con brutalidad.

Antes de que Joel pudiera reaccionar, Koah colocó su mano sobre el ojo derecho de Joel. La presión fue inmediata, el contacto directo con la energía oscura que emanaba de Koah destruía todo a su paso. Joel intentó retroceder, pero el poder de Koah lo mantenía inmóvil. En un solo instante, el ojo de Joel estalló en una mezcla de sangre oscura y energía corrosiva. El dolor fue insoportable, y el ojo se desintegró completamente, dejando una cavidad vacía que ya no podría sanar.

El tipo de energía oscura que Koah había usado era corrosiva y letal. Era la misma energía que Karla’k poseía, la que no podía ser curada ni siquiera con los poderes regenerativos de Joel. La sangre que se filtraba de la herida no era sangre común; era de un tipo extraño, lleno de la energía negra de Koah y la maldición de Karla’k. Joel sabía, al instante, que esto no solo le había robado su ojo, sino que también lo había dejado con una herida irreversible, una cicatriz que jamás podría sanar.

Victor, al ver la brutalidad del ataque, actuó con rapidez. Aunque él también estaba exhausto por la batalla previa, su ira y miedo por su amigo lo impulsaron a moverse con determinación. Extendió su mano hacia Joel, intentando protegerlo, pero Koah ya había dado un paso más adelante.

— ¡No podrás salvarlo! —dijo Koah con una sonrisa fría y malévola, observando la angustia en los ojos de Joel, quien ya no podía ver de su ojo derecho.

Joel, a pesar de la intensa agonía, no cayó. Su cuerpo temblaba, pero su voluntad seguía firme. Se puso de pie, utilizando el poder que aún quedaba en él, luchando para no sucumbir al dolor. Aunque su visión estaba comprometida, sus otros sentidos estaban más alertas que nunca.

— ¡No… voy a caer! —gritó Joel, su voz entrecortada por el sufrimiento, mientras luchaba por mantenerse consciente y de pie. Sin su ojo, el mundo parecía distorsionado, pero su espíritu de lucha seguía intacto.

Victor, sintiendo la desesperación de su amigo, apretó los dientes y dio un paso al frente. Aunque la situación era crítica, no podía dejar que Koah se saliera con la suya. La batalla aún no había terminado.

Koah, transformado en una sombra, se desmaterializó en el aire antes de reaparecer de forma silenciosa y letal detrás de Joel. Su figura, envuelta en oscuridad, se movió con una velocidad sobrenatural, sus manos como cuchillas afiladas. En un parpadeo, una serie de cortes apareció en el cuerpo de Joel, sangrando profusamente. No fue un simple ataque, sino una ráfaga de precisión que desgarró su piel con brutalidad.

Antes de que Joel pudiera reaccionar, Koah colocó su mano sobre el ojo derecho de Joel. La presión fue inmediata, el contacto directo con la energía oscura que emanaba de Koah destruía todo a su paso. Joel intentó retroceder, pero el poder de Koah lo mantenía inmóvil. En un solo instante, el ojo de Joel estalló en una mezcla de sangre oscura y energía corrosiva. El dolor fue insoportable, y el ojo se desintegró completamente, dejando una cavidad vacía que ya no podría sanar.

El tipo de energía oscura que Koah había usado era corrosiva y letal. Era la misma energía que Karla’k poseía, la que no podía ser curada ni siquiera con los poderes regenerativos de Joel. La sangre que se filtraba de la herida no era sangre común; era de un tipo extraño, lleno de la energía negra de Koah y la maldición de Karla’k. Joel sabía, al instante, que esto no solo le había robado su ojo, sino que también lo había dejado con una herida irreversible, una cicatriz que jamás podría sanar.

Victor, al ver la brutalidad del ataque, actuó con rapidez. Aunque él también estaba exhausto por la batalla previa, su ira y miedo por su amigo lo impulsaron a moverse con determinación. Extendió su mano hacia Joel, intentando protegerlo, pero Koah ya había dado un paso más adelante.

— ¡No podrás salvarlo! —dijo Koah con una sonrisa fría y malévola, observando la angustia en los ojos de Joel, quien ya no podía ver de su ojo derecho.

Joel, a pesar de la intensa agonía, no cayó. Su cuerpo temblaba, pero su voluntad seguía firme. Se puso de pie, utilizando el poder que aún quedaba en él, luchando para no sucumbir al dolor. Aunque su visión estaba comprometida, sus otros sentidos estaban más alertas que nunca.

— ¡No… voy a caer! —gritó Joel, su voz entrecortada por el sufrimiento, mientras luchaba por mantenerse consciente y de pie. Sin su ojo, el mundo parecía distorsionado, pero su espíritu de lucha seguía intacto.

Victor, sintiendo la desesperación de su amigo, apretó los dientes y dio un paso al frente. Aunque la situación era crítica, no podía dejar que Koah se saliera con la suya. La batalla aún no había terminado.

Victor, aprovechando la oportunidad, concentró toda su energía en su mano, formando una figura de pistola con los dedos. Con un gesto decidido, levantó el pulgar, y una ráfaga de energía solar roja se materializó en su mano. La luz brillante del blaster solar iluminó el aire, vibrando con una energía casi palpable. Victor, con una sonrisa de confianza, apuntó a Koah y, con una voz firme, dijo:

— ¡Bang!

El disparo de energía se disparó con una velocidad y precisión abrumadoras. El rayo de energía solar atravesó el aire, haciendo vibrar el entorno y proyectando una onda de calor antes de golpear a Koah con una fuerza imparable. El impacto fue brutal. Koah fue lanzado contra el muro más cercano con una fuerza tan devastadora que la estructura se resquebrajó por completo, dejando una grieta profunda. El cuerpo de Koah chocó contra las paredes de concreto, desintegrando las superficies a su alrededor.

Victor, observando a su enemigo caído, dejó escapar una pequeña risa sarcástica. Su expresión se mantuvo confiada, una mezcla de ira y satisfacción por el golpe asestado.

— Eres muy débil —dijo Victor, sin perder su sonrisa, mientras se acercaba con pasos firmes. Sabía que el poder de Koah aún no se había agotado, pero este golpe le había dado una ventaja temporal.

El blaster solar había demostrado ser eficaz, pero Victor no se confiaba. Aunque parecía que Koah había sido derribado, su instinto de lucha seguía latente. El enemigo era peligroso y no sería fácil de derrotar.

Koah, algo aturdido pero no derrotado, levantó la cabeza entre las sombras, su risa llena de desprecio resonando mientras se levantaba lentamente, cubierto de escombros. La energía oscura que emanaba de su cuerpo comenzó a recuperarse, y su mirada fulgurante volvió a enfocarse en Victor y Joel.

— Eso fue solo un golpe, Victor. —dijo Koah con una voz rasposa y llena de maldad. — No creas que me has vencido tan fácilmente.

Pero Victor no estaba dispuesto a dejar que Koah se recuperara tan rápido. Con su mano aún brillando con energía, se preparó para el siguiente asalto. La batalla estaba lejos de terminar, y esta vez, el destino de todos estaba en juego.

Joel, debilitado por la gravedad de sus heridas, luchaba por mantenerse consciente. El dolor del ojo destruido y los cortes por todo su cuerpo le hacían difícil concentrarse. Mientras intentaba levantarse, su cuerpo se tambaleó, incapaz de soportar el peso debido a las lesiones. A pesar de su estado, no quería quedar atrás en la pelea, pero la fatiga y el daño eran evidentes.

Gaby, al ver la situación de Joel, no dudó ni un segundo. Corrió hacia él, su expresión llena de preocupación, pero también de determinación. Sabía que no podían perder más tiempo. Rápidamente, le ayudó a ponerse de pie, sosteniéndolo con fuerza mientras le ofrecía apoyo para no caer.

— Joel, tranquilo… —dijo Gaby con voz firme, pero suave. Sus manos temblaban ligeramente mientras intentaba tapar las heridas graves de su compañero con la ropa que tenía disponible. Ella no tenía los medios para curarlo de inmediato, pero lo único que podía hacer en ese momento era intentar detener el sangrado y darle algo de estabilidad.

Con cada movimiento, Gaby tomaba fragmentos de su ropa y los usaba como vendas improvisadas, presionando las heridas más graves para evitar que Joel perdiera más sangre. Aunque él estaba en dolor, logró darle una sonrisa débil, agradecido por la ayuda de Gaby.

— Gracias… —murmuró Joel, sintiendo la calidez de la acción de Gaby, a pesar de la situación crítica en la que se encontraban.

La preocupación de Gaby no solo era por las heridas de Joel, sino también por lo que estaba sucediendo a su alrededor. Koah seguía allí, recuperándose, y la batalla no había terminado. A pesar del dolor y la impotencia, Gaby sabía que no podían rendirse. Tenían que ayudar a Victor a derrotar a Koah, y Joel, aunque herido, era una pieza clave en esa misión.

Con un esfuerzo renovado, Gaby intentó darle a Joel el impulso necesario para levantarse completamente. Su determinación aumentaba a medida que veía la resiliencia de él, aunque las heridas que él cargaba eran terribles.

— Vamos, Joel. Necesito que te quedes con nosotros… Esto no ha terminado. —dijo, mientras lo ayudaba a mantenerse en pie, mirando con furia a Koah, quien seguía recuperándose de la energía de Victor.

El futuro de todos estaba en juego, y Gaby no permitiría que Joel cayera ahora.

Con una rapidez asombrosa, Gaby apareció frente a Koah, su cuerpo se desplazaba como un destello de luz en el aire antes de que el enemigo pudiera reaccionar. Con un golpe certero, su puño chocó contra el cuerpo de Koah, enviándolo a volar por el aire a gran distancia. El impacto resonó por todo el campo de batalla, mientras la fuerza de Gaby dejaba al enemigo en el suelo, tambaleando y confundido.

Victor, viendo la oportunidad que Gaby había creado, no perdió el tiempo. Con una mirada feroz, se posicionó rápidamente a su lado, sus ojos brillando con furia y determinación. Sin mediar palabras, ambos elevaron sus manos, sus energías concentrándose en el centro de sus cuerpos. Un blaster solar rojo y uno dorado brillaron intensamente mientras cargaban la energía definitiva.

— ¡Final Blaster Solar! —gritaron al unísono, la fuerza de sus voces llenando el aire mientras liberaban la energía combinada.

La explosión de energía fue descomunal. Una onda de luz y poder se disparó hacia Koah, más grande y destructiva que cualquier ataque que hubieran realizado antes. La energía envolvió a la entidad, su intensidad desintegrando todo a su paso. El aire vibró con la magnitud del ataque, creando una ola de calor que barría todo a su alrededor.

El impacto fue absoluto. Koah, cuyo cuerpo se había desintegrado completamente, desapareció en una nube de energía, su forma física erradicada de la existencia. Sin embargo, el concepto mismo de la entidad, su esencia oscura, seguía presente, una sombra de lo que había sido.

Victor y Gaby, exhaustos pero aliviados, se mantuvieron firmes, con los blasters solares aún activados, preparados para cualquier otra amenaza. Mientras la energía del ataque comenzaba a disiparse, una calma tensa llenó el aire. Aunque Koah había sido destruido físicamente, ambos sabían que aún quedaba trabajo por hacer.

Gaby respiró profundamente, sus ojos fijos en el lugar donde la entidad había estado, buscando señales de que el enemigo había sido completamente erradicado.

— ¿Crees que eso fue suficiente? —preguntó Victor, su voz grave y cargada de tensión.

Gaby asintió, pero no bajó la guardia. A pesar de la victoria momentánea, sabía que el mal que enfrentaban no era tan fácil de destruir. Sin embargo, por ahora, el ataque había sido decisivo. Y con la fuerza de ambos, habían logrado superar una de las amenazas más grandes.

— Lo sabremos pronto… —respondió Gaby, su mirada determinada mientras observaba el horizonte, preparada para lo que viniera.

Gaby, con rapidez y cuidado, levantó a Joel en sus brazos. Aunque su corazón se aceleraba por la adrenalina, su rostro reflejaba una preocupación profunda. Joel, aún adolorido por las heridas graves, se apoyaba débilmente en ella, pero su fortaleza interna no le permitía rendirse. Gaby miró a Victor, quien ya había abierto un portal hacia la línea temporal de su hogar, una brecha en la realidad que les permitiría regresar rápidamente a su tiempo.

El portal se cerró detrás de ellos, y en un parpadeo, Gaby, Joel y Victor aparecieron de nuevo en la casa de Victor. El ambiente familiar les dio una sensación momentánea de alivio, aunque sabían que las cicatrices de la batalla aún estaban frescas, tanto físicas como emocionales. Gaby, con un Joel apoyado en ella, respiró hondo al ver que finalmente estaban a salvo, al menos por ahora.

Victor miró alrededor, asegurándose de que no hubiera más amenazas cerca, antes de cerrar el portal tras ellos. El sonido del cierre del portal resonó levemente en el aire, marcando el fin del viaje. La casa, como siempre, parecía tranquila, pero la tensión que traían consigo llenaba el espacio.

— Bien, llegamos a salvo. —dijo Victor, mientras se acercaba a ellos. Sus ojos estaban centrados en Joel, preocupado por su estado. La batalla había sido dura, y el daño que Joel había sufrido no podía ser ignorado.

Gaby asintió, pero su rostro aún mostraba signos de cansancio y preocupación. Sabía que no podía quedarse tranquila hasta que Joel estuviera bien.

— Vamos a llevarlo a la sala de estar. —dijo Gaby, mientras se movía con cuidado hacia el sofá, ayudando a Joel a acomodarse con la mayor suavidad posible. El hospital podría esperar un poco más, pero por lo menos estaban en un lugar seguro.

Victor observó a Gaby por un momento y luego asintió, sabiendo que lo primero era estabilizar a Joel antes de cualquier otra cosa. Él se movió hacia la cocina y volvió con una botella de agua, entregándosela a Gaby.

— Te ayudaré con lo que necesites, Gaby. Tú sabes que aquí, en esta casa, siempre estarán a salvo. —dijo Victor con una sonrisa, intentando aliviar un poco el ambiente tenso que los rodeaba.

Mientras Gaby ayudaba a Joel a beber algo de agua, sus pensamientos se mantenían en alerta. Aunque su familia estaba a salvo por el momento, la lucha no había terminado, y las sombras del pasado seguían acechando.

— Gracias, Victor. —respondió Gaby con una sonrisa tenue, aunque su mente no podía dejar de pensar en lo que vendría después. La paz en su hogar era solo temporal, pero ahora lo que importaba era cuidar de Joel y asegurarse de que todo estuviera bien.

El silencio de la casa se llenó de preocupación, pero también de un sentimiento de esperanza, mientras los tres se preparaban para lo que fuera a venir.

Victor, después de haber curado las heridas de Joel lo mejor que pudo, notó que el silencio entre él y su hija, Gaby, era más denso de lo habitual. La tensión estaba en el aire, y aunque él intentaba disimular su preocupación, sabía que algo no estaba bien. Gaby, que había estado cuidando a Joel, no le había dicho nada desde su regreso al hogar, ni le había respondido cuando él le preguntó por qué lo llamaba por su nombre en lugar de papá.

Victor se acercó lentamente a Gaby mientras ella seguía mirando a Joel, aún inconsciente. La preocupación en su rostro era evidente, pero había algo más. Algo no resuelto entre ellos.

— Gaby… ¿qué pasa? —preguntó, suavizando su tono. Sabía que ella había cambiado desde la última vez que discutieron, pero no podía dejar que las cosas quedaran así.

Gaby suspiró, sin volverse a mirar a su padre. Estaba clara la incomodidad que sentía, pero no sabía cómo expresar lo que sentía. ¿Cómo podía hablar sobre lo que había pasado entre ellos y Joel, cuando las cosas no estaban claras en su propio corazón?

— Es solo que… —empezó, pero no sabía por dónde comenzar. Había tantas emociones atrapadas en su pecho. — Nunca te pedí permiso para estar con Joel. Y no te pregunté cómo te sentías con eso. Solo lo hice… porque lo amo.

Victor se quedó en silencio por un momento, asimilando lo que su hija había dicho. Sabía que no había sido un tema fácil para ella, pero la verdad era que nunca había tenido una conversación clara con Gaby sobre su relación con Joel, y ahora sentía que debía hacerlo.

— Lo sé, Gaby. Lo sé… —dijo finalmente, su voz grave y calmada. — Y eso está bien, hija. Yo solo quiero verte feliz. Lo que pasa entre tú y Joel es algo que deben decidir ustedes. Solo… no quiero que sientas que tienes que ocultarme cosas.

Gaby, sorprendida por su respuesta, alzó la vista a su padre. Parecía que Victor no estaba tan molesto como ella había imaginado. De hecho, sus palabras le daban algo de consuelo. Quizás no era tan difícil como pensaba.

— No se trata de ocultarte, papá. Es solo… a veces siento que las cosas no están tan claras entre nosotros. Como si hubiera una distancia que no sé cómo cruzar.

Victor asintió lentamente, entendiendo su punto. Aunque lo que sentía por Joel era algo natural para ella, había incertidumbres que no se podían evitar. La relación entre ellos era nueva, y las complicaciones familiares no hacían las cosas más fáciles.

— Lo entiendo. A veces las cosas no son fáciles, pero eso no significa que no podamos hablar sobre ellas. —Victor se agachó un poco, colocando una mano en el hombro de Gaby, buscando transmitirle calma. — Quiero que confíes en mí, que sepas que estoy aquí para ti, sin importar lo que pase.

Gaby, tocada por sus palabras, finalmente le dio una leve sonrisa. A pesar de la tensión, sentía un alivio interno al ver que su padre la aceptaba tal como era, sin importar sus decisiones. Aunque aún quedaban cosas por resolver, al menos sabía que no estaba sola en esta batalla.

Ambos se quedaron allí en silencio, observando a Joel, quienes aunque no intercambiaron muchas palabras más, compartían un entendimiento mutuo. El camino hacia una comunicación más abierta no sería fácil, pero al menos, ese era un paso en la dirección correcta.

Fin.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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